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Introducción a la Herencia Filosófica Celta
Los celtas no fueron, como ya dijimos, una etnia confinada a determinada zona geográfica, ni mucho menos una cultura cerrada en sus propios preceptos. Pero sí fueron un pueblo unido en lo más profundo de su esencia por una serie de actitudes de vida que los caracterizaron. De esa filosofía, de esa visión de la vida que caracterizó la esencia de la cultura celta, podemos extraer la primera gran enseñanza que este pueblo nos legó. ¿Cuál era concretamente la visión general de la vida que tenían los celtas y cómo se puede trasladar a la vida contemporánea? Pasemos directamente a sumergirnos en la sabiduría de los druidas.
El Retrato del Alma Celta
Hay palabras clave que definen el alma celta. Cada una de ellas combinada con las otras según el color druídico con que se las mire se convierte en la llave de un abanico de posibilidades, y todas ellas interrelacionadas forman un dibujo de sabiduría, un verdadero retrato de las claves profundas del pensamiento de este pueblo maravilloso. Mencionémoslas como una suerte de columna vertebral del pensamiento céltico, como una especie de "esqueleto del alma" de los celtas: Poesía Magia Lenguaje Nobleza Amistad Valentía Guerra Cada una de estas palabras, o mejor dicho, cada uno de estos conceptos, tiene en la filosofía celta un significado especial y sumamente trascendente. Algunas de ellas pueden despertar cierta curiosidad e incluso alarma, como por ejemplo "guerra". Pero por supuesto que no se debe tomar el sentido estricto del término, sino su contenido filosófico, que pasaremos a revisar palabra por palabra en un primer recorrido suscinto, con el fin de sentar una base de comprensión a partir de la cual, más adelante y en otros capítulos, nos extenderemos ampliamente.
Básicamente, los conceptos fundamentales de la filosofía celta son los siguientes, y cada uno de estos conceptos constituye una columna del legado que nos dejaron los celtas y que podemos aprovechar en nuestra vida cotidiana. No lograrás nada sorprendente. Pero en la medida que te vayas acostumbrando a esta contemplación con el paso de los días y la repetición del ejercicio, empezarás a sorprenderte de la manera en que sentirás el reconocimiento de tu alma reflejada en tu rostro. Y, poniendo en práctica también lo que ya hemos visto acerca de la mirada de poeta con que debes encarar cada instante de la vida, el ejercicio no será una mera repetición, sino que cada vez que te mires será como la primera vez, y habrá nuevas cosas para descubrir. Los secretos de la vida no están ocultos en sitios indescifrables. Comienza a mirar tu propio rostro y lo comprobarás. Y cuando sientas que comienzas a ser el Anam /Kara de tu propia alma, el mejor amigo de tí mismo, estarás listo para comenzar a buscar la amistad armónica con el resto de las cosas de tu vida.
El Alfabeto de los Árboles
Entraremos ahora de lleno en algo que mencionamos brevemente en el capítulo "Introducción a la herencia filosófica celta": el Alfabeto de los Árboles. Como dijimos en el citado capítulo, se trata de una de las columnas vertebrales del legado que nos dejó aquel pueblo maravilloso. El Alfabeto de los Árboles, conocido también como Alfabeto Ogham o como "Beth-Luys-Nion" (por los nombres de las tres primeras letras) está formado en su estado básico por 13 consonantes y 5 vocales. Fue transmitido en forma oral durante siglos por los druidas, sin que nunca, como con cualquier otro aspecto de su sabiduría, un druida lo haya puesto por escrito. Cada letra del alfabeto se corresponde con un árbol y lleva el nombre del árbol o arbusto del que es inicial.
LETRA NOMBRE NOMBRE ÁRBOL CELTA GALES
B Beth Bedwen Abedul
L Luys Gerdinen Fresno Silvestre
N Nion Onnen Fresno
F Fearn Gwernen Aliso
S Saille Helygen Sauce
H Uath Draenen wen Espino
D Duir Derwen Roble
T Tinne Celinnen Acebo
C Coll Collen Avellano
M Muynn Gwynwydden Vid
G Gort Eyddew Hiedra
P Pethboc Saúco enano
R Ruys Ysgawwen Saúco
A Ailm Ffynidwydden Abeto
O Onn Eythin Tojo
U (W) Ur Grug Brezo
E Eadha Aethen Álamo blanco
I Idho Ywen Tejo
Este alfabeto se utilizaba preferentemente para fines de adivinación, aunque también para la construcción de acertijos, costumbre muy apreciada por los druidas. Pero en cuanto a sus funciones adivinatorias, antes de extenderse en ellas y en especial en su adaptación a la utilización contemporánea, es necesario anotar uno a uno el simbolismo de cada árbol representado en el alfabeto.
Antes que nada, las trece consonantes tienen un valor relacionado con el calendario. Un calendario de meses de 28 días, es decir, lo que se conoce como calendario lunar, formado por trece meses de 28 días más un día. Es probable que esta clase de medición del tiempo haya sido introducida entre los celtas y en general en toda Britania por los romanos en tiempos de la conquista de Claudio. Lo cierto es que en los poemas y relatos míticos irlandeses más antiguos, así como en sus versiones galesas, es de lo más común encontrar la expresión "un año y un día", lo que muestra que el calendario asociado al Alfabeto de los Árboles consta de 364 días más uno. Entonces, a cada letra consonante le correspondería un determinado período de este calendario, según veremos a continuación.
FECHA LETRA ÁRBOL NOMBRE
(MES LUNAR) CELTA
24 de diciembre / 20 de enero B L Abedul Beth
21 de enero / 17 de febrero Fresno Silvestre Luys
18 de febrero / 17 de marzo N Fresno Nion
18 de marzo / 14 de abril F Aliso Fearn
15 de abril / 12 de mayo S Sauce Saille
13 de mayo / 9 de junio H Espino Uath
10 de junio / 7 de julio D Roble Duir
8 de julio / 4 de agosto T Acebo Tinne
5 de agosto / 1 de septiembre C Avellano Coll
FECHA LETRA
(MES LUNAR)
2 de septiembre /
29 de septiembre M
30 de septiembre /
27 de octubre G
28 de octubre /
24 de noviembre P
25 de noviembre /
23 de diciembre R
ÁRBOL NOMBRE CELTA
Vid Muynn
Hiedra Gort
Saúco enano Pethboc Saúco Ruys
El simbolismo específico de cada uno de los árboles es el siguiente (se habla siempre de "árboles" en sentido simbólico, aunque en lo concreto algunos sean arbustos):
BETH:
El primer árbol de la serie es el abedul, que se reproduce a sí mismo. Es el árbol del comienzo. También se relaciona con la reparación (en toda Europa se utilizaban ramas de abedul para azotar a los delincuentes y, antes, a los locos, y también para expulsar a los demonios). Otro uso ritual de las ramas de abedul es expulsar a los espíritus del año viejo, por lo que simboliza también la renovación. Y simboliza lo que vuelve a nacer ya que el abedul es, de los árboles del bosque, el primero que echa nuevas hojas.
LUYS:
El segundo árbol es el fresno silvestre, llamado el "árbol de la vida", y está relacionado con todo lo que tenga que ver con fuerzas del Más Allá. Sus zarzos redondos eran utilizados por los druidas para obligar a los demonios a responder preguntas prohibidas. Es también el árbol que se usa más generalmente en las Islas Británicas como protector contra los rayos y contra toda clase de hechizos de las brujas. En Irlanda, antes de una batalla los druidas encendían fogatas de fresno silvestre y pronunciaban conjuros sobre ellas para atraer las fuerzas ocultas en favor de su ejército. Y de hecho, la antigua vara de los hechiceros era de fresno silvestre.
NION:
El tercer árbol es el fresno. En todo el folklore británico, es el árbol del renacimiento. También simboliza la sanación; en algunas partes de Inglaterra sobrevivió hasta por lo menos 1830 la costumbre de hacer pasar niños desnudos por las grietas de un fresno para curarlos de fracturas. Y es el árbol del poder del mar.
FEARN:
El cuarto árbol es el aliso. Su principal simbolismo se relaciona con su poder de preservar de la corrupción. Es también unos de los tres árboles de la resurrección (los otros dos son el ciprés y el álamo blanco). Y principalmente el aliso es el árbol del poder del fuego, que libera y purifica a los demás elementos.
SAILLE:
El quinto árbol es el sauce, que está relacionado con el poder del sexo y el placer. Se lo llama el árbol del encantamiento, en referencia a los éxtasis de goce. Pero también tiene una fortísima relación con la brujería, al punto de que en inglés las palabras "witch" (bruja) y "wicked" (maligno) derivan de una misma palabra antigua: "willow" (sauce), que también devino en "wicker" (mimbre), el material con que se hacían las ligazones de las escobas de las brujas.
UATH:
El sexto árbol es el espino blanco. Se lo conoce como el árbol de mayo, y simboliza el daño, lo infausto. También la castidad forzosa, y por lo tanto la carencia de placer. Sin embargo, curiosamente, la flor del espino tiene para los hombres un fuerte olor de sexualidad femenina, y por eso los turcos utilizan una rama florecida de espino como símbolo erótico.
DUIR:
El séptimo árbol es el roble. Es universalmente considerado el árbol de la fuerza; no en vano fue símbolo de Zeus, Júpiter, Hércules, Dagda (el jefe de los antiguos dioses irlandeses), Thor, Jehová y Alá. El año de los celtas estaba dividido en dos mitades, la segunda de las cuales comenzaba en julio después de una fiesta de siete días en honor del rey del roble. El roble, además, es también universalmente un símbolo de la puerta.
TINNE:
El octavo árbol es el acebo, que florece en julio. Su simbología está relacionada con lo inmortal; como ese símbolo aparece ya en el antiguo romance irlandés de "Sir Gawain y el Caballero Verde" (en la versión original irlandesa Gawain, conocido por sus posteriores apariciones en el Ciclo Artúrico, aparece como CuChulainn, un aspecto menos caballeroso pero más hercúleo de este héroe). Por florecer en el tiempo de la cosecha de cebada (muy importante entre los celtas, que iba del 8 de julio al 4 de agosto) también se lo relaciona con la fertilidad.
COLL:
El noveno árbol es el avellano. En las leyendas célticas es un símbolo de la sabiduría concentrada. También, por su relación con la gestación de uno de los primeros reyes míticos de Irlanda, Mac Coll ("Hijo del Avellano") en una época donde había un sistema matriarcal, se lo relaciona con el principio de la fuerza femenina.
MUYNN:
El décimo árbol es la vid. Es el árbol de la alegría y del alborozo, pero también de la ira. El hecho de relacionar estos dos conceptos aparentemente contrarios se explica seguramente por su analogía con los efectos posibles del vino sobre el ánimo del bebedor.
GORT:
El undécimo árbol es la hiedra. Está consagrada a la resurrección por su crecimiento en espiral. También se la relaciona con la embriaguez en un sentido metafísico, con el éxtasis y los estados alterados de conciencia.
PETHBOC:
El duodécimo árbol es el saúco enano, o saúco róseo. Simboliza la realeza y fue usado también en otras culturas (como la egipcia) para realizar cetros reales. Por ser un árbol con el que se realizaban flechas, simboliza también el destino inmanejable.
RUYS:
El decimotercer árbol es el saúco. Simboliza lo nefasto, aunque por otra parte se dice que fue el árbol de la crucifixión. Pero la interpretación más habitual en la mitología celta es la que lo hace símbolo de la perdición. En el folklore inglés, quemar ramas de saúco es una forma de atraer al diablo a la casa. En Irlanda se cree que las brujas utilizan palos de saúco como caballos mágicos. Obviamente, su mala fama está relacionada también con que es el árbol del mes número 13.
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