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GRAFOLOGÍA

MARYLIN MONROE

El escrito muestra la angustia y otros varios problemas. La figura 4 se escribió en uno de sus momentos más bajos emocionalmente, cuando estaba librando una batalla contra la depresión, lo que se percibe por las letras inclinadas, las minúsculas, los diferentes y variados espacios básicos, y la irregularidad general. La ausencia de un padre o de un progenitor se vislumbra con facilidad, pues ésta ausencia crea inseguridad, miedos, espíritu crítico, ausencias mentales, así como sentimientos subyacentes de indignidad. Esta falta de soporte emocional en sus años de la niñéz y la juventud, perturbaron seriamente su carácter y ocasionaron un agujero negro y macizo de inseguridades emocionales que nunca pudieron llenarse. La necesidad para conseguir el amor que le fué negado consistentemente en la infancia, le enseñó que ella no merecía el amor, y que malgastaba su tiempo intentando ser querida sinceramente. A pesar de sus ocho años de terapia seguía teniendo plagada la vida entera con el miedo, la ansiedad, muchas dudas, y una dependencia emocional intensa que a menudo ocasionaba rechazos entre la gente que la rodeaba. Tales sentimientos de insuficiencia pudieron ocasionar su autodestrucción.

Después de tener varios encuentros informales con un presidente americano, murió a los treinta y seis años de edad por causas nunca comprobadas. La especulación que se repitió durante los años posteriores era que ella se pudo haber suicidado, aunque hay quien piensa que fue un asesinato premeditado por el considerable daño político que su romance con el presidente Kennedy estaba ocasionando. De hecho, treinta y cinco años después de su muerte, sigue sin haber una explicación fehaciente sobre las causas. Sin embargo, la respuesta oficial fue que probablemente se trató de un suicidio. Indudablemente, cuando murió era aún una de las actrices más bonitas y más populares de los últimos cuarenta años. Su muerte inesperada a semejante edad la convirtió al poco tiempo en un ídolo.

Biografía

Cuando Marilyn nació en Los Ángeles, el 1 de junio de 1926, su madre ya se había divorciado de sus dos primeros maridos, de Baker y de Mortinson, por lo que en apariencia pudiera ser que su verdadero padre fuera el Sr. Mortinson, el cual murió en un accidente de motocicleta poco después de que ella naciera, no existiendo por tanto ninguna relación afectiva entre padre e hija. Otros biógrafos, sin embargo, citan como su verdadero padre a C. Stanley Gilfford. Su madre, no obstante, le dijo en una ocasión que su padre había muerto en un accidente de coche en Nueva York unas semanas antes de que ella naciera, aunque nunca quiso confesarle su nombre y ni siquiera a qué se dedicaba. Cuando Marilyn decide mirar su partida de nacimiento encuentra que al que figura como padre le ponen como profesión «Baker» que significa panadero, en una coincidencia extraña con el apellido del primer marido de su madre. Mucha coincidencia o no lo de Baker, o quizá solamente la necesidad de poner un nombre en el apartado de paternidad, aunque fuera imaginario, lo cierto fue Norma Jean llevó desde ese día el apellido Baker aunque ello no explique quién era su padre.

De cualquier manera, la niña Norma creció sin un padre y hasta sin una madre a su lado, ya que la señora (iladys Baker, una modesta empleada de la industria cinematográfica que se dedicaba a cortar los negativos en las salas de montaje de la RKO, nunca cuidó de ella a causa de sus perturbaciones mentales, que la obligaron a pasar media vida en los temibles sanatorios psiquiátricos, en donde más que curar encerraban a los internos para proteger a los ciudadanos del exterior. Pero la ausencia de familia, incluidos sus abuelos maternos que murieron enfermos y dementes, no privó a Norma de considerar madre a cualquier persona que tuviera a su lado, y así la palabra «madre» la utilizaba para llamar así a toda mujer que se acercaba a ella, lo mismo que empleaba el término «padre» para denominar a los hombres que pasaban por su vida. Cuando tenía tres años, por fin alguien le aclaró su destino incierto al decirle que su verdadera madre era una señora pelirroja que venía a verla de cuando en cuando, con suerte una vez cada dos meses, y que no tenía más familia que esa señora extraña, ya que el resto eran solamente personas que la cuidaban, a las cuales podía llamar tía o tío.

Hoy día, treinta y cinco años después de su muerte, sigue siendo la actriz sobre la que más libros se han publicado en el mundo, superando con mucho a James Dean, John Wayne, Charles Chaplin o los Hermanos Marx, además de contar con al menos tres «clubs de Fans» perfectamente organizados y en activo y un merchandising inagotable en camisetas, carteles, fotografías, llaveros, jerséis, figuritas, etc., que son presa no solamente de coleccionistas, sino de jóvenes que ni siquiera habían nacido cuando ella triunfaba. Su vida, de alguna manera ligada en sus últimos años a los Kennedy, no solamente no fue motivo de rechazo para el público joven sino que se convirtió en una bandera en favor de la libertad sexual y la libertad de expresión política. Con su muerte repentina, plagada de interrogantes y misterios sin resolver, no se cerró un capítulo más en la historia del cine sino, más bien al contrario, se inició otro igualmente pujante en el cual la imagen y la vida de Marilyn Monroe cobraron fuerte actualidad. La mujer solitaria, amante de las relaciones con los hombres, con sus romances que terminaban con rapidéz, su desnudez mostrada sin reparos al público y su incitación a las relaciones sexuales, caló hondo en una población que estaba cansada de ocultar lo que todo el mundo deseaba: unas relaciones sexuales sin miedos ni complejos.

Pero quienes la desprestigiaron antes y ahora diciendo que era solamente una cadera contoneándose y que no sabía en absoluto interpretar, se olvidan que en los años 1953,1960 y 1962 fue galardonada con el Globo de Oro a la mejor actriz de comedia, premio que concede la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood; que en 1959 le otorgan el «David di Donatello», el equivalente italiano a los oscars norteamericanos, y que los franceses le conceden sin reparos su «L'Etoile de cristal», el máximo galardón que se puede conceder a una artista del cine. Anteriormente, en sus comienzos, y como consecuencia de ser considerada ya la mejor promesa cinematográfica, se le premia en 1951 con el «Henrietta Award», mientras que en 1953 la revista Photoplay la denomina como la actríz más popular. Pero para los que aún puedan tener alguna duda sobre su mérito, debemos recordarles que trabajó a las órdenes de directores de tanto prestigio como John Huston, Billy Wilder y Howard Hawks, mientras que compartió cartelera con mitos del cine como Clark Gable, Jack Lemmon, Bette Davis, Laurence Olivier, los Hermanos Marx, Mickey Rooney, Claudette Colbert, Barbara Stanwyck, Richard Widmark, Cary Grant, Ginger Rogers, Charles Laughton, Robert Mitchum, Dean Martin y Montgomery Clift.

Pero insensibles al entusiasmo del público por Marilyn, algunos críticos se empeñaron en tratar de desprestigiarla diciendo que no tenía talento, que era una pésima actriz y que solamente sabía contonear las caderas con acierto. Y en esto último es en lo único que estamos de acuerdo, ya que efectivamente Marilyn sabía mover las caderas de una manera increíble, pero al mismo tiempo era una excelente actriz de comedia y una más que aceptable intérprete de «thrillers» y romances pasionales. Para nuestra desgracia, los críticos que consideran que detrás de una mujer sexy nunca puede existir una buena actriz abundan demasiado, del mismo modo que abundan aquellos que no creen posible que un hombre con músculos pueda ser un excelente actor. Tal postura estereotipada sigue vigente hoy día y el único problema es que estos críticos disponen además de páginas en la prensa donde poder expresar sus tonterías, y encima cobran por ello. Marilyn demostró, además, un gran valor como persona al ser capaz de salir de la más absoluta soledad y pobreza y con gran tesón alcanzar el estrellato en una época en la cual el cine estaba plagado de mujeres guapísimas y buenas actrices. Su fama la llevó a ser enviada a Alemania como embajadora de los Estados Unidos y allí ser nombrada «Miss Cheesacake», siendo ese mismo año reclamada por los estudios para que acudiera a la entrega de los Óscar donde formaría parte del comité del festival, algo que solamente se pide a quien verdaderamente es querido por el público.

Como después se podrá comprobar, su vida amorosa estuvo llena de hombres que la adoraron y de maridos que la abandonaron (cuatro en total), quizá por que ella quería pertenecer solamente a su público y no podía ser exclusiva de un solo hombre. Por eso, junto a sus maridos, sabemos que fue amada por grandes personalidades del cine y la política, aunque posteriormente, en su último año, uno por uno fueron renegando de ella y negándole cualquier posible ayuda moral. Explotada económicamente por los estudios de cine, Marilyn ni siquiera consiguió ganar las cifras astronómicas de otros actores y nunca tuvo la picardía de pedir un porcentaje de las recaudaciones de taquilla, salvo en una excepción, como luego veremos. Amaba tanto su trabajo que no se ocupaba de los asuntos financieros, dejando un legado económico en el momento de su muerte muy pobre para una persona que había sido la mujer más adorada del mundo. Su hermoso cuerpo, además, nunca estuvo esculpido por las pesas o el deporte, del mismo modo que nunca se sometió a una liposucción para rebajar caderas ni se puso implantes de silicona para levantar lo que se levantaba por sí solo. Tan sólo una minúscula operación de cirugía para modificar su nariz y su mentón, efectuadas en la primera época, fue todo el artificio que toleró hacerse. Su belleza era una de las pocas auténticas que se conocen en el cine y nunca tuvo reparos en mostrarnos su cuerpo tal cual, aunque con el paso de los años un vientre menos liso de lo deseable empezaba a ser notorio.

Después vinieron los años de soledad, los amores frustrados, su maternidad imposible y un nefasto psiquiatra al que ella llamaba continuamente, que la introdujo en el mundo de las drogas mediante el uso legal de los barbitúricos. Ingenua hasta lo incomprensible, aceptó tratar de curar sus desilusiones sentimentales con esas maléficas pastillas para dormir, necesitando posteriormente éstas para poderse levantar y otras para trabajar, todas recetadas por ese nefasto médico. La debilidad de su cuerpo claudicó, lo mismo que su mente, y después de ser adorada por millones de hombres y mujeres de todo el mundo, se encontró en un momento de su vida sin amigos, sin amantes, perseguida por la mafia y sin trabajo, ya que incluso el mismo es dio que le rescindió el contrato le puso una demanda millonaria por daños. Demasiadas tensiones para una mujer solitaria que hasta entonces había tenido el mundo a sus pies. Pero afortunadamente el cine no nos hace olvidar la muerte de las personas queridas y cuando de nuevo podemos disfrutar de Marilyn viendo alguna de sus películas, es cuando nos damos cuenta de que aún sigue viva, que su imagen y su voz siguen presentes entre nosotros.

La madre de Norma se casó y se divorció dos veces y tenía distintas prioridades en su vida antes de dar a luz a Norma. Ella, al parecer, había sido tan promiscua que ni siquiera sabía quién era el padre biológico de Norma. Su último marido se divorció y se fue a vivir a una zona rural con los otros dos niños. Norma no averiguó que tenía una hermana y un hermano hasta que tuvo doce años. Aunque su hermano murió pronto, mantuvo cierta relación con su hermana.

Su niñez fue una pesadilla de abandono continuado y rechazos. Su madre era muy inestable, del mismo modo que lo era la abuela, y entre ambas lograron amargar la vida a Norma, e incluso en una ocasión posiblemente la intentaron matar cuando tenía dos años. La madre tenía ataques violentos de rabia y depresión, y sólo podía darle algo de cariño esporádico, dejándola con amigos o familia durante semanas. Curiosamente, mientras la madre era bastante promiscua, la niña era religiosamente supersticiosa y sus miedos con respecto al pecado la consumían espiritualmente, algunos de los cuales conservó durante toda su vida. Cuando su madre se volvió loca, o al menos indiferente e inestable, ingresó a Norma en un orfanato para estar libre de la carga de tener una niña alrededor. Varios meses después, reconsideró su actitud y volvió a por ella. Este modelo de comportamiento se repitió varia veces durante los años siguientes, hasta el punto de que Norma llegó a estar en diez casas adoptivas diferentes, pasándose dos años en el orfanato de Los Angeles y luego conviviendo con uno de los enfermeros durante varios años de su vida. Desgraciadamente, ese hombre la acosó sexualmente, y un vecino la violó y la dejó embarazada. Aunque le permitieron llegar a tener el bebé, murió poco tiempo después y no volvió a tener un nuevo hijo. Cuando Norma tuvo dieciséis años, su compañero se fue del Estado y no quiso llevarla con él. Por consiguiente, ella tomó la decisión de casarse con el hijo de un vecino a quien sólo conocía vagamente, pues en caso contrario tendría que volver al orfanato hasta cumplir la mayoría de edad. Escogió casarse con ese joven cinco años mayor que ella, pero el chico se fue a la Armada poco después. El matrimonio duró unos años antes de que ella solicitara el divorcio.

Esta es una persona adolescente que ha tenido una niñez turbulenta, antes de que empezara su ascenso a la fama. La escritura de la figura 1 se realizó durante los años adolescentes de Norma aproximadamente en la época de su primer matrimonio. Un problema importante que muestra la Grafología es que ella era inherentemente más vulnerable a las influencias emocionales que a las físicas. Esta carta es de una persona que escribe claro (la izquierda sesgada, rectas básicas, T con la cruz baja, regularidad en la forma de la carta y espaciado) y revela un grado fuerte de reserva emocional y cautela, pues aprendió pronto a reprimir sus sentimientos. Ella había florecido como una mujer joven increíblemente bonita, sumamente fotogénica. Aunque le faltó la guía, empezó a explorar el mundo intentando encontrar maneras de sentirse apoyada y segura. Durante los próximos años, trabajó brevemente como modelo y esto la llevó a que le propusieran para una fotografía desnuda infame que le abrió las puertas para la fama y la fortuna. Esta muestra se escribió en medio de una transición exuberante, cuando estaba a medio camino de la fama y la fortuna. La figura 2 se escribió durante el comienzo de su meteórico ascenso al estrellato. Norma había aprendido ya a permitirse demostrar algunas de las fuertes inhibiciones que tenía en sus años jóvenes, y proyectaba ya la imagen de una mujer dinámica, vivaz, exuberante... Pero aún era la mujer joven emocionalmente vulnerable, muy insegura (en la mitad de la carta hay zonas irregulares, exageradas, y en el extremo derecho existen inclinaciones crecientes que hacen salir los rasgos de arriba abajo.

Considerando el abandono emocional temprano en el cual estuvo sujeta, la inseguridad emocional permanece. El doctor R. Joseph indica que los efectos de la no inseguridad pueden crear motivaciones diferentes. En un caso, el miedo al rechazo es tal que el individuo se paraliza y no emprende ninguna aventura nueva en su vida. O puede generar una motivación desesperada para demostrarse a sí mismo y al mundo que puede ganarse el amor y la aprobación incluso en su vida privada. Esas almas con problemas se manejan buscando superioridad, fama, o aclamación, aplausos y la admiración de otros para superar su sentido de infelicidad, su complejo de inferioridad no deseado, inadecuado o no querido. Habiendo empezado a taladrar el poder de sus recursos emocionales subiendo a la fama, ella era todavía exuberante en sus esfuerzos para demostrar que había dejado atrás sus temores, lo que la llevaba a ser déspota en el trabajo. Esto, según creía, la hacía menos vulnerable, aunque la realidad es que aumentó aún más sus ansiedades e inseguridades. Guiando su exuberancia, Marilyn aprendió a ordenar su energía emocional más eficazmente. La figura 3 se escribió cuando ya era famosa y su estrella comenzaba a declinar discretamente, aunque aún tenía gran fama y fortuna. Había aprendido a templar su fuerte exuberancia reactiva hasta cierto punto, lo que le permitió ordenar su energía emocional más eficazmente, demostrándose en esta carta por la inclinación y tamaño de las letras. Pero las señales de su ego inflado (cartas importantes en el contenido y la grandeza de algunas letras mayúsculas) sugiere que ella no había logrado todavía el equilibrio en su vida y que hay señales inequívocas de cierto desequilibrio oculto.

Durante esos años tuvo numerosos asuntos amorosos simultáneos, normalmente con hombres más viejos, y se quedó embarazada repetidamente. Durante veintiún años tuvo 12 abortos. Estuvo casada y se divorció varias veces de hombres prominentes, buscando la seguridad del matrimonio, soportando una angustia terrible cada vez que su embarazo no llegaba a término. Cuando su fama creció, lo hicieron también la ansiedad y la depresión. Sus ansiedades (que se ven en las letras estrechas y los espacios) la consumían. Aun así, intentaba sostener una pose externa y seguir trabajando, a pesar de que su mente estaba en la estratósfera. Aunque intentó suicidarse repetidas veces y tomó alcohol y abusó de las drogas, consiguió manejar adeuadamente su carrera como actríz y se convirtió a los ojos del mundo en una mujer fatal y fascinadora.

Segundo ejemplo GANDHI

La grandeza de este hombre era su simplicidad. La escritura entera refleja a una persona de una naturaleza muy franca y honrada. Muy pocas cartas, si es que hay alguna, muestran a un hombre de una disposición tan espontánea y clara. Su espontaneidad es expresada más allá por un margen izquierdo que es muy progresivo. La honestidad y la paciencia en su personalidad es mostrada por el punto de la "i" que frecuentemente figuran como si fuera algo al margen, puntos que en ocasiones parecen muy cercanos al tallo, aunque su escritura es muy rápida. Cosas así demuestran, además de la simplicidad, que en su carácter existe la palabra «simpatía», cualidad que encontramos también en la 's' redondeada, que literalmente se define como «simpatía». Esta espontaneidad, sin embargo, no significa una «falta de cautela» para él. La 'd' separada debajo del trazo, muestra una cierta predisposición a deliberar y a que le gusta trabajar, pues encuentra consuelo en ello, y así, consigue llegar muy completo y seguro a sus metas. Muchas de sus líneas también hablan de un hombre cauteloso.

Este hombre, aunque frágil de cuerpo, no era de ningún modo «débil», pues de hecho, los finales pesados en las cartas, muy bien definidos en la letra 'g', indican a una persona de un grado muy alto de determinación. Las barras de las 't' acaban pesadamente, mientras van en un sentido ligeramente descendente, lo que indica autodominio y un fuerte impulso. Esto también indica a una persona que maneja el poder para dominar. Era, probablemente, su amplia inclinación, apatía y benevolencia lo que le hicieron un «amable» dominador. La principal característica en todas las palabras es que retiene su presión, y aumenta la resolución en su personalidad cuando separa la parte de debajo de la 'd'. El ancho espacio entre las cartas indica amplia mentalidad en su personalidad. Tenía una misma proporción de persona callada que de erudito, y este grado de conexión entre ambas cualidades se muestra en la 't' que obstruye las palabras anteriores y las usa para empezar las palabras siguientes. En los rasgos derechos de algunas 'g' se percibe también a una persona que era rápida y completa. Todo es lo mismo, pues nunca era temerario en sus acciones, como ha quedado mostrado en el encorvando ascendente en la zona media de sus cartas y las 'n'.

Su tendencia a ser formal se muestra en las conexiones de los arcos ocasionales usadas en las palabras en donde está presente la 'd' y, por supuesto, en su firma. La flaqueza en las vueltas de las zonas superiores indica a una persona que se alarmaba con facilidad y que tenía la mente ágil. Todo es lo mismo, pues no es difícil encontrar líneas «chocando» en el margen correcto repetidamente, lo que indica a una persona que raramente aprende de sus errores. Sus inclinaciones literarias y culturales refinadas se muestran bien en la letra, d que usa tan a menudo. También dando énfasis a esto, es el uso frecuente de la fluidez en la 'g'. Aparentemente impasible, justo y objetivo en sus pensamientos, los hechos no estaban obviamente más allá de lo que reflejaba y que se puede ver en el afilado y puntiagudo rasgo de la 'n' y el angular (aunque ancho) de la 'm'. En su mayor parte, era una persona que creía en la lógica, mostrada por muchas palabras que tienen un alto grado de conectividad. Resumiendo, era una persona fuerte, franca y benévola, con una capacidad muy alta para sostenerse firme ante la adversidad y resistirse al infortunio. Su pensamiento viviente y simple, era su lema en la vida.

Biografía de Gandhi

Mohandas Karamchand, Gandhi, llamado Mahatma (gran alma), nació en Porbandar (India), en 1869, y murió en Nueva Delhi, en 1948. Político y pensador indio, hijo de una familia acomodada y tradicionalista, contrajo matrimonio a los trece años con Kasturbai Makanji, estudiando derecho en el Salmandas College y más adelante en Oxford. Regresó a la India en 1891 y allí ejerció la abogacía, aceptando en 1893 una oferta de un bufete indio instalado en Natal. Su estancia en Sudáfrica representó un contacto brutal con la discriminación a la que eran sometidos los nativos y los indios en aquel lugar, lo que reforzó su postura de luchar contra la injusticia y por la dignidad de los nativos de cualquier lugar. En este contexto, inició una campaña contra la ley que pretendía privar a éstos del derecho al voto en Sudáfrica, y si bien no pudo evitar que el texto legal fuese aprobado, su campaña atrajo la atención de muchos periódicos británicos.

Durante la guerra de los bóers, animó a los nativos de Natal a ponerse al servicio de las autoridades británicas, como ciudadanos de pleno derecho, y organizó un cuerpo de ambulancias. Pero nada de esto sirvió para que el gobierno sudafricano modificara su actitud respecto de los indios, y en 1906, al hacerse pública una regulación contraria a éstos, Gandhi inició una campaña de resistencia pasiva. Ello estaba inspirado en el concepto satyagraha «devoción a la verdad», que consistía en una lucha no violenta, carente de rencor contra el adversario. Pero su postura tuvo frecuentemente una respuesta violenta y después de muchas penalidades consiguió que su voz fuera escuchada en el mundo entero y, obviamente, en el gobierno británico. Cuando tuvo que pactar lo hizo aceptando imposiciones, pues con ello evitaría nuevos enfrentamientos y una posible guerra civil. En 1914, Gandhi regresó a la India, y, una vez terminada la Primera Guerra Mundial dirigió una cam paña de desobediencia civil contra las disposiciones británicas que prorrogaban el estado de excepción. Su intención era continuar con su postura no-violenta, similar a la que había aplicado en Sudáfrica, pero dejando ya bien claro que no aceptaba la legislación británica. Se oponía a que su pueblo participara en la vida pública, negándose a pagar los impuestos y aunque no ejercía la fuerza realizaba sentadas y manifestaciones en sitios claves.

Pero los disturbios provocados por personas violentas a lo largo de la campaña (estaba emergiendo un nacionalismo indio muy intenso), acabaron en la matanza de Amristar, en la cual 379 indios murieron tiroteados por las fuerzas británicas sin posibilidad alguna de escapar. Esto no hizo más que reforzar el liderazgo de Gandhi y sus planteamientos espirituales de confrontación pacífica. Con el prestigio británico cada vez más en entredicho y el riesgo cada vez más evidente de independencia, las autoridades le encarcelaron en 1921 y le condenaron a seis años de cárcel, de los cua les cumplió tres. Pero este castigo, lejos de hacerle claudicar, le impulsó a nuevas acciones, a pesar de los problemas de salud que padecía, En los años siguientes, llevó a cabo varias campañas contra el impuesto por la sal, que afectaba especialmente a los segmentos más humildes de la sociedad india. En 1931 viajó al Reino Unido para participar en una mesa redonda que resultó muy decepcionante, ya que no se trató en ningún momento del autogobierno para la India. Al regresar, el gobierno británico había iniciado una durísima represión contra el Partido del Congreso, y fue nuevamente detenido. En prisión llevó a cabo los llamados «ayunos épicos» para impedir la ley que segregaba a los intocables.

En 1938, Indira Gandhi ingresó en el Partido del Congreso y durante los siguientes años participó activamente en la lucha por la independencia, en la que colaboró con Gandhi. De nuevo en libertad, Gandhi participó en nuevas conversaciones con el Reino Unido sobre el autogobierno, en plena Segunda Guerra Mundial, pero al considerar que la oferta británica era insuficiente auspició una nueva campaña de desobediencia civil, ahora más intensa y radical, por lo que fue encarcelado, respondiendo de nuevo con el ayuno. En 1943 murió su esposa, y al año siguiente fue puesto en libertad, ya con su salud muy resquebrajada, encontrándose al finalizar la guerra con el Estado partido en dos sectores, el musulmán y el hindú. Intentó infructuosamente que ambas facciones llegaran a un acuerdo, pues lo importante era la independencia y luego organizar políticamente el país. Pronto surgieron nuevos enemigos entre sus propios compatriotas y cuando salió de uno de sus prolongados ayunos reivindicativos, cayó asesinado a manos de un fanático. En 1959, Indira Gandhi fue elegida presidenta del partido y en 1964, el primer ministro Shastri, que había sucedido a Nehru, la nombró ministra de Información y Radiodifusión, cargo que ocupó hasta 1973. Sin embargo, la prematura muerte de Shastri, acaecida en 1966, la impulsó hacia la secretaría general del Partido del Congreso y, por extensión, al puesto de primera ministra. Fue asesinada en 1984 por dos miembros de su guardia personal, de origen sij y vinculados a un grupo terrorista de dicha etnia.

Reina Elizabeth

La firma de Elizabeth I de Inglaterra (1533-1603) es quizá uno de los ejemplos más famosos en la historia, a menudo usada por grafólogos para ilustrar un estilo detallado, majestuoso y casi vistoso que era, de hecho, práctica normal en esa época por personas que necesitaban representar su posición o estado. Aunque el gráfico muestra la opinión lógica de Elizabeth, el estudio se basa también en su firma, pues una valoración de su letra real revela hechos sorprendentes al tratarse de una mujer muy compleja. La muestra pertenece a tres fases diferentes en su vida que ilustran muchos otros aspectos de su personalidad. Muestra A (Elizabeth a los 21 años) En la muestra A vemos la escritura de Elizabeth a los veintiún años. Obligada a asumir el manto de la realeza, y teniendo presente el destino de su madre (Ana Bolena) y el estado de ilegitimidad en el cual se hallaba, Elizabeth se encontró acusada (injustamente) de trazar el derrocamiento de su hermana católica, la reina Mary. Rodeada por consejeros en los que no podía confiar, con rumores que la descalificaban aún más, Mary mantuvo a su medio-hermana encarcelada en la Torre de Londres, en 1544. Se le negó cualquier entrevista, pero se le permitió escribir a la reina, aunque Elizabeth intentó razonar con Mary sin éxito. Elizabeth concluye su petición de este modo: «Yo pido humildemente sólo una respuesta.»

En esta muestra vemos la escritura caligráfica cuidadosa y muy regular enseñada por su tutor Roger Ascham. La historia nos dice que esta carta se escribió en su encierro en la Torre de Londres, probablemente mirando al río Támesis, que era la única entrada a la Torre de Londres en ese momento. Esto explicaría quizá el estado de la carta, con manchas de tinta y sucia en apariencia, pues había estado usando una pluma que necesitaba afilar de cuando en cuando, y entintar bien. En la carta vemos, no obstante, un trozo favorablemente controlado de trabajo, con líneas de forma completamente regular, y una anchura de la carta y espaciado entre las líneas y las palabras que nunca varían, indicando el grado de mando que tenía esta joven Princesa. 1 La inclinación es quizá inesperada, dado ese estilo de la escritura que con el tiempo se hizo marcadamente a la derecha, y que aquí encontramos una inclinación correcta ligera. A pesar del hecho de que su madre fue ejecutada, y que le obligaron a que aceptara el estado de «ilegitimidad» después del evento, los archivos de la historia dicen que Elizabeth no tenía ningún sentido pesonal de vergüenza, y de hecho mantenía buenas relaciones con su padre, Enrique VIII. La escritura parece confirmar este hecho e indica su necesidad por el afecto y la aprobación de otros, pero también una básica —y quizá necesaria— creencia en que el varón debía dominar la sociedad.

Aunque Elizabeth era una princesa, las mujeres no tenían ninguna posición importante en sociedad y ella supo, por experiencia personal, que ni siquiera una reina estaba segura de no ser ejecutada. El estilo es muy correcto y apropiado, como era necesario en una carta a la reina, pero que normalmente no revelaría ningún dato sobre sí misma y sería una carta casi superficial, impersonal, algo como una máscara. Sin embargo, hay un par de desviaciones interesantes, en términos de un margen izquierdo que gradualmente se estrecha debajo de la página y unas extensiones que de cuando en cuando se mezclan de una línea a otra. Ello obliga a una interpretación ligeramente diferente, pues se percibe un alto control de la escritura en ciertos momentos. Ambas desviaciones revelan el efecto que su situación inmediata estaba teniendo en ella, con el conocimiento de su encarcelamiento, e incluso la posible ejecución si la reina Mary no creía en su inocencia. El esfuerzo por controlar sus emociones, con escritura caligráfica cuidadosa, regular, estaba empezando a alterarse, revelando confusión mental e incertidumbre sobre su futuro, con un anhelo profundo por volver a tiempos más seguros, rodeada por los amigos a quienes ella nunca podría ver de nuevo. Muestra B (Elizabeth como reina)

La muestra B, escrita en 1567, muestra a Elizabeth como reina y bosqueja un discurso al Parlamento en su sucesión. Elizabeth tiene ahora treinta y cuatro años, y es la mujer más poderosa en la tierra. Sin embargo, a pesar de su posición, la inseguridad la acompañó a lo largo de su vida y con ella la necesidad de estar constantemente alerta a las intrigas políticas y las amenazas. Su necesidad de adoptar la actitud del pensamiento masculino queda reflejada por su escritura en ese momento, y también en su discurso famoso en el que ella de clara: «Yo puedo tener el cuerpo débil de una mujer, pero tengo el corazón y el alma de un príncipe.» ¿Era esta declaración la verdadera, o meramente una táctica? Si es verdadera, esta actitud también se reflejará en su escritura. Elizabeth era una persona grandiosamente vestida, con sus ropas enormes, a menudo con deslumbrante seda blanca, goteando en perlas y joyas. Su pelo rojo se vestía también con más joyas, con una en cada dedo de la mano. Siempre estaba rodeada por un gran medio ambiente de señoras, cortesanos y sirvientes, y debe de haber causado una impresión estupenda y haber creado un sentido de temor en todos los que la vieron. Incluso su letra privada no revela una mano tradicionalmente femenina, ni una necesidad de agradar. De hecho, realmente es regresiva. Aquí vemos un trabajo simplificado en la letra, en lugar de las formaciones estilizadas producidas por una gran señora, y sugiere que su apariencia, como su firma famosa, eran quizá un esfuerzo para parecer más femenina, o una parte íntegra de su posición, considerando que de hecho su mente estaba más interesada en los asuntos del Estado.

Sin embargo, pueden verse detalles muy importantes en la primera página de la carta (aunque se pensaba que era un proyecto para su propio uso) y quizá también en la carta que hemos denominado como «A». La necesidad de afirmar su posición era obvia, dada la incertidumbre política de esa época. Sin embargo, su exigencia para tener el «corazón y alma de un príncipe» era correcta. A esta escritura le falta cualquier feminidad real, en términos de «suavidad», «sensibilidad», «tacto», estando abolida totalmente cualquier sumisión a persona o cosa alguna. En cambio vemos un «ánimo» fuerte como el elemento decisivo de la escritura. La flaqueza de movimientos, y la insistente y fuerte carrera descendente, así como el afilado tipo espada en cierta letras, declaran su autoridad. Es fuerte, firme y casi agresiva, crítica, con movimientos afilados y una 't' puntiaguda, como la espada que ella guardaba siempre a su lado. Elizabeth tenía una confrontación entre su velocidad de pensamiento y la franqueza. La ambición también es evidente, pero quizá habla de su necesidad por sobrevivir entre sus enemigos y la realeza circundante, como su primo, que por ser escocés exigía el trono de Inglaterra debido a la «ilegitimidad» de Elizabeth.

No hay ninguna duda de que ella era una mujer muy inteligente. Elizabeth sabía lo que quería, y en cuanto su capacidad para tomar decisiones con respecto a los asuntos de Estado, gobernó perfectamente. Es en cuanto a su vida personal y sentido de identidad donde vemos la confusión e incertidumbre. También sentía la necesidad de expresarse como mujer, pero le faltaba la habilidad para lograrlo. La combinación de palabras bastante anchas con los espacios mezclados entre líneas, es una prueba dominante que revela un conflicto. El ancho espacio entre palabras indica soledad, y, acoplado con la inclinación correcta y los movimientos abiertos redondeados, un deseo de afecto, mientras que mezclar líneas revela su falta de conocimiento para lograr esto, por lo que sus necesidades estaban incumplidas. Todo ello revela inseguridad emocional. Al mismo tiempo, con una carencia total para establecer contactos a pesar de sus esfuerzos, esencialmente por la incertidumbre obvia acerca de en quién podría confiar, le ocasionaba una gran tensión que la mostraba ante las personas con una gran reserva distante. Dada su posición, pocas personas se atrevían a cruzar esa línea y respondían a las necesidades emotivas de la reina o su contacto social, dejándola aislada. Hay quien dice que la «Reina Virgen» no pudo ni siquiera contemplar la posibilidad de casarse debido a la situación política, pero que pidió intimidad y a menudo dio su afecto, a veces con devastadores resultados, imprudentemente.

Nosotros encontramos vulnerabilidad sólo debajo de la superficie, pues en la escritura se perfila casi siempre una actitud dominante. Sin embargo, la manera irritada de expresarse en la escritura, el afilado de las letras y la angulosidad, muestran que aunque pidió afecto, es dudoso que pudiera dar en la vida realmente afecto a alguien más, sea hombre o mujer. Las rabias de Elizabeth eran legendarias, y están reflejadas por la pérdida de mando en la forma de la carta, el modelo de presión errático, que toma una innecesaria formación angular, como en la doble '11' de 'all', y la confrontación de la letra 'K', lo que tradicionalmente supone un desafío hacia la autoridad. Además, vemos muchos descensos que parecen empujar hacia la página (la fotocopia ayuda a resaltar esto), junto con palabras que han sido anuladas por un solo golpe firme de la pluma, como una puñalada, y que indican su determinación e impulso. La reina tenía indudablemente malos enemigos, pero era valiente. La velocidad de escritura es rápida, aunque con interrupciones ligeras en el flujo, con la tensión horizontal a veces rota con los movimientos verticales innecesariamente apuñalados, y también por la forma a menudo desconectada de las letras y el espacio entre palabras bastante ancho. Sus procesos del pensamiento eran rápidos, con muchos movimientos que indican una mente incisiva y habilidad para formular ideas rápidamente con poca necesidad para informarse sobre el fondo o detalle. De hecho, podría haber encontrado alguien a su lado, pero un consejero más sereno o mayor le habría irritado, pues solía tener la conclusión antes de que los otros hubieran terminado de reflexionar.

El nivel de la forma es alto. A pesar de ser este un proyecto, y obviamente escrito deprisa, vemos un margen izquierdo recto, líneas que representan infaliblemente que encuentra su camino horizontal recto por la página, con formación clara de cartas, y separación de palabras y líneas la mayoría del tiempo uniformes. El ritmo de la carta hace pensar en un casi bailante y «travieso» movimiento por la página, posiblemente por una mente viva en pos de la meta. No hay ninguna duda de que ella tenía un sentido saludable del humor, mostrado por sus acertadas conexiones rápidas y muchos golpes de pluma que entran en direcciones diferentes fluidamente. Aunque a veces esto se muestra con un sarcasmo cortante, más claro por los muchos movimientos afilados o puntiagudos, como con la barra cruzada de las 't'. Básicamente, esta es una escritura simplificada en la forma, con los puntos de la 'i' volantes, y escrita a menudo sobre una superficie de papel que revela todo el tiempo que estaba dedicando a una actividad cerebral. La altura de los movimientos superiores juntos y de ejecución rápida, hablan de sus aspiraciones. Sin embargo, al contrario de la muestra A, no hay ninguna irregularidad en la altura. Esto habla de incertidumbre e ideas que pueden ser desviadas por un orador diestro, todo confirmado por la altura sorprendentemente baja de la 't' que queda obstruida a falta de una presión real y que se produce con movimientos cortos y acaba a menudo en un punto afilado. Las indicaciones combinadas de estos movimientos son de una fuerza de voluntad incierta, acoplada con cierta frustración y un impulso inquieto para tener éxito. La conclusión es que existe un conflicto emotivo.

Los movimientos son ahora más angulares, con el sendero de tinta afilado, faltando por completar algunos trazos, indicando que ahora es más directa que cortés, y con una pérdida de afectividad hacia personas por las que anteriormente se sentía inclinada. La carta rápidamente producida y simplificada en la forma, con los trazos acoplados bruscamente y con finales abruptos o inexistentes y el margen izquierdo recto, revelan una mente regia que podría reaccionar con velocidad alarmante, con ingenio y correcta agudeza. Cuando ella ha terminado un trabajo nada más puede añadirse y eso lo demuestra en la combinación de los senderos de tinta afilados y los movimientos de la zona superiores relativamente altos, mostrando que la reina Elizabeth era sumamente sensible y favorablemente equilibrada. Una mezcla volátil. La altura de las letras fluctúa y habla de nuevo de un sentido interno fluctuando entre la autovaloración y aquello que dejaba rápidamente oculto detrás de la formalidad y autoridad. La escritura emocional en estos momentos también da la impresión de que estaba bajo presión, con poco tiempo para reconsiderar sus opciones, y teniendo que estar totalmente comprometida con una tarea. La frustración emocional experimentada por esto puede verse a menudo en la presión errática y el desequilibrio zonal. También era consciente de sus habilidades creativas e imaginativas, pero frustrada «más allá de la paciencia» cuando no encontraba nadie capaz de comprenderla, debido a la situación política o internacional, o la necesidad de ser más diplomática. En su vida personal esta frustración asumió una actitud más melancólica, con los humores negros de la Reina que requería la casa real, con la punta de su dedo índice siempre dispuesto a producir miedo y hacer que la gente evitara su ira. grieve; and daré not show my discontent! I love; and yet amforced to seem to hatel I do; yet daré not say I ever meant! Este texto demuestra cómo ella era consciente del miedo que provocaba en la gente, aunque ello le producía una gran tristeza, pues en su interior no se consideraba tan cruel.

Análisis del poema

Los movimientos de la zona superiores y los más bajos son a menudo reveladores, pues están redondeados y hasta hay cierta habilidad artística en ellos. En estos momentos parecía estar encantada de poderse expresar sinceramente e incluso se mostraba paciente para escuchar peticiones y conceder favores. No obstante, hay también indicaciones de estallidos y explosiones de enojo, mostrados por la angulosidad, los movimientos fluctuantes, la alternación entre lo afilado y los rasgos acariciantes, y la presión de la tinta ocasionalmente errática. Esto está causado por la impaciencia revelada, pues no limpia el exceso de tinta de su pluma antes de continuar con su escritura, sino que carga simplemente con tinta cada cierto tiempo y produce de cuando en cuando este efecto de presión de tinta súbita. Su vida emocional, que podría parecer la de una persona solitaria, defraudada e incluso tormentosa, se reveló muy eficaz y en ocasiones era justa y cariñosa, con un deseo constante por la variedad y el cambio, con lo cual las personas de su alrededor siempre podían esperar sorpresas constantes. También podía ser arrogante y desprevenida de las necesidades de otros, algo que se muestra por la altura saliendo de muchas de sus cartas, la angulosidad de la forma y la agudeza en el sendero de la tinta, acoplada con el amplio espacio entre la habilidad para tratar con cualquier situación, todo ello mostrado por la rápida velocidad de la escritura. Ello no impide que se pierda claridad ni legibilidad en la carta, a menudo desconectada o de repente agrupada cuando la velocidad lo permite.

Su habilidad para reaccionar al instante en cualquier situación, tanta como la ocasión lo exija, a veces es revelada por la variedad de formaciones de la misma carta, como ocurre con la letra 'm', producida como un arco. En otros sitios se ve un movimiento angular incisivo igualado de cuando en cuando con el resto de las palabras, lo que muestra el mando que tenía sobre la corte, así como su habilidad para reaccionar al instante según la situación y conseguir desequilibrar a sus opositores. Este control se refleja en su escritura en términos de elementos del esquema —cartas ovales perfectamente formadas que revelan una memoria inteligente— así como en el mantenimiento de la estructura a pesar de la velocidad de escritura. Todas estas conclusiones nos cuentan lo elocuente que era con cualquier miembro de su corte y su interés activo por seguir tratando todas las materias de Estado, fueran importantes o triviales. Bajo el reinado de Elizabeth, la corte real se convirtió en el centro de la vida cultural de la nación, algo que hasta entonces no había ocurrido, y nunca volvió a ser igual. La muestra C lleva la firma famosa producida en 1601 con la garantía para la ejecución de Earl of Essex, dos años antes de la muerte de la reina. La firma por este tiempo se puede haber producido más por repetición que como una firma personal, pues había vuelto a sus deberes reales, con su sentido evidente de posición y responsabilidad que se mantienen a pesar de la falta obvia de cualquier otra cuestión.

La observación cuidadosa revela que la formación de la firma estaba con una presión ligeramente desigual lenta e indica el esfuerzo efectuado y la energía ligeramente menguada, quizá causado tanto por el efecto emocional de Essex, como por la traición que estaba devastando su salud. En esta firma vemos una inclinación derecha que de nuevo hay que compararla con las partes sesgadas para indicar su posición pública comparada con la mujer privada. Elizabeth nunca se casó, pero de cuando en cuando mostró simpatía hacia un cortesano particular entre quienes surgió cierto afecto, a quien regaló honor e incluso tierras y riquezas. Sin embargo, le obligaron finalmente a que firmara la ejecución de su «favorito», el guapo joven Essex, cuando fue descubierta su intención para tomar el trono con la ayuda del caudillo irlandés Tyrone. No sólo le mostró con su traición una falta de lealtad hacia su reina, sino que también la desdeñó personalmente. Su posición como cabeza de Estado le exigió que actuara, sin ninguna duda, contra los muchos cuentos y «lamentos» que se generaron después de la muerte de Essex, pues ella estaba muy afectada por lo que había ocurrido. Como la traición de Essex contribuyó a su propia muerte dos años después, esta historia está abierta a la especulación, pues la firma es testigo sin lugar a dudas de la pérdida de su vitalidad anterior y quizá incluso del deseo para vivir.

Ella era dura y crítica con los demás así como consigo misma, pero odiaba ser criticada por cualquiera y probablemente se apartó a la defensiva de aquellos que intentaron encajar en su vida y normalmente le daban opiniones que no había solicitado. Hay un resalto elástico (visto en la presión combinada con la pastosidad) en su escritura que habla de una habilidad fuerte para retroceder. Hay también evidencias de una vida interior muy fuerte que estaba arraigada en su poderoso pensamiento. Esto fue reforzado por su determinación tenaz para conseguir un modo de actuar propio y, de hecho, era capaz de excavar encima de cualquiera que pretendiera ponerse por delante. En la carta hay que observar el largo y poderoso estilo en los trazos, equilibrados, pero implacablemente pendencieros. Y por supuesto, Elizabeth continuó haciendo cosas a su propia manera a lo largo de su vida, algo que queda probado en la Grafología por el fuerte individualismo claramente mostrado en su letra, especialmente en la salida del copiacartas, con variaciones en la forma e inclinación y los trazos cortados de la 'd'. Su independencia y habilidad para caer siempre en pie son evidentes en la calidad completamente modesta de la letra, con espacio claro entre las líneas, las letras derechas repetidas y algunos trazos cortados en la 'd'.

Ella quiso ser amada realmente, aunque permitió a pocas personas que se acercasen y hay mucha evidencia de amor y calor en su escritura. Nótese la inclinación correcta, los trazos calurosos llenos y las formas casi suaves, redondeadas en la misma palabra, 'amor' hacia el extremo de su carta. No obstante, aparecen más pruebas de que quería ocultar esta opción más suave de su personalidad, para que no se vislumbrara esta cualidad que para ella suponía un defecto. De hecho, su lado lírico y poético permanecía oculto por un maquillaje externo, y sólo era accesible al mundo a través de sus canciones. Muy bien presionada, con algunas bien desarrolladas extensiones más bajas sobre todo en las 'p', cierta pastosidad y algún paseo delantero notable (los rasgos derechos sesgados, la presión y los trazos horizontales largos) indican un psiquismo fuerte, y de hecho, una persona de acción. Pero hay también una calidad inquieta fuerte en la letra (inconsistencia en la inclinación y el medio tamaño de la zona), pues constantemente le obligaron a que contuviera los conflictos que había dentro de su personalidad. El conflicto no sólo apareció dentro de sus relaciones personales, sino que realmente se construyó en su fibra interna y se mantuvo constante, como un compañero mal recibido.

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