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LA VELA PÚRPURA
Cromática del espectro aúrico que nos da acceso a entrar en contacto con las Fuerzas Superiores. Es un color litúrgico por excelencia siempre presente en las celebraciones religiosas (en especial las católicas), por lo que puede calificarsele de color de la Fe. Es magnético y tiene propiedades similares a las del imán (por su cualidad atrayente), invitándonos a la meditación profunda, la paz y el sosiego. Día - El Jueves, en el que se hace posible la renovación y rejuvenecimiento espirituales. La generosidad, el buen hacer, las disposiciones magnánimas, el talante cordial y abierto, la comunicación con los demás y la jovialidad, alientan los corazones humanos en este día. Cualquier acción judicial verá sus resultados atenuados si se celebra en este día de la semana. Hora - La más indicada es la que coincide con la quinta (las catorce de nuestro sistema horario) tras la aparición del Sol. Dos horas después concluye el período de sus efectos benefactores.
Planeta - Júpiter, el más grande de nuestro sistema planetario, después del Astro Rey, que representa la deidad terrestre más próxima a nosotros como queda constancia de ello en la mayoría de mitologías. En el están presentes como frutos de su fértil imperio la sabiduría, el buen criterio, la generosidad, grandeza del alma y el gobierno de los humanos. Signos astrológicos - Sagitario y Piscis. Aquel es el signo del Arquero presto siempre a disparar la flecha que, según es tradicional, da sin remisión en el blanco. Este símbolo transmite una idea de libertad y de grandes anhelos por alcanzar lo más elevado. Sagitario es el último de los de la triplicidad de fuego y de la trinidad reproductora, y el tercero de los signos mutables. Representa, en consecuencia, la simbiosis entre las cualidades de la cabeza y el corazón, lanzadas hacia lo alto, hacia el apogeo epicéntrico de todas las cosas. Alienta a profetas y videntes, otorga confianza y dependencia de uno mismo y hace que se mire al futuro con una disposición brillante y felíz, con talante esperanzador y confiado en lo que ha de venir.
La naturaleza interior o destino de este signo es la ley. Piscis, por su parte, es el último signo de los mutables y de agua, como también el postrero de la trinidad servidora. Simboliza lo cambiante e imaginativo la fantasía, los mundos que deben descubrirse, la parte entre mística y material que envuelve todo aquello que nos es desconocido. Habla también de pureza y magnetismo desde una perspectiva de prevención pues existen ciertas tendencias a asimilar con excesiva facilidad los efluvios nocivos. También es una de sus principales características la hospitalidad. La naturaleza interior o destino de este signo es el espiritualismo. Arcángel - Sachiel, que absorbe la incandescencia espiritual dimanante de la vela púrpura. Otorga a los humanos el don de la profecía. Su nombre debe anotarse en un papel sin usar con tinta del mismo color que la vela. Sello - El del Arcángel Sachiel que, lo mismo que su nombre, se escribirá con tinta púrpura.
Piedra - La Turquesa, que corresponde a los místicos y a cuantos persiguen la consolidación de los bienes espirituales. También se la conoce por sus propiedades como benéfico talisman curativo y receptor de fortuna. Flor - El Jazmín, que esconde entre su aroma la pasión, valores vocacionales místicos, el ardor y la fortaleza espiritual. Perfume - Por las razones apuntadas en el epígrafe anterior, el de Jazmin. Planta - La Esparraguera y el Diente de León son las indicadas para operar con la vela púrpura. Las dos tienen efectos tonificantes, favorecen los procesos hormonales que se activan en el cuadro hepático y el urogenital. Chacra - El sexto o Glándula Pituitaria, encargado de abrir nuestra tercera retina, que nos permite contactar con experiencias y procesos sensitivos que les son negados a las aptitudes normales del resto de nuestros sentidos. Se ubica exactamente en el entrecejo, punto en el que se deben concentrar los pensamientos al iniciar el rito.
Árbol - La Higuera, del que podremos servirnos de cualquiera de sus partes. Este arbol tiene unas extraordinarias dotes de supervivencia ya que es capaz de subsistir en los lugares mas inverosímiles. Metal - El Estaño, llamado de la fusión, que simboliza el cordón umbilical astral, de dónde proceden los alimentos que activan nuestras áreas física, psíquica y espiritual. Una mínima porción de hilo de estaño es suficiente como representatividad del mismo en el Altar donde celebremos el rito. Número - El Cinco, dígito mágico del hombre. Representa al Pentáculo o estrella de cinco vértices que se utiliza con frecuencia en los sellos mágicos y cabalísticos. El Cinco simboliza en perfecta y complementaria simbiosis lo humano y lo divino, al Logos (espíritu de la Tierra), pues nuestra raza es la Aria (Quinta). Lo mismo que el nombre del Arcángel y el Sello, este número deberá escribirse con tinta púrpura. Manto - Fabricado con los elementos ya establecidos en las ocasiones precedentes y, es obvio, de tonalidad púrpura. Incienso - El aroma de Jazmín es el idóneo para dotar el ritual del misticismo que el color requiere.
Posición - La vela deberá situarse al Suroeste del Altar. El grabado lo indica con mayor claridad. Súplica - Padre Celestial, en el nombre de tu Hijo el Arcángel Sachiel, te suplico (dígase la gracia a obtener)... Gracias, bendito por siempre tu Nombre. Así sea. Fisiología - Esta vela fomenta el desarrollo de nuestro organismo ayudándole a madurar y expansionarse. Su protección se extiende sobre la zona hepática, páncreas, y a las excreciones endocrinas vinculadas al metabolismo. Asimismo cuida del riego sanguineo y su depuración, actuando como preventivo contra cualquier proceso infeccioso. Otra área importante de auxilio de la vela púrpura se refiere a su poder en los estados de rehabilitación a causa de las drogodependencias, alcoholismo, depresiones, estados de ansiedad y a los caracteres hipocondríacos susceptibles de caer en el abuso de fármacos que conlleva el clásico sindrome de abstinencia. Ritual - Como en los anteriores, disponiendo ya de los elementos básicos, se confía en el buen criterio del consultante. Si la petición quiere hacerse extensiva a un largo período de tiempo, es recomendable efectuar el ritual durante nueve jueves consecutivos. De existir inmediata necesidad, actúese cinco días seguidos, iniciando la labor espiritual en jueves a la hora de Jupiter.
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