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VELA AMARILLA
Esta estrechamente vinculada con los efluvios mentales del ente creado y con la expresión material (física) de los mismos. Simboliza el comercio, el orden, el razonamiento, el exacto criterio, el sentido común y la lógica. Nos concede una gran capacidad de maniobra, autonomía, estimula la actividad y permite moldear y realizar nuestros pensamientos. Su gama es amplísima protegiéndonos en multitud de áreas ya que, por sí misma, representa el desenvolvimiento consuetudinario y la diáspora. Se la recomienda de manera muy específica para reforzar nuestros intereses en transacciones comerciales de cualquier órden. Color - El amarillo es otro de los básicos en la gama cromática y se utiliza preferentemente para resaltar y pulimentar el resto de tonalidades. Por su espléndida y sin igual representación de la luz y la alegría, convida al solaz y saborear con deleite todo cuanto nos rodea haciendo que lo veamos desde una perspectiva maravillosa. Su incidencia es igual sobre uno y otro sexo, haciéndolos mas sensatos a ambos y también más reposados.
Día - El Miércoles, ya que en tal día su tono y vibraciones alcanzarán con mayor intensidad al oficiante. Se le tiene por un día eminentemente comercial y en algunos lugares, incluso, como ideal para formalizar matrimonios. Hora - Dada la incesante actividad de esta vela diré que es factible utilizarla a cualquier hora pese a que, la considerada idónea, corresponde a la cuarta (fijada en las doce de nuestro horario habitual) tras la aparición del Rey del firmamento. Planeta - Mercurio es el que se corresponde con la vela amarilla y el que, después de Sol y Luna, se mueve en nuestro estrellato con mayor velocidad. En la antiguedad, los alquimistas profesaban una devoción rayana en el fanatismo a Mercurio, por considerar que era el que más se asemejaba en esencia al flujo solar o Elixir de la Vida. Se le conoce como el planeta de la razón y el equilibrio, dado que potencia el conocimiento humano ordenadamente. Es electromagnético, transmisor-receptor, encargandose de inculcarnos el conocimiento de la llama divina de los Dioses.
Signo astrológico - Quienes prestan su colaboración a la vela amarilla son Géminis y Virgo. El de los Gemelos es el primer signo de la triplicidad de aire y también el número uno de los mutables. De cualidad ambivalente (porque es dual, que duda cabe!) se adapta con rapidéz al medio ambiente desenvolviendose con éxito en las areas íntimas y profesionales. Es extremadamente sensible y, por paradójico que parezca, posee una enorme capacidad para racionalizar analíticamente sus emociones y sensaciones. Manifiesta a su vez una excelente capacidad orgánica, ingenio, mente inspirada y progresismo. Su naturaleza interior o destino, es la motivación. En cuanto a Virgo, segundo de la triplicidad de la tierra, segundo también de los mutables y tercero de la trinidad maternal, podemos decir que es uno de los mas complejos, (si no el que más), críticos y analíticos, que conforman el astrológico despliegue del Zodíaco. Con estilo sorprendente y hasta desconcertante baraja de manera equitativa introversión y extroversión, lo que lleva a suponer que es anacoreta consigomismo y participativo con los demás. Simboliza el perfeccionismo a ultranza, su estampa engaña por lo dictatorial ya que tiene desconcertantes facetas cariñosas y caritativas, estando buena parte de su tiempo pendiente de su entorno. Estricto en el ahorro se mueve con cautela en el mundo de las inversiones y finanzas, siendo excesivamente prudente a la hora de emprender negocios o empresas comerciales. Su rectitud es rayana con la intransigencia. La naturaleza interior o destino de este signo es la discriminación.
Arcángel - Rafael, que con su fuego eterno, prende la vela amarilla y nos lleva a contactar con las influencias astrales, razonándonos el por que de sus efectos benefactores. Su nombre debemos escribirlo en una lámina blanca que no haya sido utilizada para otro menester, con caracteres amarillos.
Sello - El del Arcángel Rafael, naturalmente. Que como sucede con su nombre debe ser anotado en papel blanco con tinta amarilla. Piedra - El Ágata es la que mejor expresa lo energético de la vela amarilla, estando compuesta por cristales de cuarzo. Es, asimismo, la plasmación mineralizada de los efectos protectores mercuriales sobre el entrecejo del ser humano puesto que refulge de contínuo en parecida tonalidad a los fuegos cósmicos, auxiliándonos en nuestro trabajo a admitir y profundizar en el sacrificio que nos ha de conducir a prestar auxilio a la humanidad.
Flor - La Rosa Amarilla, que encierra en sí misma los dones de la comprensión y el conocimiento. Perfume - El aconsejado para refrescar nuestras manos antes del inicio del ritual es el de Sándalo. Planta - Para coadyuvar en el trabajo que desarrollaremos con la vela amarilla son las plantas más indicadas el Espliego y la Valeriana, porque los efectos sedantes de ambas estimulan la concentración psíquica. Chacra - El Cuarto, o Glándula del Timo, que se ubica entre la clavícula y hombro izquierdo y posee unos efluvios energéticos-cardíacos, manteniendo dentro del hombre el conocimiento de los esotérico y científico. Al iniciar el ritual nuestro anatomía. El Manzano, y especialmente el productor de la variedad llamada Golden. Destacó la importancia bíblica del manzano, ese árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, con cuyo fruto la serpiente indujo a pecar a Eva y ésta, a Adan. Podría decir que a través de él, los hombres tuvieron conocimiento de las buenas y malas acciones. Puede utilizarse cualquier parte de ese árbol para la realización del rito.
Metal - El Mercurio, es obvio, que reune una serie de particularidades morfológicas, susceptibles de mutaciones y que guarda la esencia comunicadora de la vela amarilla. Un termómetro puede aceptarse como representación en el Altar donde nos dispongamos a hacer el trabajo espiritual. Número - El Cuatro, llave mágica que transmuta lo procedente del espíritu en efecto físico. Este número simboliza lo habitual, los anhelos y la materia, reconociéndosele la capacidad de aunar en su estructura tanto los cuatro Elementos como la Trinidad Espiritual. Lo mismo que el nombre y sello del Arcángel, deberá escribirse en tinta amarilla. Manto - Amarillo, es lógico, y elaborado con uno de los tejidos que he venido indicando en ocasiones precedentes. Incienso - El que despida aroma de Sándalo. Posición - La vela amarilla deberá situarse en la parte Nordeste del Altar, tal como se puede observar en el gráfico correspondiente. Suplica - Padre Celestial, en el nombre de tu Hijo el Arcángel Rafael, te suplico (recítese la gracia que se desea)... Gracias, bendito por siempre tu Nombre. Fisiología - La vela amarilla potencia nuestra capacidad activa, de movimiento y maniobra. Su protección se extiende de manera especial a los pulmones, bronquios, sistema cerebral y sus ramificaciones nerviosas y al aparato respiratorio. También reciben sus efectos benefactores la lengua, manos, oídos e intestinos. Asimismo las influencias de esta vela se conectan con la agilidad mental, elocuencia y la habilidad de escuchar y leer entre líneas, captando esos fugaces flashes subliminales que solo con ayuda de poderes superiores alcanzan a vislumbrar los ojos y la mente humana. No podemos olvidarnos de que sus poderes alcanzan a protegernos de enfermedades psicosomáticas, permitiendo al consultante emerger de su introversión para saciarse en novedosos manantiales de cultura y conocimientos.
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