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GRAFOLOGÍA

¿POR QUÉ LA ESCRITURA REFLEJA NUESTRO ESTADO EMOCIONAL Y PERSONALIDAD?

Ni siquiera la palabra escrita es capaz de proporcionar tantos datos sobre una persona como la escritura, la cual rivaliza en importancia y exactitud con el comportamiento y los hechos. ¿Cuál es el sustrato morfológico dónde se asienta tanta teoría grafológica? ¿Por que hay tantas personas interesadas en su estudio? A lo largo de la historia de la Humanidad ha existió siempre un empeño en conocer lo que ocurre denporal posterior y su función es la que permite al individuo poder denominar a los objetos por su nombre.

Tercera Zona

Existe otra zona en la corteza que se encuentra en la circunvolución angular del lóbulo occipital. Es el lugar para el procesado visual secundario que transmite las señales visuales de las palabras que se leen hasta el área de Wernicke. Parece que se necesita este área de neocorteza para extraer el significado de las palabras percibidas visualmente.

Otras zonas corporales involucradas

Además de estos ejemplos, es casi seguro que en la acción de escribir tienen que jugar un papel muy importante las áreas relacionadas con la memoria, así como los circuitos que permiten que una acción aprendida, como es la escritura, se convierta en un hábito. En esta función serían de vital importancia el hipocampo y la amígdala, así como todas sus conexiones.Tampoco debemos olvidar que la escritura manual precisa de movimientos muy finos de los dedos, de cierta fuerza y habilidad en ellos, que inevitablemente tienen que estar controlados por la corteza cerebral. Esta información debe descender desde la corteza hasta los niveles de médula desde donde se inician los nervios que van a inervar los músculos del brazo, del antebrazo y, sobre todo, de la mano. Esta información podría descender por la vía corticoespinal.

Un buen método de diagnóstico precóz

Curiosamente, se han descrito muy pocas patologías relacionadas únicamente con la función de escribir, y a casi ningún médico parece importarle y preocuparle que su paciente pierda sus habilidades escribiendo. Es más, ni siquiera entra a formar parte de los cuestionarios habituales en los chequeos médicos. Pero la experiencia nos dice que si hay disfunción en el acto de escribir, normalmente va acompañada de más disfunciones en otros sistemas y, más aún, las alteraciones de la escritura pueden ser el indicativo de una enfermedad orgánica o funcional que aún no acaba de manifestarse en su plenitud. Quizá por este motivo la investigación de los centros y de las vías que controlan la escritura, resulte una tarea ardua y difícil.

Tres casos curiosos

Aun así, hace unos años, en 1991, un investigador italiano estudió el caso de dos sujetos cuyas disfunciones no se habían observado en ningún paciente hasta ese momento. No sabemos como lograron dar valor a estas disfunciones, pues no figuraban en ningún manual médico. Los dos pacientes sufrían un déficit específico que les impedía escribir vocales. El primero de ellos, un tal Conrado Feirback, había sufrido una isquemia cerebral del lóbulo parietal del hemisferio izquierdo. Al principio, no podía hablar en absoluto pero podía comunicarse mediante gestos, además de que su comprensión verbal auditiva era totalmente normal y similar a la de años anteriores. Sólo podía escribir con la mano izquierda a causa de la hemiplejia del lado derecho causada por la isquemia cerebral, pero cuando se le pedía que escribiera su nombre o el nombre de su ciudad, el paciente omitía todas las vocales dejando un espacio en blanco entre las consonantes, las cuales sí conseguía escribir. Los esfuerzos para que escribiera vocales fueron infructuosos, pues parecía que habían sido borradas de su memoria. Se le enseñó lo que eran las cinco vocales y se le pidió que las dibujara como si fuera una simple imagen, lo que logró realizar sin problemas. No obstante, cuando inició de nuevo una escritura no las incorporaba de manera automática. En los días siguientes, el paciente mostró una leve afasia de Broca con dificultades en la articulación y algunas pausas anómalas.

Este caso fue totalmente revelador ya que no se había dado hasta el momento. El segundo sujeto, Klaus Wenceslao, había sufrido una isquemia en la región subcortical frontal izquieda, pero no tenía ni disfunciones motoras, ni disfunciones sensitivas. Mostraba una forma de afasia motora subcortical acompañada de algunas dificultades en el inicio del habla pero con una buena comprensión verbal auditiva. El habla espontánea quedó muy reducida cuando debía ser perseverante y emplear razonamientos, pero no presentaba disfunción en la articulación. También tenía un déficit específico en la escritura, en este caso con alteración en el número de letras de cada palabra, pero no en el número de sílabas. Cometía menos errores escribiendo mayúsculas que minúsculas y, además, no podía escribir vocales sueltas ni sílabas dictadas sin cometer errores. Era como si hubiera perdido la memoria para realizar con corrección el lenguaje escrito y solamente dispusiera en su cerebro de datos incompletos. Hacia sustituciones y omitía las vocales solo cuando se le pedía una secuencia multisilábica de letras.

Escribía con su mano derecha y la conclusión a la que se llego es que sufría un deterioro de la memoria a corto plazo específicamente para la escritura. Esto no es un caso extraño, pues habitualmente la memoria de las personas mayores es buena para los acontecimientos pasados, mediocre para los cercanos y deficiente para los actuales. El tercer caso curioso es el de Victoria Juarez, una mujer zurda de treinta años que sufría ataques epilépticos desde los trece años; para eliminarlos, un mal médico le aconsejó que debía someterse a una resección del cuerpo calloso. Indudablemente su epilepsia no mejoró, pero como efecto secundario irreversible se observó una disociación entre el lenguaje verbal y el lenguaje escrito. Cuando se le exponían palabras en la parte izquierda podía leerlas perfectamente y decirlas en voz alta, pero no podía escribirlas. Sin embargo, cuando las palabras se le presentaban en el lado derecho de su cerebro, no podía leerlas en voz alta, pero las podía escribir con la mano izquierda.

Los neurólogos y psicólogos que la atendieron llegaron a la conclusión de que el lenguaje verbal y escrito puede ser controlado por hemisferios diferentes, aún que como quedó demostrado antes de la resección quirúrgica, ambas funciones aparecían como entidades cognitivas inseparables. No sabemos si denunció al sabio que la operó. Estos casos muestran cuan complejo se presenta el estudio de las bases fisioanatómicas de la escritura, y lo difícil que resulta determinar las regiones y vias implicadas. También se vislumbra la posibilidad de que existan zonas fijas para albergar esta función. Además, parece que cada elemento del lenguaje es procesado independientemente, y si unimos todo esto a la capacidad del ser humano para conjuntar todas estas funciones en un acto tan complejo y armónico como es la escritura, se comprende mejor que la bibliografía científica sobre el tema no sea tan extensa como nos gustaría.

GRAFOPATOLOGÍA

Ya hemos visto que la Grafología es una herramienta válida para diagnosticar alteraciones psíquicas, e incluso va más allá, pues tiene utilidad para la evaluación del desarrollo durante una terapia. También nos permite conocer con precisión el punto de partida y valoración de los resultados, enfrentarse a una primera aproximación con el paciente, y en fin, en todas aquellas facetas de la relación interpersonal donde seamos capaces de extender su uso. La Grafopatología, sin embargo, podría definirse como un derivado de la Grafología, una especialización, al igual que las enfermedades son analizadas en la medicina ortodoxa por médicos especialistas. De manera resumida, podemos mejorar y diagnosticar mediante la Grafopatología las siguientes enfermedades y sus variantes:

— Psicosis.

— Paranoia.

— Neurosis.

— Alcoholismo.

¿Qué nivel de eficacia podemos alcanzar con la Grafopatología?

Evidentemente, menos que con un análisis de sangre o un encefalograma, por poner unos ejemplos, pero posiblemente más y más rápidamente que con un psicoanálisis. La única diferencia entre otros sistemas de medicina del comportamiento, es que la Grafología aún es una ciencia nueva, con pocos estudiosos y practicantes. Cuando la experiencia sea de cientos de años, posiblemente alcance el mismo nivel de eficacia que otras terapias. Ahora y aún cuando supone una gran ayuda, no podemos pretender que el diagnóstico grafológico sea todo lo acertado y preciso que puede ser un diagnóstico médico.

He aquí un ejemplo:

Con la Grafopatología podríamos diagnosticar mediante el análisis de un manuscrito una disnea por opresión de las vías respiratorias, aunque posiblemente no conseguiríamos establecer la diferencia entre una bronquitis crónica y un proceso tumoral. Pero aunque no es posible saber el tipo de enfermedad es probable que podamos definir la zona corporal afectada, en este caso el pulmón, y la gravedad de la enfermedad. ¿Es inútil, por tanto, dedicar tiempo al estudio de la Grafopatología? Tanto como dedicar tiempo para estudiar las Terapias Alternativas. Con estos sistemas nunca haremos daño al paciente y siempre le proporcionaremos cierta mejora. Con respecto a la Grafopatología, hay que insistir en que nos lleva a un diagnóstico muy probable en aquellas enfermedades que incumben a la psique. Hay que hacer una consideración antes de proseguir, pues la grafopatología recoge un instante en la vida del escribiente, no recoge su evolución, aunque esto tampoco se suele tener en cuenta en la medicina ortodoxa. Lo mejor sería disponer de varias letras efectuadas durante su vida, algo no muy difícil de lograr, aunque ahora los ordenadores y antes las máquinas de escribirnos han quitado el buen hábito del manuscrito. Personalmente y después de casi veinticinco años escribiendo, no recuerdo cuando comencé a trabajar con un ordenador.

¿Hasta qué punto resulta esclarecedor ese instante de nuestras vidas?

Pues paradójicamente, ese instante, el tiempo presente para el que escribe, nos proporciona información de su pasado, evidentemente de su presente, e incluso de su futuro. ¿Quiere esto decir que la Grafología es algo así como una ciencia de adivinacion? Indudablemente no puede sustituir a las cartas del Tarot o a las exóticas bolas de cristal manejadas por una persona experta, pero aportará numerosas ventajas. El vaticinio de las enfermedades no existe, y tanto los médicos como los adivinos se basan en la ley de Causa y Efecto: tus acciones de antes y de ahora te generarán uñas consecuencias, buenas o malas, físicas o psíquicas. Esto es inevitable y no forma parte de ninguna ciencia esotérica ni extraña .Todo es fruto de una poderosa lógica interna: el cerebro humano recoge la información que le llega procedente de todas las regiones de nuestro cuerpo, lo que a veces tiene repercusiones conscientes y otras no. Por ejemplo, el cerebro recibe información del daño que está sufriendo lo mucosa gástrica en los primeros estadios de una ulcera, pero el sujeto no se lamenta de dolores hasta que la úlcera alcanza niveles tales que hagan necesario informar al sujeto de que las medidas que aseguran una homeóstasis perfecta han fallado. También, cuando ingerimos un alimento que perjudica esa úlcera incipiente, hay numerosas señales que el cerebro envía a nuestro cuerpo y psiquismo, pero frecuentemente no las tenemos en cuenta o no sabemos valorarlas.

En un momento dado, el cerebro es también quien dicta los rasgos de nuestra escritura, y de esta manera va a hacer tangible esa información latente de la que no tendríamos noticias hasta tiempo después. Este es el mecanismo por el cual la Grafopatología se puede adelantar en el diagnóstico y realizar un vaticinio. Nuestro cerebro, y por tanto el consciente e inconsciente, mueven la mano que escribe Ia Grafología se basa en el hecho de que la escritura manuscrita supone el registro de una serie de movimientos que, realizados por la mano, se plasman gráficamente en un soporte, que generalmente es el papel. Del mismo modo que un encefalograma registra en un gráfico, un papel, los datos sobre la actividad cerebral, mediante la utilización directa de electrodos adecuados sobre determinados puntos del cráneo, la es critura se basa en el mismo principio. Estos movimientos responden a las órdenes que emanan del cerebro, órgano principal del sistema nervioso. Pero hay que tener en cuenta que en ese trayecto cerebro-mano, hay otros elementos que van a influir en la escritura: médula espinal, músculos, huesos, tendones, nervios, y también vasos sanguíneos que dependen de los movimientos del corazón y de los pulmones. Así, la Grafología no es sólo el estudio de la escritura en su inmovilidad, sino ante todo en su dinamismo y en su móvil y cambiante vitalidad.

EL ANÁLISIS

Para proceder al análisis grafológico, es indispensable tener a la vista documentos adecuados y asegurarse de que han sido escritos en estado normal, o mejor aún, reunir varios de la misma mano. No convienen los manuscritos a lápiz, porque este deforma un tanto los rasgos, redondeando los ángulos y suprimiendo los gruesos y perfiles. Conviene más la escritura original que una copia. Además de esto, hay otros factores que intervienen en la escritura, como el estado de ánimo, emociones, temperatura, etc. Básicamente, deberemos emplear diferentes documentos efectuados en diferentes momentos y, si es posible, distintos lugares. Todos ellos deberán ser analizados junto con aquel que se realice en la misma consulta. En la escritura consideramos siete especies o aspectos gráficos:

1. Tamaño.

2. Forma.

3. Presión.

4. Dirección.

5. Velocidad.

6. Continuidad.

7. Órden.

Estos aspectos y sus correspondientes subaspectos, conforman el Ambiente Gráfico, que puede ser positivo o negativo. Será positivo cuando los movimientos gráficos muestren armonía y equilibrio a lo largo de todo el escrito, será negativo cuando sean arrítmicos e inarmónicos. A título de orientación citaremos algunos de los subaspectos gráficos y su interpretación para facilitar la comprensión de la forma de iniciar un análisis grafológico.

Aspectos Subaspecto Detalles de interpretación

Tamaño Grande Normal Pequeña Intro y extraversión

Forma Curva Ángulo Originalidad, suavidad Histeria, mal genio

Dirección Ascendente Descendente Estado de ánimo

Y así sucesivamente. Esto, naturalmente, es una indicación para dar una idea de como debe orientarse un estudio de los escritos que hay que analizar. Hay que decir que un estudio grafológico es algo complejo y que requiere en el grafólogo intuición para poder trasladar los signos gráficos a un valor psicológico.

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