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Avalón
Esta célebre isla llamada por los celtas Abha llenhau y cuyo nombre gales es Avallach es la célebre Isla de los Manzanos a la que Morgana y Merlín se llevaron a Arturo tras la batalla de Camlann. El término Abhallenhau proviene de "abhall" (manzanos) e "illena hu" (isla), y se supone que la isla está enteramente cubierta por manzanos que florecen sin pausa, de comienzo a fin del año. ¿Existe una ubicación real, geográfica, de esta isla? Por supuesto que no hay una respuesta segura a semejante pregunta. Pero desde tiempos cercanos a los del propio Arturo se ha intentado ubicar a Avalón. Hacia el siglo XII, el rey Henry II Plantagenet instruyó a los monjes de Glastonbury para que trazaran mapas, falsos por supuesto, que demostraran que su abadía era la mítica Isla de Avalón, ya que esta abadía estaba construida en una "isla" de tierra firme en medio de las ciénagas. Llegaron incluso, en 1190, a anunciar oficialmente el descubrimiento de las tumbas de Arturo y Ginebra en las catacumbas del monasterio. Como sea, esas catacumbas son aun hoy en día motivo de atracción turística.
Más cerca de nuestros tiempos, algunos investigadores dicen que Avalón es en realidad una isla ubicada en el Canal del Norte, que une el mar de Irlanda con el Atlántico, llamada Isla de Yslay. Según otros autores, la existencia real de Avalón estaría relacionada con la Isla de Aval, situada en la Cote du Nord; en esta isla existe un antiguo dolmen de procedencia celta, y se ha sugerido que puede ser también la tumba del rey Arturo. La de Avalón, en la que el rey, según escribiera Monmouth, "descansará hasta que sea el momento de recobrar su Excalibur y su reinado...". Avalón Esta célebre isla llamada por los celtas Abha llenhau y cuyo nombre gales es Avallach es la célebre Isla de los Manzanos a la que Morgana y Merlín se llevaron a Arturo tras la batalla de Camlann. El término Abhallenhau proviene de "abhall" (manzanos) e "illena hu" (isla), y se supone que la isla está enteramente cubierta por manzanos que florecen sin pausa, de comienzo a fin del año.
¿Existe una ubicación real, geográfica, de esta isla? Por supuesto que no hay una respuesta segura a semejante pregunta. Pero desde tiempos cercanos a los del propio Arturo se ha intentado ubicar a Avalón. Hacia el siglo XII, el rey Henry II Plantagenet instruyó a los monjes de Glastonbury para que trazaran mapas, falsos por supuesto, que demostrarán que su abadía era la mítica Isla de Avalón, ya que esta abadía estaba construida en una "isla" de tierra firme en medio de las ciénagas. Llegaron incluso, en 1190, a anunciar oficialmente el decubrimiento de las tumbas de Arturo y Ginebra en las catacumbas del monasterio. Como sea, esas catacumbas son aun hoy en día motivo de atracción turística. Más cerca de nuestros tiempos, algunos investigadores dicen que Avalón es en realidad una isla ubicada en el Canal del Norte, que une el mar de Irlanda con el Atlántico, llamada Isla de Yslay. Según otros autores, la existencia real de Avalón estaría relacionada con la Isla de Aval, situada en la Cote du Nord; en esta isla existe un antiguo dolmen de procedencia celta, y se ha sugerido que puede ser también la tumba del rey Arturo. contrapunto
La Música de lo que te Pasa
La gran danza de la amistad es lo que mueve el universo. La sabiduría celta hace un verdadero culto de la amistad. Pero eso no se refiere solamente a la relación entre dos personas, que de todos modos es una de las expresiones más maravillosas de la vida y que, como se recordará, los celtas definían con las palabras "Anam /Gara", que significan literalmente "amigo del alma", pero en realidad expresan un concepto mucho más profundo. La sabiduría celta tiene una visión del universo en la cual la amistad de la noche con el día, de la luz con la oscuridad o del invierno con la primavera constituyen las diferentes melodías de una música armónica universal que se entrecruzan permanentemente unas con otras generando un contrapunto perfecto sobre el cual danza la vida. Todo lo que sucede es música. El contrapunto, en términos musicales técnicos, es una forma de componer música en la cual una melodía determinada se entrelaza con otras y otras, y la armonía está formada por ese entrecruzamiento de melodías independientes. Cada Anam /Eara del universo es una de estas melodías. Y todas ellas juntas en contrapunto armónico, incluyendo las que tú mismo generas, forman la música de lo que te pasa.
Anam /tara
En la primitiva iglesia celta el Anam tara era un maestro o guía espiritual al que se le podía revelar todo lo que sucediera en el yo interior, en la mente, en el corazón. Se formaba así entre una persona y su guía una comunión que trascendía los límites del tiempo y el espacio, una camaradería profunda y especial. De esta primitiva concepción partió el concepto que luego fue desarrollándose en la poesía y el pensamiento celtas hasta convertirse en la idea más abarcadora de "amistades del universo" de la que venimos hablando. Una persona puede encontrar uno o más Anam /Eara en otras personas a lo largo de su vida. Pero además cada persona es Anam /Eara de otras muchas cosas: de su propia alma, como ya hemos visto, y de su cuerpo; también del mundo y las cuestiones esenciales de la vida. En este punto, Anam /Eara deja de tener una connotación de persona física y se convierte en una actitud ante la vida, en una forma de ver el mundo: como una constante interrelación de diversas amistades.
Acción como Gracia Visible
Desde este punto de vista, tu vida interior hace amistad y es Anam /Eara del mundo exterior mediante la acción, mediante el trabajo. La acción también es, como el cuerpo, como el ser humano mismo, expresión de lo invisible que anhela volverse visible. Cuando, por ejemplo, una inquietud cretiva te nace en el alma, la acción es lo que la torna visible. Pero no hay separación entre el impulso y la obra concreta: son lo mismo, sólo dos expresiones diferentes de lo mismo. Lo importante de este concepto no es tanto su verificación en la forma en que lo acabamos de exponer, es decir, de adentro hacia afuera, sino la contraria: cuando la acción proviene del exterior y antecede a lo interior. El ejemplo más concreto es la actividad laboral, la de ganarse el sustento diario. En ese caso, muchas veces no se trata de una expresión de anhelos internos. Concretamente, la mayoría de las personas no trabaja de lo que quiere sino de lo que puede. En un proceso inverso, debe entonces lograr que la acción exterior haga amistad con sus impulsos interiores.
¿Es posible reconciliarse con algo que no hemos elegido? Por supuesto que lo es. Supongamos que eres alguien que tiene inquietudes periodísticas, pero has conseguido un trabajo de vendedor de automóviles y ya llevas en él algún tiempo porque no se te ha cruzado una alternativa que resulte mejor tanto en lo espiritual como en lo material. Si ese empleo no es la proyección de un impulso interno, ¿cómo logras ser Anam Azara de él? Simplemente poniendo en práctica la visión poética de la vida. ¿Recuerdas que «hablamos extensamente de ello? En el capítulo "Míralo con ojos nuevos" vimos que la actitud del poeta consiste en mirar todo lo que sucede a cada instante como si fuera algo siempre nuevo, como si cada segundo nos trajera una novedad que jamás habíamos experimentado. Con esta visión, con esta actitud, podrás muy pronto descubrir, en ese empleo que quizá considerabas aburrido y de poco vuelo, las infinitas posibilidades que te perdías por no estar mirando con atención. Piensa por ejemplo en la característica esencial de un empleo así: el trato permanente con personas desconocidas, un desfile de nuevos clientes que se renueva todo el tiempo. Si en lugar de sentirte harto de la gente, como suele suceder con muchas personas en esta situación, decides abrir tu alma para que tus sentidos perciban las potenciales "amistades" de diversa clase que acechan en cada persona que conoces en tu empleo, ya las cosas cambian radicalmente y un panorama extenso y pleno de aventura se abre ante ti. Y sólo estamos mencionando una de las características de tu empleo que puedes disfrutar. Imagina cuántas más hay si utilizas tu capacidad de ver la vida como un poeta.
Por supuesto que no importa si lees esto sin ser vendedor de automóviles: de sobra entiendes de qué estamos hablando, ¿verdad? Los ejemplos sólo sirven para situarnos un poco mejor en el tema que tratamos. Lo importante es comprender que aun cuando la acción provenga del exterior sin que la hayamos elegido, podemos convertirla en otro Anam /Eara que enriquezca nuestra vida.
Los Hijos de la Luz y las Tinieblas
Nos han enseñado a usar la metáfora de la oscuridad como símbolo de lo malo que nos pasa, y también que la solución es que la oscuridad desaparezca y en su lugar sólo haya luz. Estas metáforas son, esencialmente, un error. Por lo menos para la visión celta. Cuando la oscuridad tiñe tu vida, el verdadero problema no es que haya oscuridad, sino que no haya luz. O mejor dicho: el verdadero problema es que estés viendo solamente las tinieblas, que hayas perdido de vista la luz. También tendrías un problema si sólo vieras luz y nada de oscuridad. Los celtas, que adoraban la luz del sol, sólo la adoraban en función de que existía la luz de la luna y las tinieblas de la noche. Adoraban una luz que no perdía su afinidad con las tinieblas, que no había dejado de lado la fundamental amistad de la luz y la sombra. Somos tan hijos de la luz como de las tinieblas. De hecho, nuestro cuerpo se formó en la más oscura y acogedora de las soledades: la del vientre materno. ¿Por qué no pensar que cuando creemos que a nuestro alrededor todo es oscuridad y no vemos la salida, lo que sucede es que estamos en un nuevo período de gestación y que pronto habrá un renacimiento? Esto es ver los períodos oscuros de nuestra vida no como una desgracia y un sufrimiento, sino como un momento de oscuridad que terminará en un parto de luz.
El Ciclo que no Termina
Estamos demasiado acostumbrados a sufrir. Aunque sufrir en realidad no es un problema, si sufriéramos por lo que concretamente nos pasa y no de la forma casi absurda en que lo hacen la mayoría de las pesonas: sufren por lo que les pasa, y además sufren por tener que sufrir. Realmente no suena muy sano, ¿verdad? Los períodos "oscuros" son preludios de la claridad. Si no recuperas la armonía entre luz y tinieblas, si no te reconcilias con la idea de que sólo disfrutarás plenamente la luz si aceptas de igual modo la oscuridad, si no respetas esa amistad inseparable entre la noche y el día, te estarás alejando de la posibilidad de la armonía. Todas las melodías se integran en la música de lo que te pasa. Si lo aceptas, estás aceptando la armonización de la danza de los días. Recuerda que la hora más oscura de cada noche es justo la que precede al nacimiento de cada nuevo día.
Mitos Celtas IV
La Saga de Finn McCumhaill
Estos relatos acerca de la infancia y otras aventuras del héroe irlandés Finn McCumhaill nos muestran a este guerrero en todo su esplendor, pero también, si bien mezclado con lo mítico, nos hablan de los orígenes mismos de la nación irlandesa, parida por la cultura celta. Y además son de deliciosa lectura, porque nos transportan a un mundo mágico y lleno de valores espirituales. La batalla del castillo Enoc Cumhaill, padre de Finn, rey de Leinster y jefe del clan Baoisne, rigió a los fennianos durante el reinado de Con, el de las cien batallas. Mientras estaba en las Tierras Altas poniendo De hecho, ya comentamos que la palabra "druida" proviene del gales "derwydd", que se utilizaba para denominar a los poetas; pero etimológicamente la palabra "derwydd" significa "vidente del roble"; es decir que en esa palabra se encierran varios de los conceptos fundamentales de la visión druídica del mundo: la poesía, la magia, la videncia, el bosque...
El Alfabeto de los Árboles y su desprendimiento, conocido como el Alfabeto de la Mano o de los Dedos, son directamente una herramienta práctica que los celtas nos legaron. Un sistema de lenguaje que ayuda a una visión más clara de las circunstancias de la vida, casi un sistema de videncia, del cual nos ocuparemos en un capítulo en especial, dada su importancia y complejidad. La nobleza y la valentía, el pueblo celta era un pueblo de valientes. Pero la valentía no era considerada si no iba acompañada de la nobleza. De hecho, sólo el noble tiene verdadero valor. La valentía no es la bravuconada del peleador, ni la grosería del innoble, ni la arremetida ciega del irresponsable. En la concepción céltica, el valiente es aquel que, al elevar su alma por sobre las pasiones vulgares, deja de sentir temor. Se llega a la valentía a través de la nobleza. Esta idea es de una importancia central, si tenemos en cuenta que proviene de un pueblo para el cual la batalla y la hazaña bélica eran las formas cotidianas de desarrollarse como sociedad. Los celtas no eran adalides de la fuerza por la fuerza misma. De hecho, estaban en el extremo totalmente opuesto de eso. Que un pueblo guerrero privilegie la nobleza como fuente de valor nos da una idea de lo profundo de la espiritualidad de los celtas.
Haciendo un ejercicio de trasladar esa concepción a nuestro tiempo, vemos que nuevamente los celtas nos han legado una concepción filosófica que, de saber aprovecharla, puede sernos de enorme beneficio. Nuestro mundo contemporáneo está lleno de cosas innobles, y se caracteriza además por un estado de permanente competencia feroz y ciega entre las personas que, lejos de unirse en busca de un bien común, son cada día más individualistas y agresivas. Se podría decir que se necesita valor para moverse y luchar en un mundo tan duro, y que seguramente los más valientes serán los que prevalezcan. Pero al echar una mirada a cómo están las cosas hoy por hoy, es fácil darse cuenta de que tanta lucha entre los hombres y tanta violencia espiritual y social no nos han llevado a ninguna parte. Y la razón es que no hay nobleza en la batalla cotidiana, sino sólo brutal supervivencia. Por eso hay que rescatar el camino espiritual de los celtas: desde una visión poética y mágica de la vida, trabajemos sobre la nobleza de espíritu y de intenciones para que sea ésa la base del valor con que nos enfrentemos a la batalla cotidiana. Sólo así el resultado de la lucha será positivo.
La Amistad y la Guerra
En lo expresado en el párrafo anterior hay una primera clave para entender por qué se incluye la guerra como una de las bases de la filosofía celta. De otro modo, estaríamos hablando de ensalzar la belicosidad y la violencia, que no son justamente los mejores valores espirituales que poseemos los hombres. Pero para los celtas la idea de guerra, además de partir desde la nobleza, se refiere principalmente a una actitud ante la vida: somos guerreros que deben pelear por su territorio y defenderlo, sin grosera agresión sin freno a las tentativas de los romanos y otros merodeadores que intentaban la invasión, alrededor del año 154 de la era cristiana, el "Ard-Righ" Con transfirió sus cargos y títulos a su "daltha" (padre adoptivo) Crimt han. Al enterarse de esto, Cumhaill desembarcó en Inver Colpa (Drogheda), desposeyó de todo a Crimthan y efectuó correrías por Bregia (planicie del Boyne hasta las colinas de Dublín) y hasta el propio Meath, capturando botín de ganado y esclavos, hombres y mujeres, capas, escudos y armas bien templadas, cotas de malla y valiosos tableros y piezas de ajedréz.
Los ganaderos, agricultores y pequeños jefes se quejaron con vehemencia al rey, y, en consecuencia, éste envió a veloces heraldos al Naas de los Reyes, entonces capital de North Leinster, ordenándole a Cumhaill que concurriera a una asamblea nacional de Tara, para responder por sus ultrajes. Al negarse Cumhaill, Con llamó en su ayuda a Goll Mac Morna, el mejor guerrero del Connaught, junto con los jefes del Ulster: Achy, el de la nuca roja; Iomchy, el del brazo rojo, y el terrible guerrero Liath Luachra (juncos grises), un jefe deshonrado por Cumhaill. A Coll se le prometió el comando de los fennianos, y a Liath Luachra, el mágico Corrbolg (Defensa del Cuerpo), y la ayuda del pescador de los Boyne, que estaba habituado a tragar, en tres bocados, "tantos peces de ese río, siempre hermoso, como los que se necesitaban para darles de comer a todas las fuerzas de Cumhaill".
De modo que se hizo el desafío y se convino una batalla campal en la herbosa planicie del lado este del Cnucha (castillo Enoc). Mientras se realizaban los preparativos, Cumhaill se encontró en una de sus cacerías con la bella Muirrean, hija del poderoso drui da Tadg, "el del flanco luminoso", cuya morada era la fortaleza de Almuin (Colina de Alien). Como un nefasto destino se estaba interponiendo en esos momentos en el camino del guerrero, éste olvidó sus votos caballerescos y el respeto por la pureza femenina, tan profundamente arraigado en el temperamento celta. Cuando ya era demasiado tarde, lo acometieron hondos y torturantes remordimientos, pero el irritado y poderoso padre de Muirrean hizo voto, ante sus dioses, de infligirle una irrevocable derrota y muerte. Al aproximarse el día de la lucha, Cumhaill envió a su Balar, el de los pies ligeros, a la mágica colina de Maev, la reina Sighe, que moraba en el encantado pareje de Carmain (Wexford), en busca de la impenetrable cota de malla, llamada el Corrbolgy de la alabarda y veneblo correspondientes, irresistibles, y cuyo puño ostentaba incrustaciones de joyas. Pero el vengativo Tadg esparció tan densa niebla druídica en el camino del emisario que éste no logró encontrar el túmulo encantado. De modo que Cumhaill debió contentarse con armas inferiores, proporcionadas por Aoiné (Venus), la reina Sighe de Naas.
A los camaradas de Cumhaill les advirtieron que, por haber olvidado éste sus votos, hechos en común con todos los fianna, de no ultrajar nunca a mujer alguna, la derrota y la muerte lo esperaban en Cnucha. La mayoría de ellos se dispersaron camino de sus hogares, antes de alborear el día de la batalla. Con un punzante presentimiento de su infortunada suerte, la víspera de la batalla Cumhaill llamó a Boghmin, su emisaria, y le habló así: Mi rápida y fiel Boghmin, la noche de la tumba se está espesando rápidamente en torno de mí, y me dirijo a ti por última vez. Ve sin demora al fuerte de Almuin. Busca a Muirrean, la de los cabellos de oro, y dile que el mayor de mis dolores, al abandonar la vida, es el mal que ella ha sufrido por culpa mía. Atiéndela diligentemente y cuando haya nacido mi hijo, huye con él y haz que se críe en los sitios más secretos que puedas encontrar. De no ser así, el airado Tadg lo aniquilaría. El sabio Conmean, el druida, ha predicho su destino y pronosticado que, bajo su dirección, la fama de los fianna de Erin superará, con mucho, a la que disfruta bajo la mía. Suplícale a Muirrean, la de los cabellos de oro, que me perdone. Adiós.
Cuando a la mañana siguiente el sol brilló plácidamente sobre la planicie, los clanes de Leinster y los del noble Eogan de Munster, una fuerza pequeña pero compacta, se precipitó entre las numerosas huestes del Ulter, Conach y Meath, como un grupo de nobles y feroces perros en medio de una manada de lobos desesperados y voraces. Así derribaron, traspasaron, mataron y dispersaron a muchos enemigos, que se vieron reemplazados, empero, por nuevos y fuertes combatientes, hasta que sus cansados brazos apenas si pudieron esgrimir la espada o arrojar el venablo. Centenares y más centenares de hombres perecieron aquel día bajo las irresistibles armas de Cumhaill, y cuando él y Goll, hijo de Morna, se trabaron en lucha, fue como el encuentro de dos halcones sobre una roca, de dos toros furiosos o de dos embravecidos leones. Gruesa era la dura piel morena de Goll, rasgada por la afilada hoja de Cumhaill, pero cuando ambos se vieron separados por la presión de los guerreros que combatían, el venablo del héreo del Conacht cruzó los aires con poderasa fuerza, desgarró la loriga, la camisa de seda y el corazón del fuerte hijo de Trenmor, y la verde hierba se tiñó con su sangre.
Una y otra vez llamó la penetrante trompa de Eogan a las tropas del Leinster y del Munster a la de clinante lucha; y cuando se hubo perdido toda esperanza, sus soldados se retiraron en cerrada formación de batalla y aun así mantuvieron a raya a sus furiosos enemigos. De este modo, terminó la memorable batalla de Cnucha, en cuyo relato no se mencionan hondas, flechas, arcos, mazas o hachas de combate. Las alabardas de bronce, de doble filo, y forma de hoja, y los venablos y jabalinas que volaban de las manos, fueron los mismos que cantara Homero y que cumplieran su obra de muerte en la llanura de Troya.
La Juventud de Finn
La fiel Boghmin ejecutó amorosamente el legado de Cumhaill y, ayudada por la comadrona Fiecal, crió al hijo del jefe en una caverna vecina a Slie ve Bloom (Blama). Lo llamó Deimne, y el niño reveló su noble estirpe a temprana edad. Cuando el niño hubo llegado a la juventud, su madre adoptiva se aventuró con él hasta la misma Tara, para asistir a la celebración de los juegos de jóvenes no calificados aún para el rango de "curáis". Tanto se distinguió en ellos, que el rey exclamó con admiración: ¿Cómo se llama este "Paustha Finn" ("hermoso joven")? ¡Gracias, oh, Con de las Cien Batallas, por haberle dado un nombre! respondió la nodriza. Finn es y Finn será para siempre. ¡Por tu real mano! exclamó uno de los laochs de Conacht. ¡Ése es el hijo de Cumhaill, hijo de Trenmor! ¡Apodérate de él!
Pero estas palabras fueron harto tardías. Boghmin, aferrando al niño y echándoselo sobre los hombros, había pasado por entre la concurrencia antes de que pudiera hacerse nada, y la veloz emisaria, que no había perdido aún la agilidad de sus miembros, no tardó en poner suficiente distancia entre su carga y sus enemigos. La hazaña siguiente, cumplida por nuestro joven, fue la adquisición de un saber sobrenatural, probando el salmón destinado al druida Finn. Este sabio, no contento con la sabiduría ya adquirida por él, estaba resuelto a conseguir el "salmón del conocimiento", ya que, al gustarlo, sabría todo lo que sucediera en Erin en cualquier momento. Se detuvo, pues, en un vado del Boyne y les encargó a todos sus discípulos, entre los cuales estaba Finn (llamado entonces Deimne), que atraparan salmón, asándolo y sirviéndolo. Tenían severas órdenes de no acercar a sus lenguas o labios uno solo de los peces así cocidos. Cierto día, Finn, al ver una ampolla sobre el flanco del pez que estaba en la cazuela, la oprimió con el pulgar, y al sentir una leve quemadura, se aplicó el pulgar a los labios. De inmediato se enteró de lo que estaba pasando en las cortes de Tara, Naas y Emania. Entonces, corrió a contarle al druida lo ocurrido..
¿Cómo pudo haber pasado esto?dijo el decepcionado druida. Mi arte me enseñó que el salmón del conocimiento debía ser gustado por un Finn. Yo soy Finn y tú eres Deimne. Sí; pero también soy Finn. Me llamó así el propio Con de las Cien Batallas. Bien. Ya veo que el destino está en mi contra. Elude por algún tiempo el poder del Ard Righ. Cuando llegue la oportunidad, explícale tu flamante don y él se sentirá harto contento de nombrarte comandante en jefe de los fennianos.
El Primer Casamiento de Finn
"Me extravié cuenta Finn y fui a dar a Lughar Diega, un sitio del sur. Allí vi a dos grupos distintos de personas, congregados en dos altos montes de piedras, opuestos el uno al otro. A cada lado había un hondo y terrorífico precipicio y, entre ambos, un valle espantoso arrasado por los vientos. Pregunté la razón de que aquellas gentes se hubieran dispuesto en grupos tan separados. Entonces me informaron que Shane M Carrol, hijo de Crovan, rey de Kerry Luachra, había sentido repentinamente una corriente de afecto y un torrente de profundo amor por Donae, hija de Daire, y que la condición exigida por ésta al galán era que éste saltara por sobre el valle una vez por año; pero que, cuando Shane llegaba al borde del abismo, se resistía a saltar. Pregunté si la joven se casaría con cualquier hombre que lo hiciera. Ella replicó que jamás había visto un hombre peor vestido que yo (mi atavío consistía en las pieles de los animales que había matado poco antes para alimentarme y de ahí que me apodaran entonces Gilana Chroicean, o sea, el joven de las pieles); pero agregó que no veía defecto alguno en mi aspecto personal y que me aceptaría si yo obtenía éxito. De modo que me envolví bien en mis pieles, corrí hacia el borde del abismo y salté en forma realmente veloz y científica al lado opuesto. Luego, con un elevado, leve y brioso salto, volví al punto de partida, y la princesa me dio ropa adecuada y se convirtió en mi esposa, comprometiéndome, por solemne geasa, a realizar la misma hazaña cada año."
Finn siempre la cumplió con éxito, salvo un infausto día en cuya mañana se encontró con una liebre o una mujer pelirroja al acercarse al abismo. Como lo predijera el druida de Boyne, Finn, después de haber dado algunas pruebas de fuerza en Conacht y de haber castigado a algunos enemigos de su familia, obtuvo el favor del rey Cormac. Éste apreció la ventaja que significaba para el bienestar general obtener los servicios de un jefe que se distinguiera por su heroísmo y que estaba dotado de dotes tan sobrenaturales como las que poseía Finn. De modo que llamó a su presencia a Goll y tanto ejercitó sus dotes persuasivas (Gol era más obstinado que ambicioso), que Goll consintió en ocupar el segundo lugar en la milicia racional. En las rapsodias ossiánicas, Goll le ayuda a su jefe sólo por razones de lealtad. Al aproximarse un peligro inminente, lo afronta intrépidamente, pero nunca se adelanta para emprender alguna de las caballerescas empresas tan frecuentes en la historia de ese cuerpo armado; le es imposible olvidar que el padre Finn ha aparecido por su mano. Es más temible en la lucha que el propio Finn, siendo superado solamente por Diarmuid y por el incomparable Oscur. Diarmuid tiene cierta semejanza, en su carácter y suerte, con sir Lancelot y sir Tristán; el propio Finn se parece al rey Arturo y a Agamenón. El calvo Gonán es Tersites, hombre no del todo exento de un valor animal; Goll, por su parte, es una amalgama de Ayax y Diomedes, y el resto de ellos son amables y generosos como Don Quijote, pero desprovistos de características sobresalientes, salvo en cuanto a la velocidad, poseída por Caeilte Mac Roñan, a la inspiración poética de Osín, Fergus.
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