CAPITULO VII
CLASIFICACION DE LOS TESTIGOS
Se pueden clasificar los testigos en cuatro (4) categorías, a saber: a) Testigos naturales o físicos; b) Testigos impregnados; c) Testigos artificiales y d) Testigos fotográficos.
a) Testigos naturales
Son muestras de la materia que se busca; pueden ser de cualquier procedencia y diferir de ella por su composición, pero deben contener, sin embargo, cierta proporción. Incluso pueden ser derivados: fuel-oil, por ejemplo, derivado del petróleo, puede servir para buscar esta última substancia. Las muestras, cuyas dimensiones carecen de importancia, pueden estar en bruto o trabajadas. Los testigos de minerales metálicos puede servir para buscar los metales que contienen, lo mismo que se pueden emplear metales para buscar minerales que los contienen. Se pueden emplear cabellos o residuos humanos como testigos naturales de las personas" (Prof. Antoine Luzy, La Radiesthesie Moderne).
Se trata de una muestra o fragmento de la misma naturaleza de aquella que se trata de investigar. La identidad del testigo con la substancia buscada puede resultar de suma importancia para el éxito de la investigación, ya que la función única del testigo no es otra que la de servir de refuerzo a la autosugestión del radiestesista, clave del éxito como arriba queda claramente señalado" (P. Jose Maria Pilon s. j. Radiestesia Psiquica).
Dentro de los testigos naturales o físicos existe una subdivisión: testigos biológicos. Constituyen testigos biológicos un mechón de cabello, un poco de saliva, una gota de sangre, un recorte de uñas, etc. La gota de sangre ha sido el testigo biológico más usado en Radiónica.
b) Testigos impregnados
Deben sus propiedades radiestésicas al contacto mas o menos prolongado con personas o substancias. Pueden ser de cualquier naturaleza, pero los que mas corrientemente se emplean para la búsqueda de individuos desaparecidos son las prendas de vestir, guantes, zapatos, sombreros, joyas, carteras, etc.
Los frascos que hayan contenido sucesivamente diferentes líquidos pueden ser testigos de ellos, incluso después de haber sido lavados y neutralizados, pues las emanaciones radiestésicas de los cuerpos no desaparecen con los tratamientos a los cuerpos que ellos han impregnado.
Las emanaciones radiestésicas no tienen nada en común con las radiaciones o las emanaciones físicas que se atribuyen a las diversas substancias o a los seres vivos. Es algo muy diferente: es como una especie de emanación del alma de las cosas, de todo lo que existe en la naturaleza y que no muere jamás. Las cajas y los estuches impregnados de las emanaciones de las cosas que han contenido, pueden revelar el paso de esas cosas por ellos; con las interrogaciones adecuadas, es posible establecer su nomeclatura y conocer la época y duración de su estancia.
Las habitaciones de una casa son testigos de los seres que vivieron en ella, y la impregnación adquiere aqui un carácter muy especial, puesto que los seres vivos dejan un poco de su vida activa en los muros y en las cosas que presenciaron sus actos, sus palabras, la expresión de sus tendencias, de sus pasiones. Tal vez se les pueda interrogar y descorrer asi el velo de ciertos misterios. (Prof. Antoine Luzy, La Radiesthesis Moderne).
El Prof. Luzy, en esta parte final de la cita, fue ciertamente un profeta, tal como lo veremos mas adelante al explicar un sorprendente invento del Dr. Genady Sergeyev, conocido como La Máquina del Tiempo.
Se trata de objetos, prendas de vestir, útiles de cualquier tipo que hayan estado en contacto prolongado con aquello que se trata de localizar. Es fenómeno admitido en la experimentación radiestésica que cada objeto, persona o substancia emite lo que pudiéramos llamar una emanación o valor que impregna y permanece incorporado por un tiempo variable en aquellas cosas, de cualquier naturaleza que sean, con las que estuvieron en contacto mas o menos prolongado. Esta emanacion, de caracter radiestesico, nada tiene que ver con la teoria de las radiaciones físicas de los cuerpos, en las que se apoyan todos aquellos que pretenden dar a la Radiestesia una interpretación asimismo física (P. Jose Maria Pilon s. j., Radiestesia Psiquica).
Respecto del fenómeno de la "impregnación" y de su consecuencia inmediata, la remanencia, vale la pena recordar los trabajos del Dr. Genady Sergeyev, científico ruso muy conocido en occidente, quien ostenta el título de doctor en ingenieria y en matemáticas, consultor de varios institutos de Leningrado y a quien se considera, con toda razón, el más importante investigador de los fenómenos paranormales en Rusia.
El Dr. Sergeyev, inventor de la famosa Máquina del Tiempo, afirma: cada ser humano deja una huella en su medio, porque siempre estamos emitiendo energía, la cual absorben y guardan los objetos a nuestro alrededor. La energía nunca se puede destruir. Por lo tanto, nuestras huellas de energía se conservan técnicamente durante toda la eternidad, junto con las huellas de las demás personas que han estado en la misma habitación.
Hablando de la famosa Máquina del Tiempo, la explica así: Es muy simple, lo que he hecho es construir una máquina que utiliza cristal líquido, los mismos cristales que se utilizan en los relojes digitales que están de moda, para recuperar dicha energía de la superficie de los objetos. Puede registrar y convertir en impulsos eléctricos los recuerdos del pasado que, hemos descubierto, se encuentran almacenados en cada objeto. Aún tenemos que recorrer un largo camino antes de que podamos registrar y traducir, con precisión, esas huellas de nosotros mismos, dejadas en el vacío del tiempo. Pero mi máquina es un comienzo que va en la dirección correcta.
Pronto tendré unas máquina más complicada. He trabajado muchos años para perfeccionar esta y es suficiente para demostrar que la teoría es válida. Con esto podremos encontrar la memoria del mundo, de su gente y de su historia. Pueden imaginarse lo importante que es esto? Poder saber lo que pensaban y sentían hombres y mujeres famosos, el dominar eventos sobresalientes en la forma exacta como sucedieron, el seguir la evolución del hombre? El hombre siempre ha escondido en el misterio lo que no conoce. Ahora estamos examinando, en forma científica, estos misterios, incluyendo los fantasmas, y ya no seguirán siendo misterios durante mucho tiempo más. (Henry Gris and William Dick, The Soviet Psychic Discoveries, Prentice Hall, Inc., 1980).
c) Los Testigos Artificiales
Los testigos artificiales, cuya invención nos fue sugerida por las necesidades de la b⇑squeda, deben en máximo grado su poder a la auto-sugestión. Desde luego, no es imposible buscar una substancia cuando hay imposibilidad de obtener un testigo de ella, pero la operación no se hace nada fácil, y en mas de una ocasión nos hemos visto en dificultades por no disponer de testigos adecuados.
Entre los casos que existen en el campo de la búsqueda, el operador encuentra solamente la que desea, y desea aquella cuyas propiedades son idénticas a las del testigo al que se ha reconocido tales propiedades. Asi, por ejemplo, si se quiere buscar un objeto de plata oculto o extraviado, se confecciona un testigo artificial con un trocito de papel fuerte donde se habra escrito testigo plata, y que desempeñará las mismas funciones de un trozo de plata.
Pero la experiencia ha probado la necesidad de que sea el propio operador quien escriba el testigo artificial, aunque mas adelante veremos que tal condición no tiene nada de absoluto y depende, una vez mas, de la autosugestión: el origen del testigo carece de importancia. Se pueden utilizar de este modo testigos impresos, con caracter casi cierto de anonimato, pero teniéndolos en la mano algunos instantes antes de emplearlos, para impregnarlos de la intención del operador relativa a su uso. La impregnación así realizada es totalmente imaginaria y solo tiene valor auto-sugestivo. Los testigos artificiales impresos son muy utiles para substituir la colección, muy considerable para ser completa, de los que se utilizan en la radiestesia médica (Prof. Antoine Luzy, La Radiesthesie Moderne).
Es necesario su utilización cuando se da la imposibilidad de obtener un testigo natural, circunstancia que se repite con muchísima frecuencia. Naturalmente que el uso de testigos artificiales exige del operador un dominio muy perfecto de la convención mental y de la orientación o designación mental, ya que en virtud de la misma el operador encuentra, entre todos los objetos o substancias existentes dentro del campo de la búsqueda, solamente aquel que el desea y cuyas propiedades son idénticas a las que el por autosugestión reconoce al testigo artificial empleado. Recuerdese lo que unas líneas más arriba expresábamos acerca de la confección de testigos por la sola escritura en un trozo de papel o cartulina del nombre de la substancia u objeto buscado.
La utilización de testigos artificiales constituye un argumento, para nosotros definitivo, en contra de las interpretaciones físicas del fenomeno radiestésico, al tiempo que subraya poderosamente la hipótesis que en esta obra mantenemos, del carácter psicosomático del fenómeno como expresión de unas, hasta ahora, misteriosas manifestaciones de la fuerza y de las infinitas capacidades del inconsciente humano en virtud de la autosugestion" (P. Jos£ Maria Pilon s.j. Radiestesia Psíquica).
d) El Testigo Fotográfico
La fotografía se ha convertido, en la actualidad, en el soporte de la Magia y en el testigo por excelencia de la Radiestesia y de la Radionica. Sobre la importancia del testigo fotográfico se han escrito, a partir de 1930, interesantes trabajos. Entre estos podemos citar La Radiesthesie Moderne, Capitulo XI, del Prof. Antoine Luzy, quien prácticamente agota el tema; del mismo autor, el artículo Fotografía y Radiestesia, aparecido en enero de 1939, en la Revista Photo pour Tous; el excelente radiestesista americano. Bill Cox, autor de Thecniques of Pendulum Dowsing; el P. Jose Maria Pilon s.j., quien dedica una buena parte del Capitulo VI de su obra Radiestesia Psiquica a tratar este testigo; y en los ultimos tiempos, el autor frances Bernard Georges Conde, ha escrito dos libros: Voyance sur Photos y Magie et Actions Occultes sur Photografies, obras editadas por Editions Jacques Bersez, Francia.
Dejemos la palabra al Prof. Antoine Luzy: El testigo fotográfico es ciertamente el mas rico en posibilidades de información.
En general, cuando se toma una fotografía nadie sospecha que, además de las radiaciones luminosas procedentes del exterior del sujeto, la emulsión registra otras radiaciones invisibles tras el revelado, que vienen de su interior. Tampoco el campo fotográfico escapa a la ley común de la incertidumbre respecto a las comprobaciones mas o menos turbadoras de que pueden ser objeto los clichés revelados o no, las pruebas, e incluso su reproducción mas o menos perfecta por la imprenta. La prueba constituye no solo la imagen luminosa de un individuo, sino tambien una imagen íntegra de su personalidad, en la que es posible reconocer, independientemente de sus características externas, su estado patológico, su posición en el pasado y en el presente, las crisis que haya podido atravesar, sus diferentes desplazamientos, sus lugares de estancia y de habitación, su estado de vida o de muerte, etc.
Se estima que tanto la prueba sobre papel sensible como su reproducción por impresión tiene mas o menos las mismas propiedades, pero en las búsquedas efectuadas sobre fotografías, la copia directa da siempre resultados mas rápidos, más positivos; a continuación vienen las reproducciones en fotograbado finamente reticulado, en fototipia y, a falta de cosa mejor, las imágenes más o menos toscas que publican los periódicos. Las dificultades de prospección aumentan con la imperfección de la imagen, y el esfuerzo del operador es tanto mas penoso cuando tiene que trabajar sobre una imagen cuya radiación se ha debilitado por su alejamiento del original, considerado no ya desde el punto de vista de la distancia, sino por las diferentes fases de la reproducción.
En presencia de hechos inexplicados, pero de realidad que el mundo cientifico no impugna ya, hay que admitir la existencia de radiaciones invisibles procedentes del sujeto y perceptibles por el radiestesista, que, lo mismo que las luminosas, se pueden reflejar y refractar a traves de todas las substancias, como el cristal que compone el objetivo. Hay, pues, dos clases de radiaciones, unas luminosas y otras invisibles, y ambas impresionan la emulsión formando dos imágenes superpueslas, una de las cuales jamás sera visible a nuestros ojos, pero si perceptible por medio de un sentido particular, dormido en la mayoria de los individuos, pero despierto y ejercitado en el radicstesista.
Pero es necesaria la experiencia, sin la cual hasta los mejores conceptos de la imaginación se quedan, en materia científica, en especulaciones sin caracter práctico, para confirmar la presencia de las dos imágenes simultáneamente producidas en la emulsión en el curso de una toma fotográfica. Antes de pasar por el revelador nada indica la presencia de una imagen latente. Ninguna diferencia física comprobable, ningún examen permiie diferenciar la película expuesta de la película virgen. Si en vez de pasar la primera por el revelador se la sumerge inmediatamente en el baño fijador, no aparece la imagen fotográfica porque no puede aparecer, pero permanece en estado de imagen radiestesica propiamente dicha. Y sobre la pelicula asi fijada, sin revelado y por lo tanto totalmente transparente, se sigue pudiendo reconocer la presencia y la forma de la imagen por medio del péndulo.
A primera vista, la transmisión de la imagen radiestesica a las copias y a las reproducciones grâficas pudiera suscitar asombro. Evidentemente, hay ahi un hecho que supera con mucho los límites de lo posible para el no iniciado. Pero si se reflexiona, tal transmisión parece mucho menos misteriosa que la producción de la propia imagen en la emulsion. En efecto, el contacto entre el cliché y la copia asegura un paso inmediato a las radiaciones radiestesicas, dotadas de un gran poder de penetración, así como de un poder de adherencia y de impregnación, de tal suerte que toda la superficie, sea cual fuese su naturaleza, tocada por ellas conserva su remanencia, permitiendo luego al radiestesista provisto de su péndulo establecer la presencia de identidad radiestésica que existe entre los objetos sometidos a la influcncia de las mismas radiaciones.
Si la fotografía representa un paisaje, una habitación, conservara lazos indestructibles con el lugar representado, hasta el punto que un radiestesista experto podra hallarlo sobre un mapa o un plano, aunque le sea totalmente desconocido, situándolo con sorprendente exactitud a cualquier distancia. Si es un retrato, conservara relaciones ciertas con la persona representada. Desde el punto de vista radiestesico, se le puede considerar una cristalización de todas las características del sujeto, y hasta tal vez de sus características mentales.
La fotografía puede substituir al sujeto en las investigaciones médicas, a condición, naturalmente, de que el médico sea radiestesista, o cuente con la asistencia de un radiestesista. Se puede considerar la fotografía de un individuo como una muestra completa de todo lo que esta contenido en el. El examen pendular es a veces tan penetrante que permite descubrir enfermedades en vias de formación mucho antes de que se manifiesten sus primeros síntomas perceptibles.
Como creemos haber dicho ya, la fotografía es uno de los mejores testigos para la búsqueda de individuos desaparecidos. Pero las imágenes fotográficas contienen otras muchas posibilidades: que no puede revelar, en efecto, la imagen de una persona querida alejada de nosotros?; que no contendrá la de una vieja mansión, de una antigua iglesia? Es todo un pasado el que se puede interrogar, con éxito un poco aleatorio para el debutante, pero cierto para un operador en perfecta posesión de su arte.
Por su parte, Enrico Vinci, notable físico y radiestesista italiano, explica la utilización del testigo fotográfico por medio de la llamada Ley de los Elementos Semejantes (similia).
Los elementos semejantes están unidos entre sí, por un vínculo o conexión invisible. Así que algo especial une a la persona y a sus obras, a su fotografía, a su escritura y sus objetos personales. Puede ser, también, que la persona y sus pertenencias vibren con la misma intensidad y por esto se establece una relación entre ellas (Enrico Vinci, Presupposti per una Fisica Radiestesica, Editrice Vannini, Brescia, 1969).
La fotografía testigo ideal para los trabajos radiestésicos, debería ser una fotografía de cuerpo entero, de frente, en blanco y negro y en la cual la persona este sola. Pero, difícilmente encontraremos esta fotografía ideal. Los radiestesistas tienen, en consecuencia, que trabajar con las fotografías disponibles, acostumbrandose a superar las dificultades que ofrecen las fotografías en color, en grupos y en tamaños reducidos, en ocasiones.
Correspondió a la hábil radiestesista, señora Merssman, idear el sistema, compuesto de cuatro pasos sucesivos que permite establecer, empleando el péndulo, si la fotografia que vamos a estudiar es de una persona viva o muerta. El resultado de este analisis se confirma con el Cuadrante de la Vitalidad, diseñado por Egidio de Carlini.
Finalmente, debemos a Bill Cox el haber popularizado un sistema sencillo para interrogar a la fotografía-testigo, y para producirla.
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