PREFACIO
Este artículo es un triángulo amoroso entre el Tarot, los Cristales y Usted. Es un manual práctico para quien quiera utilizar el Tarot y los Cristales como un puente para llegar a Sí mismo. A través del Tarot, tenemos un diagnóstico, un panorama del momento presente en la vida de cada uno de nosotros. A este panorama podemos añadir la acción energética o curativa de los cristales, que atraeran y dinamizaran las energías favorables para su realización. Y eso es todo. Dicen que la verdad no está en los libros. Está claro que no está! Está en usted mismo, eso, yo lo aseguro. La verdad está en su cuerpo, está en aquello que usted hace, y cuando vivimos la vida, y lo digo de verdad, recibimos como regalo únicamente la felicidad. Cristalizando el conocimiento MAS QUE una compresión, el conocimiento es un determinado modo de percepción de la vida. Es más o menos, aquello que llamamos estado de gracia.
ESTADO DE GRACIA
Hay un dicho popular que dice: Gratis, hasta el resfriado. Así es, cuando recibimos algo gratis, nos ponemos felices, felices porque no esperábamos aquello. Así es también ese estado de gracia: surge cuando menos lo esperamos. Esa verdadera experiencia de la felicidad llega así, de la nada, sin ningún motivo previo para que ocurra. Es tan espontánea y misteriosa como la vida. Es como si, de repente, amaneciese un sol en nuestros corazones, y, a traves de nuestros ojos, iluminase todos los colores de la vida. El conocimiento viene de la experiencia de sentir la felicidad de estar vivo. Y eso solo sucede cuando estamos realmente libres de cualquier expectativa y deseo en la vida. La verdadera vida se mantiene por si y no por lo que puede proporcionar.
De ese modo, vemos que el conocimiento se manifiesta como magia, como una cristalización de energías en el plano físico para generar la experiencia de vida. De acuerdo con nuestro modo de fluir ante esas experiencias, estas podrán ser placenteras o no. Aun así, la razón del conocimiento no está en los resultados y si en la forma de como la experiencia se realiza. Cristalizamos el conocimiento en nuestro ser cuando nos abrimos para intercambiar la energía de la vida con lo que nos está sucediendo aquí y ahora. Es la consciencia de la preciosidad del momento presente, donde reside todo el encanto y la magia de la vida. Si todo lo que buscamos en el pasado o en el futuro es con vista a satisfacer las carencias del momento presente, entonces por qué no buscamos esa satisfacción en el mismo momento presente? La nostalgia pertenece al pasado, la ansiedad, al futuro, pero la verdad, la verdadera felicidad, está bien guardada en el aquí y ahora, en este eterno presente, que es nuestro momento presente.
Sucede que esa felicidad está tan delante de nuestros ojos, es tan simple y obvia, que ni siquiera la vemos. Nosotros, sofisticados como somos, estamos siempre a la búsqueda de esa «tal felicidad» en un punto abstracto del espacio: hacia acá del pasado, intentando repetir aquello que, un día, nos fue tan placentero; o hacia el futuro, creando expectativas y fantasías acerca de lo que todavía, tal vez, ha de acontecer. La verdad es que la felicidad no se busca, se encuentra. Es imposible buscar algo que ya está en nosotros mismos, que forma parte de nuestro propio Ser. Felicidad es la comunión consciente del ser con el momento presente. Esa experiencia cristaliza el conocimiento en nuestras vidas, y la cristalización del conocimiento no es nada más que ese viejo, joven, eterno cristal interior, que los sabios todavia insisten en llamar amor.
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