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EL LEGADO DE LOS CELTAS

 

INTRODUCCIÓN: El legado de los celtas
Las grandes culturas de la historia de la humanidad han dejado su legado inmortal para beneficio de todos los hombres. En Occidente somos hijos directos de las culturas griega y romana. Pero asi como a su vez estas culturas se han nutrido de otras anteriores, a partir de ellas también han coexistido otras no menos importantes que se fueron integrando a lo largo de los ultimos dos milenios hasta desembocar, a las puertas del año 2000, en esta cultura "post milenarista". Su principal caracteristica es la amalgama de las mas diversas corrientes culturales de Oriente y Occidente de todos los tiempos. Los hombres del tercer milenio tenemos el raro privilegio de haber podido derribar todas las fronteras idiomaticas y todas las dificultades de acceso para integrar todas las culturas en una sola gran corriente universal dentro de la cual nada está demasiado lejos ni es demasiado ajeno como para no formar parte del patrimonio de toda la humanidad.
los hijos de merlin
Historia y leyenda de los druidas
Los celtas fueron mas poetas que filosofos; o mejor dicho: su filosofia es poesia, su sabiduria es magia y cancion. Bastaria ponerse a leer la inmensa cantidad de maravillosos textos que nos legaron para sumergirse en lo profundo de esas fabulas del alma que tanto tienen para enseñarnos. En cuanto a cuales son esos textos, basta recordar la poesía mitica irlandesa expresada en los ciclos de sagas, de los cuales los mas celebres son el Ciclo del Ulster o Ciclo de Conahar McNes-sa, la Saga de CuChulainn, el Ciclo de Ossian o el de Finn McCumhaill, asi como los fantasticos relatos en lengua galesa recogidos en el Mabynnogyon, y, por supuesto, esa saga de ensueño y maravilla que es la que habla acerca del Rey Arturo y los Caballeros de la Tabla Redonda, el fantastico castillo de Camelot, la reina Ginebra, el Hada Morgana... y Merlín, el mago, el druida.
Merlin (cuyo nombre proviene del gales "myrddin") fue, según las leyendas de lo que se conoce como el Ciclo Arturico, el consejero personal y hechicero de Uther Pendragon y más tarde de su hijo Arturo, ambos reyes de Britania hacia el siglo V.
Fue este mago quien aconsejó al padre de Arturo que constituyera la Orden de la Tabla Redonda, consejo que Uther Pendragon siguió con gran jubilo. También fue gracias a Merlin que Arturo demostro su derecho a ocupar el trono de Britania, mediante la prueba relatada en uno de los pasajes más recordados y maravillosos del ciclo: la prueba de "La espada en la piedra".
Pero más alla de estas hazañas, quiza fantasticas, que se cuentan sobre él, Merlin mas que nada es la representación acabada del druida. Poseedor tanto de poderes mágicos como de dones poéticos, destinado a estar junto a los reyes para guiarlos y apoyarlos como regentes del pueblo, en Merlin se ha representado tanto la funcion como los atributos druídicos quiza como en ningún otro personaje.
Veamos algunos datos históricos acerca de estos misteriosos y poderosos poetas magos que condujeron el destino de su pueblo en tiempos donde la magia era la mejor de las filosofias y el honor y la nobleza eran la guía de las espadas.
El poder de los druidas
Las noticias más antiguas acerca de los druidas datan del siglo III antes de Cristo, pero seguramente estos poetas y sacerdotes son muy anteriores.
Las diferentes jerarquías de los druidas ocupaban los cargos más elevados en la cultura de los celtas. No tenian un poder militar o politico directo, pero si una influencia absoluta sobre quienes ejercian esos poderes. Esto se repetia en cualquier lugar don-de los celtas estuvieran integrados a la comunidad, es decir, en Irlanda, Britania, Bretaña y las Galias.
Ningún druida era amigo de dejar por escrito sus pensamientos y secretos. Por eso la mayoria de las cosas que sabemos acerca de ellos nos han llegado a traves del pueblo culturalmente más fuerte con el que tuvieron contacto: los romanos.
Julio Cesar, por ejemplo, ha escrito extensamente acerca de ellos. Por el sabemos que los druidas mayores eran considerados los mas justos e inapelables jueces, y que usaban una gargantilla de cadenas de oro alrededor de su cuello (llamada "aw-mairgynn"), que tenia la propiedad de cerrarse sobre el cuello del druida y estrangularlo si este llegaba a cometer alguna falacia al juzgar.
Ademas de las funciones magicas y religiosas, ejercian una notoria autoridad dentro de los clanes, imponiendo o derrocando jefes y magistrados, y censurando las decisiones y actitudes de los reyes.
Los druidas gozaban del privilegio de poder circular libremente por territorios de otros clanes, aunque estos estuvieran en guerra con el propio. Anualmente los druidas de todos los clanes se reunian en la Asamblea General del Bosque de los Carnutos. Aunque no puede decirse con exactitud donde estaba este bosque ya que, segun la costumbre druidica, no dejaron testimonio escrito de ello, es probable que se tratara de un extenso bosque de encinas ubicado al norte de Dublín, sobre la cuenca del Boyne.
El ya citado Julio Cesar ha escrito también que "la autoridad de los druidas era comparable a la de los reyes, y estan exentos no sólo de tributos e impuestos sino de obligaciones militares, algo impensable en cualquier otro nivel de la sociedad celta. Los druidas de más alto rango son tan poderosos que pueden transitar con toda tranquilidad de un clan a otro o entraren cualquier ciudad que elijan, lo cual no esta permitido ni a los más encumbrados jefes militares. De hecho, son tan poderosos que en muchas regiones se les ha prohibido el uso de armas ya que, con su sola palabra, les basta para dominar a sus enemigos e endirgarle todo tipo de males".
Las jerarquías de los druidas
Basicamente, los druidas se dividian en tres categorias anteriores a su consagracion definitiva:
"Amdaurs": éstos eran los aspirantes, algo asi como los seminaristas en el culto catolico. Estudiantes de las ciencias druídicas en su nivel inicial, que se distinguian por vestir unas tunicas amarillas.
" Vates": estudiantes ya bastante avanzados en ciencias como filosofía, astronomía, medicina, música y oratoria, que se ocupaban de compilar los mitos heroicos y las tradiciones célticas antiguas, y de su transmisión oral; el color de sus túnicas era el rojo.
"Bardos": en esta siguiente etapa, a la cual accedian despues de una ceremonia de iniciación muy compleja, usaban una tunica azul y eran los encargados de cantar las alabanzas a los dioses y recitar o cantar los poemas que hablaban de las proezas de los guerreros, ademas de usar la poesia para criticar y ensenar.
Superadas estas tres etapas accedian a la jerarquia superior de druidas propiamente dichos, cuyo color distintivo era el blanco.
Los bosques como templo
Los ritos de los druidas se desarrollaban en los altos de los bosques de encinas, como ya lo atestigua tempranamente (siglo III antes de Cristo) el romano Pomponius Mela, que acompano a Adriano ensus incursiones a las islas. La mayoría de los druidas mayores, ademas, vivian en cuevas ocultas. Y Julio Cesar mismo denominaba a esos claros del bosque "sitios consagrados".
Estos sitios de culto abundaron en toda la zona clasica celta (Irlanda, Gales, Britania), pero también aparecen signos de los mismos en lugares como el centro y el oeste de Europa, la Bohemia checoslovaca, Libenice, Gundestrup y Bra, las Landas de Lan-vaux en la Bretana francesa, Dinamarca y Jutlandia.
Solo hacia los primeros tiempos de la era cristiana aparecieron algunos templos propiamente dichos bajo la influencia de los romanos, pero muy pronto (bajo el gobierno del emperador Tiberio, alredeor del ano 35 de nuestra era) los druidas fueron suprimidos de lo que los romanos denominaban las Galias y poco después de Inglaterra y Gales; sólo en Irlanda, isla a la que los ejercitos romanos no accedieron masivamente, se mantuvo, aunque en forma casi secreta, la tradición druídica hasta bien entrados los tiempos del catolicismo.
Las druidesas o mujeres druidas
Hubo entre los celtas mujeres druidas. Estas druidesas (llamadas tambien "bandruidh") no aparecen mencionadas en la principal fuente de la epoca, que fue Julio Cesar, pero se explica facilmente porque este emperador romano nunca llego a las Islas Britanicas ni mucho menos a Irlanda, que es donde se verificaba en forma mas abundante esta clase de sacerdotisas.
Tambien entre estas habia jerarquias o categorías. Las de menor autoridad permanecian encerradas y guardando un voto de virginidad perpetua. Se encargaban de mantener vivos los fuegos en honor de las diosas Dana y Bile. Habia una segunda jerarquia,
en la cual las druidesas sí podian mantener relaciones sexuales, aunque pasaban la mayor parte del ano recluidas en la zona del santuario al que se consagraran, y solo durante unas pocas semanas podian salir para relacionarse con los hombres, ocasiones en las que ademas les leian el futuro en las hojas del muerdago.
Las druidesas de más alta categoria si podian moverse libremente. Se dedicaban especialmente a ser utiles al pueblo, a leer la suerte y el futuro, y a transmitir y mantener vivas las tradiciones religiosas. Tambien narraban las hazanas de los guerreros y los dioses y practicaban una particular forma de astrologia.
Habia, segun algunas leyendas, aun una categoria superior: las llamadas "banfilidh" (que significa algo asi como "mujer poeta"), quienes segun el ya citado Pomponius Mela "son muy poderosas. Viven en la isla de Saina (probablemente se refiere al Mar de Irlanda) y tienen poder sobre las tempestades, a las que pueden convocar a voluntad; tambien tienen el poder de convertirse en aves y curan las enfermedades más atroces; son reverenciadas por el pueblo porque dominan la magia de las piedras y las hierbas curativas, preparan a los moribundos para bien morir, hacen hechizos de amor y se ocupan de velar los nacimientos".
MIRALO CON OJOS NUEVOS
Una vision poetica de la vida
Es curioso que mirando hacia atras en la historia de la humanidad sea fácil comprobar que para saber de donde viene la sociedad humana podríamos perfectamente prescindir de los historiadores pero jamás de los poetas.
Imaginemos un hecho totalmente magico: algún ser poderoso hace que, mediante un encantamiento, todo lo que haya sido escrito por los historiadores desde Herodoto hasta la actualidad desaparezca, tanto del mundo físico (no queda ni una copia de una sola línea de nadie) como de la memoria de todos los hombres vivos.
¿Qué habriamos perdido? Una suma de datos practicos y medianamente ordenados acerca de determinadas costumbres y hechos historicos, medio perdidos entre infinidad de parrafos en los cuales se expresaban las infinitas opiniones politicas personales de todos esos historiadores que a lo largo de los siglos no han logrado ponerse, de acuerdo nunca, convirtiendo a la historia en una ciencia que consiste casi solamente en refutar lo que sostuvo el que vino antes que uno.
Perderiamos una informacion bastante practica, por cierto. No vamos a negarlo. Pero, ¿seria una perdida irreparable? De ninguna manera. Porque desde los comienzos de la cultura humana la mejor y más fiel fuente de informacion que tuvieron los hombres fue el trabajo de los poetas: desde los anonimos autores de los poemas sumerios, como Gilgamesh, pasando por la Biblia y llegando a los poetas y escritores contemporaneos. Lo que han hecho los historiadores no ha sido más que reescribir los hechos a partir de esa primera vision poetica, la mayoria de las veces haciendo perder la frescura de un testimonio de primera mano dictado por la emocion.
Cuando algo trascendental para la evolucion del hombre sucede, generalmente ni los mismos protagonistas lo saben en un primer momento. Por eso es que nunca el historiador escribira de primera mano. Pero si lo hace el poeta, que gracias a conocer la maravilla del momento presente y estar siempre retratandolo se convierte a la vez, en el primer redactor de la historia humana. El relato de la evolucion del alma humana no es tarea de historiadores, filosofos ni tecnicos de ninguna clase. La historia del hombre es un asunto de poetas.
Un cientifico puede intentar llegar lo mas cerca posible de saber cual fue la exacta y verdadera Fecha del nacimiento de Jesucristo, pero con ese dato nunca llegara mas profundo en terminos espirituales de lo que llega el emocionado relato anonimo que se encuentra en cualquiera de los Evangelios.
Existen una verdad científica y una verdad poetica, que en la mayoria de los casos coinciden porque la primera salio del analisis y la recreación de la segunda. Pero cuando haya alguna discrepancia, no hay dudas de cual es la verdad a elegir: la poesía es la que mejor nos informara acerca de todos los aspectos de la realidad humana, material y espiritual. La poesia es el verdadero mapa del hombre.
Los ojos del poeta
Todos somos poetas en algun aspecto, aunque, desgraciadamente, pocos tengan la capacidad de poder trasmitir su experiencia poetica a un texto.
¿Qué es lo que hace poeta a alguien? ¿En qué consiste la sensibilidad de captar en forma poetica los diferentes momentos de la vida? Pueden aventurarse muchas teorias, pero hay algo en lo que seguramente se puede coincidir: para el poeta, todo lo que sucede es nuevo.
No hay nada que sea repetido, trillado, reiterativo, porque aun estas cosas son motivo de poesia. Cada vez que un poeta acaricia a una mujer, es la primera vez y así escribira sobre ese hecho. Cada vez que abandona o es abandonado por una mujer es la primera, y enseguida transformara el hecho en una cancion. Si no viera las cosas de ese modo, no podría escribir sobre nada. Si no siguiera asombrándose una y otra vez de manera distinta con las mismas cosas a lo largo del tiempo, la poesia careceria de sentido. Los poetas son quienes descubren la maravilla irrepetible de cada momento del dia, de cada uno de los infinitos dias de la humanidad. Como dijo el poeta Ralph Waldo Emerson:
Los días son dioses, pero nadie lo sospecha.
Deciamos que todos somos poetas en algun aspecto, y es en el siguiente: quiza no todos podamos transcribir en palabras la maravilla de cada momento, pero todos podemos adiestrar nuestra mirada para que se convierta en una mirada poetica, para ver cada instante como algo nuevo.
Contra el hastio
Deciamos en un capitulo precedente que el hombre del tercer milenio es esencialmente un prisionero, y de ahila necesidad de libertad para su alma y su espiritu. Una de las prisiones que nos agobian hoy en dia es, sin lugar a dudas, el hastio.
Dejando de lado las excepciones, la vida de la mayoria de las personas no se caracteriza por ser una permanente aventura. En todo caso se parece mas a una serie interminable de repeticiones que van apagando el espiritu inexorablemente. Por ejemplo, la situacion de todo lo que tiene que ver con el trabajo para ganarse la vida suele ser motivo de angustia para la mayoria de las personas. Son relativamente pocos los que tienen un trabajo que los llena espiritualmente. De hecho, la idea de trabajo se relaciona exclusivamente con una obligacion de obtener el sustento y no con el placer. Así como sucede con el trabajo, pasa con muchos otros aspectos de la vida del comun de las personas, y el resultado es que la mayoria, con el paso del tiempo, adquiere una vision de la vida más bien opaca, en la cual los momentos de sorpresa y maravilla son los menos.
Esto parte, por supuesto, de un determinado tipo de organizacion social y politica. Pero no quiere decir que la unica respuesta sea social o politica. Como ya vimos, esa clase de utopias ha fracasado invariablemente. Porque en realidad hay una razon mas profunda para que la forma en que nos organizamos como sociedad no nos satisfaga.
Que la primera salio del analisis y la recreación de la segunda. Pero cuando haya alguna discrepancia, no hay dudas de cual es la verdad a elegir: la poesia es la que mejor nos informara acerca de todos los aspectos de la realidad humana, material y espiritual. La poesia es el verdadero mapa del hombre.
Los ojos del poeta
Todos somos poetas en algun aspecto, aunque, desgraciadamente, pocos tengan la capacidad de poder trasmitir su experiencia poetica a un texto.
¿Que es lo que hace poeta a alguien? ¿En qué consiste la sensibilidad de captar en forma poetica los diferentes momentos de la vida? Pueden aventurarse muchas teorias, pero hay algo en lo que seguramente se puede coincidir: para el poeta, todo lo que sucede es nuevo.
No hay nada que sea repetido, trillado, reiterativo, porque aun estas cosas son motivo de poesia. Cada vez que un poeta acaricia a una mujer, es la primera vez y asi escribira sobre ese hecho. Cada vez que abandona o es abandonado por una mujer es la primera, y enseguida transformara el hecho en una cancion. Si no viera las cosas de ese modo, no podría escribir sobre nada. Si no siguiera asombrándose una y otra vez de manera distinta con las mismas cosas a lo largo del tiempo, la poesia careceria de sentido. Los poetas son quienes descubren la maravilla irrepetible de cada momento del dia, de cada uno de los infinitos dias de la humanidad. Como dijo el poeta Ralph Waldo Emerson:
Los dias son dioses, pero nadie lo sospecha.
Deciamos que todos somos poetas en algun aspecto, y es en el siguiente: quiza no todos podamos
transcribir en palabras la maravilla de cada momento, pero todos podemos adiestrar nuestra mirada para que se convierta en una mirada poetica, para ver cada instante como algo nuevo.
Contra el hastio
El resto consiste en empezar a trasladar esa vision poetica a cada uno de los instantes de nuestra vida.
Un saludable capricho
Uno podria preguntarse que significa en terminos practicos eso de plantearse ver todo como si fuera permanentemente nuevo. ¿Es algo asi como un capricho? ¿De qué otra forma puedo ver como nuevo y sorprendente un hecho como, por ejemplo, lavar los platos despues de comer? ¿Y qué beneficio puede traerme que me encapriche en decir "que sorprendente, es como la primera vez que lavo los platos"?
Usamos un ejemplo algo ironico a proposito, porque si hablaramos del amor seria mas facil coincidir en esto de mirarlo siempre con ojos nuevos, pero la vision poetica de la vida debe realmente incluirlo todo, desde lavar los platos hasta alcanzar el amor de tu vida.
Volviendo a las preguntas que nos planteamos. Ver de esa forma los hechos cotidianos de nuestra vida debe ser una decision. En algun punto hasta caprichosa, sí: me empeno en ver todo de esa manera. No es una decision en el sentido de "fruto del analisis", sino que, por el contrario, se trata de una decision previa a los hechos de mi vida. Primero tomo la decision de tener esa actitud, y a partir de alli la aplico a todo lo que me sucede.
Esto esta muy asociado a la actitud de los celtas, que tiene mucho más que ver con la accion que con el analisis previo. Es la diferencia entre el poeta y el historiador: uno actua en caliente, y se mueve en el reino de la emocion; el otro, sentado en un aburrido cuarto de trabajo, analiza y clasifica los hechos que vivieron otros.
¿Cual de estas dos actitudes te suena más interesante, cuál preferirias adoptar para tu propia vida?
La actitud vital del poeta
En uno de sus maravillosos cuentos, titulado Utopia de un hombre que esta cansado", Jorge Luis Borges rehila la historia de un hombre que de pronto aparece en algun momento del futuro lejano y conversa con un habitante de ese tiempo. Muchas genialidades podemos encontrar en este relato, pero ahora recordaremos un pasaje en especial. Es cuando el hombre de nuestro tiempo le dice al del futuro, con Cierta vanidad, que en su casa el tenía más de dos mil libros Y el hombre del futuro, lejos de impresionarse, sonrie y dice "Nadie puede leer dos mil libros...", y agrega mas adelante: "Cada cual debe producir por su cuenta las ciencias v las artes que necesita... (...) Cada cual debe ser su propio George Bernard Shaw, su propio Brahms, su propio Turnen.."
Si bien es cierto que todo camino es valido si la persona que lo recorre cree en el, desde el pensamiento celta, visto con los ojos de este tercer milenio, el camino que se propone a quien busca mejorar su espíritu no consiste en ningún sistema concreto. Como ya dijimos, no existe una "meditación celta" (aunque no hay que descartar que existan autores quiza no muy serios que puedan inventarse algo por el estilo) ni ninguna serie de "ejercicios druidicos" para la liberacion del alma (aunque esto podría existir de haber dejado los druidas un detalle escrito de sus practicas, las cuales en su mayoría desconocemos pero sabemos que tenian claras características chamanicas; si contaáramos con algun material escrito podríamos reproducir sus practicas como podemos hacerlo con, por ejemplo, las de los chamanes sudamericanos).
En cuanto a "metodos celtas" lo unico que se aproxima a esa ¡dea es el trabajo que se puede hacer sobre el Alfabeto de los Arboles, del cual nos ocuparemos en capitulos especificos. Pero fuera de eso, la sabiduria celta nos da fundamentalmente una premisa, a partir de la cual sí se pueden desarrollar ciertas practicas concretas. Y esta premisa es:
Mira a tu interior, mira a tu alrededor, cree en ti, cree en las afinidades del alma, y no te ates ni siquiera a las promesas que te haces a ti mismo. Eres un ser libre, y sólo desde la libertad total puedes modificar y mejorar tu espiritu.
La barca
Para entender claramente esto usaremos un ejemplo: uno puede mejorar su espiritu a traves de, por ejemplo, los metodos de meditacion del yoga. Pero al adoptar esa filosofia determinada como camino a la libertad, paradojicamente uno se esta cinendo a sus reglas, es decir, está resignando parte de su libertad. Y no puede moverse mucho de los principios basicos de esa disciplina, si es que quiere llegar lejos en sus resultados. Entonces, por ejemplo, quizas alguien que crecio en una sociedad donde las carnes rojas son la base de la alimentacion debera olvidarse de eso. Debera obligarse a cambiar el funcionamiento de su sistema alimentario y digestivo, para poder adecuarse a los terminos de la disciplina que practica. Y hay en esto, es claro, algo que parece chocar con la idea de libertad.
En cambio, cuando la busqueda de trascendencia y elevamiento espiritual no se enfoca desde un metodo determinado si no exclusivamente desde la idea de independencia total, de libertad completa, entonces no es uno quien se adecua a determinado
sistema, sino que son los sistemas los que se van adecuando a las necesidades espirituales y a la voluntad libre de uno mismo.
No es que esto sea mejor o peor que convertirse en un perfecto yogui, o lo que fuere. Es solo un camino diferente, pero que sin duda vale la pena investigar.
Para profundizar en esta idea de busqueda espiritual a traves de la libertad, obviamente entonces no propondremos reglas estrictas a seguir. En sucesivos capitulos, desarrollaremos una serie de "maneras de mirar" extraídas de la sabiduría de los antiguos celtas y adaptadas a la problemática de hoy, como manera de proponer herramientas para que cada uno construya con ellas su propia barca para navegar hacia la libertad de su alma.
Historia y leyenda de los druidas
Los celtas fueron mas poetas que filosofos; o mejor dicho: su filosofía es poesia, su sabiduria es magia y cancion. Bastaria ponerse a leer la inmensa cantidad de maravillosos textos que nos legaron para sumergirse en lo profundo de esas fábulas del alma que tanto tienen para ensenarnos. En cuanto a cuales son esos textos, basta recordar la poesia mitica irlandesa expresada en los ciclos de sagas, de los cuales los más celebres son el Ciclo del Ulster o Ciclo de Conahar McNes-sa, la Saga de CuChulainn, el Ciclo de Ossian o el de Finn McCumhaill, así como los fantásticos relatos en lengua galesa recogidos en el Mabynnogyon, y, por supuesto, esa saga de ensueno y maravilla que es la que habla acerca del Rey Arturo y los Caballeros de la Tabla Redonda, el fantastico castillo de Camelot, la reina Ginebra, el Hada Morgana... y Merlin, el mago, el druida.
Merlin (cuyo nombre proviene del gales "myrddin") fue, segun las leyendas de lo que se conoce como el Ciclo Arturico, el consejero personal y hechicero de Uther Pendragon y más tarde de su hijo Arturo, ambos reyes de Britania hacia el siglo V.
Fue este mago quien aconsejo al padre de Arturo que constituyera la Orden de la Tabla Redonda, consejo que Uther Pendragon siguio con gran jubilo. Tambien fue gracias a Merlin que Arturo demostro su derecho a ocupar el trono de Britania, mediante la prueba relatada en uno de los pasajes mas recordados y maravillosos del ciclo: la prueba de "La espada en la piedra".
Pero más alla de estas hazanas, quiza fantasticas, que se cuentan sobre el, Merlin mas que nada es la representacion acabada del druida. Poseedor tanto de poderes magicos como de dones poeticos, destinado a estar junto a los reyes para guiarlos y apoyarlos como regentes del pueblo, en Merlin se ha representado tanto la funcion como los atributos druidicos quiza como en ningun otro personaje.
Veamos algunos datos historicos acerca de estos misteriosos y poderosos poetas magos que condujeron el destino de su pueblo en tiempos donde la magia era la mejor de las filosofías y el honor y la nobleza eran la guia de las espadas.
El poder de los druidas
Las noticias mas antiguas acerca de los druidas datan del siglo III antes de Cristo, pero seguramente estos poetas y sacerdotes son muy anteriores.
Las diferentes jerarquías de los druidas ocupaban los cargos más elevados en la cultura de los celtas. No tenian un poder militar o político directo, pero sí una influencia absoluta sobre quienes ejercían esos poderes. Esto se repetía en cualquier lugar don-
de los celtas estuvieran integrados a la comunidad, es decir, en Irlanda, Britania, Bretaña y las Galias.
Ningun druida era amigo de dejar por escrito sus pensamientos y secretos. Por eso la mayoria de las cosas que sabemos acerca de ellos nos han llegado a traves del pueblo culturalmente más fuerte con el que tuvieron contacto: los romanos.
Julio Cesar, por ejemplo, ha escrito extensamente acerca de ellos. Por el sabemos que los druidas mayores eran considerados los más justos e inapelables jueces, y que usaban una gargantilla de cadenas de oro alrededor de su cuello (llamada "aw-mairgynn"), que tenia la propiedad de cerrarse sobre el cuello del druida y estrangularlo si éste llegaba a cometer alguna falacia al juzgar.
Además de las funciones magicas y religiosas, ejercían una notoria autoridad dentro de los clanes, imponiendo o derrocando jefes y magistrados, y censurando las decisiones y actitudes de los reyes.
Los druidas gozaban del privilegio de poder circular libremente por territorios de otros clanes, aunque éstos estuvieran en guerra con el propio. Anualmente los druidas de todos los clanes se reunían en la Asamblea General del Bosque de los Carnutos. Aunque no puede decirse con exactitud dónde estaba este bosque ya que, segun la costumbre druidica, no dejaron testimonio escrito de ello, es probable que se tratara de un extenso bosque de encinas ubicado al norte de Dublin, sobre la cuenca del Boyne.
El ya citado Julio César ha escrito tambien que "la autoridad de los druidas era comparable a la de los reyes, y están exentos no sólo de tributos e impuestos sino de obligaciones militares, algo impensable en cualquier otro nivel de la sociedad celta. Los druidas de más alto rango son tan poderosos que pueden transitar con toda tranquilidad de un clan a otro o entraren cualquier ciudad que elijan, lo cual no es permitido ni a los mas encumbrados jefes militares. De hecho, son tan poderosos que en muchas regiones se les ha prohibido el uso de armas ya que, con su sola palabra, les basta para dominar a sus enemigos e injligirles todo tipo de males".
Las jerarquías de los druidas
Basicamente, los druidas se dividian en tres categorias anteriores a su consagracion definitiva:
"Amdaurs": estos eran los aspirantes, algo asi corno los seminaristas en el culto catolico. Estudiantes de las ciencias druidicas en su nivel inicial, que se distinguian por vestir unas tunicas amarillas.
" Vates": estudiantes ya bastante avanzados en ciencias como filosofia, astronomia, medicina, musica y oratoria, que se ocupaban de compilar los mitos heroicos y las tradiciones celticas antiguas, y de su transmision oral; el color de sus tunicas era el rojo.
"Bardos": en esta siguiente etapa, a la cual accedían despues de una ceremonia de iniciacion muy compleja, usaban una tunica azul y eran los encargados de cantar las alabanzas a los dioses y recitar o cantar los poemas que hablaban de las proezas de los guerreros, ademas de usar la poesia para criticar y ensenar.
Superadas estas tres etapas accedian a la jerarquia superior de druidas propiamente dichos, cuyo color distintivo era el blanco.
Los bosques como templo
Los ritos de los druidas se desarrollaban en claros de de los bosques de encinas, como ya lo atestigua tempranamente (siglo III antes de Cristo) el romano Pomponius Mela, que acompanó a Adriano en
sus incursiones a las islas. La mayoria de los druidas mayores, ademas, vivian en cuevas ocultas. Y Julio Cesar mismo denominaba a esos claros del bosque "sitios consagrados".
Estos sitios de culto abundaron en toda la zona clasica celta (Irlanda, Gales, Britania), pero tambien aparecen signos de los mismos en lugares como el centro y el oeste de Europa, la Bohemia checoslovaca, Libenice, Gundestrup y Bra, las Landas de Lan-vaux en la Bretana francesa, Dinamarca y Jutlandia.
Solo hacia los primeros anos de la era cristiana aparecieron algunos templos propiamente dichos bajo la influencia de los romanos, pero muy pronto (bajo el gobierno del emperador Tiberio, alredeor del ano 35 de nuestra era) los druidas fueron suprimidos de lo que los romanos denominaban las Galias y poco despues de Inglaterra y Gales; sólo en Irlanda, isla a la que los ejercitos romanos no accedieron masivamente, se mantuvo, aunque en forma casi secreta, la tradicion druidica hasta bien entrados los tiempos del catolicismo.
Las druidesas o mujeres druidas
Hubo entre los celtas mujeres druidas. Estas druidesas (llamadas tambien "bandruidh") no aparecen mencionadas en la principal fuente de la epoca, que fue Julio Cesar, pero se explica facilmente porque este emperador romano nunca llego a las Islas Britanicas ni mucho menos a Irlanda, que es donde se verificaba en forma más abundante esta clase de sacerdotisas.
Tambien entre estas había jerarquias o categorias. Las de menor autoridad permanecian encerradas y guardando un voto de virginidad perpetua. Se encargaban de mantener vivos los fuegos en honor de las diosas Dana y Bile. Habia una segunda jerarquia,
en la cual las druidesas si podian mantener relaciones sexuales, aunque pasaban la mayor parte del ano recluidas en la zona del santuario al que se consagraran, y solo durante unas pocas semanas podian salir para relacionarse con los hombres, ocasiones en las que además les leian el futuro en las hojas del muerdago.
Las druidesas de mas alta categoria sí podian moverse libremente. Se dedicaban especialmente a ser utiles al pueblo, a leer la suerte y el futuro, y a transmitir y mantener vivas las tradiciones religiosas. También narraban las hazanas de los guerreros y los dioses y practicaban una particular forma de astrologia.
Habia, segun algunas leyendas, aun una categoria superior: las llamadas "banfilidh" (que significa algo asi como "mujer poeta"), quienes segun el ya citado Pomponius Mela "son muy poderosas. Viven en la isla de Saina (probablemente se refiere al Mar de Irlanda) y tienen poder sobre las tempestades, a las que pueden convocar a voluntad; también tienen el poder de convertirse en aves y curan las enfermedades más atroces; son reverenciadas por el pueblo porque dominan la magia de las piedras y las hierbas curativas, preparan a los moribundos para bien morir, hacen hechizos de amor y se ocupan de velar los nacimientos".
Una vision poetica de la vida
Es curioso que mirando hacia atras en la historia de la humanidad sea facil comprobar que para saber de donde viene la sociedad humana podriamos perfectamente prescindir de los historiadores pero jamas de los poetas.
Imaginemos un hecho totalmente magico: algun ser poderoso hace que, mediante un encantamiento, todo lo que haya sido escrito por los historiadores desde Herodoto hasta la actualidad desaparezca, tanto del mundo físico (no queda ni una copia de una sola línea de nadie) como de la memoria de todos los hombres vivos.
¿Qué habriamos perdido? Una suma de datos practicos y medianamente ordenados acerca de determinadas costumbres y hechos historicos, medio perdidos entre infinidad de parrafos en los cuales se expresaban las infinitas opiniones politicas personales de to dos esos historiadores que a lo largo de los siglos no han logrado ponerse, de acuerdo nunca, convirtiendo a la historia en una ciencia que consiste casi solamente en refutar lo que sostuvo el que vino antes que uno.
Perderiamos una informacion bastante practica, por cierto. No vamos a negarlo. Pero, ¿seria una perdida irreparable? De ninguna manera. Porque desde los comienzos de la cultura humana la mejor y mas fiel fuente de informacion que tuvieron los hombres fue el trabajo de los poetas: desde los anonimos autores de los poemas sumerios, como Gilgamesh, pasan-do por la Biblia y llegando a los poetas y escritores contemporaneos. Lo que han hecho los historiadores no ha sido más que reescribir los hechos a partir de esa primera vision poetica, la mayoria de las veces haciendo perder la frescura de un testimonio de primera mano dictado por la emocion.
Cuando algo trascendental para la evolucion del hombre sucede, generalmente ni los mismos protagonis-tas lo saben en un primer momento. Por eso es que nun ca el historiador escribira de primera mano. Pero si lo ha ce el poeta, que gracias a conocer la maravilla del mo mento presente y estar siempre retratandolo se convierte la vez, en el primer redactor de la historia humana. El relato de la evolución del alma humana no es tarea de historiadores, filosofos ni tecnicos de ninguna clase. La historia del hombre es un asunto de poetas.
Un cientifico puede intentar llegar lo más cerca posible de saber cual fue la exacta y verdadera Fecha del nacimiento de Jesucristo, pero con ese dato nunca llegará mas profundo en terminos espirituales de lo que llega el emocionado relato anonimo que se encuentra en cualquiera de los Evangelios.
Existen una verdad cientifica y una verdad poetica, que en la mayoria de los casos coinciden por que la primera salio del analisis y la recreacion de la segunda. Pero cuando haya alguna discrepancia, no hay dudas de cuál es la verdad a elegir: la poesía es la que mejor nos informara acerca de todos los aspectos de la realidad humana, material y espiritual. La poesia es el verdadero mapa del hombre.
Los ojos del poeta
Todos somos poetas en algun aspecto, aunque, desgraciadamente, pocos tengan la capacidad de poder trasmitir su experiencia poetica a un texto.
¿Qué es lo que hace poeta a alguien? ¿En qué consiste la sensibilidad de captar en forma poetica los diferentes momentos de la vida? Pueden aventurarse muchas teorias, pero hay algo en lo que seguramente se puede coincidir: para el poeta, todo lo que sucede es nuevo.
No hay nada que sea repetido, trillado, reiterativo, porque aun estas cosas son motivo de poesia. Cada vez que un poeta acaricia a una mujer, es la primera vez y asi escribirá sobre ese hecho. Cada vez que abandona o es abandonado por una mujer es la primera, y enseguida transformara el hecho en una cancion. Si no viera las cosas de ese modo, no podria escribir sobre nada. Si no siguiera asombrandose una y otra vez de manera distinta con las mismas cosas a lo largo del tiempo, la poesia careceria de sentido. Los poetas son quienes descubren la maravilla irrepetible de cada mo mento del dia, de cada uno de los infinitos dias de la humanidad. Como dijo el poeta Ralph Waldo Emerson:
Los días son dioses, pero nadie lo sospecha.
Deciamos que todos somos poetas en algun aspecto, y es en el siguiente: quiza no todos podamos transcribir en palabras la maravilla de cada momento, pero todos podemos adiestrar nuestra mirada para que se convierta en una mirada poetica, para ver ca da instante como algo nuevo.
Contra el hastío
Deciamos en un capitulo precedente que el hombre del tercer milenio es esencialmente un prisio nero, y de ahi la necesidad de libertad para su alma y su espíritu. Una de las prisiones que nos agobian hoy en dia es, sin lugar a dudas, el hastio.
Dejando de lado las excepciones, la vida de la mayoria de las personas no se caracteriza por ser una permanente aventura. En todo caso se parece mas a una serie interminable de repeticiones que van apagando el espiritu inexorablemente. Por ejemplo, la situacion de todo lo que tiene que ver con el trabajo para ganarse la vida suele ser motivo de angustia para la mayoría de las personas. Son relativamente pocos los que tienen un trabajo que los llena espiritualmente. De hecho, la idea de trabajo se relaciona exclusivamente con una obligación de obtener el sustento y no con el placer. Asi como sucede con el trabajo, pasa con muchos otros aspectos de la vida del comun de las personas, y el resultado es que la ma yoria, con el paso de los anos, adquiere una vision de la vida más bien opaca, en la cual los momentos de sorpresa y maravilla son los menos.
Esto parte, por supuesto, de un determinado tipo de organización social y política. Pero no quiere decir que la única respuesta sea social o politica. Co mo ya vimos, esa clase de utopias ha fracasado inva-riablemente. Porque en realidad hay una razon mas profunda para que la forma en que nos organizamos como sociedad no nos satisfaga. La sociedad no es un ente autonomo que se impone sobre nuestra voluntad, sino que son los hombres quienes la han construido. Lo que significa que en gran medida es reflejo de la actitud de los hombres ante la vida. Cambiando esa actitud, cambia rá en principio la relación personal de cada uno con su propia vida, y quizá con el paso del tiempo (esto es también una utopia) llegue a cambiar lo colectivo.
Pero lo importante es lo individual. Si es tu al ma la que padece el hastio de tu forma de vida, eres tu mismo quien puede solucionarlo. Para eso podemos aprender de aquella raza magnífica que fueron los celtas, quienes, como ya dijimos, antes que filósofos, sacerdotes o guerreros fueron, fundamentalmente, poetas.
Hacia una vision poetica
No es tan difícil ver la vida con los ojos de un poeta, es decir, ver cada instante como algo nue vo. Y no es tan difícil porque, en realidad y sin dar nos cuenta de ello, la mayoria de nosotros lo hacemos en muchas ocasiones. Empecemos a reparar en eso, y veremos que el camino ya está comenzado.
Si bien por lo general estamos sumergidos en una vida gris, hay infinidad de situaciones en las que actuamos como verdaderos poetas. Digamos por ejem plo: hay pocas experiencias más maravillosas y nuevas que cuando dos personas hacen el amor por primera vez. Y por segunda y tercera, quizas hasta por vigesi ma vez. Es maravilloso, es el reino del descubrimiento permanente de lo más intimo del otro. Ahora bien: si uno es, por ejemplo, una persona que tiene una vi da sexual variada y cambia habitualmente de compa neros sexuales, ¿cuanta diferencia real hay entre cada una de esas experiencias? Las personas somos cultural, mental y físicamente bastante parecidas, ¿no es cierto?
El resto consiste en empezar a trasladar esa vision poetica a cada uno de los instantes de nuestra vida.
Un saludable capricho
Uno podria preguntarse qué significa en ter minos practicos eso de plantearse ver todo como si fuera permanentemente nuevo. ¿Es algo asi como un capricho? ¿De qué otra forma puedo ver como nuevo y sorprendente un hecho como, por ejemplo, lavar los platos después de comer? ¿Y qué beneficio puede traerme que me encapriche en decir "qué sorprenden te, es como la primera vez que lavo los platos"?
Usamos un ejemplo algo ironico a proposito, porque si hablaramos del amor seria más facil coincidir en esto de mirarlo siempre con ojos nuevos, pero la visión poetica de la vida debe realmente incluirlo todo, desde lavar los platos hasta alcanzar el amor de tu vida.
Volviendo a las preguntas que nos planteamos. Ver de esa forma los hechos cotidianos de nuestra vida debe ser una decision. En algun punto hasta caprichosa, sí: me empeno en ver todo de esa manera. No es una de cisión en el sentido de "fruto del analisis", sino que, por el contrario, se trata de una decision previa a los hechos de mi vida. Primero tomo la decisión de tener esa acti tud, y a partir de alli la aplico a todo lo que me sucede.
Esto esta muy asociado a la actitud de los cel tas, que tiene mucho más que ver con la accion que con el analisis previo. Es la diferencia entre el poeta y el his toriador: uno actua en caliente, y se mueve en el reino de la emocion; el otro, sentado en un aburrido cuarto de trabajo, analiza y clasifica los hechos que vivieron otros.
¿Cual de estas dos actitudes te suena más interesante, cuál preferirías adoptar para tu propia vida?
ACCION Y CONTEMPLACION
La actitud vital del poeta
En uno de sus maravillosos cuentos, titulado Utopia de un hombre que está cansado", Jorge Luis Borges rehila la historia de un hombre que de pronto Mírete en algún momento del futuro lejano y conversa con un habitante de ese tiempo. Muchas genia lidades podemos encontraren este relato, pero ahora recordaremos un pasaje en especial. Es cuando el hombre de nuestro tiempo le dice al del futuro, con cierta vanidad, que en su casa el tenia mas de dos mil libios Y el hombre del futuro, lejos de impresionarse, sonríe y dice "Nadie puede leer dos mil libros...", y agrega mas adelante: "Cada cual debe producir por su cuenta las ciencias y las artes que necesita... (...) Cada cual debe ser su propio George Bernard Shaw, su propio Brahms, su propio Turnen.."Si bien es cierto que todo camino es valido si la persona que lo recorre cree en el, desde el pensa miento celta, visto con los ojos de este tercer milenio, el camino que se propone a quien busca mejorar su espiritu no consiste en ningun sistema concreto. Co mo ya dijimos, no existe una "meditación celta" (aunque no hay que descartar que existan autores quiza no muy serios que puedan inventarse algo por el estilo) ni ninguna serie de "ejercicios druidicos" para la liberacion del alma (aunque esto podría existir de ha ber dejado los druidas un detalle escrito de sus prac ticas, las cuales en su mayoria desconocemos pero sa bemos que tenian claras caracteristicas chamanicas; si contaramos con algun material escrito podriamos re producir sus practicas como podemos hacerlo con, por ejemplo, las de los chamanes sudamericanos).
En cuanto a "métodos celtas" lo unico que se aproxima a esa idea es el trabajo que se puede hacer sobre el Alfabeto de los Arboles, del cual nos ocupa remos en capItulos específicos. Pero fuera de eso, la sabidurIa celta nos da fundamentalmente una premi sa, a partir de la cual sí se pueden desarrollar ciertas practicas concretas. Y esta premisa es:
Mira a tu interior, mira a tu alrededor, cree en ti, cree en las afinidades del alma, y no te ates ni siquiera a las promesas que te haces a ti mismo. Eres un ser libre, y sólo desde la libertad total puedes mo dificar y mejorar tu espíritu.
La barca
Para entender claramente esto usaremos un ejemplo: uno puede mejorar su espíritu a traves de, por ejemplo, los metodos de meditacion del yoga. Pero al adoptar esa filosofía determinada como camino a la liNuevamente podemos recurrir a los celtas para entender este concepto. Nunca hay mayor libertad que cuando controlamos todos los medios para ejercerla. Tomemos como ejemplo a los derwydd, los maestros de la poesia celta de los que ya hemos hablado.
Estos poetas gozaron de una enorme influencia en la sociedad celta, por lo menos hasta la epoca de la conquista de Irlanda por Cromwell. Como ya vi mos, su formacion era ardua y extensa, con un mini mo de doce anos de profundos e intrincados estudios, que a veces llegaban a durar hasta veinte anos o mas. Durante ese tiempo, mientras aprendian diversas artes, los futuros derwydd pasaban la mayor parte de su tiempo estudiando los complejos sistemas y codigos de rimas y metricas con los cuales desarrollarian su arte poetico más adelante. La ciencia poetica de los derwydd era sumamente compleja y estaba sometida a reglas rigurosas que les marcaban la extension de los versos, la alternancia de las silabas y toda clase de recursos para componer los poemas; por dar un ejem plo, estaba el recurso conocido como "Cynghanedd", que consistia en componer versos cortos mediante el empleo de una misma serie de consonantes en las pa labras, en las que iban cambiando las vocales. El gran poeta y novelista ingles Robert Graves aporta un ejemplo de "Cynghanedd" en el comienzo de un poe ma (damos la versión original en inglés porque es ob vio que de otra manera no se apreciaria el recurso):
"Billet spied, bolt sped, across field, crows feld..."
En el primer verso las consonantes son B-L-T y S-P-D; en el segundo verso, las mismas consonantes forman dos palabras diferentes al cambiar las vocales.Asi pasa con el tercer verso y el cuarto, que repiten las consonantes C-R-S y F-L-D cambiando de vocales para producir palabras diferentes.
Recursos como este hacian muy dificil el arte de componer poesia. Pero, lejos de constituir una li mitacion, el conocer todas las complicadas reglas de versificacion y no poder salirse de ellas impulsaba a los derwydd a potenciar su creatividad, su imagina ción y su inspiración para lograr un resultado artísti co excelso y que a la vez respetara las reglas.
¿Cuál es el mensaje de esto? Que solo el cono cimiento y la armonia con las leyes del universo nos Otorgan verdadera libertad. Cuando uno profundiza en cualquier obra de arte, por más caotica que esta parez ca (lo que en el arte moderno se ve a menudo), vera que ese aparente caos responde a reglas, a leyes, a un amplio conocimiento de los fundamentos de ese arte. Trasladandolo a la musica: cuanto mas sabe un musico de teoria, armonia y contrapunto y cuanto más practi ca para adquirir destreza tecnica con su instrumento, más libre es a la hora de crear o de improvisar musica.
Ésta es la clase de libertad que nos propone el legado poetico de los celtas: libertad absoluta, pero nunca caotica. En el fondo de la más completa in pendencia espiritual descansa la base armonica que íustenta esa independencia.
Tus propios límites
El fin último es la libertad. Pero no se llegara a ella simplemente dando por tierra con todo y lan zandose a un caos. Por el contrario, se llegara a la verdadera independencia del espiritu a traves de ar monizarlo de manera total: con nuestros deseos, con el entorno, con todo lo que llevamos en nuestro inte rior y todo lo que nos rodea.
Por eso, retomando aquello de que cada ma nana sea una aventura impredecible y nueva, eso no puede ser de ninguna manera "peligroso" porque tu eres el que marca tus propios limites, y si estas aten to a tu corazon, él te guiara en forma armonica para que el ejercicio de tu libertad no te desestabilice.
Pero si la libertad es el fin ultimo, no nos adelantemos a hablar tanto de ella. Volvamos a la vi sión poetica de la vida.
Sólo hazlo
Toda meta requiere trabajo y dedicación. Pa ra lograr cambiar la forma de ver la vida, para plan tarse ante ella con una actitud de poeta, es decir, de persona de accion, hay que hacerlo con conviccion.
Llega la manana. Es la primera manana de tu vida (porque todo es lo primero que sucede en tu vi da). ¿Que vas a hacer con ella? Puedes levantarte con ese cansancio que habitualmente te aplasta desde el mismo momento en que abres los ojos, puedes mirar te con aburrimiento en el espejo mientras te lavas los dientes, y salir hacia ese trabajo de siempre enojado con los ruidos de la calle o las personas apuradas que te empujan al pasar.
O puedes cambiar. Empieza desde el mo mento mismo del despertar. Abre los ojos. Mira, por ejemplo, a esa persona que hay durmiendo a tu lado: ¿realmente valen la pena todas esas discusiones irri tantes que suelen sostener casi todo el tiempo? Claro que no. Pero no es necesario siquiera que se lo digas. Deja salir esa sonrisa que te sobreviene cuando com prendes lo tonto que eres al sufrir discutiendo por co sas tan estúpidas, y ve a lavarte los dientes. Mirate en el espejo mientras lo haces. ¿Te das cuenta de que has empezado de nuevo? Cada manana se repetia ese sentimiento de irritacion que hoy decidiste no aceptar. Hoy no repetiste lo de cada dia. Miraste lo de siem pre como si fuera algo .nuevo, y decidiste hacer algo bueno con ello. Sí, sonriete en el espejo. Has iniciado una verdadera manana nueva.
Y para empezar a practicar esta vision poetica de la vida sólo necesitaste hacerlo. Ése es el primer secreto: solo hazlo.
¿Quieres vivir cada instante, circunstancia o suceso de tu vida como algo nuevo? Sólo hazlo.
¿Quieres asombrarte de las infinitas alternativas que te ofrece la vida cuando no la miras con los ojos apretados y el animo irritado y violento? Sólo hazlo.
¿Quieres sentir que a cada momento tienes una oportunidad porque tu mismo te la estás dando? Sólo hazlo.
Sólo hazlo. Ése es el secreto para comenzar de nuevo. Hacerlo. Entregate a ello.
La inspiracion del poeta
Puedes tener la mejor vida que te imagines. Eres tu quien la esta escribiendo. Y debes ser un poe ta inspirado.
Claro, quizas alguien piense: ¿Realmente es , ¿Entonces con sólo quererlo puedo, por ejemplo, viajar manana a las Islas Seychelles con esa celebridad de Hollywood que se enamorara perdidamente de mi?
Si piensas eso es porque aun no has entendi do; o peor aun: porque tu alma está ya demasiado cansada y tu ironia esconde un descreimiento que es realmente lo más triste que puede pasarle a alguien, Las almas muy golpeadas empiezan a no creer en na da En sí mismas, por empezar.
El terreno sobre el que tu voluntad libre pue de decidir es tu alma, no la secretaría de turismo polinesa. Ademas, ¿para que suenas con viajes fantasti cos o con ser millonario si no puedes mirar sin irrita ción a esa persona que comparte tu cama?
Se un poeta inspirado, no un mal hacedor de versos faciles. Todo instante de tu vida es materia de poesía.
La aventura empieza a cada momento
Es probable que haya mucho que practicar antes de que esta forma de mirar la vida se haga "au tomatica" y deje de necesitar toda nuestra atencion puesta en lograrla. Pero, ¿acaso puede resultar cansa dor o molesto poner toda nuestra atencion para hacer que cada cosa de nuestra vida sea algo nuevo a cada momento? Claro que no.
La manera de hacerlo es intentarlo todo el tiempo. Comenzaste al despertar. Continua al salir a la calle. Mira a tu alrededor: ¿habias reparado alguna vez en que sonrisa más extrana tiene el vendedor de dia rios que durante mucho tiempo, quizas anos, has vis to en esa esquina y él te ha visto a ti y nunca siquie ra cruzaron un saludo? Miralo bien: sí, es una sonrisa rara, ¿no? Quizas ese hombre sea más interesante de lo que nunca te molestaste en imaginar. ¿Por qué no lo saludas e intentas conversar un momento con él? Ima gina que descubres que resulta ser un personaje suma mente gracioso y divertido, o quizas, inesperadamen te, un filósofo de lo cotidiano y lo callejero. O quiza no sea ninguna de esas cosas, pero no pierdes nada con averiguarlo. Porque si ese hombre resulta ser al guien interesante en algun punto y tiene algo que ofrecerle a tu alma, ¿qué pensarias si te lo hubieras perdido sólo por no prestar atencion a tu alrededor?
La realidad, lamentablemente, es que las personas suelen perderse a cada momento oportunidades de enriquecer su vida en el sentido espiritual. A cada paso hay una nueva oportunidad para la sorpresa, pe ro no estamos mirando, con los ojos atentos del poe ta que ve la singularidad en todo, y por eso las cosas pasan a nuestro lado a una velocidad vertiginosa. El abanico de las posibilidades es enorme, pero de todas ellas no aprovechamos casi ninguna.
La aventura espera a cada paso, pero si ni si quiera miras al vendedor de diarios de la esquina no esperes cruzarte con el ser mágico que cambiará tu vi da, porque cuando cruce a tu lado no repararas en el.
No esperes, sal a buscarlo
Los celtas no fueron un pueblo confinado a de terminada region geografica, sino que se movian perma nentemente por los dominios de otros pueblos. Sin em bargo, no perdian por eso su cultura, sino que por el con trario la engrandecian. Traslademos esto a nuestros dias.
Imaginemos que eres un fabricante de cami sas pintadas a mano. Eres el mejor en tu oficio. Y has trabajado duro: tienes ya cientos de camisas listas pa ra la venta. Así que te sientas en el sillon preferido de tu casa y esperas que vengan a golpear a tu puerta pa ra comprarte tus camisas. Nadie sabe que las has con feccionado, jamás nadie se entero de que tus disenos son maravillosos, nadie tiene conocimiento de que ya
cuentas con cientos de camisas terminadas esperando
comprador. Pero tu alli estas, sentado en tu sillón pre terido esperando que vengan a comprarte las camisas.
Cuando han pasado meses y aun, en forma para ti inexplicable, nadie ha llamado para comprarte Una sola camisa, empiezas a despotricar contra la vida y el mundo. A fin de cuentas, de nada sirve ser el mejor hacedor de camisas pintadas a mano. Porqueria de vida...
Pues bien: aunque cueste reconocerlo, la ma yoria de las personas actua de esta manera. Lo de las camisas es una imagen figurada, por supuesto. Pero en las cosas importantes de la vida tomamos esa acti tud. Y lo cierto es que nadie vendrá a "comprar tus camisas" si te quedas encerrado esperando.
No esperes: sal a buscarlo. Lo que sea: el amor, el trabajo, la amistad... O nada en especial: simplemen te sal a buscar. Toda actitud de accion se vera recom pensada. Toda actitud contemplativa pesara sobre tu es píritu hasta agobiarlo de frustracion y hartazgo.
No se trata de salir a conquistar el mundo queriendo llevarse todo por delante (porque el mundo termina por llevarte por delante a ti) ni de quedarse en cerrado esperando que ocurra algún milagro (los mila gros a domicilio no existen). Se trata de mantener alerta la vision poetica de la vida, que hace que tu alma se sensibilice y pueda captar lo nuevo, lo sorprendente, lo maravilloso que puedes encontrar en cada circunstan cia, en cada cruce, en cada instante de cada dia.
Abre tus ojos de poeta para no perderte nada de lo que esta sucediendo todo el tiempo a tu alrede dor. No mires tan lejos, mira bien cerca de ti, porque así es como tu espíritu se alimenta. Si no puede pasar te algo parecido a lo que escribio Boris Pasternak:
Cuando un gran momento golpea a las puer tas de tu vida, el ruido de ese llamado suele no ser mas fuerte que el latido de tu corazón, y si no estabas muy atento quiza lo pases por alto.
A navegar
El camino hacia la libertad e independencia absolutas de tu espíritu pasa por navegar todas las aguas de cada instante. Cuanto mas atento y abierto estés a lo que te sucede y a lo que te rodea, más cre cera tu individualidad, porque cada cosa que registras la alimenta.
Muchas veces las personas son islas, pero en el mal sentido de la palabra. No debes serlo en el sen tido de "aislamiento", de una isla perdida en el ocea no por la que nadie pasa jamas.
Sentirse (y ser) unico, individual y libre no es ser una isla. Pero mejor digasmoslo con poesia, como gustaba a los antiguos celtas. La tradicion poetica cel-ta se ha mantenido a lo largo de los siglos, y hoy en dia la riqueza mayor de sus descendientes directos, los irlandeses, es la poesía y el canto. Liam Clancy, el más grande trovador irlandes de este siglo, canta unos versos del poeta Doug Lapham, que dicen asi:
Habra quien tiene islas en el cielo habrá quien tiene islas en el mar... Pero mi isla está siempre conmigo
y es mi sueno de ser libre... A navegar, amigos... A navegar...
Soma have islands in the sky Isome have islands in
the sea / but my island is always here / and my 'ream is to befree... / Sai! away, boys... Sail away...
Sigamos el sabio consejo de los poetas celtas, levantate cada manana dispuesto a navegar en busca de la aventura cotidiana, de la novedad de cada dia, con la fuerza que te da la visión poetica de la vida que ahora intentas a cada momento. Levantate cada manana repitiendo la vieja oración celta conocida co mO "La brama del ciervo", que ha sido repetida por limos y tantos buscadores de sabiduria desde los an tiguos tiempos de los druidas. Es una oracion de gran energia, que te ayudara a salir al mundo lleno de ga nas y de conviccion. Dice asi:
Amanezco hoy por la fuerza del cielo,
la luz del sol, el esplendor del fuego, el resplandor de las llamas, la velocidad del viento, la rapidez del rayo, la firmeza de la roca, la estabilidad de la tierra, ia profundidad del mar. Amanezco hoy por la fuerza secreta y divina que me guia.
No dudes en repetir esta oracion cada des pertar. En ella está la vieja sabiduria celta expresada con todo el poderio de la palabra.
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Los Tuatha de Danann y la Eterna Juventud
Los "Tuatha de Danann" son "las gentes de la diosa Dana", un mitico pueblo que esta en el mismisi mo origen del nacimiento de los celtas. En la saga ir landesa conocida como "El Ciclo de las Invasiones" se encuentran diversos relatos acerca de los primitivos Habitantes de las islas y la proveniencia de los mismos.
Una de las versiones acerca de los origenes de este pueblo cuenta que en epocas muy antiguas hubo una guerra entre los formore y los nemeds, dos tribus que dominaban las Islas Britanicas. Finalmente, una feroz batalla en la isla de Tory vencieron los Übrmore y mataron a todos los nemeds, menos a trein ta que lograron abandonar Irlanda. Estos sobrevivien tes se separaron en tres grupos. Uno de ellos, al man
do del jefe Britan, se establecio en lo que mas tarde se denominaria Gran Bretana por el nombre de aquel jefe. El segundo grupo regreso a Irlanda y se instalo alli; se los conoce como los firbolg. Tiempo despues, invadio Irlanda un grupo que se hacia llamar "gente de la diosa Dana".
Este grupo de los Tuatha de Danann tiene dos origenes posibles. Segun algunas versiones, se trataba del tercero de los grupos en que se habian di vidido los sobrevivientes de los nemeds. Segun otra version, el origen de los Tuatha de Danann era divi no: se cuenta que fueron depositados por una nube magica al norte de la isla, más o menos en la region que hoy ocupa el condado de Connacht.
La primera batalla de Mag Tuiredh
En principio, los Tuatha de Danann propu sieron a los firbolg dividirse el territorio irlandes. És tos se negaron, y la primera batalla que enfrento a ambos clanes tuvo lugar al noroeste de la isla, en lo que hoy es County Mayo, mas precisamente en la lla nura llamada Mag Tuiredh (Llanura de los Menhires).
En esta batalla, el rey de los Thuata, Nuada, perdio la mano izquierda en combate (por esta razon se lo conoceria posteriormente como "Mano de Pla ta"). Pero esto no significa que las huestes firbolg, co mandadas por su rey McErc, triunfaran. Por el contra rio, las armas magicas de los Tuatha de Danann (co mo por ejemplo el Caldero de la Resurreccion de Dag-da) decidieron rapidamente el combate a su favor. McErc murio en combate, y finalmente ambos bandos acordaron que los firbolg quedarian confinados a la region de Connacht, mientras los Tuatha de Danann se repartian el resto de Irlanda.
A pesar de haber sido quien los condujera a la victoria, Nuada Mano de Plata no pudo seguir reinando entre su gente, puesto que segun las costum bres un hombre fisicamente disminuido no podia ser rey. Por lo tanto, debio dejar la corona de Irlanda en manos de Bres el Hermoso, que era su hijo adoptivo. Los verdaderos padres de Bres habian sido Eliatha el Sabio, un ex rey del clan Formore, y una mujer thua ta llamada Eriu (de este nombre thuata proviene "Ei-th, el nombre celta de Irlanda; más abajo se relata la genesis mitica del nombre).
La idiotez de Bres el Hermoso
Bres fue un rey bastante torpe, y aprovechan do eso su padre biologico, Eliatha, dio grandes pode res a los miembros de su clan Formore. Las cosas lle garon a un punto tal que Nuada, finalmente, tuvo que hacerse con el poder y con el reino; ya no era un hombre disminuido, porque el medico mago (o dios, segun otras versiones) Diancetch le habia provisto de una mano de plata para reemplazar a la que le falta ba. Los formore ya habian alcanzado gran poder e in fluencia, por lo que Nuada debio enfrentarse a un enemigo muy peligroso, y quiza no hubiera logrado nada de no ser por la intervencion de uno de los mas famosos heroes míticos de Irlanda: Lugh "Samilda ch" (el que es maestro de'todas las artes, de la ma ga de la guerra).
Lugh se preparo durante siete anos para la guerra final contra los formore. Durante ese tiempo se dedico a conseguir todos los elementos magicos que necesitaria para su triunfo, los cuales le habian sido senalados los por una druidesa llamada Birog mucho tiempo antes. estos elementos eran los siguientes: un asador magico custodiado por las ninfas marinas de "Flnchory, la isla sumergida, en el cual se podian asar sin necesidad de fuego animales inexistentes; siete cerdos pertenecientes a Asal, rey de la region de los Pilares de Oro, que podian ser matados y comidos ca da noche y eran encontrados vivos a la manana si guiente; una piel de marrano magica que estaba en poder del rey de Persia, y que tenia la propiedad de curar cualquier herida por feroz o profunda que esta fuera, con solo extenderla sobre la piel; y tres manza nas del Jardin del Sol, que estaba custodiado por un grupo de malignos demonios del Averno.
Mientras tanto, Nuada tambien procuro para los suyos otros elementos magicos, que le fueron da dos gracias a las artes de Diancecht y de otro mago llamado Goibnyu. Entre estos estaba una fuente magi ca cuyas aguas curaban las heridas y revivian a los muertos, pero espias enemigos la descubrieron y la llenaron de piedras maldecidas, inutilizandola.
La segunda batalla de Mag Tuiredh
Por fin llego el momento de la gran batalla fi nal, que se realizo tambien en Mag Tuiredh. Fue esta la mas cruenta y terrible batalla de que tenga memoria el alma celta. En ella murio el rey Nuada, pero el he roe Lugh con su honda magica logra matar a Balor, el campeon enemigo. Despues de grandes lances de crueldad, valentia y magia, por fin los formore huyen derrotados, asi como los gigantes cíclopes que estaban de su lado. Lugh es coronado rey de Irlanda, y comien za un tiempo de gloria para los Tuatha de Danann.
Pero el tiempo de gloria de este clan llegaria a su fin unas generaciones despues. Como se vera a continuacion.
El fin de los Thuata de Danann
Al morir el rey Thuata Neit, sus tres hijos co menzaron a disputarse el trono de Irlanda. estos se llamaban McCuill, casado con Banba, McCecht, casa do con Fohla, y McGrene, esposo de Eriu. Las tres mujeres, para ayudar a sus respectivos esposos a ac ceder al trono, pidieron al druida Amergyn que diera ala isla el nombre de una de ellas. Despues de mu chas cavilaciones, finalmente el druida concedio tal honor a Eriu (y de ahí el nombre "Eire" para Irlanda).
Al mismo tiempo, un guerrero llamado Ith, que habia visto desde las torres de su castillo en el golfo de Viscaya (Espana) las verdes costas de Irlan da y decidió ir a explorar aquella isla, llego alli y se presento en medio de la disputa por el trono. En prin cipio los tres aspirantes lo trataron bien, pero pronto las intrigas entre los tres les hicieron pensar a cada uno que favoreceria al otro, hasta que el visitante de las tierras de Espana murio asesinado por orden de uno de los hermanos.
Miled, nieto de Ith, al enterarse del crimen de cidio vengar a su abuelo y se embarco desde Espana hacia la tierra de los Tuatha de Danann. Desembarco en los estuarios del Boyne, y desato una guerra sin cuartel en la que finalmente murieron los tres thuata aspirantes al trono y tambien sus tres esposas, ademas todos los guerreros y la mayoria de los Tuatha de Mftnann. Miled tomó posesion de la isla, y en ella rei no y tambien sus hijos y los hijos de sus hijos.
Pero los ultimos Tuatha de Danann no desa parecieron, sino que gracias a sus artes magicas se re tiraron al mundo de lo invisible al cual los humanos no pueden acceder. Desde aquellos dias, Irlanda que do separada en dos niveles: el terrenal, regido por los descendientes de Miled, y el espiritual, dominado por loa Tuatha de Danann.
La Tierra de la Eterna Juventud y otros reinos invisibles
¿Pero donde estan exactamente los Tuatha de Danann? La mayoria de ellos se refugiaron en Tir na n'Óg", la Tierra de la Eterna Juventud. En este lugar, ubicado vagamente por sobre el oceano Atlantico, no existe el tiempo, la gente es eternamente joven y be lla, despreocupada, sana, y feliz. Sus habitantes pasan la eternidad divirtiendose con grandes banquetes, tre mendos combates guerreros simulados para goce de los guerreros, e interminables sesiones de amor carnal y placeres varios.
Hay, por cierto, algunos Tuatha de Danann que no fueron a Tir na n'Óg. Eligieron como su mo rada para la eternidad unos palacios magnificos, ubi cados en lugares aereos o marinos inaccesibles a los seres humanos, los cuales apenas pueden, a veces, percibirlos como sepulcros ancestrales. Por habitar en estos palacios celestiales a estos thuata se los llama "Aedh Sidhe", definicion que se aplica también en general al mundo invisible de las hadas y los seres magicos.
Amistad con tu propia alma
En la vision de la vida que tenian y transmi tieron los celtas hay un concepto fundamental que es la amistad. Este termino es entre los celtas muy am plio, y no se refiere sólo al sentido habitual que le da mos hoy en dia al concepto. La idea celta de amistad abarca cuestiones relacionadas no solo con el otro si no con uno mismo, e incluso trasciende hacia las re laciones armonicas universales. Por lo tanto, nos de tendremos un momento a desarrollar este concepto fundamental de la sabiduria celta.
Amistad como fuerza esencial
Ya sabemos que la filosofía celta no constitu ye un sistema ni un discurso determinado, sino que sus especulaciones son de caracteristicas liricas, poeticas. De esas intuiciones filosoficas liricas podemos extraer una de las ideas fundamentales: para los celtas no ha bia dualidad sino unidad. Los opuestos clasicos (bien y mal, visible e invisible, humano y divino) no son dos cosas enfrentadas o separadas de alguna forma, sino que cada uno de esos supuestos "dualismos" era la re presentacion de una amistad armonica y unificadora. Lo que nosotros denominamos "opuestos", por ejem plo "visible-invisible", para los celtas eran solo ejem plos de la ambivalencia misteriosa del universo.
La amistad es la fuerza que sostiene todas las cosas, y por lo tanto tambien sostiene al hombre an te el misterio de todas las cosas. La imaginacion y lo desconocido mantienen una amistad profunda y fe cunda, y ambos están integrados al circulo de las amistades armonicas que constituyen el universo.
El hombre se mueve en este universo ambiva lente y misterioso con la serenidad que le otorga el saber que no hay nada que no este en amistosa armonia con el resto. Por eso el mundo no es algo que atemorice. Pode mos por momentos no entenderlo, pero debemos saber que en el fondo es nuestro amigo, en muchos sentidos.
Desde esta vision de las cosas, tampoco pue de haber entonces separacion o dualidad alguna en tre lo humano y lo divino, puesto que, en el juego de la ambivalencia, el ser humano es el signo visible de la gracia invisible.
Ese amigo del alma
El concepto de la amistad entre los celtas se expresa perfectamente en una defición: "Anam /Cara", que significa "amigo del alma".
No hay concepto más alto de relación que este. Se trata de una amistad que trasciende todas las convenciones y categorias. Pero antes de ponernos a bucear en la infinidad de expresiones que puede te ner este concepto en la vida de cada uno de nosotros, debemos empezar por la más intima y profunda de las amistades, sin la cual no tiene sentido siquiera inten tar dar un paso: la amistad con la propia alma.
El primero de todos tus Anam ./Eara tiene que ser tu propia alma. Porque de alli salen todas tus posi bilidades de equilibrio (de amistad) con lo exterior. Y este equilibrio interior-exterior es la piedra fundamen tal sobre la que te paras para construir tu vida.
Nadie puede hacer nada por ese equilibrio, sino tu mismo. Las puertas a tu alma tienen una llave, cuya unica copia esta en tus manos. Nadie más pue de entrar a menos que tu le abras. Mantener en armo nia y amistad lo interior y lo exterior, lo visible y lo invisible, lo humano y lo divino, lo temporal y lo eter no, es una tarea que compete exclusivamente a cada uno. Si no te conviertes en el Anam /Eara de tu pro pia alma, las cosas no funcionaran.
Cuando estás demasiado atrapado por lo ex terior, tu interior comienza a conspirar y a hostigarte a causa del desequilibrio. La ausencia de interioridad se va traduciendo poco a poco en sensaciones asfi xiantes de hambre y sed espirituales que te hacen sentir una permanente carencia que nada ni nadie puede llenar. Pero tampoco funcionara si te convier tes en una de esas personas absolutamente interiores, que solo tienen tiempo para lo espiritual, porque muy pronto la invasion del exterior echara abajo los muros que intentabas construir y entrara en tu alma con to do su ejercito de cosas mundanas que te demostraran que era mentira que las despreciabas; recuerda que ningún santo pasó a la historia por su falta de acción.
La integración armonica entre interior y exte rior es quiza lo más parecido a la santidad a que pue de uno aspirar.
El mas largo de todos los viajes espirituales
El mas largo de todos los viajes posibles es el viaje hacia ti mismo. Pero no es largo en el sentido de longitud o duracion en el tiempo, sino en cuanto a "profundidad". Es decir: que te pases cuarenta anos entrenandote en alguna disciplina espiritual no te ga rantiza que logres algo.
Por eso es que muchas personas se equivo can al aferrarse a determinada tecnica espiritual pen sando que con solo seguir los preceptos, formulas o ejercicios de la misma se estan asegurando un concre to redito espiritual. No es asi Y de hecho la llave del alma suele estar mas cerca de lo que uno cree, solo que hay que aprender a verla. A menudo sucede que tras mucho trabajo espiritual se llega a descubrir una verdad elemental: lo que buscabas estaba en ti mis mo. El largo camino fue para poder regresar a casa. Un camino en circulo, pero que era imprescindible para poder descubrir lo que siempre estuvo allí.
En el Tao Te King, Lao Tse decía que "sin ir mas alla de mi ventana puedo ver todo el universo". Los celtas tienen una frase que expresa la misma idea, a su habitual manera poetica: "Ta Tir na n'Óg ar chul an ti- tir álainn trina chéile", que significa "La Tie rra de la Eterna Juventud (Tir na n'Óg) está detras de tu casa".
No hay separacion entre el mundo del hom bre y el mundo de lo trascendente, sino amistad en tre ambos. Y en el terreno de esa amistad es en el que te mueves cuando quieres viajar hacia la amistad con tu propia alma. Tu alma y tu, lo eterno y lo humano, son, como dicen los celtas, "Fighte fuaighte", tejidos entretejidos.
Baila en el circulo de la amistad
Para recorrer ese circulo que te alejara en busca de lo que Finalmente descubrirás que ya estaba en lo profundo de ti, es bueno reconciliarse con la idea de "círculo".
Hemos hablado acerca de que uno de los mas grandes conflictos de la vida contemporanea es ese hastio de vivir una existencia repetitiva, sin saber ver la novedad de cada momento. Una vida repetitiva da la idea de estar presos de un circulo. De hecho, cuando uno repite actitudes que ya han fracasado anteriormen te se habla de estar en un "circulo vicioso". Pues bien, para salir de los circulos viciosos hay que entrar en los circulos vitales, aquellos en donde, justamente, "circula" y fluye la armonica relacion entre los grandes amigos eternos: humano-divino, interior-exterior, etcetera.
Los celtas sentian especial predileccion por la idea del circulo. Porque un circulo es algo que se cie rra, si, pero tambien algo que se recicla, que no tiene fin ni principio, que simplemente fluye de manera eterna. No en vano el circulo es un simbolo antiguo y muy poderoso para tantisimas culturas. Ademas, las cosas mas trascendentales del universo son circulos: la Tierra, el Sol, el tiempo mismo con su rueda de dias y noches. Y tambien la vida de la persona.
Baila en el circulo de las amistades profundas y esenciales del universo, y en ese fluir estaras entran do en armonia con tu alma. Para ser su mejor amigo. Para ser tu mejor amigo.
Practica la amistad contigo mismo
Hay cosas elementales en las cuales, sin em bargo, no solemos pensar. Hay tambien ideas que al ser expresadas suenan en principio como livianas, incluso como tonterías, pero en cuanto reparamos un momento en ellas descubrimos que eso tan elemental y casi tonto es un problema de la mayor profundidad.
De todos los rostros que una persona conoce y con los cuales convive día a día, ¿cuál es el que ve menos a menudo? Sí, la obvia respuesta es: el propio.
Así es, tu propio rostro es el que menos oportunidades tienes de contemplar. De hecho, tus encuentros "cara a cara" contigo se reducen al momento de lavarte los dientes, peinarte o lavarte la cara y alguna otra circunstancia casual. "Está bien", dirás, "¿y qué tiene eso de tan importante? ¿Acaso debo ser un narcicista redomado y estar todo el santo día con un espejo delante de mi cara?"
No, ésa no es la idea, claro que no. Pero volvamos a esas ideas que suenan casi tontas: ¿cuál es la manera mejor de conocer a una persona? Puedes hablar con alguien de cosas íntimas y profundas en largas conversaciones nocturnas, o discutir a lo largo de los años con alguien acerca de las diferentes visiones de la vida... pero si eres un buen lector, también te bastará verle la cara para saber a qué atenerte.
El rostro es la autobiografia del alma
En el rostro de una persona puedes aprenderlo todo acerca de ella. Tienes alli la mirada, el ges to de la comisura de los labios, el mapa de arrugas que las vivencias trazaron alli, la forma de desplegar se la sonrisa o el rictus de la angustia... Lo tienes to do, y a la vista.
El resto consiste en empezar a trasladar esa visión poética a cada uno de los instantes de nuestra vida.
Un saludable capricho
Uno podria preguntarse qué significa en ter minos practicos eso de plantearse ver todo como si fuera permanentemente nuevo. ¿Es algo asi como un capricho? ¿De que otra forma puedo ver como nuevo y sorprendente un hecho como, por ejemplo, lavar los platos despues de comer? ¿Y que beneficio puede traerme que me encapriche en decir "que sorprendente, es como la primera vez que lavo los platos"?
Usamos un ejemplo algo ironico a proposito, porque si hablaramos del amor seria mas facil coincidir en esto de mirarlo siempre con ojos nuevos, pero la visión poetica de la vida debe realmente incluirlo todo, desde lavar los platos hasta alcanzar el amor de tu vida.
Volviendo a las preguntas que nos planteamos. Ver de esa forma los hechos cotidianos de nuestra vida debe ser una decision. En algun punto hasta caprichosa, sí: me empeno en ver todo de esa manera. No es una de cision en el sentido de "fruto del analisis", sino que, por el contrario, se trata de una decision previa a los hechos de mi vida. Primero tomo la decision de tener esa acti tud, y a partir de allí la aplico a todo lo que me sucede.
Esto esta muy asociado a la actitud de los cel tas, que tiene mucho mas que ver con la accion que con el analisis previo. Es la diferencia entre el poeta y el his toriador: uno actua en caliente, y se mueve en el reino de la emocion; el otro, sentado en un aburrido cuarto de trabajo, analiza y clasifica los hechos que vivieron otros.
¿Cual de estas dos actitudes te suena mas in teresante, cuál preferirías adoptar para tu propia vida?
La actitud vital del poeta
En uno de sus maravillosos cuentos, titulado Jtopia de un hombre que está cansado", Jorge Luis Borges reiala la historia de un hombre que de pronto Mrcce en algun momento del futuro lejano y con versa con un habitante de ese tiempo. Muchas genia lidades podemos encontraren este relato, pero ahora inórela remos un pasaje en especial. Es cuando el ubre de nuestro tiempo le dice al del futuro, con cierta vanidad, que en su casa él tenía más de dos mil libios Y el hombre del futuro, lejos de impresionarse, ¦•• ríe y dice "Nadie puede leer dos mil libros...", y agreda mas adelante: "Cada cual debe producir por su cuenta las ciencias v las artes que necesita... (...) Cada ( nal debe ser su propio George Bernard Shaw, su propio Urahms, su propio Turnen.."
Escribe el poema de tus días
Tomemos algo de esta "Utopía..." de Borges. Lo que allí dice se nos presenta como una situación ideal: cada uno debe ser el poeta de su propia vida, cada quien debe escribir el poema de sus días.
En general, vivimos más bien como historia dores de nuestra propia vida que como poetas. Es de cir: las cosas nos suelen suceder sin que en la mayo ría de los casos tengamos una intervención decidida y consciente, porque generalmente o bien se trata de hechos externos que nos manejan (que "dejamos" que nos manejen) o de circunstancias en las que nuestras reacciones son intempestivas y provocadas por la fu ria o la confusión y luego pagamos las consecuencias de ello. Y después, lo que nos queda es recordar y re crear lo que nos ha sucedido, generalmente para la mentarnos de alguna forma. Recordar y recrear: ser los historiadores de nuestra vida. Como si no fuera nuestra, como si la hubiera vivido otro.
¿No has sentido nunca esa sensación de que tu pasado fue vivido en realidad por otra persona? Es más, ¿no lo has sentido a menudo? Como si no reconocieras a ese que vivió tus circunstancias, como si no pudieras terminar de entender por qué actuaste de tal o cual ma nera o por qué no tomaste tal o cual decisión en deter minado momento. Ahora bien: el que piensa estas co sas eres tú, y por eso parece ser "otro" el que no actuó en su momento como tú lo piensas ahora. Pero no era otro, eras tú, sólo que no estabas lo suficientemente atento como para realmente decidir sobre el curso de tus días. Equivocado o no, pero decidir enteramente tú.
Como ya vimos antes, los druidas celtas no dejaron escritos sobre sus vidas. Y es porque ellos de cidían ser poetas y no historiadores. Accionar hoy, en lugar de arrepentirse mañana. Incluso equivocarse hoy, lo cual es mucho más sano que no intentarlo.
Los celtas tenían sin lugar a duda una visión poética de la vida. Y contrariamente a lo que nos han enseñado a pensar.acerca de lo abstracto e inmaterial que es todo lo que se relacione con la poesía, nada es más práctico que esta manera poética de encarar tus días. Porque con esta visión eres tú quien escribe lo que te sucede. El poeta, desde la perspectiva celta, es el verdadero hombre de acción.
La libertad armónica
Cada instante, circunstancia o suceso de tu vida te pasa siempre por primera vez. Ésa es la visión Bel poeta. Y cualquiera puede ejercitarse en esa visión puesto que todos somos en ese punto poetas, como ;;ya afirmamos anteriormente.
Cuando uno se plantea que al despertarse ca sa mañana deberá enfrentarse a una serie de aconte cimientos y deberá encararlos con un espíritu de ce lebración y sorpresa, las perspectivas suenan seducto ras y estimulantes. Cada mañana es el comienzo de una aventura. Pero también esto puede resultar una presión, poniue la mayoría de nosotros no está acos-mbrado a la libertad.
Así como de la poesía se nos dice que es al-abstracto y nosotros sostenemos que la actitud del Beta es sumamente vital y práctica, también sobre la libertad suele haber conceptos confusos. Y por eso es que esas mañanas siempre nuevas y siempre vistas _mo portales a la aventura pueden intranquilizar, uesto que la libertad muchas veces se asocia con la anarquía, con lo incontrolable. Pero no es ésa la idea, Bino que:
l.ci libertad no es anarquía, sino armonía.
Nuevamente podemos recurrir a los celtas pa ra entender este concepto. Nunca hay mayor libertad que cuando controlamos todos los medios para ejercer la. Tomemos como ejemplo a los derwydd, los maes tros de la poesía celta de los que ya hemos hablado.
Estos poetas gozaron de una enorme influen cia en la sociedad celta, por lo menos hasta la época de la conquista de Irlanda por Cromwell. Como ya vi mos, su formación era ardua y extensa, con un míni mo de doce años de profundos e intrincados estudios, que a veces llegaban a durar hasta veinte años o más. Durante esos años, mientras aprendían diversas artes, los futuros derwydd pasaban la mayor parte de su tiempo estudiando los complejos sistemas y códigos de rimas y métricas con los cuales desarrollarían su arte poético más adelante. La ciencia poética de los derwydd era sumamente compleja y estaba sometida a reglas rigurosas que les marcaban la extensión de los versos, la alternancia de las sílabas y toda clase de recursos para componer los poemas; por dar un ejem plo, estaba el recurso conocido como "Cynghanedd", que consistía en componer versos cortos mediante el empleo de una misma serie de consonantes en las pa labras, en las que iban cambiando las vocales. El gran poeta y novelista inglés Robert Graves aporta un ejemplo de "Cynghanedd" en el comienzo de un poe ma (damos la versión original en inglés porque es ob vio que de otra manera no se apreciaría el recurso):
"Billet spied, bolt sped, across field, crows feld..."
En el primer verso las consonantes son B-L-T y S-P-D; en el segundo verso, las mismas consonantes forman dos palabras diferentes al cambiar las vocales.
Así pasa con el tercer verso y el cuarto, que repiten las consonantes C-R-S y F-L-D cambiando de vocales para producir palabras diferentes.
Recursos como este hacían muy difícil el arte de componer poesía. Pero, lejos de constituir una li mitación, el conocer todas las complicadas reglas de versificación y no poder salirse de ellas impulsaba a los derwydd a potenciar su creatividad, su imagina ción y su inspiración para lograr un resultado artísti co excelso y que a la vez respetara las reglas.
¿Cuál es el mensaje de esto? Que sólo el cono cimiento y la armonía con las leyes del universo nos Otorgan verdadera libertad. Cuando uno profundiza en cualquier obra de arte, por más caótica que ésta parez ca (lo que en el arte moderno se ve a menudo), verá que ese aparente caos responde a reglas, a leyes, a un amplio conocimiento de los fundamentos de ese arte. Trasladándolo a la música: cuanto más sabe un músico de teoría, armonía y contrapunto y cuanto más practica para adquirir destreza técnica con su instrumento, más libre es a la hora de crear o de improvisar música.
Ésta es la clase de libertad que nos propone el legado poético de los celtas: libertad absoluta, pe nunca caótica. En el fondo de la más completa in pendencia espiritual descansa la base armónica que íustenta esa independencia.
Tus propios límites
El fin último es la libertad. Pero no se Uega a ella simplemente dando por tierra con todo y lañ ándose a un caos. Por el contrario, se llegará a la verdadera independencia del espíritu a través de ar el entorno, con todo lo que llevamos en nuestro inte rior y todo lo que nos rodea.
linesa. Además, ¿para qué sueñas con viajes fantásti cos o con ser millonario si no puedes mirar sin irrita ción a esa persona que comparte tu cama?
Sé un poeta inspirado, no un mal hacedor de versos fáciles. Todo instante de tu vida es materia de poesía.
La aventura empieza a cada momento
Es probable que haya mucho que practicar antes de que esta forma de mirar la vida se haga "au tomática" y deje de necesitar toda nuestra atención puesta en lograrla. Pero, ¿acaso puede resultar cansa dor o molesto poner toda nuestra atención para hacer que cada cosa de nuestra vida sea algo nuevo a cada momento? Claro que no.
La manera de hacerlo es intentarlo todo el tiempo. Comenzaste al despertar. Continúa al salir a la calle. Mira a tu alrededor: ¿habías reparado alguna vez en qué sonrisa más extraña tiene el vendedor de dia rios que durante mucho tiempo, quizás años, has vis to en esa esquina y él te ha visto a ti y nunca siquie ra cruzaron un saludo? Míralo bien: sí, es una sonrisa rara, ¿no? Quizás ese hombre sea más interesante de lo que nunca te molestaste en imaginar. ¿Por qué no lo saludas e intentas conversar un momento con él? Ima gina que descubres que resulta ser un personaje suma mente gracioso y divertido, o quizás, inesperadamen te, un filósofo de lo cotidiano y lo callejero. O quizá no sea ninguna de esas cosas, pero no pierdes nada con averiguarlo. Porque si ese hombre resulta ser al guien interesante en algún punto y tiene algo que ofrecerle a tu alma, ¿qué pensarías si te lo hubieras perdido sólo por no prestar atención a tu alrededor?
La realidad, lamentablemente, es que las per sonas suelen perderse a cada momento oportunidades de enriquecer su vida en el sentido espiritual. A cada paso hay una nueva oportunidad para la sorpresa, pe ro no estamos mirando, con los ojos atentos del poe ta que ve la singularidad en todo, y por eso las cosas pasan a nuestro lado a una velocidad vertiginosa. El abanico de las posibilidades es enorme, pero de todas ellas no aprovechamos casi ninguna.
La aventura espera a cada paso, pero si ni si quiera miras al vendedor de diarios de la esquina no esperes cruzarte con el ser mágico que cambiará tu vi 1a, porque cuando cruce a tu lado no repararás en él.
No esperes, sal a buscarlo
Los celtas no fueron un pueblo confinado a de !> i minada región geográfica, sino que se movían perma nentemente por los dominios de otros pueblos. Sin em bargo, no perdían por eso su cultura, sino que por el con trario la engrandecían. Traslademos esto a nuestros días.
Imaginemos que eres un fabricante de camisas pintadas a mano. Eres el mejor en tu oficio. Y has nil «ajado duro: tienes ya cientos de camisas listas pa ra la venta. Así que te sientas en el sillón preferido de tu casa y esperas que vengan a golpear a tu puerta pa ta comprarte tus camisas. Nadie sabe que las has con feccionado, jamás nadie se enteró de que tus diseños son maravillosos, nadie tiene conocimiento de que ya
.....utas con cientos de camisas terminadas esperando
comprador. Pero tú allí estás, sentado en tu sillón pre terido esperando que vengan a comprarte las camisas.
Cuando han pasado meses y aún, en forma para ti inexplicable, nadie ha llamado para comprarte mi it sola camisa, empiezas a despotricar contra la vi-dl y el mundo. A fin de cuentas, de nada sirve ser el mejor hacedor de camisas pintadas a mano.
Porquería de vida...
Por eso, retomando aquello de que cada ma ñana sea una aventura impredecible y nueva, eso no puede ser de ninguna manera "peligroso" porque tú eres el que marca tus propios límites, y si estás aten to a tu corazón, él te guiará en forma armónica para que el ejercicio de tu libertad no te desestabilice.
Pero si la libertad es el fin último, no nos adelantemos a hablar tanto de ella. Volvamos a la vi sión poética de la vida.
Sólo hazlo
Toda meta requiere trabajo y dedicación. Pa ra lograr cambiar la forma de ver la vida, para plan tarse ante ella con una actitud de poeta, es decir, de persona de acción, hay que hacerlo con convicción.
Llega la mañana. Es la primera mañana de tu vida (porque todo es lo primero que sucede en tu vi da). ¿Qué vas a hacer con ella? Puedes levantarte con ese cansancio que habitualmente te aplasta desde el mismo momento en que abres los ojos, puedes mirar te con aburrimiento en el espejo mientras te lavas los dientes, y salir hacia ese trabajo de siempre enojado con los ruidos de la calle o las personas apuradas que te empujan al pasar.
O puedes cambiar. Empieza desde el mo mento mismo del despertar. Abre los ojos. Mira, por ejemplo, a esa persona que hay durmiendo a tu lado: ¿realmente valen la pena todas esas discusiones irri tantes que suelen sostener casi todo el tiempo? Claro que no. Pero no es necesario siquiera que se lo digas. Deja salir esa sonrisa que te sobreviene cuando com prendes lo tonto que eres al sufrir discutiendo por co sas tan estúpidas, y ve a lavarte los dientes. Mírate en el espejo mientras lo haces. ¿Te das cuenta de que has empezado de nuevo? Cada mañana se repetía ese sent¡miento de irritación que hoy decidiste no aceptar. Hoy no repetiste lo de cada día. Miraste lo de siem pre como si fuera algo .nuevo, y decidiste hacer algo bueno con ello. Sí, sonríete en el espejo. Has iniciado una verdadera mañana nueva.
Y para empezar a practicar esta visión poéti ca de la vida sólo necesitaste hacerlo. Ése es el primer secreto: sólo hazlo.
¿Quieres vivir cada instante, circunstancia o suceso de tu vida como algo nuevo? Sólo hazlo.
¿Quieres asombrarte de las infinitas alternativas que te ofrece la vida cuando no la miras con los ojos apretados y el ánimo irritado y violento? Sólo hazlo.
¿Quieres sentir que a cada momento tienes una oportunidad porque tú mismo te la estás dando? Sólo hazlo.
Sólo hazlo. Ése es el secreto para comenzar de nuevo. Hacerlo. Entrégate a ello.
La inspiración del poeta
Puedes tener la mejor vida que te imagines. Eres tú quien la está escribiendo. Y debes ser un poe ta inspirado.
Claro, quizás alguien piense: ¿Realmente es , ¿Entonces con sólo quererlo puedo, por ejemplo, viajar mañana a las Islas Seychelles con esa celebridad de I lollywood que se enamorará perdidamente de mí?
Si piensas eso es porque aún no has entendi do; o peor aun: porque tu alma está ya demasiado tansada y tu ironía esconde un descreimiento que es realmente lo más triste que puede pasarle a alguien, i i almas muy golpeadas empiezan a no creer en na da En sí mismas, por empezar.
El terreno sobre el que tu voluntad libre pue da decidir es tu alma, no la secretaría de turismo poPor supuesto que el papel principal en esta "globalización" de la cultura planetaria lo ha cumpli do y lo seguirá cumpliendo el desarrollo de las comu nicaciones. Hoy en día, cualquier persona de cual quier parte del mundo que se siente frente a una com putadora puede acceder a la posibilidad de intercam biar información e interrelacionarse con el resto del planeta, sin distinción ni barrera alguna.
Como integrantes de esta cultura planetaria que no sólo incluye todas las manifestaciones presen tes, sino también el legado del pasado cultural de la humanidad toda, los hombres del tercer milenio tene mos la oportunidad de aprovechar la sabiduría intrín seca de cada tradición que haya florecido alguna vez a lo largo de la larga aventura del ser humano sobre este mundo.
De todas estas culturas que nos han dejado su herencia de sabiduría y trascendencia, los celtas son quizás, entre las tradiciones antiguas, la más "mo derna" de todas en cuanto a su desarrollo. ¿Por qué decimos esto? Porque la cultura celta se desarrolló his tóricamente con una característica muy similar a la que más arriba mencionamos como propia de estos tiempos: la integración con otras etnias y tradiciones culturales.
Los griegos o los romanos fueron culturas que se asentaron en determinada situación geográfica y desde allí intentaron crecer y desarrollarse; lo mis mo sucede con los chinos o los hindúes. Los celtas, en cambio, no constituyeron un pueblo establecido geográficamente en determinado lugar, sino que fue ron una etnia distribuida en cientos de pueblos e in tegrada a muy diversas culturas. Por lo tanto, estu vieron expuestos a las consabidas diferencias de es tructuras sociales, políticas y económicas que esa dis persión lógicamente acarreaba. Sin embargo, no por eso perdieron su propia identidad, sino que la integraron a esas distintas realidades sociales con las que convivieron durante su época de mayor desarrollo.
Este sentido de la integración con otras cul turas sin perder los principios básicos de la propia hi zo que la sabiduría celta se alimentara y absorviera lo mejor de las distintas etnias con quienes convivieron a la vez que reafirmaba y enriquecía sus principios básicos.
Por esta razón los celtas han dejado un lega do cuya riqueza y variedad resultan notorias y apasio nantes. Es una cultura muy definida y con su propio y exclusivo lenguaje, pero también fue llegando a eso tamizando lo mejor de las enseñanzas de otras tradi ciones de sabiduría.
Esta visión integradora de los celtas es la más importante enseñanza que nos legaron. Con esa mis ma apertura de mente y con ese mismo espíritu am plio es que debemos abordar el camino que los drui das dejaron abierto para quien quiera acercarse a sus enseñanzas.
linesa. Además, ¿para qué sueñas con viajes fantásti cos o con ser millonario si no puedes mirar sin irrita ción a esa persona que comparte tu cama?
Sé un poeta inspirado, no un mal hacedor de versos fáciles. Todo instante de tu vida es materia de poesía.
La aventura empieza a cada momento
Es probable que haya mucho que practicar antes de que esta forma de mirar la vida se haga "au tomática" y deje de necesitar toda nuestra atención puesta en lograrla. Pero, ¿acaso puede resultar cansa dor o molesto poner toda nuestra atención para hacer que cada cosa de nuestra vida sea algo nuevo a cada momento? Claro que no.
La manera de hacerlo es intentarlo todo el tiempo. Comenzaste al despertar. Continúa al salir a la calle. Mira a tu alrededor: ¿habías reparado alguna vez en qué sonrisa más extraña tiene el vendedor de dia rios que durante mucho tiempo, quizás años, has vis to en esa esquina y él te ha visto a ti y nunca siquie ra cruzaron un saludo? Míralo bien: sí, es una sonrisa rara, ¿no? Quizás ese hombre sea más interesante de lo que nunca te molestaste en imaginar. ¿Por qué no lo saludas e intentas conversar un momento con él? Ima gina que descubres que resulta ser un personaje suma mente gracioso y divertido, o quizás, inesperadamen te, un filósofo de lo cotidiano y lo callejero. O quizá no sea ninguna de esas cosas, pero no pierdes nada con averiguarlo. Porque si ese hombre resulta ser al guien interesante en algún punto y tiene algo que ofrecerle a tu alma, ¿qué pensarías si te lo hubieras perdido sólo por no prestar atención a tu alrededor?
La realidad, lamentablemente, es que las per sonas suelen perderse a cada momento oportunidades de enriquecer su vida en el sentido espiritual. A cada paso hay una nueva oportunidad para la sorpresa, pe ro no estamos mirando, con los ojos atentos del poe ta que ve la singularidad en todo, y por eso las cosas pasan a nuestro lado a una velocidad vertiginosa. El abanico de las posibilidades es enorme, pero de todas ellas no aprovechamos casi ninguna.
La aventura espera a cada paso, pero si ni si quiera miras al vendedor de diarios de la esquina no esperes cruzarte con el ser mágico que cambiará tu vi 1a, porque cuando cruce a tu lado no repararás en él.
No esperes, sal a buscarlo
Los celtas no fueron un pueblo confinado a de-!> i minada región geográfica, sino que se movían perma nentemente por los dominios de otros pueblos. Sin em bargo, no perdían por eso su cultura, sino que por el con trario la engrandecían. Traslademos esto a nuestros días.
Imaginemos que eres un fabricante de cami sas pintadas a mano. Eres el mejor en tu oficio. Y has nil «ajado duro: tienes ya cientos de camisas listas pa ra la venta. Así que te sientas en el sillón preferido de tu casa y esperas que vengan a golpear a tu puerta pa ta comprarte tus camisas. Nadie sabe que las has con feccionado, jamás nadie se enteró de que tus diseños son maravillosos, nadie tiene conocimiento de que ya
.....utas con cientos de camisas terminadas esperando
comprador. Pero tú allí estás, sentado en tu sillón pre terido esperando que vengan a comprarte las camisas.
Cuando han pasado meses y aún, en forma para ti inexplicable, nadie ha llamado para comprarte mi it sola camisa, empiezas a despotricar contra la vi dl y el mundo. A fin de cuentas, de nada sirve ser el mejor hacedor de camisas pintadas a mano. Porquería de vida...Pues bien: aunque cueste reconocerlo, la ma yoría de las personas actúa de esta manera. Lo de las camisas es una imagen figurada, por supuesto. Pero en las cosas importantes de la vida tomamos esa acti tud. Y lo cierto es que nadie vendrá a "comprar tus camisas" si te quedas encerrado esperando.
No esperes: sal a buscarlo. Lo que sea: el amor, el trabajo, la amistad... O nada en especial: simplemen te sal a buscar. Toda actitud de acción se verá recom pensada. Toda actitud contemplativa pesará sobre tu es píritu hasta agobiarlo de frustración y hartazgo.
No se trata de salir a conquistar el mundo queriendo llevarse todo por delante (porque el mundo termina por llevarte por delante a ti) ni de quedarse en cerrado esperando que ocurra algún milagro (los mila gros a domicilio no existen). Se trata de mantener aler ta la visión poética de la vida, que hace que tu alma se sensibilice y pueda captar lo nuevo, lo sorprendente, lo maravilloso que puedes encontrar en cada circunstan cia, en cada cruce, en cada instante de cada día.
Abre tus ojos de poeta para no perderte nada de lo que está sucediendo todo el tiempo a tu alrede dor. No mires tan lejos, mira bien cerca de ti, porque así es como tu espíritu se alimenta. Si no puede pasar te algo parecido a lo que escribió Boris Pasternak:
Cuando un gran momento golpea a las puer tas de tu vida, el ruido de ese llamado suele no ser más fuerte que el latido de tu corazón, y si no estabas muy atento quizá lo pases por alto.
A navegar
El camino hacia la libertad e independencia absolutas de tu espíritu pasa por navegar todas las aguas de cada instante. Cuanto más atento y abierto estés a lo que te sucede y a lo que te rodea, más cre cerá tu individualidad, porque cada cosa que registras la alimenta.
Muchas veces las personas son islas, pero en el mal sentido de la palabra. No debes serlo en el sen tido de "aislamiento", de una isla perdida en el océa no por la que nadie pasa jamás.
Sentirse (y ser) único, individual y libre no es ser una isla. Pero mejor digásmoslo con poesía, como gustaba a los antiguos celtas. La tradición poética cel ia se ha mantenido a lo largo de los siglos, y hoy en día la riqueza mayor de sus descendientes directos, los irlandeses, es la poesía y el canto. Liam Clancy, el más grande trovador irlandés de este siglo, canta unos versos del poeta Doug Lapham, que dicen así:
Habrá quien tiene islas en el cielo habrá quien tiene islas en el mar... Pero mi isla está siempre conmigo
y es mi sueño de ser libre... A navegar, amigos... A navegar...
Some have islands in the sky Isome bave islands in
the sea / but my island is always here / and my 'ream is to befree... / Sai! away, boys... Sail away...
Sigamos el sabio consejo de los poetas celtas, vántate cada mañana dispuesto a navegar en busca la aventura cotidiana, de la novedad de cada día, on la fuerza que te da la visión poética de la vida que ahora intentas a cada momento. Levántate cada mañana repitiendo la vieja oración celta conocida co-iO "La brama del ciervo", que ha sido repetida por limos y tantos buscadores de sabiduría desde los an tiguos tiempos de los druidas. Es una oración de gran energía, que te ayudará a salir al mundo lleno de ga nas y de convicción. Dice así: Pues bien: aunque cueste reconocerlo, la ma yoría de las personas actúa de esta manera. Lo de las camisas es una imagen figurada, por supuesto. Pero en las cosas importantes de la vida tomamos esa acti tud. Y lo cierto es que nadie vendrá a "comprar tus camisas" si te quedas encerrado esperando.
No esperes: sal a buscarlo. Lo que sea: el amor, el trabajo, la amistad... O nada en especial: simplemen te sal a buscar. Toda actitud de acción se verá recom pensada. Toda actitud contemplativa pesará sobre tu es píritu hasta agobiarlo de frustración y hartazgo.
No se trata de salir a conquistar el mundo queriendo llevarse todo por delante (porque el mundo termina por llevarte por delante a ti) ni de quedarse en cerrado esperando que ocurra algún milagro (los mila gros a domicilio no existen). Se trata de mantener aler ta la visión poética de la vida, que hace que tu alma se sensibilice y pueda captar lo nuevo, lo sorprendente, lo maravilloso que puedes encontrar en cada circunstan cia, en cada cruce, en cada instante de cada día.
Abre tus ojos de poeta para no perderte nada de lo que está sucediendo todo el tiempo a tu alrede dor. No mires tan lejos, mira bien cerca de ti, porque así es como tu espíritu se alimenta. Si no puede pasar te algo parecido a lo que escribió Boris Pasternak:
Cuando un gran momento golpea a las puer tas de tu vida, el ruido de ese llamado suele no ser más fuerte que el latido de tu corazón, y si no estabas muy atento quizá lo pases por alto.
A navegar
El camino hacia la libertad e independencia absolutas de tu espíritu pasa por navegar todas las aguas de cada instante. Cuanto más atento y abierto Pues bien: aunque cueste reconocerlo, la ma yoría de las personas actúa de esta manera. Lo de las camisas es una imagen figurada, por supuesto. Pero en las cosas importantes de la vida tomamos esa acti tud. Y lo cieno es que nadie vendrá a "comprar tus camisas" si te quedas encerrado esperando.
No esperes: sal a buscarlo. Lo que sea: el amor, el trabajo, la amistad... O nada en especial: simplemen te sal a buscar. Toda actitud de acción se verá recom pensada. Toda actitud contemplativa pesará sobre tu es píritu hasta agobiarlo de frustración y hartazgo.
No se trata de salir a conquistar el mundo queriendo llevarse todo por delante (porque el mundo termina por llevarte por delante a ti) ni de quedarse en cerrado esperando que ocurra algún milagro (los mila gros a domicilio no existen). Se trata de mantener aler ta la visión poética de la vida, que hace que tu alma se sensibilice y pueda captar lo nuevo, lo sorprendente, lo maravilloso que puedes encontrar en cada circunstan cia, en cada cruce, en cada instante de cada día.
Abre tus ojos de poeta para no perderte nada de lo que está sucediendo todo el tiempo a tu alrede dor. No mires tan lejos, mira bien cerca de ti, porque así es como tu espíritu se alimenta. Si no puede pasar te algo parecido a lo que escribió Boris Pasternak:
Cuando un gran momento golpea a las puer tas de tu vida, el ruido de ese llamado suele no ser más fuerte que el latido de tu corazón, y si no estabas muy atento quizá lo pases por alto.
A navegar
El camino hacia la libertad e independencia absolutas de tu espíritu pasa por navegar todas las aguas de cada instante. Cuanto más atento y abierto estés a lo que te sucede y a lo que te rodea, más cre cerá tu individualidad, porque cada cosa que registras la alimenta.
Muchas veces las personas son islas, pero en el mal sentido de la palabra. No debes serlo en el sen tido de "aislamiento", de una isla perdida en el océa no por la que nadie pasa jamás.
Sentirse (y ser) único, individual y libre no es ser una isla. Pero mejor digásmoslo con poesía, como gustaba a los antiguos celtas. La tradición poética cel ia se ha mantenido a lo largo de los siglos, y hoy en día la riqueza mayor de sus descendientes directos, los irlandeses, es la poesía y el canto. Liam Clancy, el más grande trovador irlandés de este siglo, canta unos versos del poeta Doug Lapham, que dicen así:
Habrá quien tiene islas en el cielo habrá quien tiene islas en el mar... Pero mi isla está siempre conmigo
y es mi sueño de ser libre... A navegar, amigos... A navegar...
Soma bave islands in the sky Isome have islands in tbe sea / but my island is always here / and my dream is ta be free... /Sail away, boys... Sail aivay...
Sigamos el sabio consejo de los poetas celtas. Levántate cada mañana dispuesto a navegar en busca de la aventura cotidiana, de la novedad de cada día, con la fuerza que te da la visión poética de la vida que ahora intentas a cada momento. Levántate cada Anana repitiendo la vieja oración celta conocida co cí "La brama del ciervo", que ha sido repetida por lautos y tantos buscadores de sabiduría desde los an tiguos tiempos de los druidas. Es una oración de gran energía, que te ayudará a salir al mundo lleno de ga nas y de convicción. Dice así: Amanezco hoy por la fuerza del cielo,
la luz del sol, el esplendor del fuego, el resplandor de las llamas, la velocidad del viento, la rapidez del rayo, la firmeza de la roca, la estabilidad de la tierra, la profundidad del mar. Amanezco hoy por la fuerza secreta y divina que me guía.
No dudes en repetir esta oración cada des pertar. En ella está la vieja sabiduría celta expresada con todo el poderío de la palabra.
mitos
ceitasi
Los Tuatha de Danann y la Eterna Juventud
Los "Tuatha de Danann" son "las gentes de la a Dana", un mítico pueblo que está en el mismísi-origen del nacimiento de los celtas. En la saga ir landesa conocida como "El Ciclo de las Invasiones" se fecuentran diversos relatos acerca de los primitivos habitantes de las islas y la proveniencia de los mismos.
Una de las versiones acerca de los orígenes de este pueblo cuenta que en épocas muy antiguas hubo una guerra entre los formoré y los nemeds, dos tribus que dominaban las Islas Británicas. Finalmente, kl una feroz batalla en la isla de Tory vencieron los Übrmoré y mataron a todos los nemeds, menos a trein ta que lograron abandonar Irlanda. Estos sobrevivien te» se separaron en tres grupos. Uno de ellos, al man-
del jefe Britan, se estableció en lo que más tarde se denominaría Gran Bretaña por el nombre de aquel jefe. El segundo grupo regresó a Irlanda y se instaló allí; se los conoce como los firbolg. Tiempo después, invadió Irlanda un grupo que se hacía llamar "gente de la diosa Dana".
Este grupo de los Tuatha de Danann tiene dos orígenes posibles. Según algunas versiones, se trataba del tercero de los grupos en que se habían di vidido los sobrevivientes de los nemeds. Según otra versión, el origen de los Tuatha de Danann era divi no: se cuenta que fueron depositados por una nube mágica al norte de la isla, más o menos en la región que hoy ocupa el condado de Connacht.
La primera batalla de Mag Tuiredh
En principio, los Tuatha de Danann propu sieron a los firbolg dividirse el territorio irlandés. És tos se negaron, y la primera batalla que enfrentó a ambos clanes tuvo lugar al noroeste de la isla, en lo que hoy es County Mayo, más precisamente en la lla nura llamada Mag Tuiredh (Llanura de los Menhires).
En esta batalla, el rey de los Thuata, Nuada, perdió la mano izquierda en combate (por esta razón se lo conocería posteriormente como "Mano de Pla ta"). Pero esto no significa que las huestes firbolg, co mandadas por su rey McErc, triunfaran. Por el contra rio, las armas mágicas de los Tuatha de Danann (co mo por ejemplo el Caldero'de la Resurrección de Dag da) decidieron rápidamente el combate a su favor. McErc murió en combate, y finalmente ambos bandos acordaron que los firbolg quedarían confinados a la región de Connacht, mientras los Tuatha de Danann se repartían el resto de Irlanda.
A pesar de haber sido quien los condujera a la victoria, Nuada Mano de Plata no pudo seguir reinando entre su gente, puesto que según las costum bres un hombre físicamente disminuido no podía ser rey. Por lo tanto, debió dejar la corona de Irlanda en manos de Bres el Hermoso, que era su hijo adoptivo. Los verdaderos padres de Bres habían sido Eliatha el Sabio, un ex rey del clan Formoré, y una mujer thua ta llamada Eriu (de este nombre thuata proviene "Ei ~Zn, el nombre celta de Irlanda; más abajo se relata la génesis mítica del nombre).
La idiotez de Bres el Hermoso
Bres fue un rey bastante torpe, y aprovechan do eso su padre biológico, Eliatha, dio grandes pode BS a los miembros de su clan Formoré. Las cosas lle garon a un punto tal que Nuada, finalmente, tuvo que hacerse con el poder y con el reino; ya no era un hombre disminuido, porque el médico mago (o dios, según otras versiones) Diancetch le había provisto de un i mano de plata para reemplazar a la que le falta ba. Los formoré ya habían alcanzado gran poder e in fluencia, por lo que Nuada debió enfrentarse a un ^Hmigo muy peligroso, y quizá no hubiera logrado lia»la de no ser por la intervención de uno de los más famosos héroes míticos de Irlanda: Lugh "Samildá nach" (el que es maestro de'todas las artes, de la ma ^Hy de la guerra).
Lugh se preparó durante siete años para la i ra final contra los formoré. Durante ese tiempo se dedico a conseguir todos los elementos mágicos que ü.i para su triunfo, los cuales le habían sido sen.liados por una druidesa llamada Biróg mucho tiempo antes. Estos elementos eran los siguientes: un asador mágico custodiado por las ninfas marinas de Tlllchory, la isla sumergida, en el cual se podían asar lln necesidad de fuego animales inexistentes; siete cerdos pertenecientes a Asal, rey de la región de los Pilares de Oro, que podían ser matados y comidos ca da noche y eran encontrados vivos a la mañana si guiente; una piel de marrano mágica que estaba en poder del rey de Persia, y que tenía la propiedad de curar cualquier herida por feroz o profunda que ésta fuera, con sólo extenderla sobre la piel; y tres manza nas del Jardín del Sol, que estaba custodiado por un grupo de malignos demonios del Averno.
Mientras tanto, Nuada también procuró para los suyos otros elementos mágicos, que le fueron da dos gracias a las artes de Diancecht y de otro mago llamado Goibnyu. Entre éstos estaba una fuente mági ca cuyas aguas curaban las heridas y revivían a los muertos, pero espías enemigos la descubrieron y la llenaron de piedras maldecidas, inutilizándola.
La segunda batalla de Mag Tuiredh
Por fin llegó el momento de la gran batalla fi nal, que se realizó también en Mag Tuiredh. Fue ésta la más cruenta y terrible batalla de que tenga memoria el alma celta. En ella murió el rey Nuada, pero el hé roe Lugh con su honda mágica logra matar a Balor, el campeón enemigo. Después de grandes lances de crueldad, valentía y magia, por fin los formoré huyen derrotados, así como los gigantes cíclopes que estaban de su lado. Lugh es coronado rey de Irlanda, y comien za un tiempo de gloria para los Tuatha de Danann.
Pero el tiempo de gloria de este clan llegaría a su fin unas generaciones después. Como se verá a continuación.
El fin de los Thuata de Danann
Al morir el rey Thuata Neit, sus tres hijos co menzaron a disputarse el trono de Irlanda. Éstos se llamaban McCuill, casado con Banba, McCecht, casa | do con Fohla, y McGrené, esposo de Eriu. Las tres | mujeres, para ayudar a sus respectivos esposos a ac I ceder al trono, pidieron al druida Amergyn que diera ala isla el nombre de una de ellas. Después de mu Bchas cavilaciones, finalmente el druida concedió tal ¦lonor a Eriu (y de ahí el nombre "Eire" para Irlanda).
Al mismo tiempo, un guerrero llamado Ith, que había visto desde las torres de su castillo en el ¦Colfo de Viscaya (España) las verdes costas de Irlan da y decidió ir a explorar aquella isla, llegó allí y se Btfesentó en medio de la disputa por el trono. En prin Hlpio los tres aspirantes lo trataron bien, pero pronto las intrigas entre los tres les hicieron pensar a cada uno que Ith favorecería al otro, hasta que el visitante de las tierras de España murió asesinado por orden de ¦.uno de los hermanos.
Miled, nieto de Ith, al enterarse del crimen de-Hdió vengar a su abuelo y se embarcó desde España hacia la tierra de los Tuatha de Danann. Desembarcó ¦fl los estuarios del Boyne, y desató una guerra sin ^Bartel en la que finalmente murieron los tres thuata aspirantes al trono y también sus tres esposas, además todos los guerreros y la mayoría de los Tuatha de Mftnann. Miled tomó posesión de la isla, y en ella rei-w)6 y también sus hijos y los hijos de sus hijos.
Pero los últimos Tuatha de Danann no desa Iparecieron, sino que gracias a sus artes mágicas se re Braron al mundo de lo invisible al cual los humanos no pueden acceder. Desde aquellos días, Irlanda quedó separada en dos niveles: el terrenal, regido por los descendientes de Miled, y el espiritual, dominado por loa Tuatha de Danann.
La Tierra de la Eterna Juventud y otros reinos invisibles
¿Pero dónde están exactamente los Tuatha de Danann? La mayoría de ellos se refugiaron en Tir na n'Óg", la Tierra de la Eterna Juventud. En este lugar, ubicado vagamente por sobre el océano Atlántico, no existe el tiempo, la gente es eternamente joven y be lla, despreocupada, sana, y feliz. Sus habitantes pasan la eternidad divirtiéndose con grandes banquetes, tre mendos combates guerreros simulados para goce de los guerreros, e interminables sesiones de amor carnal y placeres varios.
Hay, por cierto, algunos Tuatha de Danann que no fueron a Tir na n'Óg. Eligieron como su mo rada para la eternidad unos palacios magníficos, ubi cados en lugares aéreos o marinos inaccesibles a los seres humanos, los cuales apenas pueden, a veces, percibirlos como sepulcros ancestrales. Por habitar en estos palacios celestiales a estos thuata se los llama "Aedh Sidhe", definición que se aplica también en ge neral al mundo invisible de las hadas y los seres má gicos.
Amistad con tu propia alma
En la visión de la vida que tenían y transmi tieron los celtas hay un concepto fundamental que es la amistad. Este término es entre los celtas muy am plio, y no se refiere sólo al sentido habitual que le da mos hoy en día al concepto. La idea celta de amistad abarca cuestiones relacionadas no sólo con el otro si no con uno mismo, e incluso trasciende hacia las re laciones armónicas universales. Por lo tanto, nos de tendremos un momento a desarrollar este concepto fundamental de la sabiduría celta.
Amistad como fuerza esencial
Ya sabemos que la filosofía celta no constitu ye un sistema ni un discurso determinado, sino que sus especulaciones son de características líricas, poéticas. De esas intuiciones filosóficas líricas podemos extraer una de las ideas fundamentales: para los celtas no ha bía dualidad sino unidad. Los opuestos clásicos (bien y mal, visible e invisible, humano y divino) no son dos cosas enfrentadas o separadas de alguna forma, sino que cada uno de esos supuestos "dualismos" era la re presentación de una amistad armónica y unificadora. Lo que nosotros denominamos "opuestos", por ejem plo "visible-invisible", para los celtas eran sólo ejem plos de la ambivalencia misteriosa del universo.
La amistad es la fuerza que sostiene todas las cosas, y por lo tanto también sostiene al hombre an te el misterio de todas las cosas. La imaginación y lo desconocido mantienen una amistad profunda y fe cunda, y ambos están integrados al círculo de las amistades armónicas que constituyen el universo.
El hombre se mueve en este universo ambiva lente y misterioso con la serenidad que le otorga el saber que no hay nada que no esté en amistosa armonía con al resto. Por eso el mundo no es algo que atemorice. Pode mos por momentos no entenderlo, pero debemos saber que en el fondo es nuestro amigo, en muchos sentidos.
Desde esta visión de las cosas, tampoco pue de haber entonces separación o dualidad alguna en tre lo humano y lo divino, puesto que, en el juego de la ambivalencia, el ser humano es el signo visible de la gracia invisible.
¦
Ese amigo del alma
El concepto de la amistad entre los celtas se expresa perfectamente en una defición: "Anam yEara", que significa "amigo del alma".
No hay concepto más alto de relación que éste. Se trata de una amistad que trasciende todas las convenciones y categorías. Pero antes de ponernos a bucear en la infinidad de expresiones que puede te ner este concepto en la vida de cada uno de nosotros, debemos empezar por la más íntima y profunda de las amistades, sin la cual no tiene sentido siquiera inten tar dar un paso: la amistad con la propia alma.
El primero de todos tus Anam /Eara tiene que ser tu propia alma. Porque de allí salen todas tus posi bilidades de equilibrio (de amistad) con lo exterior. Y este equilibrio interior-exterior es la piedra fundamen tal sobre la que te paras para construir tu vida.
Nadie puede hacer nada por ese equilibrio, sino tú mismo. Las puertas a tu alma tienen una llave, cuya única copia está en tus manos. Nadie más pue de entrar a menos que tú le abras. Mantener en armo nía y amistad lo interior y lo exterior, lo visible y lo invisible, lo humano y lo divino, lo temporal y lo eter no, es una tarea que compete exclusivamente a cada uno. Si no te conviertes en el Anam /Eara de tu pro pia alma, las cosas no funcionarán.
Cuando estás demasiado atrapado por lo ex terior, tu interior comienza a conspirar y a hostigarte a causa del desequilibrio. La ausencia de interioridad se va traduciendo poco a poco en sensaciones asfi xiantes de hambre y sed espirituales que te hacen sentir una permanente carencia que nada ni nadie puede llenar. Pero tampoco funcionará si te convier tes en una de esas personas absolutamente interiores, que sólo tienen tiempo para lo espiritual, porque muy pronto la invasión del exterior echará abajo los muros que intentabas construir y entrará en tu alma con to do su ejército de cosas mundanas que te demostrarán que era mentira que las despreciabas; recuerda que ningún santo pasó a la historia por su falta de acción.
La integración armónica entre interior y exte rior es quizá lo más parecido a la santidad a que pue de uno aspirar.
El más largo de todos los viajes espirituales
El más largo de todos los viajes posibles es el viaje hacia ti mismo. Pero no es largo en el sentido de longitud o duración en el tiempo, sino en cuanto a "profundidad". Es decir: que te pases cuarenta años entrenándote en alguna disciplina espiritual no te ga rantiza que logres algo.
Por eso es que muchas personas se equivo can al aferrarse a determinada técnica espiritual pen sando que con sólo seguir los preceptos, fórmulas o ejercicios de la misma se están asegurando un concre to rédito espiritual. No es así. Y de hecho la llave del alma suele estar más cerca de lo que uno cree, sólo que hay que aprender a verla. A menudo sucede que tras mucho trabajo espiritual se llega a descubrir una verdad elemental: lo que buscabas estaba en ti mis mo. El largo camino fue para poder regresar a casa. Un camino en círculo, pero que era imprescindible para poder descubrir lo que siempre estuvo allí.
En el Tao Te King, Lao Tsé decía que "sin ir más allá de mi ventana puedo ver todo el universo". Los celtas tienen una frase que expresa la misma idea, a su habitual manera poética: "Tá Tir na n'Óg ar chul an ti- tir álainn trina chéile", que significa "La Tie rra de la Eterna Juventud (Tir na n'Óg) está detrás de tu casa".
No hay separación entre el mundo del hom bre y el mundo de lo trascendente, sino amistad en tre ambos. Y en el terreno de esa amistad es en el que te mueves cuando quieres viajar hacia la amistad con tu propia alma. Tu alma y tú, lo eterno y lo humano, son, como dicen los celtas, "Fighte fuaighte", tejidos entretejidos.
Baila en el círculo de la amistad
Para recorrer ese círculo que te alejará en busca de lo que Finalmente descubrirás que ya estaba en lo profundo de ti, es bueno reconciliarse con la idea de "círculo".
Hemos hablado acerca de que uno de los más grandes conflictos de la vida contemporánea es ese hastío de vivir una existencia repetitiva, sin saber ver la novedad de cada momento. Una vida repetitiva da la idea de estar presos de un círculo. De hecho, cuando uno repite actitudes que ya han fracasado anteriormen te se habla de estar en un "círculo vicioso". Pues bien, para salir de los círculos viciosos hay que entrar en los círculos vitales, aquellos en donde, justamente, "circu la" y fluye la armónica relación entre los grandes ami gos eternos: humano-divino, interior-exterior, etcétera.
Los celtas sentían especial predilección por la idea del círculo. Porque un círculo es algo que se cie rra, sí, pero también algo que se recicla, que no tiene fin ni principio, que simplemente fluye de manera eterna. No en vano el círculo es un símbolo antiguo y muy poderoso para tantísimas culturas. Además, las cosas más trascendentales del universo son círculos: la Tierra, el Sol, el tiempo mismo con su rueda de días y noches. Y también la vida de la persona.
Baila en el círculo de las amistades profundas y esenciales del universo, y en ese fluir estarás entran do en armonía con tu alma. Para ser su mejor amigo. Para ser tu mejor amigo.
Practica la amistad contigo mismo
Hay cosas elementales en las cuales, sin em bargo, no solemos pensar. Hay también ideas que al ser expresadas suenan en principio como livianas, incluso como tonterías, pero en cuanto reparamos un momento en ellas descubrimos que eso tan elemental y casi tonto es un problema de la mayor profundidad.
De todos los rostros que una persona conoce y con los cuales convive día a día, ¿cuál es el que ve menos a menudo? Sí, la obvia respuesta es: el propio.
Así es, tu propio rostro es el que menos oportunidades tienes de contemplar. De hecho, tus encuentros "cara a cara" contigo se reducen al mo mento de lavarte los dientes, peinarte o lavarte la ca ra y alguna otra circunstancia casual. "Está bien", di rás, "¿y qué tiene eso de tan importante? ¿Acaso debo ser un narcicista redomado y estar todo el santo día con un espejo delante de mi cara?"
No, ésa no es la idea, claro que no. Pero vol vamos a esas ideas que suenan casi tontas: ¿cuál es la manera mejor de conocer a una persona? Puedes ha blar con alguien de cosas íntimas y profundas en lar gas conversaciones nocturnas, o discutir a lo largo de los años con alguien acerca de las diferentes visiones de la vida... pero si eres un buen lector, también te bastará verle la cara para saber a qué atenerte.
El rostro es la autobiografía del alma
En el rostro de una persona puedes apren derlo todo acerca de ella. Tienes allí la mirada, el ges to de la comisura de los labios, el mapa de arrugas que las vivencias trazaron allí, la forma de desplegarse la sonrisa o el rictus de la angustia... Lo tienes to do, y a la vista.
Ahora bien, ¿qué hay con tu propio rostro? También se lo pasa dando información a los demás acerca de ti... ventaja que no aprovechas para ti mis mo. ¿Cuántas veces alguien te dijo ante determinada circunstancia "¡Pero mira la cara que tienes!" o "¡No
me pongas esa cara!"? Todas esas expresiones que tanto dicen de los sentimientos y las alternativas de tu alma, tú te las pierdes. Y es cierto que no se puede andar con un es'pejo adelante todo el tiempo. Pero eso no significa que uno no deba tratar de sacar algún provecho de ese libro abierto al alma que es el rostro.
Propónete un ejercicio. Diario. Un ejercicio simple pero profundo, ya que la simpleza es una secreta complejidad.
Mírate.
Sí, en eso consiste todo el ejercicio. ¿Alguna vez te quedaste mirando tu propio rostro durante más de 5 minutos? Seguramente no. Sin embargo, si lo ha ces comenzarás a descubrir cosas asombrosas. Por empezar, te familiarizarás con algo que refleja tu esen cia más íntima y sin embargo no conoces, o al menos lo conoces mucho menos que cualquier persona que viva contigo.
Sólo cinco minutos. En silencio absoluto, en la mayor intimidad que puedas procurarte. Si es posi ble, en un ambiente más bien oscuro. Y mejor aun: iluminado por una vela.
Las velas han sido siempre parte fundamen tal de los ritos religiosos desde la antigüedad, y no só lo por la obvia razón de que los antiguos no conocían la electricidad. Si sólo se tratara de iluminación, a par tir de la electricidad habrían desaparecido las velas de todo culto. Y no fue así, para nada. Lo que sucede es que la luz de las velas invita a una actitud respetuosa e íntima para acercarse a los mundos interiores. La luz de una vela no arrasa con todos los matices de la os curidad como sucede con la luz eléctrica, sino que permite la danza de las penumbras y los colores fluc tuando de lo visible a lo invisible.
Tómate esos cinco minutos. Mira tu rostro. Penetra en él, penetra en ti mismo. Como en cualquier práctica de cualquier clase, las primeras veces no lovida de un pueblo de magos y poetas
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Introducción a la herencia filosófica celta
Los celtas no fueron, como ya dijimos, una etnia confinada a determinada zona geográfica, ni mucho menos una cultura cerrada en sus propios pre ceptos. Pero sí fueron un pueblo unido en lo más pro fundo de su esencia por una serie de actitudes de vi da que los caracterizaron. De esa filosofía, de esa vi sión de la vida que caracterizó la esencia de la cultu ra celta, podemos extraer la primera gran enseñanza que este pueblo nos legó. ¿Cuál era concretamente la visión general de la vida que tenían los celtas y cómo se puede trasladar a la vida contemporánea? Pasemos directamente a sumergirnos en la sabiduría de los druidas.
El retrato del alma celta
Hay palabras clave que definen el alma celta. Cada una de ellas" combinada con las otras según el color druídico con que se las mire se convierte en la llave de un abanico de posibilidades, y todas ellas in terrelacionadas forman un dibujo de sabiduría, un verdadero retrato de las claves profundas del pensa miento de este pueblo maravilloso.
Mencionémoslas como una suerte de colum na vertebral del pensamiento céltico, como una espe cie de "esqueleto del alma" de los celtas:
Poesía Magia Lenguaje Nobleza Amistad Valentía Guerra
Cada una de estas palabras, o mejor dicho, cada uno de estos conceptos, tiene en la filosofía cel ta un significado especial y sumamente trascendente. Algunas de ellas pueden despertar cierta curiosidad e incluso alarma, como por ejemplo "guerra". Pero por supuesto que no se debe tomar el sentido estricto del término, sino su contenido filosófico, que pasaremos a revisar palabra por palabra en un primer recorrido suscinto, con el fin de sentar una base de compren sión a partir de la cual, más adelante y en otros capí tulos, nos extenderemos ampliamente.
Básicamente, los conceptos fundamentales de la filosofía celta son los siguientes, y cada uno de estos conceptos constituye una columna del legado que nos dejaron los celtas y que podemos aprovechar en nuestra vida cotidiana.
grarás nada sorprendente. Pero .1 medida que te vayas acostumbrando a esta contemplación Con el paso de los días y la repetición del ejercicio, empezarás a sor prenderte de la manera en que sentirás el reconoci miento de tu alma reflejada en tu rostro. Y, poniendo en práctica también lo que ya hemos visto acerca de la mirada de poeta con que debes encarar cada instan te de la vida, el ejercicio no será una mera repetición, sino que cada vez que te mires será como la primera vez, y habrá nuevas cosas para descubrir.
Los secretos de la vida no están ocultos en si tios indescifrables. Comienza a mirar tu propio rostro y lo comprobarás. Y cuando sientas que comienzas a ser el Anam /Kara de tu propia alma, el mejor amigo de ti mismo, estarás listo para comenzar a buscar la amistad armónica con el resto de las cosas de tu vida.
el alfabeto de eos árboles
Entraremos ahora de lleno en algo que mencionamos brevemente en el capítulo "Introducción a la herencia filosófica celta": el Alfabe to de los Arboles. Como dijimos en el citado capítulo, se trata de una de las columnas vertebrales del lega do que nos dejó aquel pueblo maravilloso.
El Alfabeto de los Árboles, conocido también como Alfabeto Ogham o como "Beth-Luys-Nion" (por los nombres de las tres primeras letras) está formado en su estado básico por 13 consonantes y 5 vocales. Fue transmitido en forma oral durante siglos por los druidas, sin que nunca, como con cualquier otro as pecto de su sabiduría, un druida lo haya puesto por escrito. Cada letra del alfabeto se corresponde con un árbol y lleva el nombre del árbol o arbusto del que es inicial.
LETRA NOMBRE NOMBRE ÁRBOL
CELTA GALES
B Beth Bedwen Abedul
L Luys Gerdinen Fresno Silvestre
N Nion Onnen Fresno
F Fearn Gwernen Aliso
S Saille Helygen Sauce
H Uath Draenen wen Espino
D Duir Derwen Roble
T Tinne Celinnen Acebo
C Coll Collen Avellano
M Muynn Gwynwydden Vid
G Gort Eyddew Hiedra
P Pethboc Saúco enano
R Ruys Ysgawwen Saúco
A Ailm Ffynidwydden Abeto
O Onn Eythin Tojo
U (W) Ur Grug Brezo
E Eadha Aethen Álamo blanco
I Idho Ywen Tejo
Este alfabeto se utilizaba preferentemente pa ra fines de adivinación, aunque también para la cons trucción de acertijos, costumbre muy apreciada por los druidas. Pero en cuanto a sus funciones adivinato rias, antes de extenderse en ellas y en especial en su adaptación a la utilización contemporánea, es necesa rio anotar uno a uno el simbolismo de cada árbol re presentado en el alfabeto.
Antes que nada, las trece consonantes tienen un valor relacionado con el calendario. Un calendario de meses de 28 días, es decir, lo que se conoce como calendario lunar, formado por trece meses de 28 días más un día. Es probable que esta clase de medición del tiempo haya sido introducida entre los celtas y en general en toda Britania por los romanos en tiempos de la conquista de Claudio. Lo cierto es que en los poemas y relatos míticos irlandeses más antiguos, así como en sus versiones galesas, es de lo más común encontrar la expresión "un año y un día", lo que mues tra que el calendario asociado al Alfabeto de los Árbo les consta de 364 días más uno. Entonces, a cada letra consonante le correspondería un determinado período de este calendario, según veremos a continuación.
FECHA LETRA ÁRBOL NOMBRE
(MES LUNAR) CELTA
24 de diciembre / 20 de enero B L Abedul Beth
21 de enero / 17 de febrero Fresno Silvestre Luys
18 de febrero / 17 de marzo N Fresno Nion
18 de marzo / 14 de abril F Aliso Fearn
15 de abril / 12 de mayo S Sauce Saille
13 de mayo / 9 de junio H Espino Uath
10 de junio / 7 de julio D Roble Duir
8 de julio / 4 de agosto T Acebo Tinne
5 de agosto / 1 de septiembre C Avellano Coll
FECHA LETRA
(MES LUNAR)
2 de septiembre /
29 de septiembre M
30 de septiembre /
27 de octubre G
28 de octubre /
24 de noviembre P
25 de noviembre /
23 de diciembre R
ÁRBOL NOMBRE
CELTA
Vid Muynn
Hiedra Gort
Saúco enano Pethboc Saúco Ruys
El simbolismo específico de cada uno de los árboles es el siguiente (se habla siempre de "árboles" en sentido simbólico, aunque en lo concreto algunos sean arbustos):
BETH:
El primer árbol de la serie es el abedul, que se reproduce a sí mismo. Es el árbol del comienzo. También se relaciona con la reparación (en toda Euro pa se utilizaban ramas de abedul para azotar a los de lincuentes y, antes, a los locos, y también para expul sar a los demonios). Otro uso ritual de las ramas de abedul es expulsar a los espíritus del año viejo, por lo que simboliza también la renovación. Y simboliza lo que vuelve a nacer ya que el abedul es, de los árbo les del bosque, el primero que echa nuevas hojas.
LUYS:
El segundo árbol es el fresno silvestre, llama do el "árbol de la vida", y está relacionado con todo lo que tenga que ver con fuerzas del Más Allá. Sus zarzos redondos eran utilizados por los druidas para obligar a los demonios a responder preguntas prohi
bidas. Es también el árbol que se usa más general mente en las Islas Británicas como protector contra los rayos y contra-toda clase de hechizos de las bru jas. En Irlanda, antes de una batalla los druidas encen dían fogatas de fresno silvestre y pronunciaban conju ros sobre ellas para atraer las fuerzas ocultas en favor de su ejército. Y de hecho, la antigua vara de los hechiceros era de fresno silvestre.
NION:
El tercer árbol es el fresno. En todo el folklore británico, es el árbol del renacimiento. También simbo liza la sanación; en algunas partes de Inglaterra sobrevi vió hasta por lo menos 1830 la costumbre de hacer pa sar niños desnudos por las grietas de un fresno para cu rarlos de fracturas. Y es el árbol del poder del mar.
FEARN:
El cuarto árbol es el aliso. Su principal simbo lismo se relaciona con su poder de preservar de la co rrupción. Es también unos de los tres árboles de la re surrección (los otros dos son el ciprés y el álamo blan co). Y principalmente el aliso es el árbol del poder del fuego, que libera y purifica a los demás elementos.
SAILLE:
El quinto árbol es el sauce, que está relacio nado con el poder del sexo y el placer. Se lo llama el árbol del encantamiento, en referencia a los éxtasis de goce. Pero también tiene una fortísima relación con la brujería, al punto de que en inglés las palabras "witch" (bruja) y "wicked" (maligno) derivan de una misma palabra antigua: "willow" (sauce), que también devino en "wicker" (mimbre), el material con que se hacían las ligazones de las escobas de las brujas.
UATH:
El sexto árbol es el espino blanco. Se lo co noce como el árbol de mayo, y simboliza el daño, lo infausto. También la castidad forzosa, y por lo tanto la carencia de placer. Sin embargo, curiosamente, la flor del espino tiene para los hombres un fuerte olor de sexualidad femenina, y por eso los turcos utilizan una rama florecida de espino como símbolo erótico.
DUIR:
El séptimo árbol es el roble. Es umversalmen te considerado el árbol de la fuerza; no en vano fue símbolo de Zeus, Júpiter, Hércules, Dagda (el jefe de los antiguos dioses irlandeses), Thor, Jehová y Alá. El año de los celtas estaba dividido en dos mitades, la segunda de las cuales comenzaba en julio después de una fiesta de siete días en honor del rey del roble. El roble, además, es también universalmente un símbolo de la puerta.
TINNE:
El octavo árbol es el acebo, que florece en ju lio. Su simbología está relacionada con lo inmortal; como ese símbolo aparece ya en el antiguo romance irlandés de "Sir Gawain y el Caballero Verde" (en la versión original irlandesa Gawain, conocido por sus posteriores apariciones en el Ciclo Artúrico, aparece como CuChulainn, un aspecto menos caballeroso pe ro más hercúleo de este héroe). Por florecer en el tiempo de la cosecha de cebada (muy importante en tre los celtas, que iba del 8 de julio al 4 de agosto) también se lo relaciona con la fertilidad.
COLL:
El noveno árbol es el avellano. En las leyen das célticas es un símbolo de la sabiduría concentra da. También, por su relación con la gestación de uno de los primeros reyes míticos de Irlanda, Mac Coll ("Hijo del Avellano") en una época donde había un sistema matriarcal, se lo relaciona con el principio de la fuerza femenina.
MUYNN:
El décimo árbol es la vid. Es el árbol de la ale gría y del alborozo, pero también de la ira. El hecho de relacionar estos dos conceptos aparentemente contra rios se explica seguramente por su analogía con los efectos posibles del vino sobre el ánimo del bebedor.
GORT:
El undécimo árbol es la hiedra. Está consa grada a la resurrección por su crecimiento en espiral. También se la relaciona con la embriaguez en un sen tido metafísico, con el éxtasis y los estados alterados de conciencia.
PETHBOC:
El duodécimo árbol es el saúco enano, o saú co róseo. Simboliza la realeza y fue usado también en otras culturas (como la egipcia) para realizar cetros reales. Por ser un árbol con el que se realizaban fle chas, simboliza también el destino inmanejable.
RUYS:
El decimotercer árbol es el saúco. Simboliza lo nefasto, aunque por otra parte se dice que fue el árbol de la crucifixión. Pero la interpretación más habitual en la mitología celta es la que lo hace símbolo de la perdi ción. En el folklore inglés, quemar ramas de saúco es una forma de atraer al diablo a la casa. En Irlanda se cree que las brujas utilizan palos de saúco como caba llos mágicos. Obviamente, su mala fama está relaciona da también con que es el árbol del mes número 13.
una espiritualidad práctica
La idea de amistad con los sentidos
El cuerpo es la única casa que poseemos en el universo entero. Todo otro hogar pasará, pero el cuerpo es el que permanece con nosotros, unido al alma, unido al espíritu. Lejos de considerarlo mera materia, el cuerpo es un refugio de arcilla celestial que nos cobija, y tiene una dignidad sagrada como parte de la totalidad físico-espiritual que somos.
No podemos cuidar nuestro cuerpo sólo en su aspecto físico. Se tiende á pensar que las cosas su tiles son para el alma y las cosas sanas y naturales, pa ra el cuerpo. Para los celtas no era así. El alma nece sita alimento material también, y por supuesto el cuer po sabe aprovechar muy bien el alimento espiritual. Dicho de otro modo: no hay nada menos práctico que tratar al cuerpo sólo como algo físico. Nuestros senti dos son también puertas del alma, así como el alma nos abre a nuevas posibilidades del cuerpo. Como ya vimos: la idea celta de amistad es la ambivalencia, en lugar de esos "opuestos" (físico versus espiritual, en este caso) que tanto complican nuestra existencia.
La espiritualidad de tus sentidos
¿Alguna vez te preguntaste por qué en la ma yoría de los idiomas hay alguna forma de saludo que utiliza expresiones parecidas a "Nos vemos...", "Te veo luego..." y cosas por el estilo? ¿Por qué ese salu do en forma de promesa de contacto físico directo? Porque la cercanía de las almas puede ser muy bella e intensa, pero la del cuerpo es imprescindible.
Uno puede estar separado por miles de kiló metros de alguien que quiere y mantenerse en un contacto muy estrecho a través de la correspondencia o incluso sin ninguna clase de contacto directo excep to el recuerdo. Pero tarde o temprano la falta de ex periencia directa de uno con otro hará que la cone xión de esas almas comience a diluirse imperceptible mente. Las personas necesitamos del contacto físico directo, del mirarnos a los ojos, para mantener viva la llama de la comunicación. Y en esta necesidad de contando físico hay muy poco de físico y mucho de trascendencia. Nuestros sentidos, que son los encar gados de registrar los contactos físicos, se comportan también y a la vez como órganos espirituales. Cuidan que los sentimientos sutiles albergados en el alma no se diluyan por efecto de distancia y lejanía.
El cuerpo y los sentidos actúan, claramente, como ángeles guardianes del alma.
El sacramento del cuerpo
El mundo invisible del alma se expresa en el mundo visible a través del cuerpo. En este sentido, el cuerpo es un sacramento. El significado tradicional de esta palabra es "la señal visible de la gracia invisible". Y eso es nuestro cuerpo. ¡Mira si no debes cuidarlo!
Pero además de cuidarlo físicamente, o mejor dicho antes que cualquier otro cuidado, debes cuidar lo espiritualmente. La espiritualidad es algo práctico, que se ejecuta con pasos concretos. ¿Cómo puedes cuidar espiritualmente tu cuerpo? Celebrándolo.
La celebración de la sensualidad
Los celtas siempre celebraron la sensualidad. Pero hay que tener cuidado con el término "sensuali dad". En nuestros tiempos se lo asocia a sólo una par te de su verdadero significado, la que tiene que ver con el sexo. Pero debemos entender "sensualidad" en el sentido más amplio como un disfrute de los sentidos en general. Así la veían los antiguos celtas. Y en este sentido, la sensualidad se convierte en el alimento y el guardián contra la oscuridad de nuestro cuerpo.
Nuestros sentidos básicos son también herra mientas espirituales. La visión, el olfato, el tacto, la au dición, la posibilidad del sabor, son todas armas que tenemos para cuidar el cuerpo. A través de los senti dos es por donde ingresaremos la energía permanen te que tonifica la parte espiritual de nuestro cuerpo (o la parte física del alma, que viene a ser lo mismo).
Como nos sucede con tantas otras cosas de suma importancia en la vida, los sentidos apenas so lemos utilizarlos en un mínimo porcentaje y siempre de una manera exclusivamente utilitaria. Tomándolo con humor, podríamos decir que los ojos los usamos para cruzar la calle sin que nos atropelle un automó vil, el olfato para saber cuándo se nos quema la co mida, la audición para oír qué pasa en la televisión mientras vamos al baño, el tacto para encontrar la lla ve de la luz al entrar a oscuras en casa y el gusto pa ra reconocer que las galletas se han humedecido, pe ro no mucho más que eso.
Y claro que esas funciones prácticas de los sentidos son imprescindibles. Pero para la tarea de mejoramiento espiritual en pos de la libertad del al ma, debemos hacer trabajar un poco más a nuestros sentidos. Así como intentamos aprender a plantarnos ante la vida de manera tal que cada instante sea algo sorprendente y nuevo, también en cada instante nues tros sentidos pueden alimentarnos. Esa posibilidad merece ser celebrada.
Mirar y además ver
¿Por qué no usamos la vista con más aten ción? ¿No está acaso la calle llena de personas y cosas agradables para ver? Y no nos pongamos la excusa de que la vida nos deja poco tiempo para pararnos a contemplar el panorama. Porque aun en los tiempos muertos, como por ejemplo cuando viajamos en un subterráneo rumbo al trabajo, no usamos la vista pa ra regocijarnos. Tomemos ese ejemplo del subterrá neo. Mira esa persona que viaja a unos pocos asien tos de distancia: se ha preocupado por arreglarse y acicalarse, aunque probablemente sólo esté yendo a su trabajo igual que tú; pero si se ha arreglado no es sólo porque en la oficina se lo exigen, sino también para sentirse bien consigo misma. ¡Y eso es algo que tú también puedes disfrutar! En cierta manera, esa persona se acicaló para ti. No lo dudes. Aunque ni ella misma lo sepa. Disfrútalo... Disfrútalo tanto como puedes disfrutar de esa estación abandonada que sólo ahora ves en la oscuridad del túnel entre dos estacio nes. Es una imagen sugerente, ¿verdad? Pasaste quizá cientos de veces por allí, pero nunca la viste. Ahora que por fin reparaste en ella, deja volar tu imagina ción y trata de ver las historias que pudieron pasar por esa estación que ahora ya nadie usa, pero que sin duda fue testigo de encuentros y desencuentros.
¿Comprendes cuánto hay para disfrutar sim plemente en un momento de ese viaje que haces todos los días y que seguramente considerabas reiterativo y aburrido? Pues lo mismo sucede con cada instante o circunstancia de tu vida: tus ojos te pueden revelar mundos infinitos y relaciones inesperadas bajo la cas cara de lo cotidiano, y cada una de esas revelaciones, en mayor o menor medida, te mantiene en estado.
Oye, palpa, ama
Lo mismo que vimos en el párrafo anterior se aplica a los restantes sentidos. Sólo hay que agregar les imaginación y curiosidad a sus atributos naturales, y ya está.
Tu sentido de la audición no debe ser consi derado como una especie de micrófono siempre abierto que capta los sonidos del entorno, prestando atención sólo a los que te parece que debes oír a efectos prácticos. También la voz de ese vendedor de periódicos de la esquina puede ser una música que te aporte algo nuevo, así como detenerte un minuto al cruzar una plaza y tocar con toda la atención puesta en ello la corteza de un árbol y las suaves hojas mo jadas del rocío de la mañana puede ser una experien cia tan gozosa como la que más.
Si te entrenas para tener alerta todos tus sen tidos, y les agregas ese toque de imaginación para descubrir nuevas maneras de disfrutarlos a cada ins tante impulsado por el motor de la curiosidad, lo que estarás haciendo será sumar experiencias amables cu ya acumulación te va dotando de una energía que quizá no imaginabas que tenías a tu disposición, por que estaba taponada por el agobio de la monotonía. Los grandes sueños inalcanzables son algo maravillo so que nos impulsa, pero el verdadero combustible de la vida está en los instantes, en lo pequeño, en la re petición de la maravilla. Tu cuerpo, a través de sus sentidos, es quien te permite aprovechar los perma nentes milagros cotidianos. Tu cuerpo los necesita tanto como tu alma. No se los niegues, ni te los nie gues a ti mismo.
Si eres un buen amigo de tu cuerpo, estás protegiendo tu propia eternidad.
El Ciclo de Ossian
En Irlanda hay dos héroes míticos máximos. Uno está retratado ampliamente en lo que se conoce como el Ciclo del Ulster, y es CuChulainn. El otro gran héroe es Finn McCumhaill, padre a su vez de un hé roe que es casi tan grande como estos dos: Ossian. A este último, además, se le atribuyen infinidad de rela tos acerca de las hazañas de los caballeros fennianos, a los que su padre y él pertenecían. Esta orden es fun damental en el nacimiento de la moderna nación ir landesa y también de la escocesa.
El origen de la orden se atribuye al rey Feda rach Fechtnach, quien la habría fundado hacia los años 60 ó 70 de nuestra era para proteger la isla de invasio nes extranjeras. La orden de los caballeros fennianos, o los "fianna", contaba ya hacia el siglo III con más de 4.000 miembros, entre los que se contaban 200 oficiales.
Entre estos valerosos guerreros, el más gran de de todos fue el jefe de los "fianna" del condado de Leinster, el mítico Finn McCumhaill, quien tuvo gran participación en la historia primeriza de los irlandeses, aunque su manera arrogante y violenta de conducir a la orden acabó por lograr que el resto del pueblo ir landés se le pusiera en contra, y que los fennianos ter minaran por ser atacados y derrotados en la batalla de Gowra, por las huestes del rey Cairbré Lifechair.
En la serie de relatos en parte históricos y en parte mitológicos del ciclo fenniano se encuentran in finidad de historias prodigiosas que transcurren no sólo en Irlanda, sino en desconocidos países de ma ravilla en los cuales abundan los gigantes, las hadas, los elfos, los magos, los ogros y los caballeros de fuer za, valor y habilidades mitológicas.
Algunos de estos maravillosos relatos, cuya lectura resulta un placer, se reproducen a continuación:
Ossian en Tir na n'Óg
Según cuenta una leyenda, Ossian el hijo de Finn McCumhaill, vivió hasta los tiempos de Saint Pa trick, patrono de Irlanda, es decir 200 ó 300 años des pués de la época de los relatos del ciclo fenniano. Una vez, Ossian se encontró con el santo, y éste le pregun tó cómo había hecho para vivir hasta tan avanzada edad. Entonces el héroe le contó a Saint Patrick la si guiente historia:
"Poco después de la batalla de Gowra, donde murieron tantos de nuestros héroes, estábamos cazando una mañana llena de rocío cerca de las orillas de Logh Lein, donde los árboles tenían fragancia de capullos y los pájaros cantaban melodías en sus ramas. Espanta mos a los ciervos de los bosquecillos, y cuando éstos se lanzaron sobre la llanura nuestros sabuesos los persi guieron en medio de un desaforado coro de aullidos.
Hacía poco que estábamos entregados a la ca za, cuando vimos un jinete que venía a nuestro encuen tro desde el oeste. Pronto advertimos que se trataba de una doncella montada en un corcel blanco. Todos inte rrumpimos la cacería al ver a la dama, que detuvo su caballo ante nosotros. Y Finn y sus fennianos quedaron muy sorprendidos, puesto que jamás habían visto mu jer tan bella. Lucía un vestido marrón de seda salpica do de estrellas de oro rojo, abrochado por delante con un prendedor de oro, y tan largo que se arrastraba por el suelo; una fina diadema de oro circundaba su cabe za. Su cabello flotaba sobre su vestido en brillantes bu cles dorados. Sus ojos azules eran como las gotas del rocío sobre la hierba-, y mientras su mano sujetaba la brida del caballo, ella se mantenía sentada con más gra cia que los cisnes de Lough Lein. El blanco corcel tenía cuatro herraduras de oro, y en toda Erin (Irlanda) no podía encontrarse uno mejor o más hermoso.
Cuando la doncella se adelantó hacia Finn, éste le habló con la más sutil de las cortesías:
—¿Quién eres, oh, bella y juvenil princesa? Dinos tu nombre y el de tu país, y cuéntanos la razón de tu arribo.
La doncella respondió con dulce y gentil voz:
—Noble rey de los fennianos, he efectuado hoy un largo viaje, ya que mi país se encuentra muy lejos, en el Mar Occidental. Soy la hija del rey de Tir na n'Óg y me llamo Niam, la dé los cabellos de oro.
—¿Y cuál es la causa que te ha hecho venir desde tan lejos, atravesando el mar? ¿Te ha abandona do tu marido? ¿O te ha ocurrido algún otro infortunio?
—Mi marido no me abandonó ya que no he estado casada ni comprometida con hombre alguno. Pero amo a tu noble hijo Ossian, y esto es lo que me trajo a Erin. No sin razón le he dado mi amor y he emprendido tan largo viaje: porque he oído hablar a me nudo de su valor y su gentileza de caballero. Muchos príncipes y altos jefes me han pretendido en matrimo nio, pero me he mantenido indiferente a todos los hombres y jamás he consentido en desposarme con ninguno, hasta que mi corazón fue conmovido por el amor que me inspiró el valiente Ossian.
Al oír estas palabras y ver a la hermosa don cella de los cabellos de oro, me sentí al instante infla mado de amor por ella. Me acerqué, le dije que era una suave estrella de resplandor y belleza, y que la prefería a todas las princesas del mundo.
—Entonces te impongo la "geasa" (promesa o prueba de amor), que los héroes auténticos jamás vio lan, de acompañarme sobre mi blanco corcel a Tir na n'Óg, la tierra de la Eterna Juventud. Es la más renom brada de las comarcas que existen bajo el sol. Abundan allí el oro y la plata y las joyas, la miel y el vino, y los árboles dan frutos y flores en toda época del año. Ob tendrás cien espadas y cien trajes de seda, cien veloces corceles y cien sabuesos de olfato mágico. Conseguirás también una cota de malla que no puede ser perfora da y una espada que jamás ha errado golpe y de la cual nadie ha escapado con vida. A diario hay fiestas y di versiones. Cien guerreros armados de pies a cabeza es tarán al alcance de tu voz, y los arpistas te deleitarán con su dulce música. Ostentarás la diadema del rey de Tir na n'Óg, que éste jamás le ha dado a hombre algu no, y que te protegerá día y noche de peligros de to do género. El transcurrir del tiempo no te traerá ni descomposición ni muerte, y estarás dotado de una belle za y fuerza que no se marchitarán. Gozarás de todos estos deleites y muchos más que no te menciono. Y yo seré tu esposa, si vienes conmigo a Tir na n'Óg.
Le contesté que ella era mi preferida entre to das las vírgenes del mundo, y que la acompañaría muy gustoso a la Tierra de la Eterna Juventud.
Cuando mi padre Finn y los fennianos me oye ron decir esto y conprendieron que iba a abandonarlos profirieron tres gritos de pena y de queja. Y Finn se me acercó y tomando mi mano entre las suyas me dijo:
—Ay de mí, hijo mío. Me abandonas y sé que nunca volverás...
La viril belleza de su semblante era empaña da por el dolor, y aunque prometí regresar al poco tiempo y confié con toda mi alma en volver a verlo, no pude contener las lágrimas al besar con dulzura las mejillas de mi padre.
Luego me despedí de mis camaradas y mon té el corcel blanco, mientras la doncella conservaba su sitio en la silla delante de mí. Dio la señal y el ca ballo se lanzó con ritmo veloz rumbo al oeste, hasta que llegó a la playa,-y cuando sus cascos herrados con oro rozaron las aguas se estremeció y relinchó tres veces. Se zambulló en el oleaje, desplazándose sobre el haz del mar con la rapidez de una nube en un día de marzo. El viento alcanzó a las olas y noso tros alcanzamos al viento, de modo que inmediata mente perdimos de vista mi tierra, y sólo vimos mare jadas que volteaban delante de nosotros y marejadas que volteaban a nuestras espaldas.
Aparecieron otras costas y vimos durante nuestro viaje muchas cosas maravillosas: islas y ciuda des, mansiones blancas como la cal, resplandecientes casas de verano y altivos palacios. Un pequeño cier vo sin cuernos se cruzó en un momento en nuestro camino, saltando ágilmente de la cresta de una ola a la de otra, y siguiéndole de cerca, en plena caza, vi mos un sabueso blanco de orejas rojas. También vi mos a una hermosa doncella que cabalgaba sobre un corcel pardo y llevaba una manzana de oro en la ma no; y cuando hubo pasado velozmente, un joven jine te guerrero se sumergió en pos de ella en las aguas, con su larga capa de seda amarilla flotando y blandiendo una espada con empuñadura de oro. Yo me encontraba maravillado por todas estas cosas, y pre gunté a mi princesa qué significado tenían.
—No prestes atención a lo que veas aquí, Os sian, porque todas estas maravillas son nada comparadas a las que verás en Tir na n'Óg.
Por fin divisamos a gran distancia, emergien do sobre las olas en el linde mismo del mar, un pala cio más espléndido que todos los demás, cuya facha da resplandecía como el sol de la mañana. Le pregun té a Niam qué dominio era ése, y me dijo:
—Ese país es la Tierra de la Virtudes. El rey es el gigante Fomor, el de los golpes, y la reina es la hija del rey de la Tierra de la Vida. Fomor se llevó a la dama por la fuerza de su propio país y la retiene en este palacio. Pero ella le ha impuesto la "geasa", que él no puede violar, de no poder casarse con ella hasta que aparezca un campeón que luche contra él en singular combate. Por eso ella sigue permanecien do allí virgen, porque no ha aparecido aún héroe con valor suficiente para enfrentarse a Fomor.
—Dios te bendiga, Niam de los cabellos de oro —repliqué—. Jamás he oído música más dulce que tu voz. Me has inspirado mucha piedad por esa princesa, y da por seguro que iré al palacio, enfrenta ré al gigante Fomor y trataré de liberarla.
De modo que llegamos a tierra, y cuando nos acercamos al palacio salió a nuestro encuentro la bella cuativa a darnos la bienvenida. Nos condujo al interior del palacio y nos instaló en sillas de oro, después de lo cual nos sirvieron excelsas comidas y cuernos de beber llenos de hidromiel y copas de oro con dulce vi no. Mientras comíamos la bella princesa nos contó su desdichada historia al tiempo que las lágrimas fluían de sus suaves ojos azules, y terminó diciendo:
—Jamás he de volver a mi país y a la casa de mi padre mientras ese cruel gigante esté vivo!
La poesía
En los orígenes mismos de la cultura celta es tá la poesía.
Para darse una idea de la importancia extre ma de la poesía entre los celtas, basta anotar el si guiente dato: la palabra "druida", que define al perso naje más importante de esta cultura, del que hablare mos extensamente más adelante, proviene de la pala bra galesa "derwydd", que significa "poeta" en su sen tido más alto.
Entre los antiguos, el poeta ("derwydd" en gales, "fili" en irlandés) era originalmente sacerdote y juez, y su persona era sacrosanta. Hasta los reyes se sometían a la tutela moral del poeta.
Cuando dos ejércitos libraban una batalla, los poetas de ambos bandos se retiraban juntos a una co lina cercana y allí discutían las alternativas de la lu cha. En un poema del siglo VI, el "Gododin", se dice que "los poetas del mundo son los encargados de juz gar a los hombres valientes", y esto llegaba al punto de que los poetas podían detener de pronto una ba talla, y los combatientes debían aceptar sus juicios acerca de la lucha.
Pero ser poeta no era, como podemos pensar hoy en día, una decisión personal. En los tiempos mo dernos, el poeta es quien decide serlo, y luego su ma yor o menor talento le abrirán o no un camino en el mundillo literario. Muy distinta era la situación entre los antiguos celtas. El sacrosanto oficio de poeta re quería muchos años de un arduo, cansador y casi im posible estudio de cientos de leyes de métrica y oscu ros poemas, relatos y textos que debían aprenderse de memoria, y muchos otros requisitos de iniciación que los obligaban a sumergirse en un mundo de símbolos y lenguajes secretos y mágicos con el que deberían li diar de allí en más por el resto de sus vidas. En cierta forma, podría decirse que hay un cierto parecido con la formación de los cabalistas judíos, quienes también estaban profundamente inmersos en los textos casi in descifrables de la Cabala y compartían un lenguaje incomprensible para cualquier no iniciado.
Estamos hablando de los poetas mayores, los derwydd o fili. Había, por supuesto, poetas populares y cantores ambulantes que se dedicaban a entretener a las cortes. Pero estos últimos no eran tenidos en gran consideración o estima, y se los tomaba como a simples bufones que divertían y ayudaban a pasar un buen rato después de las batallas o en los aburridos intervalos de paz entre las mismas. De todos modos estos bardos ambulantes, llamados "eirchiad", no lo pasaban mal. Si sus canciones y versos resultaban aduladores para el patrón de turno, los bardos se veían colmados de collares de oro y tortas de miel. Poseidonio escribió en el siglo I antes de Cristo acer ca de una ocasión en que en la Galia arrojaron toda una bolsa de oro a un cantor ambulante celta.
Pero volviendo a los poetas sagrados: en la antigua Irlanda, el Maestro de Poesía (llamado "Olla ve") se sentaba al lado del rey en la mesa y tenía el privilegio de llevar seis colores en sus ropas, algo que sólo la reina podía hacer además de él. Para llegar a pasar de ser un simple bardo a un Ollave, el poeta pa saba por un intenso y agotador período de aprendiza je que duraba 12 años.
Después de pasar por esa larga y dura escue la, el Ollave se instalaba en la corte y era objeto de las mayores honras, aunque su tarea concreta más notoria era trabajar a solas en la depuración de las complejas cuestiones poéticas que había estudiado para poder ex ponerlas cada vez con mayor exactitud. Todo esto esta ba relacionado con un lenguaje que sólo los Ollaves en tendían. A un Ollave no le preocupaba en lo más míni mo la opinión que tuviera acerca de su obra poética un Al oír sus tristes palabras y ver caer sus lágri mas, me sentí conmovido y me apiadé de ella, y le di je que dejara de llorar porque yo mataría al gigante o caería muerto en el intento.
Mientras hablábamos vimos al gigante acer carse al palacio. Era horrible, y venía con una carga de pieles de ciervo sobre la espalda y un gran garro te de hierro en la mano. Al vernos arrojó su carga a tierra, miró furioso a la princesa, e inmediatamente me desafió a enfrentarlo.
Me lancé a la pelea. Aunque había librado muchas batallas en Erin contra jabalíes y magos e in vasores extranjeros, jamás me había costado tanto de fender mi vida. Luchamos durante tres días y tres no ches, sin comer ni beber ni dormir, ya que ninguno dio descanso ni ventaja al otro.
Por fin, al mirar a las dos princesas que llo raban de miedo y agotamiento, y evocando entonces las hazañas guerreras de mi padre, creció de pronto la furia de mi valor, y con una súbita embestida logré derribar al gigante y de inmediato, antes de que pu diera recobrarse, le corté la cabeza.
Cuando las doncellas vieron al monstruo muerto tendido en tierra profirieron tres gritos de ale gría. Vinieron a mí y me condujeron al interior del pa lacio, ya que yo me encontraba cubierto de heridas en todo mi cuerpo, y sentía vértigos en el cerebro y una tremenda debilidad física. Pero la hija del rey de la Tierra de la Vida me aplicó un precioso bálsamo y hierbas curativas en mis heridas, y no tardé en estar completamente curado.
Entonces sepulté al gigante en una tumba an cha y profunda y coloqué sobre ésta un túmulo, y so bre el túmulo, una piedra con su nombre grabado. Esa noche descansamos, y al alba siguiente Niam me dijo que era hora de reanudar nuestro viaje. Así que nos despedimos de la princesa liberada, y aunnque su corazón estaba pletórico de júbilo por su libertad, llo ró al separarse de nosotros.
Cuando nuevamente el corcel tocó la orilla del mar volvió a relinchar tres veces. Nos sumergimos en el mar límpido y verde con la rapidez de un vien to de abril sobre la ladera de una colina, y pronto no vimos más que marejada delante de nosotros y mare jada a nuestras espaldas. Volvimos a ver maravillas co mo la dama de la manzana de oro, y volvimos a pa sar sobre desconocidas islas y ciudades y palacios blancos.
Cuando el cielo se oscureció y el sol quedó lejos a nuestras espaldas, sobrevino una tempestad y el mar se iluminó con relámpagos. Pero aunque el viento soplaba desde todas partes y las aguas se ele vaban y bramaban en torno de nosotros, el corcel blanco proseguía su trayectoria en línea recta con la misma calma y velocidad que antes. Finalmente, la tempestad menguó poco a poco y el sol volvió a bri llar. Entonces vi a poca distancia un país verde y lleno de flores, con hermosas y lisas planicies, azules coli nas y brillantes lagos y cascadas. No lejos de la costa había un palacio de superior belleza y esplendor. To da su superficie estaba cubierta de oro y gemas de to dos los colores: azules, verdes, rojas y amarillas.
—Éste es mi país natal, Tir na n'Óg—, me dijo Niam—. Y encontrarás en él todo lo que te he prometido.
Cuando desmontamos en la orilla vimos avanzar hacia nosotros un grupo de guerreros de no ble aspecto y brillante indumentaria para darnos la bienvenida. Le seguía una multitud encabezada por el rey, que ostentaba un reluciente vestido de raso ama rillo cubierto de piedras preciosas y una corona de oro y diamantes. Luego venía la reina, acompañada de un centenar de bellas y jóvenes doncellas, y al ver todo aquello me pareció que aquel rey y aquella reina superaban en belleza, gracia y majestad a todos los reyes y reinas del mundo. Una vez que besaron a su hija, el rey tomó mi mano y dijo a la multitud:
—Éste es Ossian, hijo de Finn, por quien mi hija Niam viajó a través del mar a Erin. Éste es quien será el marido de la de los cabellos de oro. Te clamos cien mil bienvenidas, valiente Ossian. Serás siempre joven en este país. Te esperan toda clase de deleites y placeres y mi hija, la bella Niam, será tu esposa.
Le di las gracias al rey e hice una gran reve rencia a la reina, tras lo cual entramos en el palacio donde ya estaba preparado un banquete. Las fiestas y el júbilo duraron diez días, y en el undécimo despo sé a Niam, la de los cabellos de oro.
Viví en Tir na n'Óg por un tiempo que me pareció de apenas tres, años desde que me separara de mis amigos. Por entonces, comencé a sentir un irrefrenable deseo de ver a mi padre Finn y a todos mis viejos camaradas, y le pedí a Niam y al rey que me permitieran visitar Erin. El rey me dio su permiso, y Niam me dijo:
—Consiento, pero con inmenso dolor en mi alma, porque me temo que nunca volverás a mí.
Contesté que volvería con toda seguridad y que no debía temer nada, porque el corcel blanco me traería pronto de regreso. Entonces Niam me dijo es tas extrañas palabras:
—No me negaré a tu pedido, aunque me trae tanto dolor y congoja. Erin ya no es ahora como cuando la dejaste. El gran rey Finn y sus fennianos han desapa recido, y en lugar de ellos encontrarás a un santo padre y a multitudes de sacerdotes. Ahora oye bien lo que te di go y recuerda mis palabras. Si bajas una sola vez del cor cel blanco, jamás volverás a mí. Te lo advierto de nuevo: si posas tus pies sobre las verdes hierbas de Erin, jamás volverás a este país. Y por tercera vez te lo digo, oh, Os sian: si bajas del corcel blanco, jamás volverás a verme.
Le prometí que recordaría cuidadosamente sus palabras. Al mirar su dulce rostro y observar su pena, mi corazón se sintió agobiado por la tristeza y mis lágrimas fluyeron. Pero aun así, mi corazón me empujaba hacia Erin.
Monté el corcel blanco, que galopó en línea recta hacia el mar. Avanzamos tan velozmente como antes sobre el oleaje; el viento alcanzó las olas y no sotros alcanzamos al viento, de modo que, tras ver otra vez muchas islas y ciudades desconocidas, toca mos tierra finalmente en las verdes costas de Erin.
Mientras viajaba por todo el país miré deteni damente todo, pero me costó mucho reconocer los parajes de antes. Todo parecía extrañamente alterado. No vi rastro alguno de Finn y sus huestes, y comencé a temer que las palabras de Niam se convirtieran en realidad. Finalmente, advertí a lo lejos un grupo de hombres y mujeres que me parecieron pequeños, montados sobre pequeños caballos (Nota: Finn y los suyos eran gigantes, y Ossian se enfrentaba por prime ra vez con gente de tamaño normal). Estas gentes mostraron gran asombro por mi tamaño y aspecto, aunque me saludaron con cortesía. Les pregunté por Finn y los fennianos, y uno de ellos me contestó:
—Hemos oído hablar mucho del héroe Finn, que gobernó a los fennianos de Erin en tiempos pa sados y que nunca tuvo rival en valor y sabiduría. Los poetas han escrito mucho acerca de sus hazañas y las de sus huestes. Pero todos ellos han desaparecido ha ce mucho tiempo, más de 300 años.
Al oír esto me sentí lleno de asombro, y mi corazón se llenó de una gran pena. El hombrecito continuó diciendo:
—También hemos oído decir, y lo vimos es crito en antiguos textos, que Finn tuvo un hijo llama do Ossian, pero éste se fue con una hermosa virgen a Tir na n'Óg y nunca se volvió a saber de él, aunque su padre y sus amigos lo buscaron por largo tiempo.
Silenciosamente aparté mi caballo de aquella gente y me dirigí hacia Alien, por las verdes llanuras de Leinster. Fue un doloroso viaje para mí. Y más su frí al llegar a Alien, porque allí encontré la colina de sierta y solitaria y el castillo de mi padre en ruinas y cubierto de hierba y cizaña.
Me aparté lentamente de Alien, y me di a reco rrer el país en busca de amigos, pero sólo me topé con pequeños grupos de gentes pequeñas que me miraron siempre con asombro. Y nadie nunca me reconoció. Vi sité todos los parajes donde vivieron los fennianos, pe ro a lo sumo encontré, como en Alien, ruinas solitarias.
Finalmente llegué a Glenasmole, y había allí una muchedumbre en el valle, de la cual uno se me acercó apenas me vieron:
—Ven, poderoso héroe, y ayúdanos, porque tú has de ser hombre de grandes fuerzas.
Fui hacia ellos y me encontré con que trataban en vano de levantar una piedra grande y lisa. Esta esta ba semilevantada sobre el suelo, y algunos estaban de bajo de ella sin poder moverla; por el contrario, corrían riesgo de morir aplastados por el peso. Me pareció ver gonzoso que tantos hombres no pudieran con esa pie dra, cuando de estar vivo Finn la hubiera tomado con una sola mano y la hubiese arrojado con un solo impul so por sobre las cabezas de esa débil muchedumbre. Me acerqué, tomé la piedra con una mano inclinándome desde mi caballo y la levanté para aliviar a los hombre citos, pero con mis movimientos la silla de oro se rom pió o se deslizó y el echarme hacia adelante para evitar mi caída me vi súbitamente en tierra sobre mis dos pies.
Apenas se sintió libre el corcel blanco se es tremeció y relinchó. Partiendo con la rapidez de una nube de abril, me dejó allí de pie, desamparado y afli gido. Instantáneamente un lamentable cambio se pro dujo en mí: mi vista comenzó a empañarse, la rubicun da belleza de mi rostro desapareció, perdí todas mis fuerzas y me desplomé en tierra, convertido en este viejo arrugado, ciego, marchito y débil que ahora soy. Jamás volví a ver al corcel blanco. Jamás recuperé mis fuerzas y mi juventud. Y he seguido viviendo así, acongojado por la pérdida de mi Niam de los cabellos de oro, y recordando siempre a mi padre Finn y a los desaparecidos camaradas de mi juventud."
Las desventuras de Conan en Ceash
Cierto día, cuando Finn y algunos de los suyos estaban dedicados a la caza, un enano druida observó que estaban cansados y los invitó a su cabana. Por más que desconfiaran de él, les pareció indigno de su fama rehuir cualquier cosa que prometiese una aventura. Lo siguieron a su morada y comieron y bebieron y fueron acomodados luego en sendos lechos. Cada cual durmió en una estancia separada, sobre lechos de brezos con las flores hacia arriba y cubiertos con pieles de lobo.
El aposento en que dormía Finn de pronto se iluminó y se acercó al lecho una mujer aún más bella que Aoife o Maev, sentada en una magnífica carroza ti rada por caballos pigmeos. Aquella mujer le habló a Finn con voz musical, pidiéndole que se sentara a su lado y fuera con ella a su palacio de la colina. Finn se sintió seducido por tanta belleza, pero tuvo suficiente presencia de ánimo para ponerse el pulgar entre los dientes (Nota: se trata de un artilugio mágico de los fennianos) y entonces vio que ante él se hallaba un ser viejo y arrugado, sentado sobre un carro de maderos podridos. Entonces Finn se volvió hacia la pared y se quedó inmóvil. A los pocos segundos la luz se transfor mó en tinieblas y de inmediato el héroe puso entre sus labios la trompeta encantada Dord Fionn y tocó en ella algunas notas que expresaban inminente peligro y re comendaban cautela. Esto fue oído por Fergus, Caeilte, Di.irmuicl. Ossian, Luachra y Conan, y pese a verse do minados todos estos caballeros por el hechizo de la be lleza femenina, cada uno de ellos volvió el rostro hacia la pared al aparecer la mujer, como hiciera su jefe.
Finalmente le tocó el turno de la visita a Co nan, el lascivo, el desenfrenado, el astuto, el único de los fennianos que no poseía un alma noble. A la pri mera invitación del hada saltó a la carroza, y cuando quiso acordarse estaba de cabeza en un profundo po zo donde se oía rumor de aguas turbulentas y sintió la espuma caliente que lo escaldaba hasta los huesos.
Se aferró entonces a un travesano, profirió un bramido que pudo oírse desde Ceash en Sligo hasta Inis na Gloria, y se vio prontamente rodeado por sus her manos fennianos. A la escasa luz de la lumbre, éstos lo encontraron montado a horcajadas sobre un gran tene dor atravesado sobre el caldero en el que les cocinaban la cena. Lo liberaron y le dejaron entregado al reposo, no sin exhortarlo a que resistiese las tentaciones.
Conan no se había dormido aún cuando la misma visión luminosa volvió a llenar el aposento. Es rroza. Cuando lo hizo, se encontró en medio de un bosque y un animal espantoso, que parecía un gigan tesco gato montes, saltó sobre él desde detrás de un árbol, lo clavó contra tierra y metió la cabeza de Co nan en su horrible boca. Conan lanzó un bramido con todas las fuerzas que le quedaban y el aposento se llenó muy pronto de caballeros. Éstos lo encontraron tendido sobre la espalda, retorciéndose y gritando, mientras sobre su cabeza estaba sentado un gran ga to y éste lamía su grasienta mandíbula y su bigote.
—Malaventurado y molesto Conan —dijo Caeilte—. Si vuelves a molestarnos, te infligiremos el castigo de los cinturonazos.
Cuando todo quedó en calma y se sumió en la mayor quietud durante un tiempo, de pronto se oye ron tales gritos como si el Donn Cuailgne y el Donn Finnbeanach (Nota: dos célebres toros rivales de ana epopeya celta) se encontraran en combate singular.
—¿Qué pasa ahora, maldito hijo del engaño? —exclamó Finn.
—¡Oh! ¡Apiádense de mí! —gritó Conan—. Estoy sufriendo los dolores infligidos a la femineidad. Máscate el pulgar, ¡oh, Finn hijo de Cumhaill!, y dame socorro.
Así lo hizo Finn, y vio en una lejana celda, más allá de muros y puertas, al enano druida, que se estaba meciendo y cantaba una cancioncilla. Las puer tas y las verjas cedieron ante el empuje de los fennia nos y éstos no tardaron en rodear al mago y ponerle las jabalinas en la garganta.
—Libera a nuestro compañero, o gustarás de las amarguras de la desintegración...
El enano extrajo una redoma de entre sus ro pas y la tendió a Finn, que la puso en manos de Ossian indicándole que fuera en socorro de Conan. El resto de los fennianos se quedó vigilando al druida, hasta que oyeron llegar del aposento un estallido de risas.
Se dieron prisa en volver y encontraron a Co nan sentado y libre de dolores, pero silencioso y tris te. La parte superior de su cabeza parecía la luna en su plenitud, mientras que un largo velo de cabellera negra pendía lamentablemente de su borde externo.
Los guerreros lanzaron una gran risotada al entrar, pero sus risas se vieron pronto acalladas por su jefe, que les ordenó abandonar de inmediato la mora da del mago, llena de siniestros augurios. Pero aun hasta hoy es costumbre decirle al viajero o al busca dor de aventuras: "¡Ojalá tengas más suerte que la de Conan en Ceash!"
Finn y Conan Maol en la casa de la roca
Cierta vez Finn y sus hombres estaban cazan do en las montañas, y en la víspera del 1° de noviem bre dieron con un ciervo mágico que aparecía cada sie te años en Erin. Soltaron en su persecución a todos los sabuesos, pero el animal logró escapar gracias a su ve locidad, y le perdieron el rastro. Cuando los perros re gresaron, los fennianos decidieron subir la ladera de una colina para escuchar una balada que alguien había compuesto en elogio de sus hazañas. Pero quince de ellos decidieron quedarse del otro lado de la colina ju gando al ajedrez. Entre estos quince estaban Ossian, Osear, Diarmuid, Art Strongblow y Conan Maol. Éstos eran los más grandes campeones de Erin, los mejores hombres que había entre los fennianos.
Estaban jugando cuando se les acercó un hombre de gran estatura, un verdadero gigante, vesti do con pieles de animales. Saludó a Ossian, que le devolvió el saludo y le preguntó qué deseaba.
—He venido para invitar a Finn McCumhaill y los fennianos a acompañarme y a quedarse conmi go hasta el le de mayo. Les he hecho preparar una ce na y luego habrá grandes diversiones.
—No vayas en busca de Finn —contestó Co nan—. Aquí estamos quince hombres, los mejores fen nianos de Erin. Adondequiera que vamos, se dice lue go que han estado todos los fennianos. Si te ampañamos, se hablará mejor de tu cena por boca de los poe tas del mundo entero que si fuesen contigo Finn y los demás.
Conan, que era el más glotón de los fennia nos, por procurar menos comensales para la cena es taba poniendo en peligro a los fennianos, pero aún no podían saberlo.
—A fe mía que, aunque he venido por los siete batallones de fennianos, me daré por satisfecho de que me acompañen los que están aquí —dijo el desconocido—. Prefiero vuestra compañía a la de to dos los hombres de las cuatro partes de Erin.
Entonces convidó a cada uno con una man zana. Cuando cada fenniano la hubo probado, Conan dijo:
—Que me condenen si alguna vez conocí en la música tanta dulzura como en el sabor de esta manzana.
—Tengo siete huertos con manzanas como estas y podréis hartaros de ellas hasta el 1° de mayo —dijo el desconocido—. Si es que podéis seguirme sin quedar rezagados hasta llegar a mi casa.
Y dicho esto emprendió velozmente la mar cha por la parte alta de todas las caletas y blancas pla yas de la costa, rápido como una golondrina al sobre volar una montaña y al franquear los vallecitos y linde ros de la llanura. Y así hasta la llegada de la noche. Los quince fennianos lo seguían, hasta que el gigante dijo:
—He oído hablar de vuestra velocidad en la carrera y en la marcha, pero no estoy seguro de que seáis tan buenos como dice la gente. Allá enfrente es tá mi casa: id y preparad fuego, mientras consigo ali mento para vosotros.
—Difíciles se ponen las cosas si sólo ahora vas a conseguir alimento para nosotros —dijo Ossian.
Entraron en la casa y Conan encendió un gran fuego sin humo. Entonces Ossian dijo:
—No hay en toda Erin una casa donde yo no haya pasado un día o una noche, de pie o acostado, pero jamás he estado en esta casa e ignoro dónde es tamos. Creo que nos hallamos fuera de Erin.
Sin embargo, Diarmuid dijo:
—Creo conocer esta casa.
—¿Qué casa es, entonces? ¿Nos hallamos en Erin o no?
—Que alguien vaya a ver si existe a dos pasos de aquí una roca. Si la hay, ya les diré dónde estamos.
Finn y Conan Maol en la casa de la roca
Cierta vez Finn y sus hombres estaban cazan do en las montañas, y en la víspera del 1° de noviem bre dieron con un ciervo mágico que aparecía cada sie te años en Erin. Soltaron en su persecución a todos los sabuesos, pero el animal logró escapar gracias a su velocidad, y le perdieron el rastro. Cuando los perros re gresaron, los fennianos decidieron subir la ladera de una colina para escuchar una balada que alguien había compuesto en elogio de sus hazañas. Pero quince de ellos decidieron quedarse del otro lado de la colina ju gando al ajedrez. Entre estos quince estaban Ossian, Osear, Diarmuid, Art Strongblow y Conan Maol. Éstos eran los más grandes campeones de Erin, los mejores hombres que había entre los fennianos.
Estaban jugando cuando se les acercó un hombre de gran estatura, un verdadero gigante, vesti do con pieles de animales. Saludó a Ossian, que le devolvió el saludo y le preguntó qué deseaba.
—He venido para invitar a Finn McCumhaill y los fennianos a acompañarme y a quedarse conmi go hasta el 1Q de mayo. Les he hecho preparar una ce na y luego habrá grandes diversiones.
—No vayas en busca de Finn —contestó Co nan—. Aquí estamos quince hombres, los mejores fen nianos de Erin. Adondequiera que vamos, se dice lue go que han estado todos los fennianos. Si te ampaña mos, se hablará mejor de tu cena por boca de los poe tas del mundo entero que si fuesen contigo Finn y los demás.
Conan, que era el más glotón de los fennia nos, por procurar menos comensales para la cena es taba poniendo en peligro a los fennianos, pero aún no podían saberlo.
—A fe mía que, aunque he venido por los siete batallones de fennianos, me daré por satisfecho de que me acompañen los que están aquí —dijo el desconocido—. Prefiero vuestra compañía a la de to dos los hombres de las cuatro partes de Erin.
Entonces convidó a cada uno con una man zana. Cuando cada fenniano la hubo probado, Conan dijo:
—Que me condenen si alguna vez conocí en la música tanta dulzura como en el sabor de esta manzana.
—Tengo siete huertos con manzanas como estas y podréis hartaros de ellas hasta el 1° de mayo —dijo el desconocido—. Si es que podéis seguirme sin quedar rezagados hasta llegar a mi casa.
Y dicho esto emprendió velozmente la mar cha por la parte alta de todas las caletas y blancas pla yas de la costa, rápido como una golondrina al sobre volar una montaña y al franquear los vallecitos y linde ros de la llanura. Y así hasta la llegada de la noche. Los quince fennianos lo seguían, hasta que el gigante dijo:
—He oído hablar de vuestra velocidad en la carrera y en la marcha, pero no estoy seguro de que seáis tan buenos como dice la gente. Allá enfrente es tá mi casa: id y preparad fuego, mientras consigo ali mento para vosotros.
—Difíciles se ponen las cosas si sólo ahora vas a conseguir alimento para nosotros —dijo Ossian.
Entraron en la casa y Conan encendió un gran fuego sin humo. Entonces Ossian dijo:
—No hay en toda Erin una casa donde yo no haya pasado un día o una noche, de pie o acostado, pero jamás he estado en esta casa e ignoro dónde es tamos. Creo que nos hallamos fuera de Erin.
Sin embargo, Diarmuid dijo:
—Creo conocer esta casa.
—¿Qué casa es, entonces? ¿Nos hallamos en Erin o no?
—Que alguien vaya a ver si existe a dos pasos de aquí una roca. Si la hay, ya les diré dónde estamos.
Fue Conan quien tomó sus armas, salió, ha lló la roca y volvió a decírselo a Diarmuid.
—Hace un tiempo yo estaba de cacería con Finn en otros parajes. Pusimos en fuga a muchas lie bres, zorros, osos grises y ciervos salvajes. A Finn se le estaba escapando la caza, como le ocurre a menudo. Se detuvo aquí, y sólo yo estaba junto a él; no había ninguna casa aún. No tardó en dormirse, y un tiempo después e impulsado por un sobresalto me dio tal gol pe en el pecho con la bota que la boca se me llenó de sangre y la escupí. Me levanté de un golpe y le tiré una piedra golpeándolo de tal forma en ambos pies que le brotó sangre de ellos y también a borbotones por la boca. Finn tomó sus armas al despertar sobresaltado y yo también tomé las mías y procuré defenderme. "Ami go mío", exclamó Finn, "estuve, según creo, muy pró ximo a matarte durante mi sueño. Estaba soñando con algo que debía ocurrirme. Soñé que en este sitio se construiría una casa y que los fennianos de Erin serían atrapados y heridos en ella por la maldad de un Thua ta de Danann." Creo que ésta es la casa con la que so ñó Finn, y sería mejor que no nos quedáramos en ella.
Mientras ocurría todo esto, Finn con el resto de sus hombres seguía escuchando la balada com puesta en honor de los fennianos. A poco llegó otro gigante e invitó a Finn y los suyos a que lo acompa ñaran, diciendo que les daría de comer y beber hasta el Ia de mayo.
—Debes ser muy rico para dar de comer y beber a los fennianos todo ese tiempo, cuando todo Erin se queja de que somos una carga. ¿Y quién eres tú que nos invitas?
—Dearg Mac Donarta, que siente devoción por todos ustedes.
—Si aceptamos la invitación, deberás cargar también con nuestras mujeres e hijos, nuestros sabue sos, nuestros bardos y druidas.
—Cargaré con todo.
—Ve entonces —dijo Finn—, te seguiré luego.
El gigante se marchó, y los fennianos se fue ron a su casa, donde a poco vieron entrar a Finn, que se sentó aparte y pidió una vasija para lavarse las ma nos. Después de hacer esto, Finn se mascó el pulgar y así se enteró de que quince de sus hombres estaban en peligro en una casa cercana. Entonces, sin que se enteraran más que dos de sus hijos, Finn partió. En vió a uno de sus hijos a buscar a los demás fennianos para que lo siguieran, y con el otro se encaminó rápi damente hacia la casa donde estaban los quince, que se alegraron mucho al oír su voz.
En eso regresó el gigante.
—Suerte tiene el sitio donde llegas e infortu nio el sitio que abandonas —le dijo a Finn—. Esta ca sa ahora es tuya, pero afuera tengo a trescientos hom bres y quisiera disponer de parte de la casa para ellos.
—¿Quiénes son?
—Trescientos campeones con su jefe.
—Hazlos entrar —dijo Finn.
Cuando lo hicieron, Finn les dijo que se sen taran enfrente. Los trescientos hombres se sentaron en el otro lado de la casa. El gigante volvió a entrar.
—Hay otros trescientos campeones afuera—
dijo.
—Que entren todos —dijo Finn.
Ahora había ya seiscientos desconocidos y sólo diecisiete fennianos, y cada uno de los descono cidos estaba lleno de malignidad para con los fennia nos. El gigante entró por tercera vez:
—Ahí afuera hay una vieja bruja y trescientas campeonas con ella.
—Que entren —dijo Finn.
Hicieron entrar a las mujeres, cada una con su arco en la mano; ninguna apuntaba nunca su arco contra un hombre sin matarlo. Finn les dijo que se sentaran en el otro lado de la casa con los seiscientos hombres, y así ellas lo hicieron.
—Conan —dijo luego Finn—, te nombro cen tinela hasta la mañana.
—Muy bien —dijo Conan—, y me compro meto a no dejar entrar ni salir a persona alguna fuera de las que tú designes.
Conan se sentó, y a poco de estar en la puer ta vio acercarse a un campeón de aspecto indecente, sombrío y sucio, con colgante cabello negro a ambos lados del rostro, las cejas muy negras, los ojos muy hundidos, la nariz maloliente.
—Déjalo entrar —dijo Finn a Conan—. Sién tate del otro lado de la casa —agregó dirigiéndose al desconocido, que entonces contestó:
—Si yo conociera al mejor hombre de este recinto, lo echaría y ocuparía su lugar.
—Conan, el que está en la puerta, es el me jor —dijo Finn.
El desconocido aferró a Conan de las rodi llas, lo arrastró afuera de un tirón, lo arrojó en una charca de agua sucia y ocupó su sitio.
Conan se precipitó de nuevo dentro de la ca sa y entró en brutal combate con el desconocido. Después de mucho esfuerzo, por fin Conan terminó por partir al desconocido en dos partes con su espada.
Entonces fue la vieja bruja quien se abalanzó sobre Conan y ambos rodaron intentando estrangular se mutuamente. Por fin la bruja logró amarrar al fen niano, y lo arrojó a la charca de agua sucia. Entró en la casa y se jactó de su triunfo.
Conan le suplicó a Diarmuid que lo liberara de las ataduras de la bruja, pero Finn ordenó que no debía entrometerse. El ver que no lo ayudarían enfu reció de tal manera a Conan que una fuerza inverosí mil pasó desde su pecho a sus hombros y de allí a sus brazos, y las ataduras mágicas de la bruja se cortaron.
Entonces Bran se lanzó a pelear. Ambos perros no se daban cuartel, pero el sabueso negro estaba ven ciendo nuevamente. Entonces Bran con su terrible ho cico logró sacar una herradura de plata que era lo que encantaba al sabueso negro, y una vez hecho esto hun dió una de sus patas en el pecho de su enemigo hasta aplastarle el corazón. Cuando el sabueso negro cayó muerto, Conan se abalanzó sobre su dueño y de un so lo golpe de espada le separó la cabeza del cuerpo.
Apenas terminado este lance, llegó a la puer ta un hombre con un gran cuenco de agua sobre los hombros.
—Que se adelante el mejor de ustedes y le lavaré pies y manos —dijo.
—Ese hombre de la puerta es el mejor —di jo Finn. Cuando Conan se adelantó disponiéndose a meter ambos pies en el cuenco, Finn le dijo:
—Yo diría que pongas allí la parte de tu cuer po que menos aprecies.
Conan dudó un segundo, y luego introdujo en el agua del desconocido el dedo meñique de su pie. Al instante, ese dedo se convirtió en cenizas.
—Juro que tu cabeza sufrirá diez veces lo que mi dedo meñique —dijo furioso Conan.
Presa de la furia nuevamente, Conan tomó al desconocido que había querido engañarlo y dañarlo, y lo arrojó dentro del agua, convirtiéndose éste en ceni zas al instante. En el mismo arranque de furia, se vol vió hacia los seiscientos campeones que miraban con mal ánimo y les arrojó el,agua del cuenco. Todo aquel que no logró hacerse a un lado tuvo que ver cómo ca da lugar de su cuerpo que el agua tocaba se volvía ce nizas.
Entonces muchos campeones salieron de la casa a atacar a Conan, pero éste estaba encendido por la furia guerrera y también estaba junto a él el sabue so Bran, y Diarmuid, que había salido al ver el lance si apenas comenzada la nueva batalla, el grueso de las huestes de los fennianos, guiadas por uno de los hijos de Finn, cayó sobre los campeones del gigante y los derro tó de tal forma que ni uno solo quedó con vida.
Esta hazaña de Finn y los suyos fue tan comen tada como lo fue la reprimenda que el jefe dio a Conan, por cuya gula se habían visto atrapados en semejante peligro. Conan reclamó para sí un castigo, pero Finn le dijo que con todas las actitudes valerosas que había te nido a lo largo de esa noche en que fue centinela de la casa maldita ya había pagado de sobra su falta.
mirar o ver
La lección de tus sentidos
La sabiduría de los celtas es muy física, muy enraizada en el cuerpo y los sentidos, porque, como ya vimos, ellos consideraban a la sensualidad como una fuerza espiritual, así como el alma tenía amplia relación con conductas físicas. La fórmula "cuerpo = lo material / alma - lo inmaterial" no es interesante desde el punto de vista celta. Lo material y lo inmate rial participan lo uno de lo otro en esa fascinante am bivalencia en que a los celtas les gustaba moverse, en ese misterio en el que se sentían tan cómodos.
Desde este punto de vista, nuestros sentidos son tan espirituales como físicos, y por lo tanto pode mos educarlos y a la vez aprender de ellos. Porque a través de los sentidos es como se reubican las perspec tivas que permanecían difusas y nebulosas a causa de la vida equivocada que la mayoría de las personas sohombre común (así fuera un rey). Sólo daba valor al jui cio de otro OÍ lave, y estos personajes solían encontrar se y trenzarse en complicadas y abstractas discusiones acerca del tema poético, que sólo ellos dominaban.
Más allá de las cuestiones concretas acerca de esta extraña y simbólica poesía de los derwydd, re sulta maravilloso pensar en un pueblo que otorgaba a la poesía tan alto sitial, llegando a definir batallas a partir de lo que dijeran los poetas.
Aquí encontramos la primera gran verdad universal que nos han legado los celtas: el ver la vida con los ojos de la poesía. El sentido poético de la vi da, que es el que mejor puede guiarnos aun en me dio de las batallas que hoy en día los hombres debe mos librar día tras día.
La magia
Los "derwydd", más tarde conocidos como los druidas, eran esencialmente magos. Porque la poesía misma era mágica.
Ya hemos mencionado la importancia social y política de los poetas en los tiempos de la expan sión celta. Por entonces, si alguien cometía una indig nidad que ofendiera a un derwydd, éste componía una sátira poética contra esa persona, que al ser leída sacaba ronchas negras en el rostro del agresor y con vertía sus entrañas en agua, y acababa por hundirlo en la locura. También se dice que la conocida capaci dad bélica de los celtas reposaba en la magia druídi ca, puesto que los druidas podían convertir a los ár boles en guerreros, que eran guiados por las Flores Hadas (esta flor se identifica con la vellorita).
Esta relación estrecha entre magia y poesía constituye el nervio mismo de la filosofía celta. La vi da es terreno poético y mágico, pero en un sentido absolutamente práctico, que los druidas aplicaban a cuestiones tan importantes como la política y la gue rra, que por aquellas épocas eran el centro de los in tereses del pueblo. Esta idea tomada como una "acti tud de vida" (no en su sentido practico, claro, porque en nuestros días las batallas no son bélicas sino diarias y no se desarrollan en el campo de batalla si no en el campo social y cotidiano) puede constituirse también en el nervio cotidiano que nos ayude a en frentar los males espirituales contemporáneos: la falta de armonía, la desazón, el individualismo, la soledad del hombre de las grandes ciudades. En otros capítu los volveremos sobre este tema fundamental.
El lenguaje
Toda la filosofía de los druidas celtas se basa en el lenguaje, en ese lenguaje rico, profundo y de inagotables matices con que construyeron su visión poética del mundo y del hombre.
Un elemento central de la sabiduría celta es lo que se conoce como el Alfabeto de los Árboles, el an tiguo alfabeto irlandés que también se denomina Beth-Luis-Nion (por el nombre de sus tres primeras "letras").
La primera referencia escrita a este alfabeto se encuentra en "Ogygia", de Roderick O'FIaherty, au tor que presenta el Beth-Luys-Nion como una tradi ción de los druidas que hasta entonces se había tras mitido en forma oral y casi secreta durante siglos.
Se trata de un alfabeto utilizado principal mente para fines de adivinación, y está formado por 5 vocales y 13 consonantes. Cada una de las letras co rresponde a un árbol determinado. El árbol es un ele mento fundamental en la concepción filosófica de los druidas, quienes además se caracterizaron por vivir en los bosques, lugar de sus reuniones mágicas secretas.
lemos llevar. A través de los sentidos físicos podemos reaprender el sabio equilibrio filosófico que debemos mantener con el mundo. Dejemos que nuestros senti dos físicos sean nuestros maestros espirituales.
El cansancio de la indiferencia
No gastes tus ojos en miradas indiferentes. La indiferencia, que es el gran cáncer social de nuestra época, te lleva a la inercia del alma, y un alma inerte es un alma esclava. Todo lo contrario a la libertad que estamos buscando.
Pero además, y fundamentalmente, la indife rencia te consume una enorme cantidad de energía. ¿Pensabas que era al revés? Sí, la mayoría de la gente cree que la indiferencia tiene al menos una cierta "vir tud", por llamarla de alguna manera, que sería la de alejarte de lo que sucede a tu alrededor, y de este modo impedir que eso te afecte. La idea general es que siendo indiferente quizá te pierdas algunas cosas pero por lo menos no se cansará tu espíritu de some terse a las alternativas siempre cambiantes de la vida.
Como tantas otras "ideas generales", es comple ta y diametralmente equivocada. La indiferencia no te protege, sino que te consume la energía como un vam piro de tu alma. Por empezar, aunque puedas no regis trarlo de manera consciente, la indiferencia te exige un enorme esfuerzo para lograr "no ver". ¿Puedes comprender, imaginar esto? "No ver": es una tarea casi imposible, aunque la efectúes de manera inconsciente. Debes cerrar mucho el alma para no ver, para que lo que sucede to do el tiempo a tu alrededor no te llegue, para poder per manecer indiferente. Puedes creer que eres indiferente a lo que pasa, pero las cosas igual suceden: éste es el nu do de la cuestión. Para desconocer las cosas que pasan, la energía mental que desperdicias es muchísima.
Así que si hasta ahora tenías una mirada in diferente para algunos o muchos aspectos de la vida, ejercítate seriamente en cambiarla. Usa tus ojos para ver: no sólo los hechos físicos, sino también los del alma. Al ver recuperarás las energías que la indiferen cia te vampiriza. En realidad, poner tu mirada sobre cosas hacia las cuales eras indiferente te alimenta de una manera maravillosa y donde había energía des perdiciada tendrás en cambio una nueva fuente ener gética. Deja que tus ojos permanezcan abiertos por que por allí entrará la energía a tu alma.
La codicia y el verdadero deseo
Si tienes una mirada codiciosa hacia la vida, corres el riesgo de perder todo lo que deseas.
Aquí también es necesario ajustar la mirada para enfocar bien. Muchas religiones y sistemas filosó ficos hablan de luchar contra el deseo y convertirse en una persona desapegada; en la mayoría de los casos, hemos visto que estas ideas son mal entendidas. El Buddha, para dar el ejemplo más representativo, jamás dijo que no había que desear. Hay que superar el de seo, el mecanismo que hace que dependas de tu deseo y no puedas hallar equilibrio porque siempre estás ti roneado por el deseo, pero eso no implica que dejes de tener deseos, lo cual por un lado es imposible y por otro lado es aburrido y estúpido. Mientras el deseo no sea el que te marque el camino, puedes desear con to da tranquilidad que Buddha no se enojará contigo.
De hecho, sin el deseo la vida no tiene motor ni impulso que la mueva. Pero algo bien distinto es la codicia. No estamos planteando una simple diferencia de palabras, sino dos conceptos bien definidos: mientras el deseo es el motor de la vida, la codicia (o el deseo en el sentido contra el que hablaba Buddha) es el freno, lo que finalmente te conduce a la prisión, lo que termina por alejarte para siempre de la libertad de tu alma.
La codicia es una visión patética de las cosas, puesto que siempre está acosada por el futuro: lo que codicias no está en el presente sino más adelante, y si en algún momento llega, siempre es tarde. Tú lo co dicias ahora y ahora no puedes tenerlo (porque en ese caso no lo codiciarías). La codicia es, por defini ción, la frustración misma.
Sin embargo, es no sólo la acitud más común hoy en día, sino la que con toda naturalidad nos en señan desde los medios masivos de comunicación. Tener, tener y tener. Llegamos a un punto en que en realidad una persona ya ni siquiera desea realmente lo que codicia; sólo anhela tenerlo porque aparece en la televisión y todo el mundo parece actuar como si sin tener eso no se pudiera existir. Si tal cosa existe debo tenerla, y ni me pregunto si realmente la quie ro. No importa lo que quiero, importa lo que hay pa ra codiciar y tratar de tener.
Ya ni siquiera deseamos lo que codiciamos: ¿hay algo más estúpido y patético?
Nada puede estancarte y sepultarte más que la frustración permanente a que te conduce la codicia, ese deseo mal enfocado que se basa en la sensación de ca rencia, de no tener. Por eso, es urgente activar todos los sensores de nuestra mente para mirarnos con profundi dad hacia adentro. Debes ser libre, y la codicia, como cualquier forma de estupidez, es enemiga de tu libertad. El deseo, en cambio, es tu motor. No está "bien" o "mal" desear una mujer bella o un Rolls Royce o la paz del alma. Lo importante es que sea simplemente un deseo sincero y personal, un motor que te impulse a intentar volar más alto en tu vida en pos de ese deseo o de cual quiera que surja en el camino. Pero lo importante siem pre es el viaje en pos del deseo, y no la ansiedad de al canzarlo, porque debes saber que lo fundamental del deseo es que si lo alcanzas lo pierdes. La energía para tu viaje vital saldrá de ese juego de perpetuo renaci miento. Deseas para ponerte en marcha, en lugar de co diciar para terminar estancado. Enfoca tu visión en las fuentes de energía, y no en lo que las agota.
Acostumbrándose a lo ambiguo
La idea celta de que todo el universo está for mado por la relación armónica entre infinitos "amigos del alma" y que no hay "opuestos", sino que cada co sa es deliciosamente ambivalente en sí misma, hace pensar inmediatamente en algo: la mirada del juez no tiene el menor sentido.
Si cada cosa es una ambigüedad misteriosa, ¿qué mira el ojo que quiere juzgar eso que mira? El ojo que juzga sólo ve un aspecto de lo que mira, y a eso lo considera la "verdad". Si, por ejemplo, el paso del tiem po hace que ya no vea ese aspecto de lo que juzgó y ahora vea otro, ¿qué es lo que sucedió allP ¿Cambió "la verdad"? ¿El ojo se equivocó ambas veces? ¿Qué pasó?
Ni se equivocó en ambas miradas, ni acertó las dos veces. El error fue mirar con ojo de juez, por que al juzgar es inevitable dejar de lado la ambigüe dad (hay que "ser objetivo"), y por lo tanto nunca ve remos claro lo que pretendemos juzgar.
La dificultad para comprender y, más aún, pa ra poner en práctica una visión que prescinda del juz gar consiste en que no nos han acostumbrado a lo am biguo, y no nos sentimos cómodos si no podemos rá pidamente identificar con un juicio lo que vemos. Pero sólo se trata de eso: una cuestión de incomodidad. Así como si revuelves el azúcar de tu café con la mano de recha te resultará incómodo acostumbrarte a hacerlo con la izquierda, pero terminarás por acomodarte y lo grarlo sin dificultad, también puedes acostumbrarte a la idea de que lo ambiguo no es algo intranquilizador si no todo lo contrario: lo ambiguo, la pluralidad de po sibilidades de una misma cosa, es algo enriquecedor en el sentido más material del término: lo que crees una cosa determinada puede tener muchos más aspectos. Y nadie puede sentir temor de enriquecerse, ¿o sí?
Sólo si aprendes a quitarte de encima esa ton ta manía de juzgar lo todo que nos han metido en la cabeza desde siempre, podrás abrirte a las posibilida des de un mundo en el cual cada cosa tiene muchos aspectos que conviven en armonía, sin que por eso to do sea un caos. Empieza por mirarte a ti mismo: ¿aca so eres "una sola cosa"? ¿No eres tímido y osado según las circunstancias, sensible y también duro a veces, buena persona pero con actitudes que te avergüenzan a menudo, aburrido y divertido, voluntarioso y por mo mentos algo abandonado? ¿No eres todas esas cosas a la vez, y muchas más, que se combinan en ti de mane ra siempre nueva según las circunstancias cotidianas?
Sí, así es: eres un ser ambiguo. Puedes tener al guna característica más marcada que otra, pero ningún rasgo de tu carácter por separado puede definirte en tu totalidad. Entonces, si tú mismo eres de lo más ambi guo, ¿por qué vas a temer que todo el universo lo sea? Al contrario: disfruta de que las cosas tengan muchas más posibilidades de las que imaginas, en vez de acotarlas con la mirada parcial del juez que todo lo juzga.
La mirada del amor
¿Cuál es la mirada más abarcadura de la rea lidad? No hay dudas: la mirada desde el amor. Para el ojo que mira con amor todo es real. Atrás quedan las dudas y los miedos (en el sentido de vivencias para lizantes, porque tampoco está mal sentir dudas o mie do si son motores de nuevas aventuras). Lo que no puedes ver con ojos de amor, no lo verás nunca. No hay luz que ilumine tu camino excepto ésa. La luz del amor es la que ilumina la luz del mundo. La luz gra cias a la cual vemos la luz.
En nuestra cultura contemporánea arrastra mos la carga de muchas ideas pesadas. Quizá la peor de ellas sea la de que el amor es un compromiso, una atadura. Qué equivocada está nuestra cultura...
El amor es el primer e imprescindible paso hacia la libertad absoluta de tu espíritu. No confundas esto con el hecho de que tú, como persona libre, pue des por tu propia voluntad y deseo comprometerte con otra persona. No es el amor lo que te comprome te, es tu decisión personal.
El amor es lo que te otorgó una libertad tan completa y absoluta que hasta puedes atarte a otra persona. ¿Puede existir libertad mayor?
Y si lo que realmente quieres es ser libre de verdad, entonces no te queda mucho para elegir: plántate en la vida desde la mirada del amor, y ten drás gran parte del camino allanado.
Formas de ver
Hemos hablado de algunas maneras de mirar. No importa para nada qué es lo que miramos. Lo im portante, si hemos comprendido el mensaje, es cómo miramos.
Podemos elegir cómo mirar. Tenemos la indi ferencia o la imaginación, la mirada del juez o la que acepta la ambigüedad esencial del universo, la mira da codiciosa, la mirada desde los ojos del amor... Po demos elegir cómo mirar. Y si estamos atentos al re flejo de nuestra mirada en el alma, seguramente sabe mos elegir cómo mirar.
mitos celtas iii
El Rey Arturo y los Caballeros de la Tabla Redonda
Los relatos de la Corte del Rey Arturo han si do, y seguirán siendo, motivo de infinidad de recrea ciones en libros, películas y toda clase de medios, y de ahí que la mayoría de la gente esté familiarizada con la fantástica gama de personajes de esa saga: el propio rey, el inefable mago Merlín (un druida, como ya vimos), la reina Ginebra, Fata Morgana, Lancelot...
La primera noticia escrita acerca de este fabu loso personaje se la debemos a un clérigo, Godofre-do de Monmouth, nacido en 1084 y muerto en 1155. Fue obispo de la abadía de Saint Asaph de Gales, y allí fue donde escribió su "Historia Regum Britanniae" (Historia de los Reyes de Britania), más o menos en tre los años 1135 y 1139 (al menos dentro del perío do en que Monmouth dio clases en la Universidad de Oxford, esto es entre 1129 y 1151). Es en esta obra en la que por primera vez queda retratado por escrito el rey Arturo y toda su corte de Camelot.
Nace un mito
La historia de Arturo relatada por Monmouth comienza aproximadamente a principios del siglo V, cuando Britania, recién liberada del poder del Impe rio Romano, cae en manos de un rey sin escrúpulos, llamado Vortigern. Éste hizo un pacto con sus dos hermanos sajones, Hengist y Horsa. Mediante el si niestro arreglo, se autorizaba a todos los soldados sa jones a establecerse en Britania con el rango de "tro pas auxiliares", con el fin concreto de utilizarlos para defenderse de otro pueblo que entonces constituía una amenaza: los pictos. La nefasta jugada terminó volviéndose en contra del rey, porque los sajones lo traicionaron y acabaron por apoderarse de Britania, y Vortigern tuvo que escapar a Gales.
Allí conoció a un joven vidente y mago lla mado Myrddin o Merlín. Éste le efectuó un augurio bastante oscuro: predijo que Vortigern sería asesinado y sólo entonces vendría un príncipe que liberaría Bri tania.
Esta profecía comienza a ponerse en marcha con la intervención de un guerrero bien conocido por Merlín: Uther Pendragon ("Gran Caudillo"), quien lo gra una primera victoria parcial contra los sajones y asciende al trono británico. Pero no sería él el defini tivo libertador de la Britania, sino el hijo que estaba por concebir.
En una cena de Pascuas efectuada en Lon dres, Uther se enamoró perdidamente de la esposa del duque de Gorlois, la bella Igerna. Uther finalmente pudo obtener los favores de la mujer gracias a las artes mágicas de Merlin, quien lo convirtió en un doble exacto del duque para que Uther pudiera penetrar por la noche en los aposentos de la esposa y poseerla a voluntad. Durante una noche de amor pasional en el castillo de Tintagel, la mujer queda embarazada de quien sería con el tiempo Arturo, salvador de Britania.
Camelot y la Tabla Redonda
El acceso al trono de Arturo también tuvo mucho que ver con la magia de Merlin, el druida que estaba detrás de todo lo que sucedía en esa corte glo riosa. Todos recordarán el episodio de "La espada en la piedra": con artes mágicas, Merlin implantó profun damente la espada Excalibur en una roca, y se dijo que sólo el verdadero rey de Britania podría arrancar la de allí, lo cual hizo Arturo con toda facilidad.
Así comenzó la fama del castillo de Camelot, que a pesar de lo que habitualmente se cree no era la sede del trono de Britania, sino sólo el cuartel gene ral de los caballeros de Arturo. La famosísima "mesa redonda", al parecer, es un invento posterior, y recién aparece en la traducción al francés de la obra de Mon mouth hecha por Wace hacia el año 1155. En esta ver sión, se cuenta que la Tabla Redonda había sido he cha por (una vez más) Merlin, a pedido de Leodegan, rey belga y padre de Ginebra, y éste se la regaló a Ar turo cuando el britano se casó con su hija.
Entre los caballeros, uno
Si bien las características de la Orden de Ca ballería regenteada por el rey Arturo no difiere en na da de lo que se acostumbraba en la época, la idea de la Tabla Redonda es bastante novedosa para una organización como aquella, puesto que, al no tener una cabecera definida, una mesa redonda iguala en rango a todos los que se sientan a ella. Debe recordarse que el rango se Inedia a partir de la cabecera, en donde iba el personaje principal; a partir de él, la cercanía al mismo hablaba de categorías. En la Tabla Redonda, todos los caballeros permanecen a igual distancia del centro. También se ha visto la Tabla Redonda como un símbolo del mismísimo universo.
Como sea, a esa Tabla Redonda llegó un día el más famoso de los caballeros, sir Lancelot, maravi llosamente retratado en la novela medieval de Chré tien de Troyes.
Con Lancelot, se desata fatalmente el pasio nal final de esta leyenda maravillosa.
El triángulo fatal
Si bien los lances de amor son en la corte del rey Arturo casi tan habituales como los lances guerre ros, hay una historia que se convirtió en una verdade ra tragedia pasional que llegaría al punto de provocar la caída de la gloria de Camelot. Se trata del triángu lo amoroso entre Ginebra, Arturo y Lancelot.
En la película norteamericana Camelot, el rol de Arturo fue interpretado por Richard Harris. Este ac tor, hablando acerca de su personaje, dio una muy in teresante visión de aquel conflicto. Decía Harris que Ar turo es el único esposo traicionado en la historia de la literatura al cual la infidelidad de su esposa no le causa desmedro alguno en su imagen de hombre. Y aventura el actor que esto quizá se deba a que entre los celtas las reinas eran tan libres e independientes como el propio rey, y así como podían comandar ejércitos y luchar al igual que el rey, también las reinas podían tener amantes.
A esta observación basada en la idiosincrasia celta se suma que Ginebra probablemente tuviera un origen o al menos ascendencia que trascendía lo hu mano, y que es posible que tuviera especial relación con una diosa; de hecho, el nombre Ginebra (Guine vere) proviene del gales "Gwenhwyfar", que significa "Hada Blanca".
Como sea, el final tremendo de esta tragedia de amor está brillante y poéticamente expresado en otra novela medieval, La mort cl'Arthur, donde se re latan los últimos tiempos del fabuloso rey.
La muerte de Arturo
Arturo tenía un hijo nacido del incesto, ya que además era su sobrino: Mordred. Este personaje, al ver que los problemas pasionales del matrimonio real eran una buena oportunidad para conspirar, pen só en hacerse con el trono de su padre-tío. Encontró la oportunidad cuando sir Lancelot marchó a Francia a raíz del terrible triángulo amoroso que protagoniza ba con su rey y su reina, y Arturo se lanzó tras él pa ra intentar hacerlo entrar en razones.
Aprovechando la ausencia del rey y del más famoso de sus campeones, Mordred, que había queda do a cargo del trono, proclamó que el rey había muer to y se coronó a sí mismo como nuevo rey de Brita nia. Pero por fin Arturo regresó y a la cabeza de sus leales caballeros enfrentó a su hijo-sobrino en la bata lla de Camlann. Esta sangrienta pelea terminó cuando Arturo y Mordred se enfrentaron en combate cuerpo a cuerpo. Arturo mató al traidor Mordred, pero antes de caer éste logró herir de muerte al mítico rey.
Tras la batalla, herido de muerte, Arturo vio aproximarse a la costa una barca conducida por el ha da Morgana, que venía a buscarlo para llevarlo a la isla de Avalon, en la que el rey, según escribiera Mon mouth, "descansará hasta que sea el momento de recobrar su Excalibur y su reinado...".
Avalón
Esta célebre isla —llamada por los celtas Abha llenhau y cuyo nombre gales es Avallach— es la céle bre Isla de los Manzanos a la que Morgana y Merlin se llevaron a Arturo tras la batalla de Camlann. El término Abhallenhau proviene de "abhall" (manzanos) e "illena hu" (isla), y se supone que la isla está enteramente cu bierta por manzanos que florecen sin pausa, de comien zo a fin del año.
¿Existe una ubicación real, geográfica, de esta isla? Por supuesto que no hay una respuesta segura a se mejante pregunta. Pero desde tiempos cercanos a los del propio Arturo se ha intentado ubicar a Avalón. Hacia el siglo XII, el rey Henry II Plantagenet instruyó a los mon jes de Glastonbury para que trazaran mapas, falsos por supuesto, que demostraran que su abadía era la mítica Isla de Avalón, ya que esta abadía estaba construida en una "isla" de tierra firme en medio de las ciénagas. Lle garon incluso, en 1190, a anunciar oficialmente el des cubrimiento de las tumbas de Arturo y Ginebra en las catacumbas del monasterio. Como sea, esas catacumbas son aun hoy en día motivo de atracción turística.
Más cerca de nuestros tiempos, algunos in vestigadores dicen que Avalón es en realidad una isla ubicada en el Canal del Norte, que une el mar de Ir landa con el Atlántico, llamada Isla de Yslay. Según otros autores, la existencia real de Avalón estaría rela cionada con la Isla de Aval, situada en la Cote du Nord; en esta isla existe un antiguo dolmen de proce dencia celta, y se ha sugerido que puede ser también la tumba del rey Arturo.
la de Avalon, en la que el rey, según escribiera Mon mouth, "descansará hasta que sea el momento de re cobrar su Excalibur y su reinado...".
Avalón
Esta célebre isla —llamada por los celtas Abha llenhau y cuyo nombre gales es Avallach— es la céle bre Isla de los Manzanos a la que Morgana y Merlin se llevaron a Arturo tras la batalla de Camlann. El término Abhallenhau proviene de "abhall" (manzanos) e "illena hu" (isla), y se supone que la isla está enteramente cu bierta por manzanos que florecen sin pausa, de comien zo a fin del año.
¿Existe una ubicación real, geográfica, de esta isla? Por supuesto que no hay una respuesta segura a se mejante pregunta. Pero desde tiempos cercanos a los del propio Arturo se ha intentado ubicar a Avalón. Hacia el siglo XII, el rey Henry II Plantagenet instruyó a los mon jes de Glastonbury para que trazaran mapas, falsos por supuesto, que demostraran que su abadía era la mítica Isla de Avalón, ya que esta abadía estaba construida en una "isla" de tierra firme en medio de las ciénagas. Lle garon incluso, en 1190, a anunciar oficialmente el decubrimiento de las tumbas de Arturo y Ginebra en las catacumbas del monasterio. Como sea, esas catacumbas son aun hoy en día motivo de atracción turística.
Más cerca de nuestros tiempos, algunos in vestigadores dicen que Avalón es en realidad una isla ubicada en el Canal del Norte, que une el mar de Ir landa con el Atlántico, llamada Isla de Yslay. Según otros autores, la existencia real de Avalón estaría rela cionada con la Isla de Aval, situada en la Cote du Nord; en esta isla existe un antiguo dolmen de proce dencia celta, y se ha sugerido que puede ser también la tumba del rey Arturo.
contrapunto
La música de lo que te pasa
La gran danza de la amistad es lo que mueve el universo. La sabiduría celta hace un verdadero cul to de la amistad. Pero eso no se refiere solamente a la relación entre dos personas, que de todos modos es una de las expresiones más maravillosas de la vida y que, como se recordará, los celtas definían con las pa labras "Anam /Gara", que significan literalmente "ami go del alma", pero en realidad expresan un concepto mucho más profundo. La sabiduría celta tiene una vi sión del universo en la cual la amistad de la noche con el día, de la luz con la oscuridad o del invierno con la primavera constituyen las diferentes melodías de una música armónica universal que se entrecruzan permanentemente unas con otras generando un con trapunto perfecto sobre el cual danza la vida.
Todo lo que sucede es música. El contrapunto, en términos musicales técnicos, es una forma de componer música en la cual una melodía determina da se entrelaza cpn otras y otras, y la armonía está for mada por ese entrecruzamiento de melodías indepen dientes. Cada Anam /Eara del universo es una de es tas melodías. Y todas ellas juntas en contrapunto ar mónico, incluyendo las que tú mismo generas, forman la música de lo que te pasa.
Anam /tara
En la primitiva iglesia celta el Anam SEara era un maestro o guía espiritual al que se le podía revelar todo lo que sucediera en el yo interior, en la mente, en el corazón. Se formaba así entre una persona y su guía una comunión que trascendía los límites del tiempo y el espacio, una camaradería profunda y especial. De esta primitiva concepción partió el concepto que luego fue desarrollándose en la poesía y el pensamiento cel tas hasta convertirse en la idea más abarcadora de "amistades del universo" de la que venimos hablando.
Una persona puede encontrar uno o más Anam /Eara en otras personas a lo largo de su vida. Pero ade más cada persona es Anam /Eara de otras muchas cosas: de su propia alma, como ya hemos visto, y de su cuer po; también del mundo y las cuestiones esenciales de la vida. En este punto, Anam /Eara deja de tener una con notación de persona física y se convierte en una actitud ante la vida, en una forma de ver el mundo: como una constante interrelación de diversas amistades.
Acción como gracia visible
Desde este punto de vista, tu vida interior ha ce amistad y es Anam /Eara del mundo exterior mediante la acción, mediante el trabajo. La acción también es, como el cuerpo, como el ser humano mismo, ex presión de lo invisible que anhela volverse visible. Cuando, por ejemplo, una inquietud cretiva te nace en el alma, la acción es lo que la torna visible. Pero no hay separación entre el impulso y la obra concreta: son lo mismo, sólo dos expresiones diferentes de lo mismo.
Lo importante de este concepto no es tanto su verificación en la forma en que lo acabamos de ex poner, es decir, de adentro hacia afuera, sino la con traria: cuando la acción proviene del exterior y ante cede a lo interior. El ejemplo más concreto es la acti vidad laboral, la de ganarse el sustento diario.
En ese caso, muchas veces no se trata de una expresión de anhelos internos. Concretamente, la ma yoría de las personas no trabaja de lo que quiere sino de lo que puede. En un proceso inverso, debe enton ces lograr que la acción exterior haga amistad con sus impulsos interiores.
¿Es posible reconciliarse con algo que no he mos elegido? Por supuesto que lo es. Supongamos que eres alguien que tiene inquietudes periodísticas, pero has conseguido un trabajo de vendedor de auto móviles y ya llevas en él algún tiempo porque no se te ha cruzado una alternativa que resulte mejor tanto en lo espiritual como en lo material. Si ese empleo no es la proyección de un impulso interno, ¿cómo logras ser Anam Azara de él? Simplemente poniendo en prác tica la visión poética de la vida.
¿Recuerdas que «hablamos extensamente de ello? En el capítulo "Míralo con ojos nuevos" vimos que la actitud del poeta consiste en mirar todo lo que suce de a cada instante como si fuera algo siempre nuevo, co mo si cada segundo nos trajera una novedad que jamás habíamos experimentado. Con esta visión, con esta acti tud, podrás muy pronto descubrir, en ese empleo que quizá considerabas aburrido y de poco vuelo, las infinitas posibilidades que te perdías por no estar mirando con atención. Piensa por ejemplo en la característica esencial de un empleo así: el trato permanente con per sonas desconocidas, un desfile de nuevos clientes que se renueva todo el tiempo. Si en lugar de sentirte harto de la gente, como suele suceder con muchas personas en esta situación, decides abrir tu alma para que tus sen tidos perciban las potenciales "amistades" de diversa cla se que acechan en cada persona que conoces en tu em pleo, ya las cosas cambian radicalmente y un panorama extenso y pleno de aventura se abre ante ti. Y sólo es tamos mencionando una de las características de tu em pleo que puedes disfrutar. Imagina cuántas más hay si utilizas tu capacidad de ver la vida como un poeta.
Por supuesto que no importa si lees esto sin ser vendedor de automóviles: de sobra entiendes de qué estamos hablando, ¿verdad? Los ejemplos sólo sir ven para situarnos un poco mejor en el tema que tra tamos. Lo importante es comprender que aun cuando la acción provenga del exterior sin que la hayamos elegido, podemos convertirla en otro Anam /Eara que enriquezca nuestra vida.
Los hijos de la luz y las tinieblas
Nos han enseñado a usar la metáfora de la oscuridad como símbolo de lo malo que nos pasa, y también que la solución es que la oscuridad desapa rezca y en su lugar sólo haya luz. Estas metáforas son, esencialmente, un error. Por lo menos para la visión celta. Cuando la oscuridad tiñe tu vida, el verdadero problema no es que haya oscuridad, sino que no ha ya luz. O mejor dicho: el verdadero problema es que estés viendo solamente las tinieblas, que hayas perdi do de vista la luz. También tendrías un problema si sólo vieras luz y nada de oscuridad.
Los celtas, que adoraban la luz del sol, sólo la adoraban en función de que existía la luz de la luna y las tinieblas de la noche. Adoraban una luz que no per día su afinidad con las tinieblas, que no había dejado de lado la fundamental amistad de la luz y la sombra.
Somos tan hijos de la luz como de las tinie blas. De hecho, nuestro cuerpo se formó en la más oscura y acogedora de las soledades: la del vientre ma terno. ¿Por qué no pensar que cuando creemos que a nuestro alrededor todo es oscuridad y no vemos la sa lida, lo que sucede es que estamos en un nuevo perío do de gestación y que pronto habrá un renacimiento? Esto es ver los períodos oscuros de nuestra vida no co mo una desgracia y un sufrimiento, sino como un mo mento de oscuridad que terminará en un parto de luz.
El ciclo que no termina
Estamos demasiado acostumbrados a sufrir. Aunque sufrir en realidad no es un problema, si sufrié ramos por lo que concretamente nos pasa y no de la for ma casi absurda en que lo hacen la mayoría de las pesonas: sufren por lo que les pasa, y además sufren por tener que sufrir. Realmente no suena muy sano, ¿verdad?
Los períodos "oscuros" son preludios de la cla ridad. Si no recuperas la armonía entre luz y tinieblas, si no te reconcilias con la idea de que sólo disfrutarás ple namente la luz si aceptas de igual modo la oscuridad, si no respetas esa amistad inseparable entre la noche y el día, te estarás alejando de la posibilidad de la armonía.
Todas las melodías se integran en la música de lo que te pasa. Si lo aceptas, estás aceptando la ar monización de la danza de los días.
Recuerda que la hora más oscura de cada no che es justo la que precede al nacimiento de cada nuevo día.
mitos celtas iv
La saga de Finn McCumhaill
Estos relatos acerca de la infancia y otras aventuras del héroe irlandés Finn McCumhaill nos muestran a este guerrero en todo su esplendor, pero también, si bien mezclado con lo mítico, nos hablan de los orígenes mismos de la nación irlandesa, parida por la cultura celta. Y además son de deliciosa lectu ra, porque nos transportan a un mundo mágico y lle no de valores espirituales.
La batalla del castillo Enoc
Cumhaill, padre de Finn, rey de Leinster y je fe del clan Baoisne, rigió a los fennianos durante el reinado de Con, el de las cien batallas.
Mientras estaba en las Tierras Altas poniendo De hecho, ya comentamos que la palabra "druida" proviene del gales "derwydd", que se utilizaba para denominar a los poetas; pero etimológicamente la pa labra "derwydd" significa "vidente del roble"; es decir que en esa palabra se encierran varios de los concep tos fundamentales de la visión druídica del mundo: la poesía, la magia, la videncia, el bosque...
El Alfabeto de los Árboles y su desprendi miento, conocido como el Alfabeto de la Mano o de los Dedos, son directamente una herramienta práctica que los celtas nos legaron. Un sistema de lenguaje que ayuda a una visión más clara de las circunstancias de la vida, casi un sistema de videncia, del cual nos ocuparemos en un capítulo en especial, dada su im portancia y complejidad.
La nobleza y la valentía
El pueblo celta era un pueblo de valientes. Pero la valentía no era considerada si no iba acompa ñada de la nobleza. De hecho, sólo el noble tiene ver dadero valor.
La valentía no es la bravuconada del pelea dor, ni la grosería del innoble, ni la arremetida ciega del irresponsable. En la concepción céltica, el valien te es aquel que, al elevar su alma por sobre las pasio nes vulgares, deja de sentir temor. Se llega a la valen tía a través de la nobleza. Esta idea es de una impor tancia central, si tenemos en cuenta que proviene de un pueblo para el cual la batalla y la hazaña bélica eran las formas cotidianas de desarrollarse como so ciedad. Los celtas no eran adalides de la fuerza por la fuerza misma. De hecho, estaban en el extremo total mente opuesto de eso. Que un pueblo guerrero privilegie la nobleza como fuente de valor nos da una idea de lo profundo de la espiritualidad de los celtas.
Haciendo un ejercicio de trasladar esa con cepción a nuestro tiempo, vemos que nuevamente los celtas nos han legado una concepción filosófica que, de saber aprovecharla, puede sernos de enorme bene ficio. Nuestro mundo contemporáneo está lleno de co sas innobles, y se caracteriza además por un estado de permanente competencia feroz y ciega entre las perso nas que, lejos de unirse en busca de un bien común, son cada día más individualistas y agresivas. Se podría decir que se necesita valor para moverse y luchar en un mundo tan duro, y que seguramente los más va lientes serán los que prevalezcan. Pero al echar una mirada a cómo están las cosas hoy por hoy, es fácil darse cuenta de que tanta lucha entre los hombres y tanta violencia espiritual y social no nos han llevado a ninguna parte. Y la razón es que no hay nobleza en la batalla cotidiana, sino sólo brutal supervivencia.
Por eso hay que rescatar el camino espiritual de los celtas: desde una visión poética y mágica de la vida, trabajemos sobre la nobleza de espíritu y de in tenciones para que sea ésa la base del valor con que nos enfrentemos a la batalla cotidiana. Sólo así el re sultado de la lucha será positivo.
La amistad y la guerra
En lo expresado en el párrafo anterior hay una primera clave para entender por qué se incluye la guerra como una de las bases de la filosofía celta. De otro modo, estaríamos hablando de ensalzar la belico sidad y la violencia, que no son justamente los mejo res valores espirituales que poseemos los hombres. Pero para los celtas la idea de guerra, además de par tir desde la nobleza, se refiere principalmente a una actitud ante la vida: somos guerreros que deben pe lear por su territorio y defenderlo, sin grosera agresifreno a las tentativas de los romanos y otros merodea dores que intentaban la invasión, alrededor del año 154 de la era cristiana, el "Ard-Righ" Con transfirió sus cargos y títulos a su "daltha" (padre adoptivo) Crimt han. Al enterarse de esto, Cumhaill desembarcó en In ver Colpa (Drogheda), desposeyó de todo a Crimthan y efectuó correrías por Bregia (planicie del Boyne hasta las colinas de Dublín) y hasta el propio Meath, capturando botín de ganado y esclavos, hombres y mujeres, capas, escudos y armas bien templadas, co tas de malla y valiosos tableros y piezas de ajedrez. Los ganaderos, agricultores y pequeños jefes se que jaron con vehemencia al rey, y, en consecuencia, és te envió a veloces heraldos al Naas de los Reyes, en tonces capital de North Leinster, ordenándole a Cum haill que concurriera a una asamblea nacional de Ta ra, para responder por sus ultrajes. Al negarse Cum haill, Con llamó en su ayuda a Goll Mac Morna, el me jor guerrero del Connaught, junto con los jefes del Ulster: Achy, el de la nuca roja; Iomchy, el del brazo rojo, y el terrible guerrero Liath Luachra (juncos gri ses), un jefe deshonrado por Cumhaill. A Coll se le prometió el comando de los fennianos, y a Liath Luachra, el mágico Corrbolg (Defensa del Cuerpo), y la ayuda del pescador de los Boyne, que estaba habi tuado a tragar, en tres bocados, "tantos peces de ese río, siempre hermoso, como los que se necesitaban para darles de comer a todas las fuerzas de Cumhaill".
De modo que se hizo el desafío y se convino una batalla campal en la herbosa planicie del lado es te del Cnucha (castillo Enoc). Mientras se realizaban los preparativos, Cumhaill se encontró en una de sus cacerías con la bella Muirrean, hija del poderoso drui da Tadg, "el del flanco luminoso", cuya morada era la fortaleza de Almuin (Colina de Alien). Como un nefas to destino se estaba interponiendo en esos momentos en el camino del guerrero, éste olvidó sus votos cabaUerescos y el respeto por la pureza femenina, tan pro fundamente arraigado en el temperamento celta.
Cuando-ya era demasiado tarde, lo acometie ron hondos y torturantes remordimientos, pero el irri tado y poderoso padre de Muirrean hizo voto, ante sus dioses, de infligirle una irrevocable derrota y muerte. Al aproximarse el día de la lucha, Cumhaill envió a su Balar, el de los pies ligeros, a la mágica co lina de Maev, la reina Sighe, que moraba en el encan tado pareje de Carmain (Wexford), en busca de la im penetrable cota de malla, llamada el Corrbolgy de la alabarda y veneblo correspondientes, irresistibles, y cuyo puño ostentaba incrustaciones de joyas. Pero el vengativo Tadg esparció tan densa niebla druídica en el camino del emisario que éste no logró encontrar el túmulo encantado. De modo que Cumhaill debió con tentarse con armas inferiores, proporcionadas por Aoiné (Venus), la reina Sighe de Naas.
A los camaradas de Cumhaill les advirtieron que, por haber olvidado éste sus votos, hechos en co mún con todos los fianna, de no ultrajar nunca a mu jer alguna, la derrota y la muerte lo esperaban en Cnucha. La mayoría de ellos se dispersaron camino de sus hogares, antes de alborear el día de la batalla. Con un punzante presentimiento de su infortunada suerte, la víspera de la batalla Cumhaill llamó a Boghmin, su emisaria, y le habló así:
—Mi rápida y fiel Boghmin, la noche de la tumba se está espesando rápidamente en torno de mí, y me dirijo a ti por última vez. Ve sin demora al fue te de Almuin. Busca a Muirrean, la de los cabellos de oro, y dile que el mayor de mis dolores, al abandonar la vida, es el mal que ella ha sufrido por culpa mía. Atiéndela diligentemente y cuando haya nacido mi hi jo, huye con él y haz que se críe en los sitios más se cretos que puedas encontrar. De no ser así, el airado Tadg lo aniquilaría. El sabio Conmean, el druida, hapredicho su destino y pronosticado que, bajo su direc ción, la fama de los fianna de Erin superará, con mu cho, a la que disfruta bajo la mía. Suplícale a Muirrean, la de los cabellos de oro, que me perdone. Adiós.
Cuando a la mañana siguiente el sol brilló plácidamente sobre la planicie, los clanes de Leinster y los del noble Eogan de Munster, una fuerza peque ña pero compacta, se precipitó entre las numerosas huestes del Ulter, Conach y Meath, como un grupo de nobles y feroces perros en medio de una manada de lobos desesperados y voraces. Así derribaron, traspa saron, mataron y dispersaron a muchos enemigos, que se vieron reemplazados, empero, por nuevos y fuertes combatientes, hasta que sus cansados brazos apenas si pudieron esgrimir la espada o arrojar el venablo. Cen tenares y más centenares de hombres perecieron aquel día bajo las irresistibles armas de Cumhaill, y cuando él y Goll, hijo de Morna, se trabaron en lucha, fue co mo el encuentro de dos halcones sobre una roca, de dos toros furiosos o de dos embravecidos leones. Gruesa era la dura piel morena de Goll, rasgada por la afilada hoja de Cumhaill, pero cuando ambos se vie ron separados por la presión de los guerreros que combatían, el venablo del héreo del Conacht cruzó los aires con poderasa fuerza, desgarró la loriga, la cami sa de seda y el corazón del fuerte hijo de Trenmor, y la verde hierba se tiñó con su sangre.
Una y otra vez llamó la penetrante trompa de Eogan a las tropas del Leinster y del Munster a la de clinante lucha; y cuando se hubo perdido toda espe ranza, sus soldados se retiraron en cerrada formación de batalla y aun así mantuvieron a raya a sus furiosos enemigos. De este modo, terminó la memorable bata lla de Cnucha, en cuyo relato no se mencionan hon das, flechas, arcos, mazas o hachas de combate. Las alabardas de bronce, de doble filo, y forma de hoja, y los venablos y jabalinas que volaban de las manos,fueron los mismos que cantara Homero y que cum plieran su obra de muerte en la llanura de Troya.
La juventud de Finn
La fiel Boghmin ejecutó amorosamente el le gado de Cumhaill y, ayudada por la comadrona Fie cal, crió al hijo del jefe en una caverna vecina a Slie ve Bloom (Blama). Lo llamó Deimne, y el niño reve ló su noble estirpe a temprana edad. Cuando el niño hubo llegado a la juventud, su madre adoptiva se aventuró con él hasta la misma Tara, para asistir a la celebración de los juegos de jóvenes no calificados aún para el rango de "curáis". Tanto se distinguió en ellos, que el rey exclamó con admiración:
—¿Cómo se llama este "Paustha Finn" ("her moso joven")?
—¡Gracias, oh, Con de las Cien Batallas, por haberle dado un nombre! —respondió la nodriza—. Finn es y Finn será para siempre.
—¡Por tu real mano! —exclamó uno de los laochs de Conacht—. ¡Ése es el hijo de Cumhaill, hijo de Trenmor! ¡Apodérate de él!
Pero estas palabras fueron harto tardías. Boghmin, aferrando al niño y echándoselo sobre los hombros, había pasado por entre la concurrencia an tes de que pudiera hacerse nada, y la veloz emisaria, que no había perdido aún la agilidad de sus miem bros, no tardó en poner suficiente distancia entre su carga y sus enemigos.
La hazaña siguiente, cumplida por nuestro jo ven, fue la adquisición de un saber sobrenatural, pro bando el salmón destinado al druida Finn.
Este sabio, no contento con la sabiduría ya adquirida por él, estaba resuelto a conseguir el "sal món del conocimiento", ya que, al gustarlo, sabría todo lo que sucediera en Erin en cualquier momento. Se detuvo, pues, en un vado del Boyne y les encargó a todos sus discípulos, entre los cuales estaba Finn (lla mado entonces Deimne), que atraparan salmón, asán dolo y sirviéndolo. Tenían severas órdenes de no acer car a sus lenguas o labios uno solo de los peces así co cidos. Cierto día, Finn, al ver una ampolla sobre el flanco del pez que estaba en la cazuela, la oprimió con el pulgar, y al sentir una leve quemadura, se aplicó el pulgar a los labios. De inmediato se enteró de lo que estaba pasando en las cortes de Tara, Naas y Emania. Entonces, corrió a contarle al druida lo ocurrido.
—¿Cómo pudo haber pasado esto?—dijo el decepcionado druida—. Mi arte me enseñó que el sal món del conocimiento debía ser gustado por un Finn. Yo soy Finn y tú eres Deimne.
—Sí; pero también soy Finn. Me llamó así el propio Con de las Cien Batallas.
—Bien. Ya veo que el destino está en mi contra. Elude por algún tiempo el poder del Ard— Righ. Cuando llegue la oportunidad, explícale tu fla mante don y él se sentirá harto contento de nombrar te comandante en jefe de los fennianos.
El primer casamiento de Finn
"Me extravié —cuenta Finn— y fui a dar a Lughar Diega, un sitio del sur. Allí vi a dos grupos dis tintos de personas, congregados en dos altos montes de piedras, opuestos el uno al otro. A cada lado había un hondo y terrorífico precipicio y, entre ambos, un valle espantoso arrasado por los vientos. Pregunté la razón de que aquellas gentes se hubieran dispuesto en grupos tan separados. Entonces me informaron que Shane M Carrol, hijo de Crovan, rey de Kerry Luachra, había sentido repentinamente una corriente de afecto y un torrente de profundo amor por Donae, hija de Daire, y que la condición exigida por ésta al galán era que éste saltara por sobre el valle una vez por año; pe ro que, cuando Shane llegaba al borde del abismo, se resistía a saltar. Pregunté si la joven se casaría con cual quier hombre que lo hiciera. Ella replicó que jamás ha bía visto un hombre peor vestido que yo (mi atavío consistía en las pieles de los animales que había mata do poco antes para alimentarme y de ahí que me apo daran entonces Gila na Chroicean, o sea, el joven de las pieles); pero agregó que no veía defecto alguno en mi aspecto personal y que me aceptaría si yo obtenía éxito. De modo que me envolví bien en mis pieles, co rrí hacia el borde del abismo y salté en forma realmen te veloz y científica al lado opuesto. Luego, con un ele vado, leve y brioso salto, volví al punto de partida, y la princesa me dio ropa adecuada y se convirtió en mi esposa, comprometiéndome, por solemne geasa, a rea lizar la misma hazaña cada año."
Finn siempre la cumplió con éxito, salvo un infausto día en cuya mañana se encontró con una lie bre o una mujer pelirroja al acercarse al abismo.
Como lo predijera el druida de Boyne, Finn, después de haber dado algunas pruebas de fuerza en Conacht y de haber castigado a algunos enemigos de su familia, obtuvo el favor del rey Cormac. Éste apre ció la ventaja que significaba para el bienestar gene ral obtener los servicios de un jefe que se distinguie ra por su heroísmo y que estaba dotado de dotes tan sobrenaturales como las que poseía Finn. De modo que llamó a su presencia a Goll y tanto ejercitó sus dotes persuasivas (Gol era más obstinado que ambi cioso), que Goll consintió en ocupar el segundo lugar en la milicia racional. En las rapsodias ossiánicas, Goll le ayuda a su jefe sólo por razones de lealtad. Al apro ximarse un peligro inminente, lo afronta intrépida mente, pero nunca se adelanta para emprender alguna de las caballerescas empresas tan frecuentes en la historia de ese cuerpo armado; le es imposible olvidar que el padre Finn ha aparecido por su mano. Es más temible en la lucha que el propio Finn, siendo supe rado solamente por Diarmuid y por el incomparable Oscur. Diarmuid tiene cierta semejanza, en su carác ter y suerte, con sir Lancelot y sir Tristán; el propio Finn se parece al rey Arturo y a Agamenón. El calvo Gonán es Tersites, hombre no del todo exento de un valor animal; Goll, por su parte, es una amalgama de Ayax y Diomedes, y el resto de ellos son amables y generosos como Don Quijote, pero desprovistos de características sobresalientes, salvo en cuanto a la ve locidad, poseída por Caeilte Mac Roñan, a la inspira ción poética de Osín, Fergus, y además.
Cómo eligió Finn a su esposa
Este gran jefe tuvo en su tiempo más de una dueña de su corazón; pero como no parece haber existido poligamia en tiempos de los celtas, cabe su poner que no se casó con alguna de ellas en vida de otra.
En los primeros tiempos de su fama, Finn fue objeto de la censura general por permitirse las liberta des propias de la vida del célibe. De modo que la opi nión lo obligó a cambiar de estado civil. Pero aquí sur gió una dificultad. Sólo podía emparentarse con la fa milia de un rey o de un jefe; por lo tanto, se ganaría la mala voluntad de muchos otros. Pero Finn se mos traba a la altura de las circunstancias. Hizo saber que, ya que su objeto al elegir esposa era la mayor gloria de los fianna, pues deseaba ser padre de valientes y vigorosos héroes, se ubicaría determinado día en una alta colina del Munster. Invitaba respetuosamente a to das las damas que deseaban ser madres de héroes a situarse al pie de la mencionada colina y a emprender, ante una señal dada, la carrera hacia la cumbre, don de él estaría pronto a recibir, con los brazos y el cora zón abiertos, a la bella competidora de robusta cons titución y veloces miembros que fuese la primera en bendecirlo con su presencia. La invitación no fue des deñada. Muchas hermosas y dinámicas damas se lan zaron impetuosamente por entre rocas, hierbas y bre zos, al ver la señal, y, de acuerdo con las crónicas so bre lo ocurrido. Grainne, hija del rey Cormac, aventa jó a sus rivales. Como las nupcias de Finn y de Grain ne son narradas en forma distinta en uno de los me jores romances ossiánicos, nos inclinamos a creer que la predecesora de Grainne, la rubia y veloz Maghneiss, fue quien obtuvo la victoria ese día. Sea como fuere, la colina se llamó desde entonces Silabh na Bhan Fionn (La colina de las mujeres hermosas).
Lady Maghneiss murió a su debido tiempo, y Finn obtuvo la mano de la hija del rey Cormac. Esta boda fue infortunada por ambas partes. El día de las nupcias, Grainne comprometió a Diarmuid por geasa a raptarla, y la fuga y la persecución forman el tema del tercer tomo de las "Memorias ossiánicas".
La persecución de Diarmuid y Grainne
Diarmuid, desgraciadamente, estaba dotado de un "ball seirce" (lunar) en el hombro y Grainne, al verlo mientras estaba sentada junto a la ventana de su solario y él jugaba al coman (hockey), se enamoró de Diarmuid sin poder remediarlo, como le sucediera a la desventurada Fedra con su hijastro Hipólito.
Al comprometerlo Grainne al raptarla, Diar muid la obedeció con gran dolor. Aquello significaba agraviar profundamente a su jefe, pero no se podía pensar el negarse al mandato de una dama. La persecución, en la que les pisaron los talones, y la forma milagrosa en que se salvaron muchas veces de ser atrapados, fueron tales como cabía esperarlo; pero los guerreros hermanos de Diarmuid, Osín, Oscur, Caeilte el veloz, MacLuacha, Fergus el poeta, y los demás, lle varon a la práctica las vengativas intentonas de Finn en una forma muy desagradable para su airado jefe. Les dieron a los fugitivos todas las oportunidades po sibles de huir, porque sabían perfectamente cuan rea cio se había mostrado Diarmuid a aquel rapto al prin cipio. Los campesinos señalan aún los sitios en que se detuvieron Diarmuid y Grainne para descansar, marca dos con piedras verticales y que se llaman aún "Lechos de Diarmuid y Grainne". En cuanto a la fortuna cómo acogió el héroe a los ayudantes de Finn, he aquí una muestra tomada de las "Memorias ossiánicas".
"Se acercó a los guerreros y comenzó a ma tarlos heroicamente y con ágil valor. Pasó por debajo de ellos, por sobre ellos, como un halcón por entre pájaros pequeños, o un lobo por entre una majada de débiles ovejas. Diarmuid atravesó de parte a parte la centellante y muy hermosa malla de los hombres de Lochlann, de modo que no se fue de allí un solo hom bre para dar noticias de lo ocurrido, ya que afligió a todos la crueldad de la muerte."
Finn se vio obligado finalmente a hacer la paz; y, en cierta oportunidad, él y Diarmuid fueron de caza a Ben Gulban de Sligo en compañía de otros. Un joven muerto años antes por Donn, el padre de Diar muid, había sido transformado en el momento de mo rir en jabalí druídico y señalado para matar algún día futuro al hijo de su matador, pero, al propio tiempo, Diarmuid había sido puesto en guardia a fin de que no diera caza al mágico animal. Cuando él y Finn es taban conversando, el jabalí predestinado embistió como un rayo colina arriba.
Diarmuid sólo disponía en ese momento de una espada de inferior calidad, pero con ella le ases tó a la bestia un poderoso golpe que partió en dos el mal templado bronce: y al resbalar Diarmuid, la bes tia le desgarró el costado con su colmillo. Cuando el encantado animal volvió a la carga precipitándose co lina abajo, Diarmuid le destrozó el cráneo con un fuerte golpe de la empuñadura de su traidora espada. A todo esto, la vida comenzaba a escapársele a Diar muid a borbotones, pero Finn podía salvarlo trayén dole, de un manantial cercano, un trago de agua en cerrado en el hueco de sus palmas juntas. Oscur, Osín, Caeilte, Fergus y MacLuacha habían acudido presurosamente a aquel paraje e incitaron con empe ño a Finn a que se diera prisa, pero él cumplió la ta rea con tanta lentitud y desgano, que cuando el agua tocó los labios de Diarmuid, éste había muerto ya.
Tres gritos de indignación brotaron de la bo ca de Oscur y los demás, y de no haber sido por sus compulsivos juramentos de fidelidad, habrían matado a su jefe de inmediato. En memoria del trágico suce so, a aquel sitio se lo llamó desde entonces el "Túmu lo de la Empuñadura de la Espada". Los arqueólogos hallan semejanza entre esto y la leyenda de Venus, Adonis y el jabalí.
Finn, víctima de la magia
Finn, el hijo de Cumhaill, se había quedado cierto día solo mientras sus caballeros estaban entrega dos a la caza, y paseando llegó a una ancha y hermo sa planicie que se extendía a lo largo de la playa. Allí vio a los doce hijos de Bawr Sculloge que jugaban al coman, y los golpes que le asestaban a la pelota eran maravillosos y corrían detrás de ella con mayor rapi dez que el viento. Al acercarse Finn, los jugadores in terrumpieron su juego y adelantándose lo aclamaron todos ellos como protector de los agraviados y defen sor de la isla frente a los extranjeros blancos.
—Si quieres divertirte, Finn, hijo de Cum haill—dijo el jefe del grupo—, toma mi coman y do blega la vanidad de mis adversarios.
—No haré gran honor a vuestro partido con este juguete —dijo Finn, tomando el coman entre el índice y el pulgar.
—No te preocupes por eso —dijo el jefe de los jugadores.
Y sacó del bolsillo un neanthog (ortiga), y murmurando sobre ella un hechizo y pasándola tres veces de una mano a otra, la ortiga se convirtió en una arma digna de la mano del hijo de Cumhaill.
Valía un año de vida el ver los golpes asesta dos por el jefe, como también el oír el tremendo rui do causado cuando el coman se encontraba con la pe lota y la arrojaba hasta que se perdía de vista. Y allí estaba Cosh Lúa (pies ligeros) para perseguir al globo volador y traerlo de regreso.
—He aquí mi mano —dijo el mayor de ellos, admirado—. Es la primera vez que veo jugar hockey.
El bando de Finn ganó el primer partido, y cuando estaban descansando para emprender el se gundo, se acercó a la playa una barca, y un hombre saltó a tierra y se aproximó a ellos.
—¡Salud, noble y valeroso jefe! —dijo diri giéndose a Finn—. La reina de Sciana Breaca ("la jo ya jaspeada") te impone la "geasa" de venir a visitar la a su isla inmediatamente. Es perseguida por la po derosa hechicera Chluas Haistig ("oreja chata") y le han aconsejado que te pida ayuda.
—Quizás en vano —dijo Finn—. Gracias al don del salmón de la sabiduría, puedo ver lo que su cede en todos los sitios de la isla, pero no estoy pro visto de talismanes contra la brujería.
—Que esto no sea un obstáculo para ti —dijo Gruñe, el mayor de los Bawr Sculloge—. Mis dos hermanos, Bechunach ("ladrón") y Cluas Guillin, y yo mismo, iremos contigo. No hemos nacido ayer.
Tomó dos ramas de avellano en la mano. Y cuando el grupo hubo llegado a la orilla, una de las ramas se convirtió en una barca y la otra en mástil. Gruñe se puso al timón. Uno de sus hermanos mane jó el velamen, otro se encargó de achicar el agua, y así llegaron al puerto de la isla y allí el timonel ama rró la barca a un poste.
Visitaron a la reina y fueron tratados hospita lariamente, y después de un agasajo con las mejores viandas y licores, ella explicó sus apuros:
—Yo tenía dos hermosos niños, y cuando ambos contaban un año de edad se enfermaron y en la tercera noche se los llevó la perversa bruja Chluas Haistig. Mi hijo menor, que ahora cuenta con un año de edad, ha pasado ya dos noches enfermo. Esta no che, seguramente, la hechicera se lo llevará, a menos que tú y tus amigos lo impidan.
Al llegar las tinieblas, Finn y los tres herma nos se instalaron en el aposento del niño enfermo. Gruñe y Bechunach jugaron ajedrez, Cluas Guillin vi giló y Finn se quedó tendido sobre una yacija. Sobre la mesa había vasijas llenas de vino español, hidromiel y cerveza danesa. Los dos jugadores estaban atentos a su juego, el centinela tenía los sentidos tensos con el esfuerzo, y un sueño druídico se apoderó del hijo de Cumhaill. En tres ocasiones hizo poderosos esfuerzos por mantenerse despierto; y las tres veces se sintió do minado por un gran cansancio. Los hermanos sonrie ron ante esa derrota, pero lo dejaron reposar.
Pronto el niño comenzó a gemir. Los tres jó venes hermanos se sintieron poseídos por una sensa ción de horror, y se vio descender por una abertura del techo, situada sobre la lumbre, un brazo largo, fla co y velludo. Aunque a Cluas Guillin le castañeteaban
los dientes de terror, saltó hacia adelante, aferró la mano y la retuvo con firmeza. La poderosa bruja, que estaba tendida sobre el techo, realizó grandes esfuer zos por liberarse pero no pudo. Otro y otro más, y fi nalmente el brazo atravesó el cuerpo de Cluas. Se apoderó de éste un mortal desfallecimiento; los otros dos acudieron en su ayuda, y al volver Cluas en sí ya no vieron al niño ni al brazo. Los tres se miraron consternados, pero entonces Cluas exclamó:
—Gruñe, toma tus flechas; Bechunach, toma tu cuerda. Persigamos a esa maldita druidesa.
A los pocos minutos, los tres estaban junto al poste de amarre y se alejaban en la barca con la velo cidad de un viento huracanado, hasta que avistaron la torre encantada de la hechicera. Ésta parecía construida en fuertes barras de hierro verticales, cuyos espacios in termedios estaban revestidos de placas de hierro. Una pálida llama azul se elevaba en torno de la torre, que giraba sin cesar. Apenas se hubo acercado la barca, Cluas empezó a musitar hechizos en verso y a levantar y bajar las manos con las palmas invertidas. Solicitó de los dioses que le enviaran un pesado sueño a la perver sa moradora del lugar y detuvieran el movimiento de la torre. Los hechizos surtieron su efecto, y Bechunach to mó una escalera de cuerda y la arrojó con preciso y po deroso movimiento, enganchándola en la puntiaguda cúspide del empinado tejado circular, y luego subió por ella más rápido que el gato montes de los bosques. Al mirar por la abertura, Bechunach vio a la terrible mujer tendida en el suelo y abatida por el sueño mágico, y en el suelo la mancha de sangre que fluía aún de su hom bro desgarrado, y los tres pequeños niños que lloraban, procurando que la sangre no tocara sus pies. Bajando al aposento, Bechunach los calmó y los bajó uno por uno hasta la barca por la escalera de cuerda.
Apenas la barca hubo emprendido veloz el ca mino de regreso, el poder de los hechizos comenzó a disiparse, la torre a girar de nuevo y sobre las olas se oyó el alarido de la bruja. Éste era tan terrible que si Cluas no hubiese cubierto las cabezas de los niños con una gruesa manta, sus almas hubieran abandonado sus cuerpos por el terror. Pudo verse que bajaba del edifi cio una oscura forma y no tardó en oírse el rumor de un remo de la barca en que la bruja los perseguía.
—Tiende la cuerda de tu arco, Gruñe —dijo Cluas—, y pon a salvo tu reputación.
Agitó las manos y dijo sus encantamientos, y la luz que brotó de las yemas de sus dedos iluminó las tempestuosas olas oscuras y coronadas de espu mas. La infernal mujer, con su barca, se estaba acer cando con la rapidez del pensamiento, pero apenas la luz se hubo posado sobre su espantosa figura se oyó el vibrante sonido del arco de Gruñe y el rumor sor do de la flecha que se clavaba en su pecho. Barca y bruja se hundieron en las aguas: la mágica luz que brotaba de los dedos de Cluas se esfumó, pero una llamarada púrpura seguía aleteando aún sobre el sitio en que se hundiera la hechicera.
Cuando se acercaron a puerto, el embarcade ro y sus alrededores estaban iluminados por numero sas antorchas sostenidas por manos de gentes ansio sas, y al ver la multitud a los tres niños y a sus salva dores, retembló el cielo de vítores y gritos de júbilo.
A la entrada del fuerte se encontraron con la reina y su séquito, y la alegría que les proporcionó el ver a los niños recobrados no puede describirse. Finn había despertado en el momento en que la hechicera murió, y estaba recorriendo el puerto a grandes pasos, furioso contra sí mismo. Su saber druídico le había per mitido adivinar que los niños volvían sanos y salvos, dándole así a la reina la buena nueva; por eso el pue blo estaba agolpado en el embarcadero esperando.
Finn y los tres jóvenes se quedaron tres me ses en el palacio de la reina de Sciana Breaca; y, en los dientes de terror, saltó hacia adelante, aferró la mano y la retuvo con firmeza. La poderosa bruja, que estaba tendida sobre el techo, realizó grandes esfuer zos por liberarse pero no pudo. Otro y otro más, y fi nalmente el brazo atravesó el cuerpo de Cluas. Se apoderó de éste un mortal desfallecimiento; los otros dos acudieron en su ayuda, y al volver Cluas en sí ya no vieron al niño ni al brazo. Los tres se miraron consternados, pero entonces Cluas exclamó:
—Gruñe, toma tus flechas; Bechunach, toma tu cuerda. Persigamos a esa maldita druidesa.
A los pocos minutos, los tres estaban junto al poste de amarre y se alejaban en la barca con la velo cidad de un viento huracanado, hasta que avistaron la torre encantada de la hechicera. Ésta parecía construida en fuertes barras de hierro verticales, cuyos espacios in termedios estaban revestidos de placas de hierro. Una pálida llama azul se elevaba en torno de la torre, que giraba sin cesar. Apenas se hubo acercado la barca, Cluas empezó a musitar hechizos en verso y a levantar y bajar las manos con las palmas invertidas. Solicitó de los dioses que le enviaran un pesado sueño a la perver sa moradora del lugar y detuvieran el movimiento de la torre. Los hechizos surtieron su efecto, y Bechunach to mó una escalera de cuerda y la arrojó con preciso y po deroso movimiento, enganchándola en la puntiaguda cúspide del empinado tejado circular, y luego subió por ella más rápido que el gato montes de los bosques. Al mirar por la abertura, Bechunach vio a la terrible mujer tendida en el suelo y abatida por el sueño mágico, y en el suelo la mancha de sangre que fluía aún de su hom bro desgarrado, y los tres pequeños niños que lloraban, procurando que la sangre no tocara sus pies. Bajando al aposento, Bechunach los calmó y los bajó uno por uno hasta la barca por la escalera de cuerda.
Apenas la barca hubo emprendido veloz el ca mino de regreso, el poder de los hechizos comenzó a disiparse, la torre a girar de nuevo y sobre las olas se oyó el alarido de la bruja. Éste era tan terrible que si Cluas no hubiese cubierto las cabezas de los niños con una gruesa manta, sus almas hubieran abandonado sus cuerpos por el terror. Pudo verse que bajaba del edifi cio una oscura forma y no tardó en oírse el rumor de un remo de la barca en que la bruja los perseguía.
—Tiende la cuerda de tu arco, Gruñe —dijo Cluas—, y pon a salvo tu reputación.
Agitó las manos y dijo sus encantamientos, y la luz que brotó de las yemas de sus dedos iluminó las tempestuosas olas oscuras y coronadas de espu mas. La infernal mujer, con su barca, se estaba acer cando con la rapidez del pensamiento, pero apenas la luz se hubo posado sobre su espantosa figura se oyó el vibrante sonido del arco de Gruñe y el rumor sor do de la flecha que se clavaba en su pecho. Barca y bruja se hundieron en las aguas: la mágica luz que brotaba de los dedos de Cluas se esfumó, pero una llamarada púrpura seguía aleteando aún sobre el sitio en que se hundiera la hechicera.
Cuando se acercaron a puerto, el embarcade ro y sus alrededores estaban iluminados por numero sas antorchas sostenidas por manos de gentes ansio sas, y al ver la multitud a los tres niños y a sus salva dores, retembló el cielo de vítores y gritos de júbilo.
A la entrada del fuerte se encontraron con la reina y su séquito, y la alegría que les proporcionó el ver a los niños recobrados no puede describirse. Finn había despertado en el momento en que la hechicera murió, y estaba recorriendo el puerto a grandes pasos, furioso contra sí mismo. Su saber druídico le había per mitido adivinar que los niños volvían sanos y salvos, dándole así a la reina la buena nueva; por eso el pue blo estaba agolpado en el embarcadero esperando.
Finn y los tres jóvenes se quedaron tres me ses en el palacio de la reina de Sciana Breaca; y, en adelante, cada año los hijos de Bawr Sculloge recibie ron una barca cargada de oro y plata y piedras pre ciosas y bien cincelados yelmos, escudos y lorigas y mesas de ajedrez y ricas capas, en el mismo sitio don de el emisario de la reina impusiera la geasa al famo so hijo de Cumhaill.
celebración dee misterio
Quizá la mayor enseñanza que podamos extraer de la sabiduría celta es ésta: el verdadero sentido de la vida está en el misterio.
Si puedes prever todo lo que pasa con tu vi da, en realidad estás casi muerto. Sólo en la muerte no hay sorpresa. Si puedes, en cambio, regocijarte sabien do que el instante siguiente es un puro misterio y cual quier cosa puede pasar, y cualquier cosa que pase será algo que te enriquecerá porque has aprendido a convi vir en amistad con las cosas del mundo, entonces estás en estado de gracia, y tu espíritu goza de la libertad que sólo esta armonía con el universo puede otorgarte.
ran fascinación por una parte pero también inquietud, zozobra, exasperación en algunos casos. Esto es así porque aunque las cuestiones trascendentales de la vida son misterios nos enseñan que todo debe ser "claro" y tener una "explicación racional". El resulta do de esta contradicción es que vivimos en conflicto con lo trascendental y hasta enfretados a cosas que en realidad son lo mejor que puede pasarnos.
El primero de estos misterios es el nacimiento. Aunque suene casi tonto, es el momento más trascen dental de la vida de cada persona porque sin él no hay tal persona. Sin embargo, en general nadie piensa mu cho en el milagro de haber nacido. Y mucho menos en el misterio enorme e insondable que es haber nacido a determinada hora y día, en determinada familia, en de terminado lugar del mundo... El nacimiento es apenas una alegría cuando somos niños, debido a las posibili dades de recibir regalos el día en que ese hecho se conmemora, y una fecha molesta cuando empezamos a acumular años y no sabemos qué hacer con ellos. En resumen, el máximo milagro y el mayor misterio de nuestra vida suele pasar casi inadvertido en cuanto a milagro y misterio, para la mayoría de la gente.
El signo del amor
El otro gran milagro es, por supuesto, el amor. Y también el segundo gran misterio. Ésta es la verdadera razón de que el amor traiga tantos proble mas en las personas: en una cultura prisionera de las definiciones rígidas y "exactas", el misterio es motivo de conflicto, el misterio enoja y exaspera.
Sólo un ser tan complejo como el hombre puede haber sido dotado de tal maravilla: el poder de vivir el amor, y convertirlo en una fuente de conflicto permanente. Todo en el amor es conflicto, todo es motivo de conversación y discusión. Todo es, en nuestra triste época, aburrido y sin sabor.
¡Pensar que las personas hablan durante ho ras acerca de su relación amorosa con otra persona, el porqué de ese amor, los motivos racionales de esa unión! Suena ridículo, francamente ridículo. El amor no se habla. De hecho, cuando tienes que hablar acerca del amor es porque no estás hablando de amor. Lo que pasa es que mientras no aprendas a aceptar el misterio y convivir gozosamente con él, te verás reducido a un simple ejecutor de actos sexuales y esporádicos gestos de ternura saboteados constan temente por un diálogo ininterrumpido.
Las parejas deben dialogar, por cierto. Pero, ¿quién te dijo que dialogar es cambiar frases e ideas mediante la expresión oral? En el amor hay infinitas maneras de dialogar, ¿por qué las personas siempre eligen la peor de todas, la palabra? Porque, eso tenlo por seguro, no hay nada peor que la palabra para me terse con un misterio.
El amor no puede ser jamás un conflicto en el sentido actual de ese término. Sí una guerra, una dulce guerra, pero nunca una aburrida discusión de puntos de vista. ¡Si hasta se habla de sexo puro y sexo impuro! ¿O no es así? ¿Cuántas veces habrás oído esa clase de discusión moral? Ahora bien: en un uni verso donde cada cosa se amiga de su complemento porque en realidad no hay división sino diferentes as pectos de una misma cosa, ambigüedad y misterio, ¿cómo podemos distinguir entre el sexo puro y uno que supuestamente no lo es?
En la antigua Irlanda, los celtas celebraban el amor y el sexo como una sola cosa, inseparable, qui zá como la más perfecta de las amistades. El amor y el sexo son, para los celtas, el mejor ejemplo de Anam /Eara. El signo del amor es la trascendencia de lo hu mano. Sólo a través del amor alcanzas a vislumbrar la vidad sino con noble valentía. El territorio a defender es el espíritu. La patria que estamos construyendo se llama armonía humana.
Es cierto que los primitivos celtas estaban agrupados en clanes que tenían características turbu lentas y belicosas. Pero, haciendo abstracción de la época brutal en que vivieron, debemos rescatar sus características profundas y nobles. Eran guerreros ce losos de su independencia, al punto de llegar a ser antagónicos incluso con otros clanes celtas.
Este sentido de la independencia como un valor fundamental e imprescindible podría hablar de un individualismo egoísta, pero no es así porque en la filosofía celta esta idea se complementa con otra también fundamental y además inseparable: el con cepto de la amistad. Los celtas aspiraban a combinar el sentido de la independencia individual y social co mo un valor supremo e innegociable con una perma nente inclinación a la celebración de la hermandad con los semejantes. Eran algo así como individualistas sin egoísmo, capaces de compartirlo todo con su "Anam Azara", que significa "amigo del alma".
He aquí otro aporte maravilloso que nos le garon los celtas. En el mundo contemporáneo se ve en general individualismo a ultranza, egoísta y final mente autodestructivo; la respuesta a eso generalmen te fue un comunitarismo tendiente a un utópico bien común, pero en el cual la persona sacrifica mucho de su individualidad en pos de una armonía global (co mo en general predicaron siempre los movimientos pacifistas, el hippismo, y demás) que casi nunca se convierte en algo concreto. Los celtas nos enseñan que hay una tercera vía, y que el individualismo no se contradice con lo fraternal. Es más:
La única manera de poder compartir es cuando tu independencia individual es absoluta.
la filosofía de los celtas, hoy
Ya hemos adelantado algunas de las cla ves que hacen que la antigua sabiduría de los celtas pueda adecuarse a muchas de las nece sidades espirituales de cualquier persona de estos días. Ahora empezaremos a profundizar sobre estos aspectos de lo que hemos denominado el "legado fi losófico celta".
Una filosofía sin escuela
Por supuesto que no existe hoy en día algo así como una "escuela filosófica celta". Esta filosofía no es como, digamos, el yoga o el budismo; no tiene una metodología ni una serie de principios, tampoco técni cas de meditación ni postulados ordenados en precep tos. Nada que se parezca a una escuela. De hecho, los druidas no escribieron ni permitían, en sus tiempos de cola del misterio supremo, que siempre se escapa en tre medio del bosque de la vida, pero que te mantie ne en acción porque sabes que ahí está...
Amor abierto
Ya hablamos en otras partes del libro acerca del amor, empezando por el amor a ti mismo, sin el cual no puedes siquiera soñar con saber amar a otro. Para ciertas ideologías bastante hipócritas, esto suena muy parecido al egoísmo, y se supone que el egoís mo es algo malo.
Lo es en el sentido en que se lo practica en la sociedad contemporánea. Pero, retomando la he rencia de la sabiduría celta, podemos ver que sólo puede haber interrelación social entre individuos de marcada independencia interior, de feroz libertad es piritual. Cuanto más independiente te sientas en cuan to a tus posibilidades de elección en lo espiritual, más fácil se te hará la relación con tu entorno.
Casi cualquier persona conoce aquel manda miento cristiano que dice "Ama a tu prójimo como a ti mismo". ¿Es necesario analizar muy profundamente esa frase? Está claro que no habla de egoísmo, pero sin embargo también es claro que implica que cuanto más te ames a ti mismo, más amarás al prójimo. No dice "ama al prójimo el doble o el triple o cien veces más", sino "como a ti mismo". En igual medida. Y co mo es fácil suponer que el mensaje apunta a que exista mucho amor, está claro que debes amarte a ti mis mo sin reparos y con generosidad. Con generosidad de amante.
A partir de esto, entonces, apunta tranquila mente la mirada de tu amor hacia el entorno, y báña lo por completo de ese sentimiento misterioso y sublime.
El tercer misterio
El tercer gran misterio, por supuesto, es la muerte. Ese tremendo fantasma que en la sociedad occidental significa horror, dolor, terror, soledad e in finidad de porquerías más. Porque no hemos recibido en nuestra educación la posibilidad de conocer la idea de la muerte que tuvieron otras culturas, para las cuales el asunto es distinto, y a veces radicalmente opuesto. No es tema de este libro desarrollar algunas concepciones muy interesantes de la muerte, como lo serían la hinduista o la de los indios de Nueva Zelan dia, pero sí nos compete recordar la tradición que nos convoca: la de los celtas.
Para la filosofía celta, el miedo a la muerte es la lógica consecuencia de no respetar con ella un principio básico: hacer amistad.
Sí, la muerte también debe ser vista como un Anam /Eara. ¿Por qué no hacer amistad con ella? Odiarla no nos hace trascenderla-, negarla no nos ex plica su misterio supremo. La muerte está ahí, y ahí seguirá. No sueñes, amigo o amiga, porque ni las más desaforadas fantasías científicas hechas realidad te sal varán de la muerte. Ella es la realidad última del uni verso, y el misterio por excelencia.
¿Qué ganas haciendo amistad con la muerte? Liberarte del miedo. Del miedo abstracto, decimos. Si en medio de una aventura en la selva debes salvar a dos bebés de los cocodrilos y temes morir antes de llegar a ellos, bienvenido ese miedo porque es algo vital. Pero un miedo abstracto por algo que ni Dios ha querido evitar, ¿qué sentido tiene? De todos modos, la muerte no puede tocar la eternidad de tu alma, así que... empieza a mirarla amistosamente, y perderás ese miedo que tanto y tan inútilmente te mortifica.
mitos celtas v
El aporte del País de Gales
La gran mayoría de la cultura celta proviene de la rama que podría llamarse "irlandesa". Pero tam bién hay un aporte importante en las tradiciones provenientes de otro grupo lingüístico importante, el del País de Gales. De la poesía y la epopeya celta en len gua galesa, el legado más representativo lo constituye una serie de cuentos, once en total, de autor anónimo, redactados alrededor de los siglos XI, XII y XIII, que se conocen bajo el título común de "Mabynnogyon".
En estos relatos se desarrollan aspectos fun damentales de la mitología celta, centrándose en la vi da y los hechos de muchos personajes míticos como Pryderi, el hijo de Pwyll, Señor de los Abismos Infer nales, o Bramn, hijo de Llyr, quien para salvar a su hermana Branwen y recuperar el Caldero de la Resu rrección se dirigió a Irlanda con todo su ejército y su frió una gran derrota. En dos relatos de los "Mabynnogyom", "Kulhwch y Olwen" y "El sueño de Rhonabwy", aparece por primera vez la figura del rey Arturo, rodeado de sus más insignes guerreros, y otros tres relatos son protagonizados por tres de los más fa mosos caballeros de Arturo: Owein (que es Yvain), Peredur (Perceval) y Gereint (que es Erec). También se encuentra en este ciclo de relatos la bellísima his toria del rey de Roma, Maxen, que en sus sueños re corre innumerables parajes hasta encontrar a una don cella que habita en un castillo del País de Gales, y la historia de Lludd, quien siguiendo los consejos de su hermano Llevelys logra aniquilar las tres misteriosas plagas que se habían abatido sobre su país.
Los "Mabynnogyon" constituyen una de las mejores obras en prosa de la literatura céltica medie val. Fueron conocidos y estudiados desde el siglo XIX en Inglaterra y Francia. Además de su indudable ri queza y calidad literaria, estos relatos poseen un altí simo interés como documento histórico, ya que se suman a las pocas fuentes que nos informan sobre aquella parte de la sociedad celta instalada en los lí mites occidentales de Europa, concretamente en el País de Gales.
Esta región, a pesar de haber mantenido es trechos contactos con la Francia del norte desde me diados del siglo XI, permaneció en cierta forma reclut da en su tradición. Junto con Irlanda y la Península de Armórica, el País de Gales poseyó una fuerte unidad y homogeneidad cultural, y si bien de alguna manera siguió el ritmo de evolución del resto de las socieda des medievales de la Europa occidental, hay que se ñalar que estas tres regiones constituyeron el último reducto de la civilización celta.
A continuación resumiremos algunos de los maravillosos relatos contenidos en los "Mabynnogyon"; la redacción original de los mismos es deliciosamente poética y plena de lances mágicos, pero su extensión no permitiría incluirlos completos; en estos resúmenes, se encontrara lo esencial de cada historia.
Kulhwch y Olwen
Kilyd, hijo de Kelydon Wledig, se casó con Goleudydd, hija de Anllawd Wledig, y de ellos nació un hijo llamado Kulhwch. Poco tiempo después, Go leudydd murió y Kilyd se volvió a casar con la mujer del rey de Doged, que tenía una hija. Éste pretendía que su hija se casara con Kulhwch, y ante la negación de éste, lo maldijo y juró que sólo tendría por mujer a Olwen, la hija de Yspadadden Penkawr, en caso de que alguien pudiera encontrar a esa doncella. Kilyd aconsejó a Kulhwch que fuera a ver al rey Arturo, su primo hermano, y le pidiera ayuda. Así lo hizo Kulhwch y cuando llegó a la corte de Arturo le rogó delante de todos los caballeros que consiguiese a Ol wen para él.
Durante un año los mensajeros de Arturo es tuvieron buscando a la doncella, pero no la hallaron. Entonces Arturo organizó una compañía formada por sus mejores hombres para que salieran en búsqueda de la doncella. Estos caballeros eran: Kei, Bedwyr, Kynddelic el Guía, Gwrhyr Gwalstawt Ieithoedd, Gwalchmei, Menw y el propio Kulhwch. Estos siete hombres se pusieron en marcha y llegaron hasta una vasta llanura, donde divisaron un castillo. En la cima de la colina se encontraba un pastor, que les indicó que estaban ante el castillo de Yspadadden Penkawr y los acompañó a su casa.
La mujer del pastor era tía de Kulhwch y her mana de Yspadadden. Todos sus hijos habían sido aniquilados por Yspadadden a excepción de uno so lo: Goreu, que guardaba en un cofre. La mujer les rogó que cejaran en su empresa, porque no saldrían con vida del castillo. Ellos le pidieron que mandara venir a su casa a Olwen, y-ella se los concedió.
Olwen le dijo a Kulhwch que sólo la podría conseguir aceptando todas las condiciones que su pa dre le impusiera y prometiéndole lograr todo lo que pidiese por difícil que pareciera. Acudieron todos a la corte de Yspadadden para hacerle su petición, y en tres distintas ocasiones Yspadadden los recibió arro jándoles una jabalina envenenada a traición. En las tres ocasiones, la jabalina le fue devuelta por Bedwyr, Menw y Kulhwch, atravesándole una rodilla, el centro del pecho y un ojo.
Finalmente, Yspadadden aceptó tratar con ellos y pidió a Kulhwch lo siguiente: sembrar en un solo día un campo de trigo para hacer con él la comi da y la bebida de su festín de bodas, para lo cual ne cesitaría a Amaethon, hijo de Don, para preparar la tierra; a Govannon, hijo de Don, para sacar el hierro de la tierra; a los bueyes de Melyn Gwanwyn para ararla; granos de lino que salieran de una tierra roja para hacer el tocado de novia de su hija; una miel dul císima para el banquete; la copa de Llwyr, que contie ne un fuerte licor; el cesto de Gwyddneu Garanhir, donde siempre había comida suficiente para cien hombres; el cuerno de Gwlgawt Gogodin para derra mar la bebida del banquete; el arpa de Teirtu, que to caba sola, para la fiesta; los pájaros de Rhiannon pa ra distraerlo durante el banquete; el caldero de Diw rach el irlandés para hervir los manjares del banque te; el colmillo del jefe de los jabalíes para afeitarse el día de la boda, para lo cual debería encontrar a Od-gar, hijo de Aedd, el único que se lo podría arrancar, y a Kado de Prydein, que debería custodiar el colmi llo; la sangre de la bruja Gorddu para alisar los pelos de su barba, para lo cual necesitaría las botellas de Gwiddolwyn Gorr, únicos recipientes que la podían mantener caliente; las botellas de Rinnon Rin Barnawt para conservar la leche fresca, y por último tendría que conseguir el peine y las tijeras que llevaba el ja balí Twrch Trwyth para arreglar sus cabellos. Pero no podía conseguirlos sin Drutwin, el cachorro de Greit, y debería montar el caballo de Gweddw para encon trar al único que podría cazar al jabalí: Mabon, desa parecido desde la tercera noche de su nacimiento... y una serie interminable de exigencias más. Sólo cuan do hubiera logrado cumplirlas y reunir todos aquellos objetos, Kulhwch podría volver a esa corte y casarse con OÍ wen.
Y todos los hombres de Arturo empiezan a buscar aquellos tesoros. Kei logra conquistar la espa da de Gwrnach Gawr, Arturo y sus hombres liberan a Eidoel y con él visitan a los animales más antiguos del universo (mirlo, ciervo, águila y salmón) para pregun tarles por Mabon. El salmón conduce a Kei hasta Ma bon y lo liberan. Arturo consigue al cachorro de Greit. En la cacería de Yskithyrwynn, el jefe de los jabalíes, intervienen Mabon, Arturo y Kaw, quien le corta la ca beza y se apodera del colmillo. Arturo se apodera del caldero que guardan los irlandeses. Tras una larga persecución logran quitarle a Twrch Trwyth el peine y las tijeras y finalmente Arturo mata a la bruja Gord du y su sangre es recogida por Kaw.
Kulhwch acude a la corte de Yspadadden con todos los objetos acompañado de los hombres que és te más odiaba, sus peores enemigos, entre los que se encontraba Goreu, hijo de'Kustenin. Tras una serie de lances complicados, Olwen es entregada a Kulhwch, y Goreu termina por decapitar a Yspadadden y clavar su cabeza en una estaca.
La extensa, complicada y maravillosa historia termina con el casamiento entre Kulhwch y Olwen.
La dama de la fuente
(Otuein, -protagonista de este relato, es más conocido por el nombre de sir Ivayn o sir Gawain)
Estaban reunidos un día todos los hombres de Arturo en su corte cuando, a instancias de Kei y mientras Arturo dormía, Kynon, hijo de Klydno les contó la siguiente historia:
Una vez, deseoso de aventuras, Kynon decidió marchar hacia las tierras desiertas y salvajes. En su camino encontró un castillo donde fue acogido por un hom bre de gran cortesía y veinticuatro doncellas. Durante la cena le explicó a su huésped el motivo de su viaje y le preguntó qué aventura peligrosa podría encontrar. El dueño del castillo le dijo que fuera al encuentro del Hombre Negro y éste le indicaría lo que debía hacer.
Al día siguiente Kynon se puso en marcha y encontró al Hombre Negro en la cima de una colina. Le sorprendió el poder que tenía aquel hombre semi-salvaje sobre todos los animales del lugar, que a pe sar de su descortesía le indicó el camino a seguir. De bía ir hasta el final de cierta llanura, en cuyo centro se encontraba un árbol. Debajo del árbol vería una fuente y en el borde de la fuente una losa sobre la cual se encontraba un recipiente de plata. Debería to mar el recipiente, llenarlo de agua y derramarla sobre la losa. Después de esto oiría un gran trueno, al que seguiría un aguacero de. granizo. En el momento en que el árbol quedara completamente deshojado, se apaciguaría el temporal y acudirían al lugar unos pá jaros de canto maravilloso. Al cabo de un rato, en el momento en que más extasiado estuviera en el canto de los pájaros, vería llegar a un caballero vestido de brocado negro. Si lograba vencer a aquel caballero, sería inútil que buscara más aventuras, porque ya na die sería capaz de vencerlo. Kynon se encaminó hacia ese lugar y todo ocurrió tal y como le había dicho el Hombre Negro. Cuando más extasiado estaba con el canto de los pájaros apareció el Caballero Negro y en un primer enfrentamiento éste lo derribó del caba llo. Se llevó su caballo y lo dejó allí tendido.
Después de oír esta triste historia de Kynon, Owein, hijo de Erbin, resolvió dirigirse a aquel lugar. Al igual que Kynon, Owein es recibido por el dueño del castillo y las veinticuatro doncellas, luego encuen tra al Hombre Negro que le indica el camino a la fuen te y lo que debe hacer una vez allí. Owein siguió las instrucciones y en el momento en que estaban cantan do los pájaros apareció el Caballero Negro y arremetió con toda furia contra Owein, pero éste lo hirió mortal mente. El caballero huyó y Owein lo persiguió, hasta que llegaron a una ciudad fortificada. El caballero lo gró entrar, pero Owein quedó apresado pues hicieron caer el rastrillo. En esto se acercó a él una doncella, que decidió ayudarlo. Le entregó un anillo cuya virtud consistía en hacer invisible a quien lo llevara. De este modo, cuando los hombres de la ciudad salieron a apresarlo no lo encontraron, y Owein se reunió con la doncella, Lunet, que lo condujo hacia sus habitaciones.
Aquella misma noche toda la ciudad estuvo de gran duelo por la muerte del señor del castillo, que era el Caballero Negro, y al amanecer Owein pudo ver cómo llevaban el cuerpo del señor a la iglesia. De trás de la hueste iba una mujer, la esposa del señor del castillo, cuya belleza fascinó a Owein. Así se lo di jo a su amiga Lunet, y ésta organizó la boda de Owein y la Dama de la Fuente, que no era otra que esa mis teriosa y bella dama. Desde entonces Owein se con virtió en guardián de la fuente.
Arturo estaba muy triste por la súbita desapa rición de Owein, y comprendiendo que ese hecho guardaba relación con el relato de Kynon, se dirigió acompañado por sus hombres al castillo de las veinticuatro doncellas. Luego encontraron al Hombre Ne gro, y finalmente llegaron a la fuente. Después del trueno, el aguacero y el canto de los pájaros apareció Owein. Nadie lo reconoció y Owein luchó contra to dos los hombres de Arturo, a los que fue venciendo, hasta que al final sólo quedaron Gwalchmei y Arturo. Entonces Owein luchó con Gwalchmei y no lo reco noció hasta que de un golpe apartó el yelmo de su rostro. Se acabaron entonces los combates y Owein invitó a Arturo y a todos sus hombres a su corte.
Cuando decidieron partir, Owein los acompa ñó y juró a la Dama de la Fuente que estaría de vuelta en tres meses, pero permaneció en la corte de Arturo tres años. Un día llegó a la corte de Arturo una donce lla y llamando a Owein embustero y traidor le quitó el anillo que le había regalado Lunet. Se apoderó de Owein una gran tristeza, y a la mañana siguiente se marchó de la corte de Arturo en busca de tierras salva jes y desiertas. Pasó mucho tiempo en soledad acom pañado de animales, hasta que su aspecto se transfor mó, y se debilitó tanto que tuvo que bajar de las montañas. Llegó a una corte, donde lo cuidaron, y se pudo restablecer gracias a un ungüento maravilloso. La corte pertenecía a una condesa viuda a la que cierto conde pretendía arrebatarle sus dominios. Owein salvó a la condesa de esta amenaza y siguió su camino.
De pronto encontró en un bosque a un león y a una serpiente que lo amenazaba. Owein mató a la serpiente, y desde entonces el león lo siguió a todas partes donde fuera. Estando una noche en otro bosque encontró a una doncella que dijo ser Lunet y le expli có que dos escuderos de la corte de su señora la ma tarían si no la defendía Owein, contra quien aquellos hombres habían dicho palabras injuriosas por haber abandonado a su señora. Lunet no reconoció a Owein y éste fue a pasar la noche a un castillo donde reina ba la más profunda tristeza, pues al día siguiente un gigante que había apresado a los dos hijos del dueño del castillo los mataría si el dueño no les entregaba a su hija. Owein venció al gigante con la ayuda del león y salvó a los dos muchachos. Entonces se dirigió al lugar donde se encontraba Lunet y combatió contra los dos escuderos que pretendían quemarla en una hoguera, y con la ayuda del león los venció. Owein y Lunet regre saron juntos al castillo de la Dama de la Fuente y Owein ya no la volvió a abandonar mientras vivió.
Un día, Owein se dirigió a la corte del Negro Opresor y el león no lo abandonó hasta que hubo vencido. Le concedió gracia y el Negro Opresor le ju ró que a partir de entonces sería hospitalario. Owein liberó a las veinticuatro doncellas que tenía allí apre sadas y regresaron todos juntos a la corte de Arturo, pero esta vez Owein se apresuró a regresar ensegui da a sus tierras junto a la Dama de la Fuente.
El sueño de Rhonabwy
Madawc, hijo de Maredudd, rey de Powys, or ganiza una compañía de hombres para buscar a su her mano Iorwerth, que huyó a Lloeger devastando todas sus tierras después de rechazar un cargo que Madawc le ofrecía. Entre los hombres que formaron esa compañía estaban Kynnwric, Kadwgewn Vras y Rhonabwy. Estos hombres se detuvieron en la casa de Heilyn Coch y cuando llegó el momento de acostarse sólo dispusieron de lechos sucios, llenos de paja polvorienta y pulgas.
No pudiendo dormir en aquel lecho, Rho nabwy fue a echarse sobre una piel de ternero que había visto en la sala. Y allí se durmió y tuvo el si guiente sueño:
Se dirigía con sus compañeros hacia Rhyd y Groes, en el Havren, cuando oyó un gran ruido y vio un caballero vestido de amarillo y verde al igual que su caballo. El caballero era Iddawc Cordd Prydein ("el in trigante de Bretaña"), y ese apodo le fue impuesto por haber sembrado la discordia entre Arturo y Medrawt y haber provocado así la batalla de Camlan. Después de hacer penitencia durante siete años fue perdonado.
Iddawc los acompañó hasta el Havren. A am bos lados del vado vieron multitud de pabellones y a Arturo sentado en una isla, acompañado de Bedwin, el obispo, Gwarthegyt, hijo de Kaw, y un gran joven de cabellos castaños. Iddawc y los otros saludaron a Arturo y éste sonrió amargamente diciendo que mu cho le entristecía ver a hombres tan despreciables de fendiendo la isla, cuando antaño habían sido tan valerosos. Iddawc explicaba a Rhonabwy quiénes eran todos aquellos hombres que estaban allí reunidos cuando un caballero, Karadawc Vreichvras, dirigió pa labras ásperas a Arturo, diciéndole que ya era mo mento de dirigirse a Baddon para luchar con Osla Gy Uellvawr.
Se pusieron en marcha, y Rhonabwy e Id dawc se detuvieron para contemplar cómo se levanta ban los pabellones y avanzaban los ejércitos, que se distinguían por sus múltiples colores. Llegaron a Kaer Baddon y en medio de un ejército vieron cabalgar a un caballero al que todos se acercaban a ver. Era Kei. Luego, Arturo se dispuso a jugar al ajedrez con Owein. Durante la partida, acudieron tres hombres a advertir a Owein que los escuderos de Arturo estaban molestando a sus cuervos. Tres veces consecutivas pi dió Owein a Arturo que llamara a sus hombres, y és te le rogó que continuaran la partida sin prestarles más atención. Al final, Owein ordenó al escudero que enarbolara el estandarte para que los cuervos pudie ran volar. El escudero así lo hizo y ellos continuaron la partida. Mientras jugaban, acudieron tres hombres de Arturo a pedir a Owein que detuviera a sus cuer vos, pues estaban causando estragos. Arturo le rogó gante que había apresado a los dos hijos del dueño del castillo los mataría si el dueño no les entregaba a su hija. Owein venció al gigante con la ayuda del león y salvó a los dos muchachos. Entonces se dirigió al lugar donde se encontraba Lunet y combatió contra los dos escuderos que pretendían quemarla en una hoguera, y con la ayuda del león los venció. Owein y Lunet regre saron juntos al castillo de la Dama de la Fuente y Owein ya no la volvió a abandonar mientras vivió.
Un día, Owein se dirigió a la corte del Negro Opresor y el león no lo abandonó hasta que hubo vencido. Le concedió gracia y el Negro Opresor le ju ró que a partir de entonces sería hospitalario. Owein liberó a las veinticuatro doncellas que tenía allí apre sadas y regresaron todos juntos a la corte de Arturo, pero esta vez Owein se apresuró a regresar ensegui da a sus tierras junto a la Dama de la Fuente.
El sueño de Rhonabwy
Madawc, hijo de Maredudd, rey de Powys, or ganiza una compañía de hombres para buscar a su her mano Iorwerth, que huyó a Lloeger devastando todas sus tierras después de rechazar un cargo que Madawc le ofrecía. Entre los hombres que formaron esa compañía estaban Kynnwric, Kadwgewn Vras y Rhonabwy. Estos hombres se detuvieron en la casa de Heilyn Coch y cuando llegó el momento de acostarse sólo dispusieron de lechos sucios, llenos de paja polvorienta y pulgas.
No pudiendo dormir en aquel lecho, Rho nabwy fue a echarse sobre una piel de ternero que había visto en la sala. Y allí se durmió y tuvo el si guiente sueño:
Se dirigía con sus compañeros hacia Rhyd y Groes, en el Havren, cuando oyó un gran ruido y vio un caballero vestido de amarillo y verde al igual que su caballo. El caballero era Iddawc Cordd Prydein ("el in trigante de Bretaña"), y ese apodo le fue impuesto por haber sembrado la discordia entre Arturo y Medrawt y haber provocado así la batalla de Camlan. Después de hacer penitencia durante siete años fue perdonado.
Iddawc los acompañó hasta el Havren. A am bos lados del vado vieron multitud de pabellones y a Arturo sentado en una isla, acompañado de Bedwin, el obispo, Gwarthegyt, hijo de Kaw, y un gran joven de cabellos castaños. Iddawc y los otros saludaron a Arturo y éste sonrió amargamente diciendo que mu cho le entristecía ver a hombres tan despreciables de fendiendo la isla, cuando antaño habían sido tan va lerosos. Iddawc explicaba a Rhonabwy quiénes eran todos aquellos hombres que estaban allí reunidos cuando un caballero, Karadawc Vreichvras, dirigió pa labras ásperas a Arturo, diciéndole que ya era mo mento de dirigirse a Baddon para luchar con Osla Gy llellvawr.
Se pusieron en marcha, y Rhonabwy e Id dawc se detuvieron para contemplar cómo se levanta ban los pabellones y avanzaban los ejércitos, que se distinguían por sus múltiples colores. Llegaron a Kaer Baddon y en medio de un ejército vieron cabalgar a un caballero al que todos se acercaban a ver. Era Kei. Luego, Arturo se dispuso a jugar al ajedrez con Owein. Durante la partida, acudieron tres hombres a advertir a Owein que los escuderos de Arturo estaban molestando a sus cuervos. Tres veces consecutivas pi dió Owein a Arturo que llamara a sus hombres, y és te le rogó que continuaran la partida sin prestarles más atención. Al final, Owein ordenó al escudero que enarbolara el estandarte para que los cuervos pudie ran volar. El escudero así lo hizo y ellos continuaron la partida. Mientras jugaban, acudieron tres hombres de Arturo a pedir a Owein que detuviera a sus cuer vos, pues estaban causando estragos. Arturo le rogó que llamara a sus cuervos y Owein le contestó que continuaran la partida. Por último, Arturo aplastó las piezas que había en el tablero y Owein ordenó que bajaran el estandarte. Aquí el sueño de Rhonabwy se complica con la intervención de Iddawc revelando a Owein quiénes eran los tres hombres que le habían advertido acerca de los cuervos y quiénes los que después dijeron que los cuervos estaban matando a la gente de Arturo, hasta que por fin llega una comitiva de veinticuatro caballeros a pedir a Arturo una tregua de un mes y quince días, que el rey concedió en me dio de un tumulto que hizo que por fin Rhonabwy despertara de su sueño. Había dormido tres noches y tres días.
Peredur, hijo de Evrawc
(Peredur es más conocido como sir Percival, uno de los más célebres caballeros de Camelot)
Peredur fue criado junto a su madre, que des pués de la muerte de su marido Evrawc en la guerra ha bía decidido apartar a su hijo de la caballería. Un día Pe redur vio tres caballeros (Gwalchmei, Gweir y Owein), y se quedó tan admirado por el resplandor de sus armas que decidió seguirlos y hacerse ordenar caballero. Si guiendo los consejos de su apenada madre, se dirigió a la corte de Arturo. En su camino, encontró un pabellón en medio de un prado, en el que había una doncella a la que saludó, pidió comida y las joyas que tenía, según le había recomendado su madre. La doncella accedió, y cuando llegó el dueño del pabellón, llamado el Orgullo so del Prado, se molestó mucho con ella, convencido de que había tenido relaciones con el joven. La echó de su pabellón y juró que buscaría a aquel joven.
En esto, Peredur llegó a la corte de Arturo y dos enanos lo anunciaron como "la flor de los guerre ros y la caballería", lo que provocó el sarcasmo y la ira de Kei, pues iba muy pobremente armado y no te nía aspecto de caballero. Después de propinar sendos puntapiés a los enanos, envió a Peredur a combatir con un caballero que poco antes había ultrajado a Gwenhwyvar, y con el que nadie se había atrevido a enfrentarse. Peredur venció al caballero, y cuando es taba intentando quitarle las armas llegó Owein, quien mucho se admiró por el valor del joven. Peredur se negó a acompañarlo a la corte y le dijo que en todos los lugares donde fuera se anunciaría como hombre de Arturo, que le procuraría todos los servicios que pudiera, y que no regresaría a la corte antes de haber vengado el ultraje de Kei hecho a los enanos.
A partir de este momento, se inician las aven turas de Peredur: después de vencer a muchos caba lleros y de enviarlos a la corte de Arturo ordenándo les le dijeran que no pensaba regresar antes de haber se vengado, Peredur llega a un gran bosque donde encuentra a un hombre de cabellos blancos, cojo, y a unos criados pescando. El anciano lo invita a entrar en su castillo y dice ser el hermano de su madre, re comendándole que no pregunte nada por muy extra ñas que sean las cosas que vea. Al día siguiente, Pe redur llegó a otro castillo y un anciano lo acogió y le dijo ser hermano de su madre. Cuando estaban co miendo, Peredur vio a dos jóvenes llevando una lanza enorme de la que manaba sangre y a dos donce llas que llevaban una bandeja sobre la que había una cabeza cortada. Peredur no preguntó nada y al día si guiente continuó su camino.
Llegó a un bosque y vio a una doncella lan zando grandes gritos junto a un cadáver. La doncella dijo ser su hermana de leche. Le contó que su madre había muerto de dolor después de su partida y lo acu só de ser culpable de todas las desgracias que le habían sucedido. Peredur venció al caballero que había matado al marido de la doncella y lo obligó a casarse con ella. Después de esto, Peredur llegó a un castillo cuya dueña era una hermosa doncella de piel blan quísima, cabellos muy negros y pómulos rojos. La doncella le pidió ayuda pues un conde iba a asediar su castillo al día siguiente. Peredur venció a todos los hombres del ejército del conde y a éste, obligándolo a devolver a la doncella todo lo que le había arreba tado con anterioridad. Después de esta aventura, Pe redur se encuentra con el Orgulloso del Prado y lo obliga a reconocer inocente a la doncella que le ha bía regalado las joyas en el pabellón del prado. Más tarde, Peredur libera a una gran dama de unas brujas y éstas lo llevan a su corte para enseñarle a cabalgar y a manejar armas. Terminado el aprendizaje, Peredur pasa la noche en la celda de un ermitaño y a la ma ñana siguiente al partir se apodera de él un pensa miento: aquella noche había nevado; un halcón había matado a un pato delante de la celda; el ruido del ca ballo había espantado al halcón y un cuervo se había posado sobre la presa. La negrura del cuervo le recor dó los cabellos negros de la mujer que más amaba, las gotas de sangre, a sus mejillas, y la nieve, a la blan cura de su piel.
Arturo y su corte habían decidido ir en bus ca de Peredur, y llegaron al mismo lugar donde éste se encontraba abstraído en sus pensamientos. No lo reconocieron, y Arturo envió a distintos hombres pa ra saber quién era. Nadie obtuvo ninguna respuesta, y todos fueron vencidos, incluso Kei, que recibió grandes heridas. Finalmente, acudió Gwalchmei, y con sus buenas maneras logró que Peredur le contes tase. Peredur fue con Arturo y sus hombres a la corte y allí encontró una joven, Angharat Llaw Eurawc, que rechazó su amor, y Peredur juró no decir palabra a cristiano antes de que ella lo aceptase. Después de varias aventuras que le valieron el apodo de "Caballe ro Mudo", la doncella le reconoció su amor.
Un día que-estaba cazando con Arturo, se dirigió a una casa cuyo dueño era el Hombre Negro, y con el que Peredur tuvo que combatir. Antes de darle muer te, le confesó que había perdido un ojo combatiendo con la Serpiente Negra en cuya cola había una piedra. Tenía la virtud de que cualquiera que la tuviera en su mano podía tener en la otra todo el oro que quisiera. Hasta llegar a la Serpiente Negra tendría que pasar por la corte de los niños del Rey de los Sufrimientos, llama do así porque un "addanc" (animal monstruoso) de un lago los mataba cada día, y llegar a la corte de la Seño ra de las Proezas, denominada así porque los huéspe des no podían sentarse a su lado y la rodeaban tre scientos hombres que contaban las proezas de la casa. Peredur logró acabar con el "addanc" ayudado por una doncella que le ofreció una piedra para nos ser visto con el animal, y cuando se dirigía a la corte de la Seño ra de las Proezas un caballero de armas rojas, Etlym, se ofreció a ser su vasallo.
En la corte de la Señora de las Proezas, Pere dur derribó a los trescientos caballeros, y su vasallo se dirigió con él al Monte Doloroso, donde se encontra ba la serpiente. Había allí numerosos hombres acam pando en pabellones que intentaban vencer a la ser piente. Pero Peredur los convirtió en sus vasallos y acabó con la serpiente. Regaló la piedra maravillosa a Etlym. Después de esto, Peredur resulta vencedor en un torneo organizado por una emperatriz para conse guir al hombre más valeroso del mundo. Peredur re conoció en la emperatriz a la doncella que le había regalado la piedra con la que venció al "addanc", y permaneció con ella durante catorce años.
Un día que Peredur se encontraba en la cor te de Arturo, llegó una mujer negra de aspecto horri ble que le dirigió duras palabras, diciéndole que él había visto grandes prodigios en la corte del rey Tu llido (la lanza de la que manaba sangre y la cabeza en la bandeja), pero que no había preguntado por su sig nificado, y por su culpa el rey no había logrado salud ni paz para sus dominios. Después de esto, Peredur decide no descansar hasta saber el significado y el sentido de la lanza. Gwalchmei decide también partir en su búsqueda, pero ambos eligen caminos distintos. Después de una aventura de Gwalchmei, donde es acusado de matar a un hombre, la historia sigue con Peredur. En Viernes Santo se encuentra con un sacer dote que le reprocha ir a caballo en un día como ese. Lo aloja en su casa y Peredur le pregunta por el cas tillo de los prodigios. El sacerdote le indica el camino que debe tomar para llegar a una corte donde le da rán noticias de ese castillo. Después de otra aventura, Peredur llega finalmente al castillo, donde una donce lla lo obliga a combatir y matar a Ysbidinogil, a cazar y a matar a un ciervo, lo que más tarde le reprochará una dama. Para conquistar la amistad de aquella da ma, Peredur lucha con un caballero que surge de una piedra plana y que de pronto desaparece. Después de errar por la montaña, Peredur encuentra un castillo. Entra y ve al hombre tullido de cabellos grises. Junto al anciano se encuentra Gwalchmei. Un joven de ca bellos rubios le confiesa que se le había aparecido en formas muy diversas: como la mujer que lo acusó en la corte de Arturo, como la doncella que lo hizo lu char contra Ysbidinogil, como la dama que se le apa reció después de haber matado al ciervo y como el caballero que había surgido de la piedra plana. Era él el joven que llevaba la lanza de la que manaba san gre. Entonces le explicó el significado de eso: las bru jas de Kaerloyw habían matado a su primo hermano, cuya cabeza había visto en la bandeja, y habían deja do tullido a su tío. Le dijo que él era su primo, y que estaba predicho que se tomaría venganza.
Todos los hombres de Arturo acudieron a lu char contra las brujas, a quienes finalmente Peredur dio muerte.
esplendor, que se escribiera acerca de ellos. Como ya vimos, las únicas noticias más o menos contemporá neas de los druidas fueron dadas por los romanos.
La filosofía, la sabiduría, la visión de la vida de los celtas debe aprenderse y deducirse de los da tos que tenemos acerca de la vida cotidiana y, funda mentalmente, de lo más poderoso que de ellos nos ha llegado: la poesía, el arte.
En la obra cultural celta que ha llegado has ta nosotros podemos apreciar cómo este pueblo con sideraba en muy alta estima valores esenciales del es píritu humano, como la amistad, la valentía o la no bleza. Y como ya hemos visto, hay en los celtas una premisa fundamental de la cual parte todo: el sentido de la independencia.
Sólo la libertad permite crecer
Puede decirse que el celta es antes que nada un ser libre en lo individual. Sólo desde la perspecti va de un ser libre conciben ellos la relación con otros seres. Si fueron en la antigüedad un pueblo indoma ble que resistió decenas de invasiones e intentos de dominación, es fundamentalmente porque era un pueblo compuesto por individuos libres cuyo mayor compromiso, antes aun que con su etnia o su lengua, era el de cada uno consigo mismo.
Esta idea básica que nos trasmite la antigua sabiduría céltica se constituye en algo esencial para el hombre de hoy, que es antes que nada un ser prisio nero. Ya pasaron los tiempos de las utopías políticas en las cuales los hombres creían que hallarían la tan ansiada libertad. La idea de liberación en el viejo sen tido revolucionario ha traído mucha más desgracia que fortuna a los pueblos (no es necesario recordar hechos como la Primavera de Praga o tantos otros), y ha demostrado no ser la vía correcta para llegar a la libertad individual. Quizá por eso las utopías políticas, hacia el fin del siglo XX, cayeron en el descrédito.
Pero el ansia de libertad del hombre sigue pi diendo alguna respuesta. Si el "liberar" un país de su puestos yugos de dominación extranjera política o económica no es el camino, ha de haber algún otro. Y el hombre de comienzos del tercer milenio ha co menzado a buscar una respuesta en lo individual, que, al revés de lo que sucedió en otros momentos de la historia, no está reñido con lo colectivo sino que, por el contrario, la libertad de cada uno será la que fi nalmente haga florecer una sensación de libertad y ar monía colectivas. Y en esto, con toda seguridad, esta mos actuando como verdaderos celtas.
Un camino de libertad para la libertad
El sentido de la independencia individual es, entonces, el gran legado celta que tantos movimien tos filosóficos y vivenciales de la Nueva Era han toma do como bandera. Estamos hablando, por supuesto, de una libertad espiritual, que es la única de la que debe preocuparse la persona. La independencia en el campo de lo económico y lo social es sólo una con secuencia. Ahora bien, ¿qué conduce a la persona a la independencia, a la libertad espiritual?
La primera respuesta suena similar a lo que desde hace siglos proponen las más diversas religio nes y filosofías: el trabajo sobre sí mismo. Pero esta idea, en el caso de la mayoría de los sistemas de pen samiento que la proponen, se relaciona muchas veces con el hecho de seguir ciertas normas de conducta o ciertos ritos específicos, y a través de la práctica de los mismos es como se progresa en ese trabajo sobre uno mismo, en ese mejoramiento espiritual.
la bendición de los celtas
La religión no es un simple sistema de nombres y un ritual a seguir. Estas cosas son sólo formas que cada pueblo dio a la ¡dea de di vinidad común a todos los hombres. Sin el sentimien to de lo divino, no habría hombre, no habría ser hu mano.
Por eso, cuando hablemos de "Dios" no im porta si el tuyo y el nuestro son el mismo en cuanto a su nombre o no lo son. En el sentido profundo, ni dudes de que hablamos del mismo.
En el idioma de los celtas no hay un saludo equivalente al clásico "Hola" de la mayoría de los idiomas. Cuando dos personas se saludan en gaélico, se están bendiciendo. Se dice "Dia dhuit" o "Dia is Muiré dhuit", que son expresiones que significan "Dios sea contigo". Una despedida común en gaélico es "Go gcumhdai Dia thu", es decir "Que Dios venga en tu ayuda". Estas bendiciones trascienden lo formal mente religioso. Significan que la vida es una bendi ción y que así hay que tomarla.
Por eso queremos despedirnos de este reco rrido por la sabiduría de los celtas con un antiguo y bello poema celta conocido como "La coraza de San Patricio", que dice así:
Me levanto boy por la fuerza del Dios que me dirige, el poder de Dios que me sostiene, la sabiduría de Dios que me guía, el ojo de Dios que me mira, el oído de Dios que me oye, ¡as palabras de Dios que me hablan, la mano de Dios que me cuida, el camino de Dios que aparece ante mí, los escudos de Dios que me protegen, las huestes de Dios que me salvan de todo mal, lejos y cerca, solo y entre la multitud.
Que la bendición sea contigo, hombre libre que elegiste el camino del amor.
Si bien es cierto que todo camino es válido si la persona que lo recorre cree en él, desde el pensa miento celta, visto con los ojos de este tercer milenio, el camino que se propone a quien busca mejorar su espíritu no consiste en ningún sistema concreto. Co mo ya dijimos, no existe una "meditación celta" (aun que no hay que descartar que existan autores quizá no muy serios que puedan inventarse algo por el es tilo) ni ninguna serie de "ejercicios druídicos" para la liberación del alma (aunque esto podría existir de ha ber dejado los druidas un detalle escrito de sus prác ticas, las cuales en su mayoría desconocemos pero sa bemos que tenían claras características chamánicas; si contáramos con algún material escrito podríamos re producir sus prácticas como podemos hacerlo con, por ejemplo, las de los chamanes sudamericanos).
En cuanto a "métodos celtas" lo único que se aproxima a esa ¡dea es el trabajo que se puede hacer sobre el Alfabeto de los Árboles, del cual nos ocupa remos en capítulos específicos. Pero fuera de eso, la sabiduría celta nos da fundamentalmente una premi sa, a partir de la cual sí se pueden desarrollar ciertas prácticas concretas. Y esta premisa es:
Mira a tu interior, mira a tu alrededor, cree en ti, cree en las afinidades del alma, y no te ates ni siquiera a las promesas que te haces a ti mismo. Eres un ser libre, y sólo desde la libertad total puedes mo dificar y mejorar tu espíritu.
I
La barca
Para entender claramente esto usaremos un ejemplo: uno puede mejorar su espíritu a través de, por ejemplo, los métodos de meditación del yoga. Pero al adoptar esa filosofía determinada como camino a la libertad, paradójicamente uno se está ciñendo a sus re glas, es decir, está resignando parte de su libertad. Y no puede moverse mucho de los principios básicos de esa disciplina, si es que quiere llegar lejos en sus resul tados. Entonces, por ejemplo, quizás alguien que cre ció en una sociedad donde las carnes rojas son la base de la alimentación deberá olvidarse de eso. Deberá obligarse a cambiar el funcionamiento de su sistema alimentario y digestivo, para poder adecuarse a los tér minos de la disciplina que practica. Y hay en esto, es claro, algo que parece chocar con la idea de libertad.
En cambio, cuando la búsqueda de trascen dencia y elevamiento espiritual no se enfoca desde un método determinado sino exclusivamente desde la idea de independencia total, de libertad completa, en tonces no es uno quien se adecúa a determinado sis tema, sino que son los sistemas los que se van ade (uando a las necesidades espirituales y a la voluntad |ft>re de uno mismo.
No es que esto sea mejor o peor que conver tlrse en un perfecto yogui, o lo que fuere. Es sólo un camino diferente, pero que sin duda vale la pena in vestigar.
Para profundizar en esta idea de búsqueda espiritual a través de la libertad, obviamente entonces no propondremos reglas estrictas a seguir. En sucesi vos capítulos, desarrollaremos una serie de "maneras de mirar" extraídas de la sabiduría de los antiguos cel tas y adaptadas a la problemática de hoy, como ma nera de proponer herramientas para que cada uno construya con ellas su propia barca para navegar ha cia la libertad de su alma.


 
EL LEGADO DE LOS CELTAS
 
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