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LA PROGRAMACION
Al iniciar las prospecciones, y teniendo en cuenta los requisitos previos que se acaban de explicar, procede el operador a realizar un acto muy importante, llamado la programación. Existen dos programaciones, a saber:
a) El sujeto o interesado está personalmente ante el operador y;
b) El trabajo se va a realizar con un testigo.
En el primer caso, hacemos sentar al sujeto a nuestra izquierda, y sobre el dorso de su mano derecha colocamos la antena radiestésica, la cual se forma con los dedos pulgar, índice y medio o corazón unidos. Al mismo tiempo, mentalmente, decimos: quiero hacerme sensible a la presencia y a las radiaciones de fulano de tal, con el fin de hacer tal prospección radiestésica. En el segundo caso, la programación sera: quiero hacerme sensible a las radiaciones del testigo fotográfico de tal persona, con el fin de hacer tal prospección radiestésica. Entonces ponemos nuestra antena radiestésica en la frente de la persona que aparece en la foto-testigo, y la mantenemos allí mientras dura la investigación radiestésica.
Con la práctica de la Radiestesia, y también de la Radiónica, se va creando una gran sensibilidad ante los sujetos y ante los testigos. De ahí que sea prudente hacer una programación complementaria, inmediatamente que se termine la programación principal. Esta segunda programación, que es algo así como una especie de escudo protector de ondas nocivas, consiste en estas palabras: pero, no quiero ser sensible a las ondas nocivas que pudiera emitir el sujeto aquí presente o el testigo que voy a utilizar, según el caso. En esta forma se evita un fenómeno muy real, y hasta peligroso para el operador, el cual recibe el nombre de transferencia. Si en el curso de nuestros trabajos de radiestesia o de nuestras operaciones radiónicas, somos objeto de frecuentes transferencias, podemos tener hasta problemas de salud con el tiempo.
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