|
PRÓLOGO
Jamás mi sorpresa fue tan mayúscula como la experimentada cuando mi editor me traslado un legajo de papeles manuscritos requiriendo mi colaboración para que dotase de orden literario y sintáctico el susodicho legajo... cuyas anotaciones reunían una serie de extrañas e interesantes experiencias de las que era -es-autora Hanna M. Gimenez. Y el insólito, asombroso tema del que trataba -trata- el manuscrito se refería, por decirlo de alguna manera, al mágico lenguaje de las velas y los inciensos. Me pregunté, y supongo que se lo estarán preguntando muchos de ustedes... ¿qué relación puede existir entre la magia los inciensos y las velas?
Hube de reflexionar al respecto partiendo de la base de que si de manera instintiva o subliminal había admitido la utilidad extrínseca de las velas -proporcionarnos claridad ante la carencia de energía eléctrica-, era obvio que se me escapaba el valor intrínseco de las mismas. Valor que no tardé en descubrir de forma inherente a la propia vela en sí: luz.
Valor, o valores, que Hanna M. Gimenez había sabido encontrar, dotándolo de una cualidad mágica y benefactora, trasladándolo al misterioso mundo del esoterismo para, desde este, ofrecer una nueva perspectiva de la utilidad de las velas. Llevando más lejos mis reflexiones acerca de luz, de cuyo raudal brillante son elemento básico -entre otros muchos- las velas, recorde que ya las Sagradas Escrituras, en varios de sus libros, se refieren a la luz desde una vertiente mística y divina. Cuan no importante será la luz si en muchos pasajes bíIblicos se la asocia con la figura de Jesucristo? Cual no será la importancia de la luz si en varias secuencias bíblicas se la equipara al bien, mientras las tinieblas encarnan la imagen del mal. A partir de aquí, obviamente, sólo cabia una pregunta: De qué métodos se servía -se sirve- Hanna M. Gimenez para aplicar la magia luminosa de las velas al servicio del ser humano? Una breve pausa antes de retomar el hilo del monólogo en este apartado concreto.
El hombre actual no solo busca respuestas con verdadera avaricia a una serie de situaciones y circunstancias que a cada minuto le preocupan -incluso atemorizan- más, si no que, al mismo tiempo, trata con igual intensidad de buscar estímulos y recursos -estos últimos fuera de las normas hasta ahora tradicionales o establecidas- que le auxilien a la hora de desenvolverse con éxito en un mundo esquivo, hosco, difícil y hasta cruel, que se presenta a veces como una interminable carrera de infranqueables obstáculos. El hombre actual vive -vive...?- condicionado, coaccionado, sometido a una serie increíble de tensiones y presiones. Cada día que empieza no es sólo una continuación de la lucha emprendida el anterior sino que, por si mismo, es otra lucha que añadir a las acumuladas en fechas precedentes. Una lucha en la que por fuerza se ha de salir... triunfador. Porque el fallo ya no se perdona. Te has equivocado y tus éxitos anteriores dejan de contar. Ya no vale la máxima antañona y trasnochada del barón Pierre de Coubertin acerca de que lo importante es participar; ahora, además de la participación, se exige el triunfo.
De no conseguirlo, en el mejor de los casos vuelve a casa, métete en la cama y Ora tus penas; en el peor, es posible que te explote el corazón, se te deshaga el hígado, o el cerebro se te reduzca a cenizas, y acabes en un frío nicho de cualquier ignorado cementerio a partir de cuyo momento y transcurridas pocas fechas, apenas si serás un recuerdo en la mente de alguien que llego a quererte de verdad. Pero lo que si es seguro, amigo lector, es que aquellos que te exigieron los triunfos diarios que no supiste o pudiste darles, te habrán olvidado al cabo de cinco minutos. ¡Y puedes darte por satisfecho si consigues sobrevivir trescientos segundos a tu desaparición material! Si esperabas algo mas de la Humanidad de la que formabas parte, idespierta! Despierta, porque todavía no te has concienciado del mundo en el que vives. Que quien pretendo con toda esta retórica aparentemente exenta de contenido? Justificar la actitud del hombre de hoy cuando acude a las fuentes más inverosimiles en busca del fluido necesario que le permita avivar su sed de triunfos y exitos. Justificar también la verosimilitud de esa magia de las velas a través de la cual pueden encontrarse ayudas, soluciones, respuestas, y sobre todo confianza a la hora de actuar. Confianza en que la luz de esas velas mágicas serán el soporte que necesitábamos para salir con bien de las dificultades que nos angustian y asfixian.
La incógnita, el interrogante, vuelve a plantearse ahora permitiéndonos retomar el hilo que poco antes habíamos dejado en suspenso: De qué métodos se servía -se sirve- Hanna M. Gi-Te dire, en principio, que mi método de trabajo es el Tarot Los Arcanos Mayores son el principal punto de partida y referencia pero, al mismo tiempo, cuando el consultante toma asiento frente a mi enciendo una vela del color del día, y ella, en determinados momentos, me auxilia a la hora de concretar dudas o confirmar los presagios que estoy «leyendo» en la tirada de Tarot. Hizo una pausa fugáz, y retomando el hilo de su respuesta, dijo: -Centrándome más en tu pregunta añadiré que las velas se complementan con la energía positiva que yo poseo, energía que según algunas mediums procede de mi hermana gemela, fallecida, la cual acude en mi auxilio cuando estoy haciendo un trabajo. A mí, en realidad, ese detalle me es indiferente. Me da igual que se trate de mi hermana, que de un espíritu-guía, que de una gracia superior... Lo cierto es que tal energía existe y se canaliza a través de las velas si bien, antes de utilizarlas, las llevo a la Catedral, las bendigo y realizo un ritual previo que te ruego me permitas conservar en secreto. Moví la cabeza afirmativamente y sin pronunciar palabra, continúe escuchandola.
-Lo que hago, Caudet, es aplicar esa energía positiva por medio de la vela, en favor de la persona que acude a consultarme. Aquella es mi guía, la que en función de su lenguaje singular que puede resumirse en el chisporroteo, el «llanto» o incluso en el hecho de apagarse, confirma mis impresiones o ratifica la lectura que estoy haciendo a partir de la tirada de Tarot. Una pregunta se escapó de mis labios sin que estuviese prevista en el cuestionario: -Crees en Dios? -Por supuesto! Sigue, sigue... -Iba a decirte que en ocasiones y según la respuesta que se desprende de los Arcanos Mayores al interrogante de quien me está consultando... Por ejemplo, en el caso de una posible ruptura matrimonial... Si veo que puede existir solución al problema aconsejo a esa persona realizar un ritual de apoyo con velas, una novena, que yo misma le hago. Si ella acepta ese servicio lo llevo a término de forma gratuita. Este, de acuerdo con tu pregunta anterior, podríamos decir que es uno de mis métodos a la hora de aplicar la magia de las velas en beneficio de un ser humano. -Está claro que así es -afirme. Se hizo un breve silencio entre nosotros que me permitió entrar en una cuestión de matices que me parecía importante de cara al lector. Dije-: Me has hablado de tus rituales con velas, pero tú y yo estamos escribiendo un libro que tiene por finalidad informar a quienes van a leerlo de como realizar ellos mismos sus propios rituales. Y pregunto: Cualesquiera puede ponerlos en práctica?
-Así es, en efecto. La finalidad de nuestro manual consiste en que partiendo de la información y consejos que aportamos, CUALQUIER persona esté facultada para realizar en su domicilio rituales mágicos con velas. Pero quiero insistir en el hecho de que quien así lo desee debe respetar escrupulosamente nuestras advertencias y orientaciones. Si así lo hace, los resultados serán idénticos a los que puedo obtener yo efectuando el ritual en su nombre. iA propósito de lo que acabo de decir! Existe una puntualización que los futuros operadores deberán tener muy en cuenta: jamás debe escenificarse un ritual en favor de otra persona sin contar con el beneplácito de fata; al margen de cuestiones éticas, los resultados podrían ser confusos e incluso negativos...
Ya lo saben los lectores eh? Ni siquiera con el mejor de los propósitos pueden llevarse a cabo rituales de velas en pro de terceros sin el consentimiento de ellos. -Todo el mundo está facultado para servirse de las velas sin necesidad de tener conocimientos de magia, ni ciencias ocultas o esotéricas, ni cabalísticos, ni de nada parecido. Bastará, sencillamente, que se rijan por las premisas establecidas en nuestro libro -concluyó Hanna con énfasis, dejando muy claro el amplio abañico de posibilidades, al alcance de todos, para realizar rituales mágicos con velas.
Le tocaba el turno a otra pregunta importante. La formulé, por supuesto. Con estas palabras: -Qué puede pedirse, que gracias deben solicitarse a través de las velas y, lo que es más importante... a quien deben dirigirse las peticiones? -A las energías positivas que te acompañan -repuso de inmediato. Puntualizando-: Llamándolas Dios, Ángel de la guarda, espíritus del bien que te puedan auxiliar o incluso, sin acudir al plano astral, a tu propia fuerza de voluntad. Ahora bien, si tienes fe y crees en los poderes del Mas Allá, es lo mas lógico y cabal que te dirijas a ellos. -Qué significado ocultista tiene para tí una vela, Hanna? -Como te lo explicaría...? -pregunto a su vez como si se interrogara a sí misma. Transcurridos unos segundos de silencio, dijo-: Es la parte interna de uno mismo, lo recóndito, lo escondido, lo anímico y hermético. Nuestra envoltura externa, el cuerpo, es la parte telúrica, y el alma, que es la luz interior, podríamos equipararla a la llama de la vela que surge de dentro de esta. Ese es su ocultismo o misticismo. De lo que te acabo de decir se desprende el hecho de que nosotros SOMOS ESA VELA y como ella, llevamos la luz en lo profundo e invisible. Le dije que se acercaba el fin de nuestra entrevista porque el tiempo-espacio literario era así de limitado; de cruel. Cruel, desde luego, porque estando en compañía de Hanna las entrevistas deberían ser interminables. -Entiendo... -susurro con un tono de voz tan dulce y suave a la vez que me hizo estremecer a mi pesar. Pregunte:
-Al margen de cuanto hemos significado, que consejos o recomendaciones añadirías para aquellos que decidan poner en práctica rituales mágicos con velas? -En principio y aunque ello pueda dejar estupefactos a nuestros lectores, yo les aconsejaría que se acostumbren a sembrar para recoger; o sea, que todos los logros que sean capaces de asumir a base de sacrificio, esfuerzo, perseverancia, fuerza de voluntad y trabajo continuado, serán su mejor recompensa, dejando de lado las magias, rituales, etcetera. No obstante y como en ocasiones nuestras energías no son suficientes para recoger los frutos pretendidos, si deciden buscar el amparo de la magia de las velas, un único consejo compuesto de tres palabras: FE, FE y FE. Fe ciega en lo que se está realizando. Presione el stop de mi grabadora. Luego seguimos hablando porque yo sí podía dedicar todo mi tiempo a embelesarme con nuestra conversación. Por último, pedí a Hanna que echase el Tarot sobre la mesa y escudriñará mi futuro No recuerdo jamás, y pongo a Dios por testigo, una tirada similar a aquella. Hanna fue leyendo los Arcanos consiguiendo que mi sorpresa, en algunos instantes, no reconociera límites. Lo que he dicho al principio... que gozada de criatura.
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15

|