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COMO UTILIZAR LOS CRISTALES

CAPÍTULO 4

CÓMO UTILIZAR LOS CRISTALES

En el ambiente, como protección y armonía: Los cristales se pueden usar para la protección y la armonización de los ambientes. Como protección, constituyen un escudo en torno del ambiente, en cuanto absorben y transmutan las energías negativas. Como armonización, promueven el bienestar y la empatía entre las personas presentes. Usamos, en los dos casos, drusas o cristales de medio a gran tamaño. Para estas funciones, cantidad y tamaño son factores indispensables, sin descartar, por supuesto, la calidad. Vemos así, que el trabajo que el cristal tiene que desempeñar se multiplica para cada persona que entra y, además de eso, su area de acción abarca todo el ambiente, a veces incluso hasta un salón o un auditorio. Por eso, es importante que el cristal tenga una estructura física con capacidad para emitir y absorber gran cantidad de energía.

La dnisa es un conjunto de cristales unidos a una base única. Es lo que llamamos una «familia de cristales»: son varias puntas individuales unidas, armónicamente, a la misma base, a la misma esencia. Existen grandes drusas de cuarzo blanco, ahumado, citrino, de amatista (las famosas «capillas») y muchas otras. Esas drusas funcionan como un filtro para el ambiente, destilando bienestar y armonía. Además de las drusas, usamos también piezas de cristal de medio y gran tamaño con el mismo fin. Se consideran estas piezas a partir de un tamaño como el de la palma de la mano, generalmente en estado bruto. Las piezas más usadas son las turmalinas negras, los cuarzos rosa y verde y las ágatas. Bolas de cristal y obeliscos también pueden ser utilizados para este fin.
Los cristales para la armonización se pueden colocar en un punto tal que abarquen todo el ambiente. Puede ser en alto, en un estante o en una mesa, de preferencia central. Por otra parte, los cristales para protección se pueden colocar a la puerta de los ambientes (por detrés, sino le roban su cristal) o en la mesa donde trabaja, o sea, deben estar próximos de quien entra o de quien desea la protección.

Los cristales más usados para la protección y armonización son:

Cuarzo blanco: transmite luz, paz, armonía y alegría.
Amatista: transmite espiritualidad y trascendencia.
Citrino: transmite prosperidad y claridad.
Cuarzo rosa: transmite amor y equilibrio emocional.
Cuarzo verde: transmite salud y equilibrio emocional.
Turmalina negra y cuarzo ahumado: transmiten protección y estructuración.
Agata: transmite tranquilidad y bienestar.

Como piezas de uso personal

Cuando elegimos un cristal como compañero de jomada, es fundamental que esté a nuestro lado el mayor tiempo posible y, sobre todo, en los momentos en que su energía fuera necesaria. Será nuestra piedra de poder personal, aquella que compartirá nuestra historia, estimulando energías que necesitamos incorporar y expresar en la vida, o alejándonos de aquellas que necesitamos abandonar. Podemos llevar ese cristal en el bolso, en la bolsa, en una bolsita cogida a la ropa o en cualquier otro lugar a dónde llegue la imaginación. Pero la forma más práctica para hacerse acompañar por un cristal es a naves de los clásicos adornos corporales como anillos, pulseras, tobilleras, colgantes, collares, gargantillas, pendientes o diademas. Hay controversias sobre la utilización terapeútica de cristales pulimentados. Muchos los prefieren en estado bruto. Creo que la cuestión es un poco más compleja. Podemos encontrar los cristales bajo las siguientes formas:

• En estado bruto, exactamente como se encuentran en la naturaleza. Conservan toda su integridad y el potencial de sus capacidades. No existen contra indicaciones para su uso.

• Rodados, o sea, pulidos naturalmente, a traves del proceso de rodamiento en tambores de agua y arena, exactamente como sucede en los lechos de los ríos. Sólo deben ser evitados cuando el cristal presenta una punta natural, como el cuarzo blanco, la amatista y el citrino; también cuando presentan estrías, frisos paralelos que se extienden por su superficie, como en el caso de las turmalinas, aguamarinas, cuncitas y otras; en esos casos, el rodamiento interrumpe el mayor flujo energético.

• Ovalados que presenta una cara ovalada y otra achatada. Sigue los mismos principios de los rodados, sin embargo se producen siguiendo un patrón con maquinas y manos humanas. Como los pulidos, generalmente se usan para adornos corporales como anillos, collares y otros. En este proceso también están incluidas las bolas de cristal y los obeliscos.

• Pulidos en número de caras para aprovechar al máximo su luminosidad. Su potencial varía de acuerdo con el talento o el estado de ánimo del pulidor. El talento es inherente o no al pulidor, sin embargo, el estado de ánimo puede variar de un trabajo a otro, impregnando el cristal de emociones positivas o no. Con esto quiero afirmar que los cristales pulidos son imprevisibles, ya que tanto pueden ampliar como reducir la acción de los cristales brutos. Solamente la intuición, la sensibilidad y la experiencia pueden evaluar la cualidad de cristal. Es simple: use el cristal con el corazón abierto; si sus caminos florecen, felicidades; sin embargo, si siente que su fluidez se va cerrando, lo mejor es dejar de usar esa pieza devolviéndola a la naturaleza.Veremos a continuación las diferentes formas de cómo se pueden usar esas joyas en el cuerpo y cuáles son sus características y particularidades:

Anillos: Los dedos son extensores de todas las energías del ser. Son la síntesis de todos los niveles de percepción de la vida. Pueden tocar y actuar en cualquier parte del propio cuerpo o de cualquier otro cuerpo. Expresan aquello que está en la mente y en el alma de cada uno. Con ellos manoseamos, escribimos, acariciamos y agredimos la propia existencia. Se pueden usar todos los tipos de cristal en los dedos (abarcan todos los chakras), siempre que se sigan las especificaciones para cada momento y que se coloquen en el dedo y la mano correctos. Trataremos más especificamente este asunto en el capítulo «Los dedos y los astros».

Pulseras: La muñeca es una especie de síntesis de los dedos de las manos. Las diferentes energías que corren por los dedos se unen a la muñeca. Es como si la muñeca fuera su base, de la misma forma que una drusa de cristales, donde varias puntas se unen en una base unica. De este modo, las pulseras circundando ese portal son, casi, como una compuerta que puede represar o abrir el flujo energético por el brazo. Como en los dedos, también podemos usar cualquier tipo de cristal, siempre que esté de acuerdo con las necesidades del momento. Podemos usar cristales para la expansión, como la turmalina verde para estimular el flujo energético de las manos hasta el corazón, como, también, cristales para la protección como la hematites que cerrará" nuestra muñeca al acceso de energías que no queremos compartir o debemos evitar. En mis trabajos de terapia con cristales, tengo la costumbre de usar una pulsera con hematites en la muñeca izquierda. Impiden la entrada de las energías negativas que se están retirando de la persona durante la sesión. Las pulseras son excelentes para la circulación y cambio de energía con las personas y con la vida. La acción de los cristales abre las muñecas, permitiendo el flujo de energía, sobre todo aquella energía que el cristal está dinamizando. Hay que resaltar que la muñeca derecha favorece las intenciones expansivas, en cuanto que la izquierda son las receptivas (en el caso de los diestros); por eso, en casos de protección, se recomienda cerrar la muñeca izquierda.

Tobilleras: Las tobilleras funcionan exactamente como las pulseras, con la diferencia de que aquellas estan ligadas a las energías densas de la tierra. Son ideales para cristales negros, marrones y rojos, que atraen las energías de la tierra hacia el organismo, dinamizando la energía vital, la sexualidad, el poder personal y la fuerza para caminar sobre la Tierra (ver primer chakra). Sirven también como una toma de tierra para descargar las tensiones psicocorporales y, también, como un escudo protector contra las energías negativas de ciertas entidades elementales o con bajo astral, que intentan consumir y alimentarse con nuestras propias energías. De la misma manera que en las muñecas, el tobillo derecho está ligado a la corriente expansiva, mientras que el izquierdo a la receptiva.

Colgantes y collares: De modo general, llegan hasta la altura del corazón (ver cuarto chakra), o como máximo, a la altura del plexo (ver tercer chakra). Los que llegan a la altura del corazón, actúan en la vida emocional, estimulando o reprimiendo, según el cristal, la propia expresión emocional, o sea, el amor que la persona siente hacia sí misma, hacia los demás y hacia la vida. Para dinamizar los sentimientos, el amor propio y las relaciones, podemos utilizar cristales rosas, anaranjados, verdes o blancos. Los violetas tienen que ver más con el amor espiritual; los amarillos y azules con la energía mental, pudiendo ser usados, respectivamente, en casos de desapego y claridad emocional. Los rojos pueden sobreexcitar, aportando irritación y ansiedad; los negros, cenizas y marrones pueden reprimir aportando rigidéz, pesimismo y melancolía. Se deben usar solo en casos excepcionales que realmente exijan esas actitudes extremas. Los colocados a la altura del plexo estimulan la actividad mental, la individualidad y la fuerza de voluntad. En esta parte del cuerpo podemos usar, sobre todo, los cristales amarillos, los blancos, o incluso todos los demás, según las circunstancias y necesidades antes descritas.

Gargantillas: Aunque proximas al corazón, las gargantillas, alrededor del cuello, estimulan la capacidad de expresión verbal de los sentimientos y la verdad de cada uno, privilegiando la comunicación entre las personas y con uno mismo (ver quinto chakra). En esta parte del cuerpo, lo ideal, son piedras azules, verdeazuladas o blancas, quedando el uso de las demás según las particularidades de los casos.

Pendientes: Los pendientes son unos de los adornos que se colocan más próximos a nuestra cima, a las vibraciones más altas del ser y del espectro del arco iris (ver sexto y septimo chakra). Trabajan, principalmente, con las energías del azul oscuro, del violeta, del morado, del dorado y del blanco. Pero, como veremos en el estudio de los chakras, el sexto chakra manda y rige todos los que están por debajo de él; por eso se convierte en posible la utilización de cualquier cristal como pendiente, incluso del rojo y del negro, siendo suficiente que estén dentro de los objetivos del momento.

• Diademas: Aunque poco usadas para llevar cristales, las diademas tocan exactamente la parte alta de la cabeza, la corona del ser humano (ver septimo chakra). Es el punto que tiene la más elevada frecuencia espiritual del cuerpo. Es el Portal de Brahma o el Loto de Mil Pétalos de los hindúes; el Ori, la morada del Orixa de los africanos; la aureola que rodea la cabeza de los santos en el cristianismo. Aquí, el blanco es el color mas indicado, pudiéndose utilizar tambien el dorado, el violeta y el morado. Los otros colores deben ser muy claros o evitados. Como canalizadores, transmisores y amplificadores de la intención

Por canalización entendemos la capacidad de recibir o incorporar energías de seres distantes y de otras dimensiones. Es lo que ya conocemos desde hace mucho tiempo por el nombre de mediumnidad. La mediumnidad puede ser tanto consciente, cuando intervenimos con las energías, como inconsciente, cuando estamos totalmente poseídos por ellas; incorporativa, cuando se manifiestan las energías integralmente a través de nuestro cuerpo y nuestra voz; sensitiva, cuando percibimos las energías en nuestra consciencia y sensibilidad como una suave comunicación interior. Un paso más allá de la mediumnidad esta la meditación como un contacto con nuestras energías más profundas, la comunicación y la vivencia con nuestro verdadero Ser, el Cristo interior, el Orixa, nuestro propio Creador.

Por transmisión entendemos la capacidad de enviar nuestras propias energías a seres distantes o de otras dimensiones. Nuestra intención se proyecta en el astral y se refleja en el ser deseado. Son nuestras oraciones, evocaciones, visualizaciones y viajes astrales. Por amplificación entendemos la capacidad que tiene el cristal de aumentar el efecto de nuestra intención, ya sea tanto para la canalización como para la transmisión. Para esos casos el cristal más indicado es el cuarzo blanco, sobre todo el cristal generador de cuarzo blanco de terminación única o biterminado. El generador de cuarzo blanco es una pieza natural de cristal límpido, de diez a veinte centímetros, aproximadamente, con una punta y una base (terminación única) o una punta en cada extremidad (biterminado). En el caso del generador de terminación única, la energía entra por la base y sale por la punta; en el biterminado, la energía corre simultarieamente en ambas direcciones al mismo tiempo.

Cuando queremos enviar o transmitir un mensaje o intención a alguien, dondequiera que esté, intentamos, inicialmente, visualizar mentalmente lo que se quiere transmitir. Si es un caso de enfermedad, visualizamos a la persona fuerte y saludable; si es un problema personal, visualizamos a la persona con fuerza y claridad para resolverlo; si es un caso de pérdida, visualizamos a la persona conveniente y abierta hacia nuevos rumbos en la vida. A continuación, colocando la base del cristal sobre la frente, proyectamos esa imagen a través del mismo, hacia el espacio, en dirección a la meta deseada. La intención trabajará en el cuerpo astral de la persona, reflejando en ella los deseos esperados. Ese tipo de transmisión se usa sobre todo para enviar energías de fuerza, solidaridad y cura, para quien, teniendo necesidad de ellas, se encuentra a distancia. En el caso de recepción, de canalizacioón, necesitamos, primero, definir, transmitir exactamente al Cosmos el conocimiento o las energías que deseamos recibir, o incluso, los seres con quien queremos entrar en contacto. Hacemos esto con la base del cristal sobre la frente. A continuación, invirtiendo la posición, colocamos la punta vuelta hacia la frente y esperamos, con total silencio y vacío mental, la información o incorporación de la energía que pedimos. Podemos, en esos casos, canalizar mensajes y energías de desencarnados, de guías o ángeles, tanto del plano astral como del espiritual, así como también de los elementales e, incluso, de los seres humanos comunes y de los animales (como en el chamanismo).

En lo tocante a la meditación, que esta totalmente desvinculada de cualquier intención que no sea el propio silencio mental, podemos colocar algunos cristales a nuestro alrededor o delante, en nuestras manos, o incluso sobre la frente o el corazón. En la meditación no importa mucho la dirección del cristal, que puede estar en vertical, ya que la misma funciona en todo los ámbitos. En las meditaciones colectivas (para la paz, el amor, la salud, etc.), formamos un círculo de personas con una drusa grande en el centro Existe, también, una forma de amplificar la intención cuando no estamos presentes o cuando queremos que permanezca durante un determinado período. Tomamos, por ejemplo, una foto de la persona o un pedazo de papel con su nombre escrito y añadimos a estos nuestra intención a través del cristal. A continuación, colocamos ese cristal sobre la foto o el nombre, metiendo todo en un lugar reservado por un período de tres días o hasta que surta algun efecto. La limpieza, energización y armonización de los chakras. Tal vez la forma más profunda y eficáz de trabajar con la energía de los cristales sea disponerlos sobre los chakras o centros energéticos del ser humano Estudiaremos los chakras y sus cristales en el capítulo dedicado a ellos. Ahora nos limitaremos a estudiar la forma y el método de como se realiza esa terapia.

La función de la terapia de los cristales sobre los chakras tiene como finalidad la limpieza, energización y armonización de los mismos. De un total de siete chakras (existen muchos más, pero por el momento nos vamos a atener a estos siete principales), localizados a lo largo de la columna vertebral, vemos que cada chakra cuida de un determinado aspecto energético y psíquico del ser. Es como si cada chakra fuese una naríz que respirase, inspirando y espirando un determinado nivel de energía más sutil que el aire, para vivificar su plano en la existencia. Igual que necesitamos respirar oxígeno para que el cuerpo permanezca vivo y saludable, también necesitamos respirar esas energías sutiles, de otras dimensiones, para que las vidas etérica, astral, mental y espiritual puedan también estar, simultaneamente presentes en nuestra existencia, vivas y saludables.

A medida que vamos creciendo, las limitaciones del ego, los miedos, los anhelos, los deseos no realizados, los instintos reprimidos, la represión de la sexualidad y de la expresión personal, la carencia de autoestima, la autocensura y la culpa, los excesos para compensar esas carencias y demás, van atascando, bloqueando y poniendo fuera de uso las funciones salutíferas de esos chakras, provocando la enfermedad y la incapacidad de disfrutar de todo el potencial de la vida. Es la misma sensación que cuando nos resfriamos, con la naríz tapada, y nos debatimos, sofocados, buscando un poco de aire para alimentar los pulmones. El contacto de los cristales apropiados con los centros bloqueados ira, inicialmente, limpiándolos, absorbiendo los bloqueos, desatascando su canal de contacto con la vida. El primer paso de toda terapia es expeler aquello que está perjudicando. Cuando recibimos una visita, no adelantamos nada adornando la casa si antes no la hemos limpiado. Después, ahora si, los cristales energizarán esos centros, alimentándolos con su propia luz y energía para que tengan fuerza suficiente para recomenzar a trabajar por cuenta propia. Y, por fin, armonizar todos los chakras entre si, pues es del equilibrio energético entre ellos de donde llega el verdadero bienestar de estar vivo. Lo ideal es que la energía sea distribuida por igual entre todos los chakras, sin privilegiar a ninguno.

Con el debido conocimiento, después del estudio de este libro, podrá aplicar esta técnica con otras personas. No obstante, aconsejo que empiece a trabajar en sí mismo para experimental en los propios chakras, la acción y los efectos que los cristales pueden proporcionar. Aprenda a curarse a sí mismo y entonces podra curar a los demás. No quiero decir con esto que en un caso de emergencia o de un simple dolor de cabeza no pueda ayudar a alguien sin antes haber experimentado consigo mismo. Estoy hablando de la acción deliberada y constante de ofrecer la terapia con cristales, lo que exige una práctica personal y mucha responsabilidad, ya que se están moviendo las energías de la vida de otra persona.

La selección y utilización de los cristales para hacer una terapia integral a otra persona resulta de un conocimiento profundo de los cristales y de la psique humana. Utilizo el Tarot como un diagnóstico para llegar al nucleo psicológico de la persona y de la cuestión. A través del Tarot, y confirmándolo con el péndulo, veo cuales son los chakras bloqueados, carentes, y cuáles los que consumen un exceso de energía. Entonces, selecciono, también con la ayuda del péndulo (cuando sea necesario), los cristales favorables a ese diagnóstico, procediendo, inicialmente, a una fase de limpieza de los chakras, que puede durar de una a varias sesiones, según el grado en el que estén cerrados. Cuando los chakras carentes ya están desbloqueados y los muy activos sedados, es el momento de comenzar la energización de aquellos que necesitan el estímulo de los cristales para retomar su actividad normal, lo que también puede durar una o mas sesiones. Y, por fin, con la armonización, equilibro todos los chakras, volviendo a estar el ser reintegrado, de vuelta a toda su potencialidad de vida, claro esta si e1 quiere y hace por merecer.

El arte de curar a través de los cristales es un don, así como toda la medicina y todo en la vida. Ya nacemos con ese don, pero podemos desarrollarlo mucho más a través del estudio y de la dedicación. El objetivo de este libro no es formar terapeutas, lo que sólo la vida lo hará, pero si dar al interesado el conocimiento de todos los tipos de interacción con los cristales y medios para poder ayudarse y ayudar a los demás, con técnicas simples, sin riesgos de contraindicaciones. Por eso, no piense en comenzar por el fin. Empiece descubriendo, en sí mismo, la energía de cada cristal, colocándolo en la palma de la mano, en la frente y sobre sus respectivos chakras. Intente sentir, aproximadamente, durante 15 minutos el cambio de energía entre usted y él. Haga así con todos los chakras, intentando sentir si el cristal esta absorbiendo o emitiendo energía. En una segunda etapa, coloque un cristal sobre cada chakra hasta completar los siete chakras fundamentales. Sienta, entonces, el flujo energético corriendo por la columna vertebral, armonizando y equilibrando los siete chakras. En fin, disfrute el placer y el bienestar físico, emocional y mental que esta experiencia ofrece.

Vamos a ver ahora como se procede en la práctica de la terapia: En principio, según el caso indicado por la persona, o apuntado por el Tarot, seleccionamos los cristales para trabajar sobre los chakras. Podemos utilizar de uno hasta, digamos, diez cristales por chakra. Lo ideal es que la persona esté desnuda o con ropa interior para sentir mejor el contacto del cristal sobre la piel. En el caso de que no sea posible, se pueden usar ropas blancas o claras, cómodas y de fibra natural (algodón, seda o lana). Es también importante estar con el estómago vacío o haber tomado algo muy ligero, sin ingestión de carne o alcohol, para que las energías no se dispersen ni se desvíen por la digestión. Para completar, la audición de música tranquila y meditativa ayuda mucho a la relajación física y emocional y al silencio mental.

Una vez realizados todos esos requisitos, el siguiente paso es echarse sobre una alfombra o sobre cualquier superficie confortable, que no sea sintética, para que las energías puedan fluir libremente entre la persona y la Tierra. En el caso de que sea la persona la que se aplica a sí misma la terapia (en la medida de lo posible), es conveniente que tenga los cristales a su lado o al alcance de sus manos. A continuación, vacíe la cabeza de cualquier pensamiento, intentando concentrarse en la mítisica, evitando el diálogo interior. No luche contra él, déjelo pasar como una nube por el cielo de su consciencia y desaparecer en el horizonte. Intente también calmar las emociones a través de una respiración profunda y pausada. Para completar, intente sentir el corazón batiendo, cada vez más fuerte, en su pecho. Es el momento de colocar los cristales sobre los chakras y demás puntos energéticos o críticos a ser trabajados. Los cristales se pueden colocar de arriba hacia abajo, es decir, del septimo chakra hasta la planta de los pies, o viceversa, dependiendo de la naturaleza del caso o de la sensibilidad del terapeuta. Yo tengo la costumbre de empezar por la Estrella, que consiste en colocar cristales de cuarzo blanco en las cinco extremidades de la persona, o sea, en la parte alta de la cabeza (el septimo chakra), en las palmas de las manos y en las plantas de los pies. La Estrella es ideal para crear un campo energético purificador como inicio de la terapia. A continuación, comienzo la escalada de los chakras, yendo, generalmente, del séptimo al primero.

Podemos colocar solo un cristal fundamental en cada chakra, apuntado por la tirada del Tarot o por el péndulo, o hacer un mandala, colocando el fundamental en el centro circundado por los demás cristales afines al chakra. Podemos también utilizar cristales blancos para ampliar la acción de los fundamentales y afines. Las puntas de cristal blanco también se pueden colocar, como un Corredor Energético, para conectar los cristales colocados sobre los chakras o dirigir el flujo de energía entre ellos. En el caso que se quiera la conexión, colocamos dos puntas con las bases unidas o una punta bideterminada. En el caso en el que se busque dirigir el flujo energético, colocamos las puntas vueltas hacia arriba, en dirección a la cabeza, cuando deseemos estimular el aspecto espiritual, o para abajo para estimular el aspecto material. Podemos también colocar las puntas dirigidas hacia determinado chakra cuando sea necesario dinamizarlo o salir de ese chakra, o cuando queramos sedarlo. Otro aspecto importante dentro de la terapia son los brazos y las piernas. Podemos crear ahi un corredor energético capaz de desbloquear las articulaciones y estimular la circulación sanguínea y energética de esas zonas.

Los brazos, como extensiones del cuarto chakra, poseen, a su vez, dos importantes chakras localizados en las palmas de las manos, además de pequeños chakras en las articulaciones de la muñeca, el codo y el hombro. Son conductores importantes de energía para el chakra del corazón. Cuando las articulaciones están bloqueadas, ese flujo energético está interrumpido, disminuyendo la acción de los brazos, impidiéndoles expresar sus verdaderos sentimientos en la vida. Eso, sin hablar de los dolores en las articulaciones, la mala circulación sanguínea y la hinchazón de los brazos y de las manos. Para trabajar los brazos usamos, sobre todo, cristales de cuarzo y turmalinas de color verde y rosa (u otros, en el caso que el corazón necesite asimilar sus energías). En las palmas de las manos, que ya están vueltas hacia arriba con el cristal de cuarzo blanco, podemos añadir un cristal favorable para la terapia. En las articulaciones de la muñeca, del codo y del hombro podemos colocar bastones de turmalina verde, rosa o bicolor, o también hematites para desbloquear las articulaciones provocando el retorno de la circulación física y emocional. En el espacio entre ellas, puntas de cristal blanco para dirigir el flujo de la energía del corazón hacia la palma de la mano, o de esta hacia el corazón, en el caso que la persona necesite dar o recibir energía emocional, respectivamente. Cuando la persona ya está debidamente armonizada, dirijo las puntas del brazo izquierdo en dirección al corazón para recibir energía, y las del brazo derecho en dirección a la palma de la mano para donar energía.

Las piernas, como extensión del primer chakra localizado, terapeúticamente, a la altura del pubis, también presentan dos importantes chakras en las plantas de los pies y pequeños chakras en las articulaciones del tobillo, rodilla e ingle. Por las piernas entran y salen energías de unión con la Tierra, con la vitalidad, la sexualidad, la fuerza, la capacidad de realización y la propia salud física del cuerpo. Por eso, más de una vez, esas articulaciones deben ser desbloqueadas, de lo contrario estaremos delgados, enfermos, impotentes ante la vida. Para ello colocamos turmalinas negras o cuarzos ahumados en las plantas de los pies, acompañando al cristal blanco ya colocado (coloco esos cristales sobre cojines para tocar el centro de la planta de los pies). En las articulaciones del tobillo, rodilla e ingle colocamos turmalinas negras, hematites, jaspes o ágatas para desbloquear las articulaciones, provocando el retorno del flujo de la energía física y vital del organismo. Entre esas articulaciones, colocamos las puntas de cristal para dirigir el flujo de energía de las plantas de los pies hacia el pubis, o de este hacia las plantas de los pies, en el caso que la persona necesite acumular o descargar energía vital. Cuando la persona ya está armonizada, dirijo las puntas de la pierna izquierda en dirección al pubis y las de la derecha en dirección a las plantas de los pies. En este punto es cuando comienza la terapia propiamente dicha. Con un cristal generador en la mano derecha, como si fuese un bisturí apuntado hacia la persona, voy recorriendo su cuerpo a una distancia de dos a diez centímetros, parando y trabajando minuciosamente sobre cada chakra, articulación o zona.

Disposición de los cristales crítica, dinamizando los cristales colocados, desbloqueando los chakras (a través del giro del cristal, en el sentido horario, en cada chakra), detectando y absorbiendo acumulaciones y basuras energéticas en el aura, provocando la energetización y armonización de los chakras entre sí (a través del movimiento vertical entre ellos) y de las demás zonas, con el resto del organismo. En este proceso, la mano izquierda abierta como un radar, acompaña a la derecha, intentando sentir el flujo del trabajo. Cuando todos los cristales, los chakras, las articulaciones y demás zonas críticas ya han sido debidamente trabajados por el cristal generador, lo pongo aparte y comienzo a retirar los cristales, uno a uno, generalmente de abajo arriba, procurando dejar los más significativos como últimos hasta retirarlos todos, deshaciendo la Estrella y dando por terminada la terapia.

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